Toyota Corolla Verso 2.0 D4D Sol

Está el mercado de los monovolúmenes compactos al rojo vivo. Si no había bastante con la profusión de modelos de los últimos meses, ahora llega Toyota con su Corolla Verso, un coche atractivo, ágil y, además, con siete plazas de serie, cinco de ellas escamoteables.
Autopista -
Toyota Corolla Verso 2.0 D4D Sol
Toyota Corolla Verso 2.0 D4D Sol

La luminosidad que aporta tanta superficie acristalada influye a la hora de aumentar la sensación de amplitud dentro del Verso. Sin embargo, no es sólo una sensación. Dentro del coche sobra espacio sin necesidad de trucos ópticos. Las plazas delanteras son amplísimas, con mucho sitio para las piernas, asientos de buena sujeción y muy cómodos y un salpicadero plano, limpio, con varios cajones ocultos, que facilita los movimientos de los ocupantes. La palanca de cambios, situada en una torreta elevada, también libera espacio, con lo que todavía hay más facilidades. (No te pierdas el vídeo que hemos hecho para que veas cómo es de verdad el Corolla Verso. Lo tienes al lado de la entradilla).

Pero la magia del espacio se materializa en la parte trasera. Para empezar, en la configuración normal, de cinco plazas, ya estamos ante un coche muy espacioso y que, además, ofrece un maletero muy grande. A partir de ahí, vale todo. En Toyota introducen de serie la tercera fila de asientos, que deja al Corolla con siete plazas. Es verdad que las dos últimas no son para nada grandes y tampoco muy cómodas, pero sacarán de un apuro. Eso sí: adiós maletero.

En cambio, si en lugar de espacio para pasajeros lo que necesitamos es hueco de carga, podemos optar por hacer desaparecer asientos. Los de la tercera fila desaparecen con facilidad y los de la segunda, en lugar de ser desmontables como en otros modelos, son directamente escamoteables, lo que constituye una gran novedad. En Toyota han inventado un sistema denominado Easy Flat que permite plegar todos los asientos, de manera que se crea una superficie plana formada por los respaldos de los cinco asientos. El resultado es una zona de carga de 840 litros, suficiente para considerar al Corolla casi un furgón cuando adopta este formato interior. Una loneta cubremaletero va enrollada en el suelo y se despliega si hace falta tapar lo que se lleva.

Por lo demás, el acabado del habitáculo es ejemplar para esta categoría: buenos plásticos, buenos remates, todo bien manufacturado. Los guarnecidos y la tapicería cubren por completo el interior, dando una imagen de coche de más nivel, de berlina importante. Sólo podemos criticar algún detalle suelto, como lo difícil que resulta abrir la tapa del cajón que va en el centro del salpicadero.
Es muy bonita la consola, que ofrece una imagen moderna y resulta muy práctica, con todos los botones cerca y con un tacto impecable en los mandos.

La unidad que hemos probado en esta ocasión venía “cargadita” de equipamiento. Tanto lleva que hace falta un buen rato para hacer recuento de tantos aparatos.

Dentro del habitáculo destaca la presencia de la consola de comunicaciones, que integra el equipo de sonido (en este caso con cargador de CD), el navegador por satélite (2.500 euros) y la monitorización de las cámaras de maniobra, que cuestan 800 euros más. Lo de estas cámaras es una especie de revolución. Son tres: una va situada en la parte trasera y ofrece imágenes cuando circulamos marcha atrás. Las otras dos, miniaturizadas, van colocadas en el frontal del coche y cada una vigila un lado. Funcionan cuando el coche va muy despacio: el ordenador entiende que la velocidad es de maniobra y conecta las cámaras. Son muy útiles para aparcar pero, sobre todo, para doblar esquinas con poca visibilidad: con asomar un poco el morro tenemos una visión perfecta de lo que hay al otro lado.

Y, como toda medida de seguridad es poca, en Toyota han decidido hacer un verdadero alarde. Además de las cámaras, que son una opción, nuestra unidad llevaba de serie airbags delanteros, laterales, de cortina (en primera y segunda fila) y de rodilla para el acompañante del conductor. También hay ABS y distribuidor electrónico de la frenada, control de estabilidad, control de tracción, anclajes Isofix y cinturones delanteros con limitadores de esfuerzo.

El aspecto del confort, además del equipo de sonido, que lleva mandos en el volante, incluye de serie climatizador y varios elementos más que hacen del habitáculo un lugar muy agradable. Como opción, se puede montar también un sistema multimedia que cuesta 1.900 euros y permite reproducir películas en DVD. Las pantallas van integradas en los reposacabezas de las plazas delanteras y se disfrutan desde las traseras. El sistema incluye auriculares inalámbricos para que el sonido no moleste al conductor.

Si descontamos todo el equipamiento extra que hemos apuntado, el precio se queda en 23.900 euros (29.420 contando con navegador, cámaras y reproductor multimedia). Esto significa que está al mismo nivel de precio de rivales equivalentes, como el Ford Focus C-Max 2.0 TDI de 130 CV y el Renault Scénic 1.9 dCi, aunque ofrece los siete asientos, algo que no hacen estos rivales. Y es bastante más barato que el Volkswagen Touran, que también lleva siete plazas. En cambio, está en los precios del Opel Zafira 2.2 Dti, que sí aporta esos asientos extra, aunque está algo desfasado en cuanto a estética.

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