Comparativa: Peugeot 607 V6 / Volvo S80 2.9

En ambos modelos se dan cita muchos de los elementos que ayudan a que los viajes largos supongan todo un placer: motores potentes, espacio y amplitud interior, buen equipamiento y, además, la presencia del cambio automático, un elemento imprescindible para que el conductor realice su tarea con total y absoluta comodidad.
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Comparativa: Peugeot 607 V6 / Volvo S80 2.9
Comparativa: Peugeot 607 V6 / Volvo S80 2.9

La pertenencia al segmento de las berlinas de representación sólo se puede hacer cumpliendo con total perfección todos los apartados que están considerados como indispensables para ello, como una estética distinguida y de marcado carácter o una más que destacada búsqueda del confort de sus ocupantes. Tanto Peugeot con su 607, como Volvo con el S80 dan la talla en cuanto al cumplimiento de los requisitos para estar integrados por propio derecho en este club de distinción. Peugeot hacía tiempo que no contaba con una berlina de representación con el empaque y categoría que tiene este 607. Volvo lleva más tiempo inserta en este sector del mundo del automóvil, gracias, entre otras cosas, al giro completo que en pocos años ha dado a toda su gama.

Ciertamente, la estética de ambos modelos cumple con los requisitos previos para su catalogación como de representación. Dimensiones exteriores más bien generosas, líneas de diseño moderno y atractivo, pero sin grandes concesiones al modernismo más radical, un buen equipamiento de serie y una gran lista de opciones para poder personalizar nuestro vehículo. Peugeot ha realizado un buen trabajo estilístico para enmascarar en cierta medida los 4,87 metros que mide este vehículo, aunque su vista desde cualquier ángulo delata que estamos ante un coche de grandes dimensiones. Algo similar sucede con el Volvo, donde las dibujadas líneas de su carrocería hacen que no parezca tan grande como en realidad es, pero sin dejar de tener una presencia de berlina de alto nivel.

Otro de los apartados que "puntúa" a la hora de subirse a esta clase elitista es la presencia de una mecánica con una alta cilindrada, una buena dosis de potencia y algo más que los habituales cuatro cilindros. Y aquí también obtienen nota nuestros dos protagonistas, ya que sus motores tienen casi 3 litros de cilindrada y seis cilindros, en V con 210 CV en el caso del Peugeot y en línea en el caso del Volvo con 204 CV. Ciertamente son pocos los puntos desfavorables que se pueden poner a ambos motores, por no decir que ninguno, ya que su rendimiento resulta verdaderamente destacado y sus mayores diferencias lo son más por el tipo de cambio de marchas que llevan, que por su rendimiento mecánico. Y para ello nada mejor que ver las prestaciones que ofrecen estos dos modelos. Evidentemente el hecho de contar con cambio automático hace que las recuperaciones sean más que destacadas, sobre todo a la hora de pasar de 80 a 120 km/h, medición en la que se necesitan menos de 7 segundos, una cifra que se puede considerar como verdaderamente buena para hacer un adelantamiento con rapidez y seguridad.

Algo parecido sucede con las aceleraciones, aunque en este caso las cifras no son tan buenas proporcionalmente como las de las recuperaciones, pero están en consonancia con las que se obtienen en vehículos de su categoría y características. Las diferencias entre ambos vehículos son prácticamente inexistentes, moviéndose en un abanico de centésimas, tanto en lo que se refiere a las aceleraciones, como a las recuperaciones y adelantamientos. Sin lugar a dudas, en un vehículo de estas características no puede faltar la presencia del cambio automático, un elemento que, aunque no resulta muy demandado en nuestro mercado, poco a poco va ganando seguidores. Y es que su presencia permite una conducción más relajada y cómoda en el ámbito urbano, sin reducir en lo más mínimo el placer de conducir en carretera. Volvo ofrece dos posibilidades en el S80 de cambio automático, uno convencional y otro, denominado Geartronic, con accionamiento secuencial, mientras que Peugeot, por su parte, ofrece el cambio automático de tipo secuencial desarrollado conjuntamente con Renault, dotados en ambos modelos de cuatro relaciones del cambio. Esto último es uno de los pocos inconvenientes que se les pueden achacar a estas cajas de cambio, ya que las relaciones son muy largas y existe un gran salto entre marchas. El cambio del Peugeot cuenta con tres leyes distintas de funcionamiento, normal, sport e invierno, y, además, cuenta con un sistema que en cierta medida adapta los cambios de marcha a la forma de conducir de cada uno. Como todos los sistemas que cuentan con cambio tipo secuencial, dispone de dos pasillos, uno en el que el cambio hace todo el trabajo de forma automática y otro en el que es el conductor el que, desplazando la palanca hacia delante o detrás, sube y baja marchas. También, como suele ser habitual, en el modo secuencial, el sistema sube una marcha o baja las que sean necesarias cuando nos acercamos a la zona de corte o pisamos el acelerador a fondo. El cambio del Volvo es convencional, con una sola rejilla de accionamiento y para pasar de una posición a otra hay que accionar un pestillo. Éste es menos "inteligente" que el de su rival, aunque también tiene una posición para arrancar en zonas deslizantes. Una de las principales características del cambio del Peugeot es la suavidad con que realiza los cambios de marcha, tanto en aceleración como en reducción, de tal forma que prácticamente no se nota que el sistema está haciendo su trabajo.

