Volvo XC 90 D5

El XC 90 ofrece espacio para siete ocupantes, un interior confortable y un motor de uso muy agradable.
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Volvo XC 90 D5

Con este modelo, Volvo apuesta por un segmento muy de moda, los SUV de lujo, y, para tener un producto competitivo en este mercado, tiene que presentar un Diesel potente. En este caso, el XC 90 D5 incorpora un turbodiésel de 2,5 litros de cubicaje, que rinde 163 CV de potencia. No es un derroche de potencia, pero su uso es muy agradable; eso sí, le tenemos que dar un voto de confianza, ya que es algo remolón.

A bajas vueltas se muestra un poco perezoso, le cuesta salir en pendientes (no hay que olvidar que supera las dos toneladas de peso) y no acelera de forma trepidante; en algunas incorporaciones, hemos preferido el modo manual y reducir varias marchas para “despertarlo” un poco. Sin embargo, sube bien de vueltas y permite alcanzar ritmos muy rápidos en autopista. Es más ágil de lo que su tamaño nos pueda llevar a pensar.

El cambio tampoco ayuda demasiado. Se trata de una caja automática con manejo secuencial de cinco relaciones. En el modo automático, los saltos de marcha se hacen notar y tarda un poco en cambiar, tanto a la hora de aumentar una velocidad como a la hora de reducirla. La excepción la encontramos en primera, una marcha algo corta, quizás para suplir la carencia de reductora.

Entre sus fuertes destaca una cuidada puesta a punto. De entre sus rivales es uno de los mejor insonorizados, según nuestras pruebas de sonoridad, y también puede presumir de consumos parcos (precisa unos 10,5 litros de combustible para recorrer 100 kilómetros en ciclo mixto). Aunque muchos modelos consigan mejores prestaciones que él, sólo el Touareg de Volkswagen lo iguala en estos apartados.

Este tipo de modelos están más cerca del planteamiento de una berlina de lujo que de los tradicionales todo terreno. Su rodar en autopista también podría pasar por el de uno de estos vehículos. A pesar de su altura, de su peso y de su tamaño, el sistema de suspensiones logra controlar las inercias de la carrocería sin pasar demasiada factura a los pasajeros. Nos permite mantener velocidades elevadas con total confianza en carretera y resulta cómodo cuando atravesamos zonas con baches.

Además, su gran distancia entre ejes (tiene una batalla de 2.855 mm) y sus anchas vías le confieren una gran estabilidad. Tiene aplomo y permite trazar trayectorias muy limpias en terreno virado. Sin embargo, la dirección es bastante asistida, tendremos que “afinar” constantemente, aunque, una vez acostumbrados, no habrá ningún problema.

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Su estética engaña, con esa ventanilla trasera achatada y esas líneas descendentes. Este Volvo es uno de los “gigantes” del mercado. Casi roza los 4,8 metros de longitud y 1,9 de anchura. A pesar de este tamaño XXL, no resulta nada mastodóntico en carretera.

Si el terreno se complica, contamos con la tracción total (un sistema completamente automático), capaz de suplir ciertas carencias de motricidad. Tampoco es desconectable el control de estabilidad.

Obviamente, no es un todo terreno puro, pero su configuración le permite abandonar el asfalto. Sus 218 mm de altura libre al suelo y sus grandes ruedas (de serie incluye neumáticos 235/65 R con llantas de 17 pulgadas) facilitan que nos olvidemos de los obstáculos mientras circulamos.

Si analizamos sus cotas todo terreno, descubrimos que está mejor situado que muchos de sus rivales para abandonar el asfalto y rodar por pistas. Su capacidad de vadeo, las cotas TT y el recorrido de las suspensiones para afrontar distintos terrenos, su altura... En ninguna medición presenta las mejores cifras, pero en todas alcanza un nivel bastante bueno, lo que nos indica que es un modelo bastante equilibrado para cierta conducción off road.

Volvo XC 90 Mercedes ML BMW X5 Volkswagen Touareg
Altura al suelo 230 mm 230 mm 240 mm 240 mm
Capacidad de vadeo 900 mm 840 mm 960 mm 700 mm
Ángulos:
Ataque
Ventral
Salida

32 grados
22 grados
26 grados

26 grados
20 grados
31 grados

28 grados
19 grados
26 grados

33 grados
23 grados
32 grados

En el XC90 se ha cuidado al máximo la seguridad. Para empezar, la unidad que analizamos incorporaba hasta ocho airbags: acompañante, conductor, de cortina delanteros y traseros y laterales, tanto delante como detrás.

La tracción integral le aporta un plus de seguridad y lo convierte en un coche fiable para circular por terrenos resbaladizos. También cuenta con un sistema antiderrapaje. Volvo asegura que ha reforzado el techo de este modelo con una estructura de hierro: según explica la marca, es hasta cuatro veces más resistente que un techo convencional. Además, y como novedad, ha incluido un sistema para evitar que el coche vuelque. Se trata del Roll Stability Control, un dispositivo que se añade al control de estabilidad. En esta ocasión, se incorpora un sensor de inclinación de la carrocería. Se mide no sólo el ángulo que adopta la carrocería, sino también la velocidad a la que se alcanza esa inclinación. Si el sistema percibe posibilidad de vuelco, actúa de forma similar a un control de estabilidad, frenando una o más ruedas para estabilizar el vehículo.

En la sesión de fotos que te adjuntamos, puedes ver las pruebas de vuelco realizadas por la marca a este vehículo. Se trata de un vuelco real, que se consigue lanzando el XC90 sobre una plataforma a 50 km/h. El todo terreno da vueltas de campana a una velocidad de 15 km/h por el asfalto y, como se puede ver, el techo no se hunde.

