Audi S6 / BMW M5 / Jaguar XJR SVO/ Mercedes E55 AMG

Viajar en primera clase es siempre un placer. Si, además, el trayecto se realiza a bordo de una lujosa berlina capaz de volar a ras de suelo con total seguridad, sin apenas esfuerzo y disfrutando a tope de la conducción, la experiencia se convierte en un acontecimiento fascinante y difícil de olvidar.
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Audi S6 / BMW M5 / Jaguar XJR SVO/ Mercedes E55 AMG
Audi S6 / BMW M5 / Jaguar XJR SVO/ Mercedes E55 AMG

Para disfrutar de la conducción en su más pura esencia y de unas prestaciones de primer nivel, ya no es necesario utilizar un deportivo. En la actualidad, el mercado ofrece una amplia gama de elegantes, lujosas y confortables berlinas, capaces de rivalizar en cualidades ruteras y placer de utilización con los biplazas y coupés más radicales del planeta. Lógicamente, la competencia entre las berlinas de altos vuelos ha aumentado considerablemente en los últimos tiempos. Tanto es así, que sobre el papel resulta verdaderamente difícil saber quién es, en la actualidad, el líder de tan distinguida especie. Para comprobar las posibilidades y la posición donde se encuentra cada uno, no hemos podido resistir la tentación de enfrentar en un duelo sin concesiones a los modelos más cualificados de esta categoría.

En una ocasión tan especial como ésta, además de realizar los recorridos habituales de pruebas, hemos contado con la pista del circuito madrileño del Jarama para, de esta manera, poder exprimir, con seguridad y sin ningún tipo de limitaciones, estos cuatro lobos con piel de cordero. Y es que está claro que en carretera abierta es muy difícil —por no decir imposible— sacar conclusiones determinantes cuando se manejan aparatos de semejante potencial.

Los cuatro protagonistas de este comparativo utilizan mecánicas de ocho cilindros en V a 90° colocados en posición delantera longitudinal, pero, como se podrá ir comprobando a continuación, se pueden encontrar diferencias muy grandes en este apartado y cada uno de los protagonistas sorprende con alguna solución técnica más o menos extravagante. Así, por ejemplo, el propulsor Jaguar intenta compensar su menor cilindrada con la ayuda de un compresor volumétrico Eaton Roots. Muy poco habitual en los últimos tiempos, esta solución permite aumentar considerablemente la potencia máxima y, sobre todo, el par. Por lo demás, el V8 de Jaguar está a la última y, entre otras cosas, cuenta con distribución variable de cuatro válvulas por cilindro y una refinada gestión electrónica Nipondenso. Con todo esto se consigue una potencia máxima de 370 CV y un par que supera los 53 mkg. El afinado motor BMW no ha precisado de la sobrealimentación para consolidarse como el más deportivo de los cuatro, con una potencia que alcanza los 400 CV, pero hay que tener en cuenta que dispone de 5 litros de cilindrada y un sofisticado sistema de distribución variable Vanos.

Por su parte, la mecánica de Audi intenta suplir la menor cilindrada con respecto a sus compatriotas con un sistema de admisión variable que utiliza una culata de cinco válvulas por cilindro. El V8 preparado por AMG sólo dispone de tres válvulas por cilindro, pero, a cambio, cuenta con una cilindrada de 5,5 litros, lo que le permite situarse a la cabeza de sus rivales en lo que a par ser refiere, con un valor máximo de 54 mkg que se mantiene constante entre 3.150 y 4.500 rpm.

Como se puede imaginar, el funcionamiento de estas cuatro mecánicas resulta formidable y todas son capaces de ofrece un rendimiento fuera de lo común. Como se comentaba anteriormente, el más deportivo del cuarteto es el motor BMW; no sólo es el más potente, sino que, además, es el que disfruta de un margen de utilización más amplio y una garra impresionante a la hora de girar a alto régimen, sobre todo si se pulsa la tecla Sport con la que se agiliza la respuesta del acelerador. Gracias a las abundantes dosis de par que desarrolla, el V8 de la estrella es todavía más contundente en la entrega de potencia a bajo y medio régimen y también demuestra una enorme facilidad para recuperarse desde abajo. En los mismos términos se puede hablar del propulsor Jaguar, aunque éste no es tan impetuoso, ya que, como suele ocurrir con los motores sobrealimentados, precisa de un cierto periodo de tiempo para responder a las órdenes que se realizan con el pedal del gas. Es, por tanto, a medio régimen cuando el compresor Eaton Roots se encuentra trabajando a pleno pulmón y cuando el musculoso V8 británico brilla de forma especial, desmarcándose del resto de sus rivales. Por su parte, la mecánica de 4.2 litros de Audi es, a priori, la menos espectacular, pero, en conjunto, resulta muy equilibrada, ya que tiene un funcionamiento agradable y cuenta con suficientes argumentos para que la elegante berlina germana obtenga las prestaciones de un superdeportivo.

