Rover 75

No presentan novedades mecánicas, pero sí se ofrece un ligero restyling exterior y más equipamiento, todo ello sin aumento de precio. Se mantienen el elegante diseño y las agradables mecánicas Diesel, que concentrarán el mayor volumen de ventas.
-
Rover 75
Rover 75

El exterior del Rover 75 recibe un frontal de nueva factura en el que destaca la parrilla cromada en forma de trapecio invertido con el nuevo logotipo de Rover (el primer modelo que lo incorporó fue el Streetwise el pasado año). Ya no hay inserciones cromadas y los intermitentes han cambiado su ubicación (ahora se sitúan en los laterales). Los grupos ópticos delanteros están más integrados en la carrocería que en la anterior versión y nos recuerdan a los de la nueva Serie 5 de BMW. En el lateral del coche se ha incluido una banda lateral cromada que recorre el perfil por debajo las puertas. En la parte trasera se han eliminado también los cromados (como en la delantera), se ha quitado el cilindro de la cerradura del maletero y se ha recolocado la bandera británica.

En el interior, los cambios no son destacados: se conservan la elegancia, lujo y sobriedad que siempre han caracterizado a estos coches. Buenos acabados y materiales aparentes conforman un interior en el que, según versiones, podemos encontrar tapicería de piel y diversas terminaciones en el salpicadero que combinan elementos como la madera o las imitaciones metálicas.

No hay variaciones en las mécanicas. Hay cuatro motores disponibles, de momento, en nuestro país. Y decimos “de momento” porque está previsto que llegue el potentísimo motor V8 de 260 CV de potencia, capaz de hacer que el Rover 75 acelere de 0 a 100 km/h en 7 segundos y que alcance una velocidad máxima de 240 km/h. Este propulsor se podrá asociar a la versión limousine del modelo, que tiene 20 cm más de longitud, diferente frontal y que tampoco se comercializa aún en el mercado nacional. La ganancia de estos centímetros se nota, sobre todo en las plazas traseras. La carrocería limousine sólo se podrá adquirir con el acabado Club –el más alto- y aún se desconoce el precio y la fecha exacta de comercialización, aunque se baraja la posibilidad de traerla a España en otoño.

Los motores son los mismos que se comercializan actualmente en la gama: tres de gasolina y un Diesel. Las motorizaciones de gasolina tienen 1,8 (atmosférica y turboalimentada) y 2,5 litros de cilindrada con 120, 150 y 177 CV de potencia respectivamente. Según las previsiones de Rover, el modelo que mayor éxito va a tener es precisamente el Diesel, que tiene 2 litros de cilindrada y que anuncia una potencia de 131 CV. Una importante cifra de par motor a lo largo de todo el recorrido del cuentavueltas es la principal carta de presentación de este propulsor, que fue, precisamente, el que tuvimos la ocasión de conducir durante la presentación de esta nueva gama.

Ya se venden en España dos carrocerías de este modelo: berlina y tourer (familiar). La que fue objeto de nuestro breve contacto fue la berlina. Lo cierto es que el comportamiento del vehículo es bueno, las suspensiones son suficientemente firmes para recorridos rápidos y bastante confortables en lentos trazados urbanos. Aunque no tenemos cifras concretas, notamos que, en ciclos urbanos –lento, con paradas y arrancadas continuas-, el consumo parece algo elevado.

La posición de conducción no ha variado respecto a la anterior generación. Es confortable y agradable; además, en la versión Club, se puede regular el asiento del conductor eléctricamente y dispone de dos memorias. Los asientos sujetan muy bien y el mullido es firme. Todos los dispositivos que necesitamos se encuentran a mano y su uso resulta de lo más intuitivo (elevalunas, cierre centralizado, luces, etc). Nos ha parecido algo complicado el uso del navegador GPS (de serie sólo con la terminación más alta de la gama). Requiere más atención por parte del conductor de la que es deseable para este tipo de elementos.

El maletero conserva unas buenas dimensiones y una aceptable capacidad (432 litros, 32 menos en la carrocería familiar). La boca de carga tiene unas formas adecuadas que permitirán, sin duda, la carga de bultos más o menos voluminosos.

Comfort, Classic y Club son los niveles de equipamiento disponibles para este Rover 75. Toda la gama, de serie, incluye ABS de cuatro canales con repartidor electrónico de la frenada, sistema de protección contra impactos laterales, seis airbags, aire acondicionado, elevalunas eléctricos delanteros y traseros y cierre centralizado. Además, para la mecánica de gasolina más potente (2.5 V6) y para la Diesel se montan también de serie el control de tracción y el control de velocidad de crucero, que no está disponible, ni como opción, para los motores de gasolina de 1,8 litros (atmosférico y turboalimentado).

El acabado básico es el denominado Comfort, que incluye como novedades, respecto a la terminación que se comercializaba hasta el momento, elevalunas eléctricos traseros, alarma volumétrica con suministro de energía autónomo aunque se desconecte la batería y rueda de repuesto de emergencia-. El siguiente acabado, llamado Classic, suma a estos elementos los faros antiniebla delanteros y las llantas de aleación de 16 pulgadas de siete radios. Por último, el Club (terminación más lujosa) incluye, adicionalmente, asiento del conductor con dos memorias, llantas de aleación de 16 pulgadas “Forked Spoke” y radio con CD con MP3.

No está previsto que llegue a nuestro país ninguna transmisión automática (todas son manuales de 5 velocidades), al menos asociadas a las mecánicas actuales. Cuando se comercialice el motor tope de gama, del que ya te hemos hablado, se ofrecerá con caja de cambios automática.