El siguiente apartado con el que deben cumplir es el del comportamiento en carretera, ya que de nada sirve tener un habitáculo espacioso, una buena potencia o un cambio automático que nos facilita la conducción, si el bastidor y suspensiones no están a la altura del resto de los elementos; y en este caso también cumplen a la perfección. El Peugeot 607 cuenta con un excelente bastidor que permite circular de forma rápida por zonas viradas, a pesar de su tamaño y peso, con un elevado grado de seguridad. La presencia de elementos como el control de estabilidad -disponible de serie- también ayudan a que la conducción de este modelo sea verdaderamente sencilla, fácil y segura. El Volvo S80 tampoco se queda atrás en este apartado; su conducción resulta muy sencilla, aunque las suspensiones son algo más blandas que las del Peugeot, con lo que en zonas con muchos baches resulta más cómodo bajar el ritmo. En ambos casos la presencia de una dirección demasiado asistida, algo que, si bien a baja velocidad y en maniobras se agradece, hace que cuando circulamos deprisa por autopista se filtren demasiado las sensaciones que percibe al volante el conductor. El apartado de frenos se salda con una buena nota, aunque las distancias de frenado no sean de sobresaliente, lo cierto es que la resistencia al duro trabajo es alta, algo que se agradece, y mucho, en modelos de este peso y con cambio automático.

El último apartado, que no por ello menos importante, en el que deben ofrecer una buena nota este tipo de vehículos es el del confort, y tampoco defraudan en él. Las dimensiones interiores son buenas, sus puestos de conducción cómodos y cuentan con una buena lista de elementos destinados a la comodidad de sus ocupantes. En este último apartado, Peugeot se lleva el primer puesto, contando, además, con el aliciente de un menor precio recomendado por el fabricante, aspecto en muchos casos decisivo para su elección, ya que las diferencias entre ambos resultan en muchos de sus apartados casi simbólicas.

La pertenencia al segmento de las berlinas de representación sólo se puede hacer cumpliendo con total perfección todos los apartados que están considerados como indispensables para ello, como una estética distinguida y de marcado carácter o una más que destacada búsqueda del confort de sus ocupantes. Tanto Peugeot con su 607, como Volvo con el S80 dan la talla en cuanto al cumplimiento de los requisitos para estar integrados por propio derecho en este club de distinción. Peugeot hacía tiempo que no contaba con una berlina de representación con el empaque y categoría que tiene este 607. Volvo lleva más tiempo inserta en este sector del mundo del automóvil, gracias, entre otras cosas, al giro completo que en pocos años ha dado a toda su gama.

Ciertamente, la estética de ambos modelos cumple con los requisitos previos para su catalogación como de representación. Dimensiones exteriores más bien generosas, líneas de diseño moderno y atractivo, pero sin grandes concesiones al modernismo más radical, un buen equipamiento de serie y una gran lista de opciones para poder personalizar nuestro vehículo. Peugeot ha realizado un buen trabajo estilístico para enmascarar en cierta medida los 4,87 metros que mide este vehículo, aunque su vista desde cualquier ángulo delata que estamos ante un coche de grandes dimensiones. Algo similar sucede con el Volvo, donde las dibujadas líneas de su carrocería hacen que no parezca tan grande como en realidad es, pero sin dejar de tener una presencia de berlina de alto nivel.

Otro de los apartados que "puntúa" a la hora de subirse a esta clase elitista es la presencia de una mecánica con una alta cilindrada, una buena dosis de potencia y algo más que los habituales cuatro cilindros. Y aquí también obtienen nota nuestros dos protagonistas, ya que sus motores tienen casi 3 litros de cilindrada y seis cilindros, en V con 210 CV en el caso del Peugeot y en línea en el caso del Volvo con 204 CV. Ciertamente son pocos los puntos desfavorables que se pueden poner a ambos motores, por no decir que ninguno, ya que su rendimiento resulta verdaderamente destacado y sus mayores diferencias lo son más por el tipo de cambio de marchas que llevan, que por su rendimiento mecánico. Y para ello nada mejor que ver las prestaciones que ofrecen estos dos modelos. Evidentemente el hecho de contar con cambio automático hace que las recuperaciones sean más que destacadas, sobre todo a la hora de pasar de 80 a 120 km/h, medición en la que se necesitan menos de 7 segundos, una cifra que se puede considerar como verdaderamente buena para hacer un adelantamiento con rapidez y seguridad.