Para disfrutar de la conducción en su más pura esencia y de unas prestaciones de primer nivel, ya no es necesario utilizar un deportivo. En la actualidad, el mercado ofrece una amplia gama de elegantes, lujosas y confortables berlinas, capaces de rivalizar en cualidades ruteras y placer de utilización con los biplazas y coupés más radicales del planeta. Lógicamente, la competencia entre las berlinas de altos vuelos ha aumentado considerablemente en los últimos tiempos. Tanto es así, que sobre el papel resulta verdaderamente difícil saber quién es, en la actualidad, el líder de tan distinguida especie. Para comprobar las posibilidades y la posición donde se encuentra cada uno, no hemos podido resistir la tentación de enfrentar en un duelo sin concesiones a los modelos más cualificados de esta categoría.

En una ocasión tan especial como ésta, además de realizar los recorridos habituales de pruebas, hemos contado con la pista del circuito madrileño del Jarama para, de esta manera, poder exprimir, con seguridad y sin ningún tipo de limitaciones, estos cuatro lobos con piel de cordero. Y es que está claro que en carretera abierta es muy difícil —por no decir imposible— sacar conclusiones determinantes cuando se manejan aparatos de semejante potencial.

Los cuatro protagonistas de este comparativo utilizan mecánicas de ocho cilindros en V a 90° colocados en posición delantera longitudinal, pero, como se podrá ir comprobando a continuación, se pueden encontrar diferencias muy grandes en este apartado y cada uno de los protagonistas sorprende con alguna solución técnica más o menos extravagante. Así, por ejemplo, el propulsor Jaguar intenta compensar su menor cilindrada con la ayuda de un compresor volumétrico Eaton Roots. Muy poco habitual en los últimos tiempos, esta solución permite aumentar considerablemente la potencia máxima y, sobre todo, el par. Por lo demás, el V8 de Jaguar está a la última y, entre otras cosas, cuenta con distribución variable de cuatro válvulas por cilindro y una refinada gestión electrónica Nipondenso. Con todo esto se consigue una potencia máxima de 370 CV y un par que supera los 53 mkg. El afinado motor BMW no ha precisado de la sobrealimentación para consolidarse como el más deportivo de los cuatro, con una potencia que alcanza los 400 CV, pero hay que tener en cuenta que dispone de 5 litros de cilindrada y un sofisticado sistema de distribución variable Vanos.

Por su parte, la mecánica de Audi intenta suplir la menor cilindrada con respecto a sus compatriotas con un sistema de admisión variable que utiliza una culata de cinco válvulas por cilindro. El V8 preparado por AMG sólo dispone de tres válvulas por cilindro, pero, a cambio, cuenta con una cilindrada de 5,5 litros, lo que le permite situarse a la cabeza de sus rivales en lo que a par ser refiere, con un valor máximo de 54 mkg que se mantiene constante entre 3.150 y 4.500 rpm.

Como se puede imaginar, el funcionamiento de estas cuatro mecánicas resulta formidable y todas son capaces de ofrece un rendimiento fuera de lo común. Como se comentaba anteriormente, el más deportivo del cuarteto es el motor BMW; no sólo es el más potente, sino que, además, es el que disfruta de un margen de utilización más amplio y una garra impresionante a la hora de girar a alto régimen, sobre todo si se pulsa la tecla Sport con la que se agiliza la respuesta del acelerador. Gracias a las abundantes dosis de par que desarrolla, el V8 de la estrella es todavía más contundente en la entrega de potencia a bajo y medio régimen y también demuestra una enorme facilidad para recuperarse desde abajo. En los mismos términos se puede hablar del propulsor Jaguar, aunque éste no es tan impetuoso, ya que, como suele ocurrir con los motores sobrealimentados, precisa de un cierto periodo de tiempo para responder a las órdenes que se realizan con el pedal del gas. Es, por tanto, a medio régimen cuando el compresor Eaton Roots se encuentra trabajando a pleno pulmón y cuando el musculoso V8 británico brilla de forma especial, desmarcándose del resto de sus rivales. Por su parte, la mecánica de 4.2 litros de Audi es, a priori, la menos espectacular, pero, en conjunto, resulta muy equilibrada, ya que tiene un funcionamiento agradable y cuenta con suficientes argumentos para que la elegante berlina germana obtenga las prestaciones de un superdeportivo.

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