Fiat Stilo JTD Dynamic / Peugeot 307 HDi XS / Seat León 1.9 TDI 110 Sport

Bajo un planteamiento diferente, en el que priman las prestaciones y el espacio por encima de otros aspectos, los tres modelos enfrentados permiten una utilización dinámica, cómoda y económica, gracias a la utilización de modernos propulsores Diesel.
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Fiat Stilo JTD Dynamic / Peugeot 307 HDi XS / Seat León 1.9 TDI 110 Sport
Fiat Stilo JTD Dynamic / Peugeot 307 HDi XS / Seat León 1.9 TDI 110 Sport

Son estos modelos que hace tiempo que queríamos analizar frente al reciente Peugeot 307 HDI: el primero de ellos, el Fiat Stilo JTD, por la novedad que representa, y el otro, el Seat León TDI, por el interés que despierta en el público. Afortunadamente ahora hemos tenido la oportunidad de enfrentarlos cara a cara para examinar sus particularidades.

Aunque los tres modelos son estilísticamente muy diferentes, el Fiat y el Peugeot optan por un diseño enfocado a proporcionar el máximo espacio interior y el Seat propone un estilo más convencional y deportivo. El denominador común es que todos disponen de un moderno propulsor de gasóleo de elevado rendimiento y bajo consumo, que los convierte en interesantes rodadores con alta capacidad dinámica sin descuidar un elevado confort de marcha.

Como ya es sabido, el nuevo modelo de la marca italiana basa sus principales argumentos en la versatilidad interior similar a la de un monovolumen compacto, con asientos desplazables, respaldos abatibles, transformables y convertibles en mesas, múltiples guanteras, huecos, altura interior, etc.

El modelo francés, con inferiores longitud y anchura, pero mayor batalla, aporta algunos centímetros extraordinarios en cuanto a la anchura y la altura delante y detrás, pero cede parte del espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas posteriores al no contar con banquetas desplazables. En consecuencia, lo mismo ocurre con el maletero, que no varía su capacidad en función de la configuración interior y se mantiene casi en las cifras del León, con 380 dm3 utilizables.

Como era de esperar de su mayor veteranía, las dimensiones exteriores del León son las más pequeñas de los tres, lo que se traduce en un habitáculo sensiblemente inferior al de sus rivales, sobre todo en lo que se refiere a la altura. Este aspecto, que no tiene una trascendencia determinante en las plazas delanteras, sí resulta importante en las traseras. Prueba de ello es que en el 307 se puede entrar casi sin agacharse, pues la forma de la puerta se prolonga en vertical hasta el techo en su punto más alto y el asiento se encuentra bastante elevado, mientras que al interior del León se accede en una posición más convencional y más incómoda, tanto por la forma de la puerta con salientes como por la altura del techo. En este apartado, el Stilo se encuentra más cercano al Peugeot, dado el paralelismo que existe entre las dimensiones de carrocería de ambos.

Sin pretensiones de modularidad, amplitud o versatilidad y sí más deportivas, el León dispone de un puesto de conducción muy bueno, mucho mejor que el de sus adversarios. Asiento y volante son regulables de verdad, lo que permite encontrar una postura al volante cómoda, efectiva y segura. Todo queda a mano con independencia de la talla del conductor; los asientos sujetan lo necesario, los pedales quedan en la posición ideal y la palanca de cambios se maneja con facilidad. Sin llegar a estos extremos, el modelo francés resulta cómodo, con unos asientos propios de una gran berlina, con banqueta larga, buena sujeción lateral y correcto apoyo lumbar. Este último aspecto es el peor resuelto en el italiano, que al disponer de banqueta y respaldo completamente independientes no garantiza buen apoyo de la espalda en su parte más alta.

Son estos modelos que hace tiempo que queríamos analizar frente al reciente Peugeot 307 HDI: el primero de ellos, el Fiat Stilo JTD, por la novedad que representa, y el otro, el Seat León TDI, por el interés que despierta en el público. Afortunadamente ahora hemos tenido la oportunidad de enfrentarlos cara a cara para examinar sus particularidades.

Aunque los tres modelos son estilísticamente muy diferentes, el Fiat y el Peugeot optan por un diseño enfocado a proporcionar el máximo espacio interior y el Seat propone un estilo más convencional y deportivo. El denominador común es que todos disponen de un moderno propulsor de gasóleo de elevado rendimiento y bajo consumo, que los convierte en interesantes rodadores con alta capacidad dinámica sin descuidar un elevado confort de marcha.

Como ya es sabido, el nuevo modelo de la marca italiana basa sus principales argumentos en la versatilidad interior similar a la de un monovolumen compacto, con asientos desplazables, respaldos abatibles, transformables y convertibles en mesas, múltiples guanteras, huecos, altura interior, etc.

