Ford Focus C-Max 1.6 Trend

El único motor de gasolina que, por ahora, ofrece el C-Max es este 1.6, capaz de mover con cierta alegría los más de 1.300 kilos que pesa. La suavidad es su mejor arma para luchar contra los “pesos pesados” de la gama: los Diesel.
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Ford Focus C-Max 1.6 Trend

Las virtudes del habitáculo del C-Max, uno de los más versátiles de su segmento, nos han dejado agradablemente sorprendidos y así lo hemos indicado en más de una ocasión. Las posibilidades de configuración de las plazas traseras (una original solución parecida a la que inauguró el Opel Meriva) ofrecen un espacio más que suficiente para los adultos que se acomoden en ellas.

Ford se ha apoyado en estudios de mercado para ofrecer cinco asientos, en lugar de los siete que son habituales en los monovolúmenes de su segmento: sólo una minoría de familias necesitarán tantas banquetas, así que, mejor crear un vehículo adaptable al grueso de las familias en el que, además, los pasajeros viajen a sus anchas.

Es necesario matizar que el espacio para tres adultos es algo justo –139 centímetros para los hombros y 69 milímetros para las piernas-, aunque todo cambia cuando la plaza central se desplaza hacia el maletero y las laterales se mueven en diagonal hacia atrás (este sistema viene de serie a partir del acabado Trend). Los ocupantes de estas “butacas” podrán disfrutar entonces de una amplitud para sus rodillas de casi 80 mm. Además, contarán con varias soluciones puestas a su disposición, como bandejas adosadas a los respaldos de los asientos delanteros o una mesa con portalatas, que también actúa como reposabrazos y aparece al abatir el asiento central. También tendrán un fácil acceso al interior del vehículo, gracias a unas puertas con una amplia abertura.

A pesar de que el espacio puesto a disposición de los ocupantes es bastante amplio, el maletero cuenta con un volumen algo escaso. Poco más de 360 litros tendrán que ser suficientes para albergar el equipaje de cuatro o cinco personas. Para transportar objetos largos, los asientos pueden abatirse (en configuración 40/20/40), con lo que se logra un espacio de carga plano -de 900 litros- que continúa el piso sin recovecos del maletero.

Da igual la talla del conductor del C-Max: los múltiples reglajes del asiento le proporcionarán la postura óptima al volante (también con regulación en profundidad y altura). Las banquetas son confortables y sujetan bien el cuerpo, la visibilidad es correcta en todos los ángulos –gracias a unos enormes espejos retrovisores y a un capó corto- y el acceso a todos los mandos es muy cómodo: en un viaje largo, es difícil acusar el cansancio.

En Ford afirman que han estudiado la ergonomía del habitáculo al detalle, con el fin de que el confort sea la nota dominante. Así, los más bajitos disfrutarán de una posición de conducción elevada, desde la que dominarán la carretera sin problemas y sin que los mandos principales queden demasiado lejos. La palanca de cambios, por ejemplo, se ha situado en la consola central, bajo los sistemas de audio y climatización (o la pantalla táctil que, como opción, los sustituye). Su accionamiento es más cómodo, rápido e intuitivo desde esta ubicación.

El lujo es el otro aspecto que se desea transmitir a los ocupantes del C-Max, por lo que se ha puesto un especial cuidado en los acabados del salpicadero y las puertas. Éstas albergan más espacio en el que colocar pequeños objetos, que se suman a la guantera (no muy amplia), las bandejas al lado de los asientos delanteros, los huecos bajo los pies de los pasajeros de las plazas traseras y diversos compartimentos sobre y bajo el panel de instrumentos. Gracias a estos elementos, la calidad de la vida a bordo es excelente.

El equipamiento de serie -múltiples airbags, aire acondicionado, mandos de la radio en el volante, etc.- puede completarse con varios elementos, como el ESP (que, por 650 euros, también incluye el control de tracción), el paquete confort (215 euros, con sensor de lluvia, espejos antideslumbramiento y faros con encendido automático) y los cristales tintados, el navegador, la tapicería de cuero, las ayudas al aparcamiento, el freno de mano eléctrico, los sistemas de entretenimiento con juegos y DVD… Si no deseamos los extras, obtendremos este C-Max por 18.122 euros. Por 2.000 más, pasaremos al siguiente escalón de la gama, equipado con el motor 1.6 TDCi, sin duda, el que acaparará la mayor parte de las ventas.

  • La organización TÜV alemana, que controla y aprueba los niveles de calidad en los productos de consumo, ha otorgado al C-Max el certificado de “interiores antialérgicos comprobados”, convirtiendo al vehículo en el primer automóvil que consigue este título. Todos los materiales han sido analizados para detectar la presencia de sustancias potencialmente alérgicas. El látex o el níquel no tienen cabida en el habitáculo del C-Max, que cuenta con un filtro antipolen de alto rendimiento que también ha obtenido el aprobado de la TÜV.
  • La protección que el C-Max ofrece a los niños ha sido galardonada con cuatro estrellas por EuroNCAP. Es la misma puntuación que ha obtenido en seguridad general, mientras que la protección para los peatones ha sido valorada con dos estrellas. De hecho, los elementos de sujeción del capó (bisagras y seguros) se han diseñado pensando en su seguridad.
  • El sistema de Protección Inteligente de Ford también está presente en el C-Max. Seis airbags (delanteros, laterales y de cortina) protegerán a los ocupantes. Un nuevo bastidor auxiliar delantero se suelta en caso de impacto frontal y se desliza bajo el hueco para los pies.

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