Ford Mondeo 2.0 16V / Opel Vectra 2.2 16V / Volkswagen Passat 1.8 T

No todo es Diesel en las berlinas medias. He aquí tres ejemplos que compiten entre ellos y con sus propios hermanos alimentados por gasóleo. Buenas alternativas para todos aquellos fieles a la suavidad de giro de los motores de explosión.
Autopista -
Ford Mondeo 2.0 16V / Opel Vectra 2.2 16V / Volkswagen Passat 1.8 T
Ford Mondeo 2.0 16V / Opel Vectra 2.2 16V / Volkswagen Passat 1.8 T

El comportamiento del Mondeo sigue siendo una referencia dentro del segmento. Aplomado, fácil y relajado de conducir por autovía a ritmos de vértigo y efectivo e intuitivo en zonas viradas. Y siempre con máxima comodidad de absorción. Es el más equilibrado del grupo, ya que su trasera puede ayudar si la necesitamos, pero en general se muestra muy neutro. El Passat tiene truco. Los acabados Trendline y Highline —como el de nuestra unidad— incluyen suspensiones más firmes y altura rebajada en 20 milímetros. Los rebotes de los otros acabados ya no aparecen y en su lugar encontramos precisión de trayectoria en autovía y un eje delantero muy eficaz en carreteras más sinuosas que evita la necesidad de una trasera viva. Las suspensiones más firmes no se traducen en menor comodidad.

Puestos a viajar, el Passat es superior por sonoridad, comodidad general, habitabilidad, respuesta del motor y calidad de rodadura. Le sigue el Mondeo por unas suspensiones y una precisión que no exigen pequeñas correcciones de volante, lo que se traduce a la larga en menor fatiga. El Vectra tampoco necesita mucha concentración, pero hay que estar más pendiente porque el motor precisa la ayuda del cambio en más ocasiones.

Los tres resultan de los más amplios del segmento, con especial mención para el Mondeo y Passat, que tienen unas plazas traseras con gran espacio para las piernas. El Vectra está muy bien aprovechado, pero la menor longitud total se traduce en algo menos de espacio, aunque dentro de valores positivos. En el interior nos reciben los tres muy bien, con adecuadas posturas al volante y materiales de buena calidad. Destaca el Passat por una sensación de calidad un punto por encima y por unos materiales más agradables al tacto. El Mondeo y el Vectra se encuentran muy parejos, pero también a un nivel aceptable. Opel emplea mandos de limpiaparabrisas e intermitentes eléctricos de tipo impulso que resultan menos intuitivos que las palancas mecánicas tradicionales y la palanca siempre queda en posición de reposo. Al final, la sencillez se convierte en desconcierto en el uso de la intermitencia. Los del Mondeo tienen un tacto más vulgar y los pequeños detalles están menos cuidados.

Las tres unidades disponían de los equipamientos más completos en los que no falta nada de lo importante y ofrecen lo accesorio y mejorable como opción, por lo que en este sentido alabamos a los tres por igual. Los consumos entran dentro de lo normal y esperable, con una penalización para el Opel en ciudad, consecuencia de su mayor cilindrada. En definitiva, el Passat posee un equilibrio y una realización que lo coloca entre los mejores de un segmento con una calidad media de producto excepcional, mientras que el Ford y el Opel se quedan justo por debajo, lo que no es nada deshonroso. Pero esa superioridad no es gratis. El Passat es más caro, mucho más caro: 5.000 euros en el mejor de los casos, lo que supone devolver el equilibrio a la balanza con sus rivales, que precisamente gozan de unos precios muy ajustados.

El comportamiento del Mondeo sigue siendo una referencia dentro del segmento. Aplomado, fácil y relajado de conducir por autovía a ritmos de vértigo y efectivo e intuitivo en zonas viradas. Y siempre con máxima comodidad de absorción. Es el más equilibrado del grupo, ya que su trasera puede ayudar si la necesitamos, pero en general se muestra muy neutro. El Passat tiene truco. Los acabados Trendline y Highline —como el de nuestra unidad— incluyen suspensiones más firmes y altura rebajada en 20 milímetros. Los rebotes de los otros acabados ya no aparecen y en su lugar encontramos precisión de trayectoria en autovía y un eje delantero muy eficaz en carreteras más sinuosas que evita la necesidad de una trasera viva. Las suspensiones más firmes no se traducen en menor comodidad.

Puestos a viajar, el Passat es superior por sonoridad, comodidad general, habitabilidad, respuesta del motor y calidad de rodadura. Le sigue el Mondeo por unas suspensiones y una precisión que no exigen pequeñas correcciones de volante, lo que se traduce a la larga en menor fatiga. El Vectra tampoco necesita mucha concentración, pero hay que estar más pendiente porque el motor precisa la ayuda del cambio en más ocasiones.

