BMW 645 Ci

Hay automóviles que no dejan indiferentes a aquellos que los ven pasar, que llenan de gozo a sus afortunados dueños. Coches como el nuevo 645 Ci de BMW, que aúna prestaciones, imagen y distinción.
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BMW 645 Ci
BMW 645 Ci

La belleza desde cualquier ángulo es una de las notas predominantes en la estética de este 645. Su figura estilizada y la perfecta cohesión entre sus líneas rectas y su musculatura de gimnasio consiguen disimular un tamaño que es superior a los 4,80 metros y que lo sitúa en dimensiones similares a las de su “hermano” el Serie 5 o, por poner un ejemplo más popular, a las versionesn familiares del Citroën C5 y Ford Mondeo. No es sólo atractivo este 645 Ci, sino que también exhala deportividad. Prueba de ello son las “ruedas de camión” que monta (245/40 delante y 275/35 detrás, ambas sobre llanta de 19 pulgadas), la anchura de los pasos de rueda o el doble tubo de escape.

Todos, lógicamente, giran la cabeza al paso de este auténtico purasangre y abren la boca de asombro cuando observan la velocidad que puede alcanzar. Ese asombro se multiplica al conocer que el coche en el que vamos montados cuesta 85.000 euros, más de 14 millones de las antiguas pesetas. “No, si el coche es bonito”, te dicen, “pero 14 millones de pesetas es mucha tela”. Y, con eso, se acaban las pocas esperanzas que albergaban algunos de adquirir este “aparato”.

Nosotros, como probadores y dueños fugaces de este deportivo, acabamos colmados de sensaciones positivas. Sin embargo, no empezamos bien. Nos adentramos en el habitáculo con más dificultades de las esperadas; no es que estemos ante un habitáculo demasiado estrecho en el que tengamos que retorcernos para ponernos con comodidad al volante, simplemente está muy bajo y casi nos tenemos que dejar caer para introducirnos en él.

Una vez colocados, lograr la mejor postura para conducir no es nada difícil gracias a las múltiples regulaciones eléctricas con las que cuentan volante y asientos. Éstos, tapizados en cuero de primera calidad, recogen perfectamente el cuerpo a la altura de hombros y riñones y dotan al conductor de una comodidad más que destacable y no muy habitual en coches deportivos. Y es que la comodidad es una de las características principales de este automóvil, como veremos más adelante.

Delante de nuestros ojos se nos presenta un salpicadero muy bien acabado, con gran calidad en los materiales que se han utilizado, aunque hay algún plástico que desmerece respecto al resto del conjunto. El diseño es algo sobrio y la única nota de alegría la aporta la pantalla del ordenador de a bordo, donde el conductor puede controlar varios de las dispositivos del vehículo, como el sistema de audio, la climatización o el navegador (éste último opcional). Todos estos automatismos se controlan desde una rueda situada en una consola entre los dos asientos delanteros y que se denomina i-Drive. Esta no es la primera vez que se utiliza este elemento, pues debutó en el Serie 7, aunque se ha optado por un funcionamiento menos complicado y con un menor número de funciones asociadas. A pesar de ello, sigue siendo necesario cierto aprendizaje previo para controlarlo.

El funcionamiento del resto de los mandos es cómodo y agradable, a excepción, quizás, del mando de los intermitentes, que, al igual que en los modelos de última hornada, funciona mediante toques, algo a lo que hay que acostumbrarse.

Las plazas traseras se convierten en fuente de dudas para los compradores de este BMW. No es un cuatro plazas, aunque tampoco pretende serlo. Aboga más bien por una habitabilidad muy grande en la zona delantera y un espacio para un uso eventual en los asientos posteriores. Estamos más bien ante uno de los llamados 2+2, algo que puede resultar casi increíble en un coche que, como decíamos antes, sobrepasa los 4,80 metros. Atrás se podrán acomodar únicamente las personas de baja altura y los niños, ya que cualquier intento de meter a individuos de mayor envergadura se encontrará con los límites físicos del habitáculo.