Con este modelo, Volvo apuesta por un segmento muy de moda, los SUV de lujo, y, para tener un producto competitivo en este mercado, tiene que presentar un Diesel potente. En este caso, el XC 90 D5 incorpora un turbodiésel de 2,5 litros de cubicaje, que rinde 163 CV de potencia. No es un derroche de potencia, pero su uso es muy agradable; eso sí, le tenemos que dar un voto de confianza, ya que es algo remolón.

A bajas vueltas se muestra un poco perezoso, le cuesta salir en pendientes (no hay que olvidar que supera las dos toneladas de peso) y no acelera de forma trepidante; en algunas incorporaciones, hemos preferido el modo manual y reducir varias marchas para “despertarlo” un poco. Sin embargo, sube bien de vueltas y permite alcanzar ritmos muy rápidos en autopista. Es más ágil de lo que su tamaño nos pueda llevar a pensar.

El cambio tampoco ayuda demasiado. Se trata de una caja automática con manejo secuencial de cinco relaciones. En el modo automático, los saltos de marcha se hacen notar y tarda un poco en cambiar, tanto a la hora de aumentar una velocidad como a la hora de reducirla. La excepción la encontramos en primera, una marcha algo corta, quizás para suplir la carencia de reductora.

Entre sus fuertes destaca una cuidada puesta a punto. De entre sus rivales es uno de los mejor insonorizados, según nuestras pruebas de sonoridad, y también puede presumir de consumos parcos (precisa unos 10,5 litros de combustible para recorrer 100 kilómetros en ciclo mixto). Aunque muchos modelos consigan mejores prestaciones que él, sólo el Touareg de Volkswagen lo iguala en estos apartados.

Este tipo de modelos están más cerca del planteamiento de una berlina de lujo que de los tradicionales todo terreno. Su rodar en autopista también podría pasar por el de uno de estos vehículos. A pesar de su altura, de su peso y de su tamaño, el sistema de suspensiones logra controlar las inercias de la carrocería sin pasar demasiada factura a los pasajeros. Nos permite mantener velocidades elevadas con total confianza en carretera y resulta cómodo cuando atravesamos zonas con baches.

Además, su gran distancia entre ejes (tiene una batalla de 2.855 mm) y sus anchas vías le confieren una gran estabilidad. Tiene aplomo y permite trazar trayectorias muy limpias en terreno virado. Sin embargo, la dirección es bastante asistida, tendremos que “afinar” constantemente, aunque, una vez acostumbrados, no habrá ningún problema.

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Su estética engaña, con esa ventanilla trasera achatada y esas líneas descendentes. Este Volvo es uno de los “gigantes” del mercado. Casi roza los 4,8 metros de longitud y 1,9 de anchura. A pesar de este tamaño XXL, no resulta nada mastodóntico en carretera.

Si el terreno se complica, contamos con la tracción total (un sistema completamente automático), capaz de suplir ciertas carencias de motricidad. Tampoco es desconectable el control de estabilidad.

Obviamente, no es un todo terreno puro, pero su configuración le permite abandonar el asfalto. Sus 218 mm de altura libre al suelo y sus grandes ruedas (de serie incluye neumáticos 235/65 R con llantas de 17 pulgadas) facilitan que nos olvidemos de los obstáculos mientras circulamos.

Si analizamos sus cotas todo terreno, descubrimos que está mejor situado que muchos de sus rivales para abandonar el asfalto y rodar por pistas. Su capacidad de vadeo, las cotas TT y el recorrido de las suspensiones para afrontar distintos terrenos, su altura... En ninguna medición presenta las mejores cifras, pero en todas alcanza un nivel bastante bueno, lo que nos indica que es un modelo bastante equilibrado para cierta conducción off road.

Volvo XC 90 Mercedes ML BMW X5 Volkswagen Touareg
Altura al suelo 230 mm 230 mm 240 mm 240 mm
Capacidad de vadeo 900 mm 840 mm 960 mm 700 mm
Ángulos:
Ataque
Ventral
Salida

32 grados
22 grados
26 grados

26 grados
20 grados
31 grados

28 grados
19 grados
26 grados

33 grados
23 grados
32 grados

En el XC90 se ha cuidado al máximo la seguridad. Para empezar, la unidad que analizamos incorporaba hasta ocho airbags: acompañante, conductor, de cortina delanteros y traseros y laterales, tanto delante como detrás.

La tracción integral le aporta un plus de seguridad y lo convierte en un coche fiable para circular por terrenos resbaladizos. También cuenta con un sistema antiderrapaje. Volvo asegura que ha reforzado el techo de este modelo con una estructura de hierro: según explica la marca, es hasta cuatro veces más resistente que un techo convencional. Además, y como novedad, ha incluido un sistema para evitar que el coche vuelque. Se trata del Roll Stability Control, un dispositivo que se añade al control de estabilidad. En esta ocasión, se incorpora un sensor de inclinación de la carrocería. Se mide no sólo el ángulo que adopta la carrocería, sino también la velocidad a la que se alcanza esa inclinación. Si el sistema percibe posibilidad de vuelco, actúa de forma similar a un control de estabilidad, frenando una o más ruedas para estabilizar el vehículo.

En la sesión de fotos que te adjuntamos, puedes ver las pruebas de vuelco realizadas por la marca a este vehículo. Se trata de un vuelco real, que se consigue lanzando el XC90 sobre una plataforma a 50 km/h. El todo terreno da vueltas de campana a una velocidad de 15 km/h por el asfalto y, como se puede ver, el techo no se hunde.

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