Los tres resultan de los más amplios del segmento, con especial mención para el Mondeo y Passat, que tienen unas plazas traseras con gran espacio para las piernas. El Vectra está muy bien aprovechado, pero la menor longitud total se traduce en algo menos de espacio, aunque dentro de valores positivos. En el interior nos reciben los tres muy bien, con adecuadas posturas al volante y materiales de buena calidad. Destaca el Passat por una sensación de calidad un punto por encima y por unos materiales más agradables al tacto. El Mondeo y el Vectra se encuentran muy parejos, pero también a un nivel aceptable. Opel emplea mandos de limpiaparabrisas e intermitentes eléctricos de tipo impulso que resultan menos intuitivos que las palancas mecánicas tradicionales y la palanca siempre queda en posición de reposo. Al final, la sencillez se convierte en desconcierto en el uso de la intermitencia. Los del Mondeo tienen un tacto más vulgar y los pequeños detalles están menos cuidados.

Las tres unidades disponían de los equipamientos más completos en los que no falta nada de lo importante y ofrecen lo accesorio y mejorable como opción, por lo que en este sentido alabamos a los tres por igual. Los consumos entran dentro de lo normal y esperable, con una penalización para el Opel en ciudad, consecuencia de su mayor cilindrada. En definitiva, el Passat posee un equilibrio y una realización que lo coloca entre los mejores de un segmento con una calidad media de producto excepcional, mientras que el Ford y el Opel se quedan justo por debajo, lo que no es nada deshonroso. Pero esa superioridad no es gratis. El Passat es más caro, mucho más caro: 5.000 euros en el mejor de los casos, lo que supone devolver el equilibrio a la balanza con sus rivales, que precisamente gozan de unos precios muy ajustados.

El comportamiento del Mondeo sigue siendo una referencia dentro del segmento. Aplomado, fácil y relajado de conducir por autovía a ritmos de vértigo y efectivo e intuitivo en zonas viradas. Y siempre con máxima comodidad de absorción. Es el más equilibrado del grupo, ya que su trasera puede ayudar si la necesitamos, pero en general se muestra muy neutro. El Passat tiene truco. Los acabados Trendline y Highline —como el de nuestra unidad— incluyen suspensiones más firmes y altura rebajada en 20 milímetros. Los rebotes de los otros acabados ya no aparecen y en su lugar encontramos precisión de trayectoria en autovía y un eje delantero muy eficaz en carreteras más sinuosas que evita la necesidad de una trasera viva. Las suspensiones más firmes no se traducen en menor comodidad.

Puestos a viajar, el Passat es superior por sonoridad, comodidad general, habitabilidad, respuesta del motor y calidad de rodadura. Le sigue el Mondeo por unas suspensiones y una precisión que no exigen pequeñas correcciones de volante, lo que se traduce a la larga en menor fatiga. El Vectra tampoco necesita mucha concentración, pero hay que estar más pendiente porque el motor precisa la ayuda del cambio en más ocasiones.

Los tres resultan de los más amplios del segmento, con especial mención para el Mondeo y Passat, que tienen unas plazas traseras con gran espacio para las piernas. El Vectra está muy bien aprovechado, pero la menor longitud total se traduce en algo menos de espacio, aunque dentro de valores positivos. En el interior nos reciben los tres muy bien, con adecuadas posturas al volante y materiales de buena calidad. Destaca el Passat por una sensación de calidad un punto por encima y por unos materiales más agradables al tacto. El Mondeo y el Vectra se encuentran muy parejos, pero también a un nivel aceptable. Opel emplea mandos de limpiaparabrisas e intermitentes eléctricos de tipo impulso que resultan menos intuitivos que las palancas mecánicas tradicionales y la palanca siempre queda en posición de reposo. Al final, la sencillez se convierte en desconcierto en el uso de la intermitencia. Los del Mondeo tienen un tacto más vulgar y los pequeños detalles están menos cuidados.

Las tres unidades disponían de los equipamientos más completos en los que no falta nada de lo importante y ofrecen lo accesorio y mejorable como opción, por lo que en este sentido alabamos a los tres por igual. Los consumos entran dentro de lo normal y esperable, con una penalización para el Opel en ciudad, consecuencia de su mayor cilindrada. En definitiva, el Passat posee un equilibrio y una realización que lo coloca entre los mejores de un segmento con una calidad media de producto excepcional, mientras que el Ford y el Opel se quedan justo por debajo, lo que no es nada deshonroso. Pero esa superioridad no es gratis. El Passat es más caro, mucho más caro: 5.000 euros en el mejor de los casos, lo que supone devolver el equilibrio a la balanza con sus rivales, que precisamente gozan de unos precios muy ajustados.

Historias
LOS MEJORES VÍDEOS
Te recomendamos

Contar con un neumático todo tiempo como el Bridgestone Weather Control A005 te garan...

SYM se ha consolidado como una de las referencias en el mundo del scooter en nuestro ...

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Casi todo cuanto imaginas se puede comprar con dinero, menos tu tiempo, pero MINI te ...