Al maletero, sin embargo, sí se le ha dotado de un espacio suficiente para la carga. Con 480 litros de capacidad, según las mediciones de nuestro Centro Técnico, se sitúa en niveles similares a los de berlinas de alta representación.

La belleza desde cualquier ángulo es una de las notas predominantes en la estética de este 645. Su figura estilizada y la perfecta cohesión entre sus líneas rectas y su musculatura de gimnasio consiguen disimular un tamaño que es superior a los 4,80 metros y que lo sitúa en dimensiones similares a las de su “hermano” el Serie 5 o, por poner un ejemplo más popular, a las versionesn familiares del Citroën C5 y Ford Mondeo. No es sólo atractivo este 645 Ci, sino que también exhala deportividad. Prueba de ello son las “ruedas de camión” que monta (245/40 delante y 275/35 detrás, ambas sobre llanta de 19 pulgadas), la anchura de los pasos de rueda o el doble tubo de escape.

Todos, lógicamente, giran la cabeza al paso de este auténtico purasangre y abren la boca de asombro cuando observan la velocidad que puede alcanzar. Ese asombro se multiplica al conocer que el coche en el que vamos montados cuesta 85.000 euros, más de 14 millones de las antiguas pesetas. “No, si el coche es bonito”, te dicen, “pero 14 millones de pesetas es mucha tela”. Y, con eso, se acaban las pocas esperanzas que albergaban algunos de adquirir este “aparato”.

Nosotros, como probadores y dueños fugaces de este deportivo, acabamos colmados de sensaciones positivas. Sin embargo, no empezamos bien. Nos adentramos en el habitáculo con más dificultades de las esperadas; no es que estemos ante un habitáculo demasiado estrecho en el que tengamos que retorcernos para ponernos con comodidad al volante, simplemente está muy bajo y casi nos tenemos que dejar caer para introducirnos en él.

Una vez colocados, lograr la mejor postura para conducir no es nada difícil gracias a las múltiples regulaciones eléctricas con las que cuentan volante y asientos. Éstos, tapizados en cuero de primera calidad, recogen perfectamente el cuerpo a la altura de hombros y riñones y dotan al conductor de una comodidad más que destacable y no muy habitual en coches deportivos. Y es que la comodidad es una de las características principales de este automóvil, como veremos más adelante.

Delante de nuestros ojos se nos presenta un salpicadero muy bien acabado, con gran calidad en los materiales que se han utilizado, aunque hay algún plástico que desmerece respecto al resto del conjunto. El diseño es algo sobrio y la única nota de alegría la aporta la pantalla del ordenador de a bordo, donde el conductor puede controlar varios de las dispositivos del vehículo, como el sistema de audio, la climatización o el navegador (éste último opcional). Todos estos automatismos se controlan desde una rueda situada en una consola entre los dos asientos delanteros y que se denomina i-Drive. Esta no es la primera vez que se utiliza este elemento, pues debutó en el Serie 7, aunque se ha optado por un funcionamiento menos complicado y con un menor número de funciones asociadas. A pesar de ello, sigue siendo necesario cierto aprendizaje previo para controlarlo.

El funcionamiento del resto de los mandos es cómodo y agradable, a excepción, quizás, del mando de los intermitentes, que, al igual que en los modelos de última hornada, funciona mediante toques, algo a lo que hay que acostumbrarse.

Las plazas traseras se convierten en fuente de dudas para los compradores de este BMW. No es un cuatro plazas, aunque tampoco pretende serlo. Aboga más bien por una habitabilidad muy grande en la zona delantera y un espacio para un uso eventual en los asientos posteriores. Estamos más bien ante uno de los llamados 2+2, algo que puede resultar casi increíble en un coche que, como decíamos antes, sobrepasa los 4,80 metros. Atrás se podrán acomodar únicamente las personas de baja altura y los niños, ya que cualquier intento de meter a individuos de mayor envergadura se encontrará con los límites físicos del habitáculo.

Al maletero, sin embargo, sí se le ha dotado de un espacio suficiente para la carga. Con 480 litros de capacidad, según las mediciones de nuestro Centro Técnico, se sitúa en niveles similares a los de berlinas de alta representación.

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