El modelo francés, con inferiores longitud y anchura, pero mayor batalla, aporta algunos centímetros extraordinarios en cuanto a la anchura y la altura delante y detrás, pero cede parte del espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas posteriores al no contar con banquetas desplazables. En consecuencia, lo mismo ocurre con el maletero, que no varía su capacidad en función de la configuración interior y se mantiene casi en las cifras del León, con 380 dm3 utilizables.

Como era de esperar de su mayor veteranía, las dimensiones exteriores del León son las más pequeñas de los tres, lo que se traduce en un habitáculo sensiblemente inferior al de sus rivales, sobre todo en lo que se refiere a la altura. Este aspecto, que no tiene una trascendencia determinante en las plazas delanteras, sí resulta importante en las traseras. Prueba de ello es que en el 307 se puede entrar casi sin agacharse, pues la forma de la puerta se prolonga en vertical hasta el techo en su punto más alto y el asiento se encuentra bastante elevado, mientras que al interior del León se accede en una posición más convencional y más incómoda, tanto por la forma de la puerta con salientes como por la altura del techo. En este apartado, el Stilo se encuentra más cercano al Peugeot, dado el paralelismo que existe entre las dimensiones de carrocería de ambos.

Sin pretensiones de modularidad, amplitud o versatilidad y sí más deportivas, el León dispone de un puesto de conducción muy bueno, mucho mejor que el de sus adversarios. Asiento y volante son regulables de verdad, lo que permite encontrar una postura al volante cómoda, efectiva y segura. Todo queda a mano con independencia de la talla del conductor; los asientos sujetan lo necesario, los pedales quedan en la posición ideal y la palanca de cambios se maneja con facilidad. Sin llegar a estos extremos, el modelo francés resulta cómodo, con unos asientos propios de una gran berlina, con banqueta larga, buena sujeción lateral y correcto apoyo lumbar. Este último aspecto es el peor resuelto en el italiano, que al disponer de banqueta y respaldo completamente independientes no garantiza buen apoyo de la espalda en su parte más alta.

Son estos modelos que hace tiempo que queríamos analizar frente al reciente Peugeot 307 HDI: el primero de ellos, el Fiat Stilo JTD, por la novedad que representa, y el otro, el Seat León TDI, por el interés que despierta en el público. Afortunadamente ahora hemos tenido la oportunidad de enfrentarlos cara a cara para examinar sus particularidades.

Aunque los tres modelos son estilísticamente muy diferentes, el Fiat y el Peugeot optan por un diseño enfocado a proporcionar el máximo espacio interior y el Seat propone un estilo más convencional y deportivo. El denominador común es que todos disponen de un moderno propulsor de gasóleo de elevado rendimiento y bajo consumo, que los convierte en interesantes rodadores con alta capacidad dinámica sin descuidar un elevado confort de marcha.

Como ya es sabido, el nuevo modelo de la marca italiana basa sus principales argumentos en la versatilidad interior similar a la de un monovolumen compacto, con asientos desplazables, respaldos abatibles, transformables y convertibles en mesas, múltiples guanteras, huecos, altura interior, etc.

El modelo francés, con inferiores longitud y anchura, pero mayor batalla, aporta algunos centímetros extraordinarios en cuanto a la anchura y la altura delante y detrás, pero cede parte del espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas posteriores al no contar con banquetas desplazables. En consecuencia, lo mismo ocurre con el maletero, que no varía su capacidad en función de la configuración interior y se mantiene casi en las cifras del León, con 380 dm3 utilizables.

Como era de esperar de su mayor veteranía, las dimensiones exteriores del León son las más pequeñas de los tres, lo que se traduce en un habitáculo sensiblemente inferior al de sus rivales, sobre todo en lo que se refiere a la altura. Este aspecto, que no tiene una trascendencia determinante en las plazas delanteras, sí resulta importante en las traseras. Prueba de ello es que en el 307 se puede entrar casi sin agacharse, pues la forma de la puerta se prolonga en vertical hasta el techo en su punto más alto y el asiento se encuentra bastante elevado, mientras que al interior del León se accede en una posición más convencional y más incómoda, tanto por la forma de la puerta con salientes como por la altura del techo. En este apartado, el Stilo se encuentra más cercano al Peugeot, dado el paralelismo que existe entre las dimensiones de carrocería de ambos.

Sin pretensiones de modularidad, amplitud o versatilidad y sí más deportivas, el León dispone de un puesto de conducción muy bueno, mucho mejor que el de sus adversarios. Asiento y volante son regulables de verdad, lo que permite encontrar una postura al volante cómoda, efectiva y segura. Todo queda a mano con independencia de la talla del conductor; los asientos sujetan lo necesario, los pedales quedan en la posición ideal y la palanca de cambios se maneja con facilidad. Sin llegar a estos extremos, el modelo francés resulta cómodo, con unos asientos propios de una gran berlina, con banqueta larga, buena sujeción lateral y correcto apoyo lumbar. Este último aspecto es el peor resuelto en el italiano, que al disponer de banqueta y respaldo completamente independientes no garantiza buen apoyo de la espalda en su parte más alta.

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