Volkswagen Golf DSG

El futuro en el mundo del automóvil se dirige hacia los cambios automáticos. Esa es la idea que se defiende desde Volkswagen, que ha decidido añadir el DSG en su modelo más popular, el Golf.
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Volkswagen Golf DSG
Volkswagen Golf DSG

Volkswagen ha puesto toda su confianza en el cambio automático de doble embrague DSG. Este desarrollo tecnológico debutó hace algo más de año y medio en la versión más potente y prestacional de la anterior generación del Golf, el R32. Posteriormente, se acopló a otro de los modelos del consorcio, en este caso un Audi TT 3.2 y hace unos meses llegó al Tourán, el nuevo monovolumen de la marca de Wolsfburg, y el Seat Altea. Finalmente, la prueba de que la marca alemana confía ciegamente en este elemento es la inclusión en su modelo más importante, el Golf. No lo tendrá fácil, sin embargo, ya que el público español es bastante reticente a abandonar los modelos manuales: sólo el 3 por ciento de los coches que se vendieron en nuestro país en 2003 era automático.

No obstante, la inclusión del DSG en un coche tan popular como el Golf supone, a nuestro entender, una democratización de este tipo de cambios, que hasta hace poco estaban destinados a equipar modelos y motorizaciones de mayor enjundia. Volkswagen, en esta ocasión, ha decidido mezclar dos ingredientes que casan perfectamente: un cambio automático como el DSG y un propulsor Diesel.

Los resultados son muy buenos. El DSG es el cambio más rápido que existe en modelos de producción en serie y eso se nota al volante. Las reducciones y los cambios a marchas superiores se hacen con una rapidez imposible de medir con un cronómetro convencional (se habla de 150 milisegundos) y con una suavidad digna de alabanza.

Los detractores de los cambios automáticos se han encontrado con un ejemplar que no admite crítica. No es lento, no resta dinamismo a la conducción (en nuestra opinión, todo lo contrario), no provoca los clásicos cabeceos de la carrocería al resbalar el convertidor de par), es cómodo en su utilización y hace que el consumo no se dispare. En referencia a esto último, Volkswagen señala que el aumento de gasto de combustible es casi inapreciable, del orden de 0,5 litros a los 100 km de media en el 1.9 TDI de 105 CV y de 0,6 litros en el caso del 2.0 TDI de 140 CV.

En cuanto a aceleraciones y velocidades máximas, las variantes automáticas y manuales están a la par, con una mínima ventaja de los Golf con DSG en el 0 a 100 km/h y en el 0 a 1.000 metros, a pesar de que ofrece una velocidad máxima algo menor, aunque esto es más un dato anecdótico que otra cosa.

El sistema DSG consta de dos cajas de cambio y dos embragues que relacionan el motor con cada una de ellas. En una caja van las relaciones 1ª, 3ª y 5 ª, y en la otra, la 2ª, la 4ª y la 6ª, pues estamos ante una caja de seis relaciones. Al insertar una marcha, el mecanismo prepara la siguiente más lógica en función de las condiciones de la conducción y de la carga del motor. Así, si estamos acelerando en primera, tendrá acoplada la segunda en la otra caja, aunque no esté activada. Cuando las revoluciones alcanzan el punto en que el ordenador entiende que hay que cambiar, se desacopla el primer embrague y se acopla el segundo. La sensación es maravillosa, porque apenas hay tiempos de transición y todo sucede con una suavidad pasmosa.

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p> Además de comodidad y confort, hay algo más: al ser tan rápida la transición entre marchas, no hay pérdidas en el empuje. La entrega de fuerza es constante y la aceleración no tiene vaivenes. Una verdadera delicia.

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p> El sistema de embragues utiliza multidiscos húmedos. Esto quiere decir que trabajan dentro de un baño de aceite. Comparados con los discos secos, estos ofrecen mejor capacidad térmica y una mayor facilidad para la regulación. Ambos embragues están bajo el control de mandos hidráulicos. Las velocidades están engranadas directamente al final del eje de salida, siempre preparadas.

El Cambio DSG (Direct Shift Gearbox o Caja de Cambios Directa) puede ser usado como un automático puro, como un secuencial a través de la palanca o a través de unas levas en el volante (una opción que se vende junto al volante multifunción por unos 300 euros). Además, se puede optar por colocar la palanca en el modo Sport, lo que hace que los cambios se realicen un poco antes del corte de inyección, maximizando el empuje del motor. Esto también se consigue si el sistema detecta que estamos demandando al vehículo un esfuerzo de aceleración, pisando a fondo el pedal derecho. Y es que estamos ante una tecnología inteligente, que sabe descifrar nuestro tipo de conducción en milisegundos.

En nuestra breve toma de contacto con las dos motorizaciones Diesel de la gama Golf, por el momento no se va a acoplar a propulsores de gasolina, las sensaciones han sido placenteras. Las cualidades dinámicas de uno y otro (1.9 TDI y 2.0 TDI) son idénticas a las versiones manuales e incluso la variante menos potente, la de 105 CV, se muestra muy capaz. La única variación estética se da en la trasera, donde se inserta el logotipo DSG, bajo las siglas de la motorización.

La inclusión de la caja de cambios automática DSG aumenta el precio de ambas versiones en unos 1.500 euros. Esta es la lista de precios:

Volkswagen Golf 1.9 TDI DSG Sportline 3p
105 CV
22.770 euros
Volkswagen Golf 1.9 TDI DSG Highline 3p
105 CV
22.830 euros
Volkswagen Golf 2.0 TDI DSG Sportline 3p
140 CV
24.850 euros
Volkswagen Golf 2.0 TDI DSG Sportline 3p
140 CV
24.900 euros
Volkswagen Golf 1.9 TDI DSG Sportline 5p
105 CV
23.335 euros
Volkswagen Golf 1.9 TDI DSG Highline 5p
105 CV
23.395 euros
Volkswagen Golf 2.0 TDI DSG Sportline 5p
140 CV
25.415 euros
Volkswagen Golf 2.0 TDI DSG Sportline 5p
140 CV
25.465 euros

La presentación del Golf DSG ha servido al director de Volkswagen España, José María Peñalver, para ofrecer algunos datos económicos de la compañía. Así, entre enero y abril, las ventas crecieron un 5,2 por ciento, algo menos de lo que lo hizo el mercado. Esto sucedió, según Peñalver, al descenso de las matriculaciones por “rent a car”, un negocio que Volkswagen está abandonando poco a poco por su falta de rentabilidad. Para final de año se prevé que las ventas alcancen los 95.000 automóviles, un siete por ciento más que el año pasado.
Preguntado por el Golf y su nivel de ventas, Peñalver ha indicado que los clientes están respondiendo y que durante el primer trimestre se matricularon 11.000 unidades. El objetivo de entregas de la división es de 35.000 vehículos, aunque el directivo se mostró seguro de alcanzar, como poco, los 40.000.

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