Algo parecido sucede con las aceleraciones, aunque en este caso las cifras no son tan buenas proporcionalmente como las de las recuperaciones, pero están en consonancia con las que se obtienen en vehículos de su categoría y características. Las diferencias entre ambos vehículos son prácticamente inexistentes, moviéndose en un abanico de centésimas, tanto en lo que se refiere a las aceleraciones, como a las recuperaciones y adelantamientos. Sin lugar a dudas, en un vehículo de estas características no puede faltar la presencia del cambio automático, un elemento que, aunque no resulta muy demandado en nuestro mercado, poco a poco va ganando seguidores. Y es que su presencia permite una conducción más relajada y cómoda en el ámbito urbano, sin reducir en lo más mínimo el placer de conducir en carretera. Volvo ofrece dos posibilidades en el S80 de cambio automático, uno convencional y otro, denominado Geartronic, con accionamiento secuencial, mientras que Peugeot, por su parte, ofrece el cambio automático de tipo secuencial desarrollado conjuntamente con Renault, dotados en ambos modelos de cuatro relaciones del cambio. Esto último es uno de los pocos inconvenientes que se les pueden achacar a estas cajas de cambio, ya que las relaciones son muy largas y existe un gran salto entre marchas. El cambio del Peugeot cuenta con tres leyes distintas de funcionamiento, normal, sport e invierno, y, además, cuenta con un sistema que en cierta medida adapta los cambios de marcha a la forma de conducir de cada uno. Como todos los sistemas que cuentan con cambio tipo secuencial, dispone de dos pasillos, uno en el que el cambio hace todo el trabajo de forma automática y otro en el que es el conductor el que, desplazando la palanca hacia delante o detrás, sube y baja marchas. También, como suele ser habitual, en el modo secuencial, el sistema sube una marcha o baja las que sean necesarias cuando nos acercamos a la zona de corte o pisamos el acelerador a fondo. El cambio del Volvo es convencional, con una sola rejilla de accionamiento y para pasar de una posición a otra hay que accionar un pestillo. Éste es menos "inteligente" que el de su rival, aunque también tiene una posición para arrancar en zonas deslizantes. Una de las principales características del cambio del Peugeot es la suavidad con que realiza los cambios de marcha, tanto en aceleración como en reducción, de tal forma que prácticamente no se nota que el sistema está haciendo su trabajo.

El siguiente apartado con el que deben cumplir es el del comportamiento en carretera, ya que de nada sirve tener un habitáculo espacioso, una buena potencia o un cambio automático que nos facilita la conducción, si el bastidor y suspensiones no están a la altura del resto de los elementos; y en este caso también cumplen a la perfección. El Peugeot 607 cuenta con un excelente bastidor que permite circular de forma rápida por zonas viradas, a pesar de su tamaño y peso, con un elevado grado de seguridad. La presencia de elementos como el control de estabilidad -disponible de serie- también ayudan a que la conducción de este modelo sea verdaderamente sencilla, fácil y segura. El Volvo S80 tampoco se queda atrás en este apartado; su conducción resulta muy sencilla, aunque las suspensiones son algo más blandas que las del Peugeot, con lo que en zonas con muchos baches resulta más cómodo bajar el ritmo. En ambos casos la presencia de una dirección demasiado asistida, algo que, si bien a baja velocidad y en maniobras se agradece, hace que cuando circulamos deprisa por autopista se filtren demasiado las sensaciones que percibe al volante el conductor. El apartado de frenos se salda con una buena nota, aunque las distancias de frenado no sean de sobresaliente, lo cierto es que la resistencia al duro trabajo es alta, algo que se agradece, y mucho, en modelos de este peso y con cambio automático.

El último apartado, que no por ello menos importante, en el que deben ofrecer una buena nota este tipo de vehículos es el del confort, y tampoco defraudan en él. Las dimensiones interiores son buenas, sus puestos de conducción cómodos y cuentan con una buena lista de elementos destinados a la comodidad de sus ocupantes. En este último apartado, Peugeot se lleva el primer puesto, contando, además, con el aliciente de un menor precio recomendado por el fabricante, aspecto en muchos casos decisivo para su elección, ya que las diferencias entre ambos resultan en muchos de sus apartados casi simbólicas.

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