Con el objetivo de que el cliente de Rover pueda personalizar al máximo su automóvil, la firma británica ofrece el programa Monogram; así el usuario combina a su gusto un amplio surtido de colores de carrocería, tejidos y tapicerías interiores. Hoy en día en nuestro país se comercializan hasta veinticuatro tonalidades diferentes para el exterior; la mitad de ellas son totalmente nuevas. Una de las que más nos llamó la atención es la denominada “Moonshine”, con reflejos iridiscentes, que cambia de color dependiendo del lugar desde donde se mire y la incidencia de la luz en cada momento.

Los precios no han variado respecto a la versión anterior, excepto en el caso de la terminación Club, que se ha incrementado en un 1,6 por ciento. Este aumento está justificado por la inclusión, como elemento de serie destacado, de los faros de xenón. La diferencia entre la carrocería berlina y familiar es de 1.252 euros. De esta manera, la versión de acceso a la gama, es decir, la 1.8 Comfort, cuesta 25.053 euros (berlina) y 26.305 (familiar) y la más alta, la 2.5 V6 Club, se sitúa en 34.440 euros (berlina) y 35.692 euros (familiar). Rover tiene previsto que el gran volumen de ventas sea para las mecánicas Diesel, cuyos precios son los siguientes: 26.513 (Comfort), 27.725 (Classic) y 31.300 euros (Club) en el caso de las berlinas y 1.252 euros más, como ya hemos comentado, en el caso de las carrocerías familiares.

El exterior del Rover 75 recibe un frontal de nueva factura en el que destaca la parrilla cromada en forma de trapecio invertido con el nuevo logotipo de Rover (el primer modelo que lo incorporó fue el Streetwise el pasado año). Ya no hay inserciones cromadas y los intermitentes han cambiado su ubicación (ahora se sitúan en los laterales). Los grupos ópticos delanteros están más integrados en la carrocería que en la anterior versión y nos recuerdan a los de la nueva Serie 5 de BMW. En el lateral del coche se ha incluido una banda lateral cromada que recorre el perfil por debajo las puertas. En la parte trasera se han eliminado también los cromados (como en la delantera), se ha quitado el cilindro de la cerradura del maletero y se ha recolocado la bandera británica.

En el interior, los cambios no son destacados: se conservan la elegancia, lujo y sobriedad que siempre han caracterizado a estos coches. Buenos acabados y materiales aparentes conforman un interior en el que, según versiones, podemos encontrar tapicería de piel y diversas terminaciones en el salpicadero que combinan elementos como la madera o las imitaciones metálicas.

No hay variaciones en las mécanicas. Hay cuatro motores disponibles, de momento, en nuestro país. Y decimos “de momento” porque está previsto que llegue el potentísimo motor V8 de 260 CV de potencia, capaz de hacer que el Rover 75 acelere de 0 a 100 km/h en 7 segundos y que alcance una velocidad máxima de 240 km/h. Este propulsor se podrá asociar a la versión limousine del modelo, que tiene 20 cm más de longitud, diferente frontal y que tampoco se comercializa aún en el mercado nacional. La ganancia de estos centímetros se nota, sobre todo en las plazas traseras. La carrocería limousine sólo se podrá adquirir con el acabado Club –el más alto- y aún se desconoce el precio y la fecha exacta de comercialización, aunque se baraja la posibilidad de traerla a España en otoño.

Los motores son los mismos que se comercializan actualmente en la gama: tres de gasolina y un Diesel. Las motorizaciones de gasolina tienen 1,8 (atmosférica y turboalimentada) y 2,5 litros de cilindrada con 120, 150 y 177 CV de potencia respectivamente. Según las previsiones de Rover, el modelo que mayor éxito va a tener es precisamente el Diesel, que tiene 2 litros de cilindrada y que anuncia una potencia de 131 CV. Una importante cifra de par motor a lo largo de todo el recorrido del cuentavueltas es la principal carta de presentación de este propulsor, que fue, precisamente, el que tuvimos la ocasión de conducir durante la presentación de esta nueva gama.

Ya se venden en España dos carrocerías de este modelo: berlina y tourer (familiar). La que fue objeto de nuestro breve contacto fue la berlina. Lo cierto es que el comportamiento del vehículo es bueno, las suspensiones son suficientemente firmes para recorridos rápidos y bastante confortables en lentos trazados urbanos. Aunque no tenemos cifras concretas, notamos que, en ciclos urbanos –lento, con paradas y arrancadas continuas-, el consumo parece algo elevado.

La posición de conducción no ha variado respecto a la anterior generación. Es confortable y agradable; además, en la versión Club, se puede regular el asiento del conductor eléctricamente y dispone de dos memorias. Los asientos sujetan muy bien y el mullido es firme. Todos los dispositivos que necesitamos se encuentran a mano y su uso resulta de lo más intuitivo (elevalunas, cierre centralizado, luces, etc). Nos ha parecido algo complicado el uso del navegador GPS (de serie sólo con la terminación más alta de la gama). Requiere más atención por parte del conductor de la que es deseable para este tipo de elementos.

El maletero conserva unas buenas dimensiones y una aceptable capacidad (432 litros, 32 menos en la carrocería familiar). La boca de carga tiene unas formas adecuadas que permitirán, sin duda, la carga de bultos más o menos voluminosos.

Comfort, Classic y Club son los niveles de equipamiento disponibles para este Rover 75. Toda la gama, de serie, incluye ABS de cuatro canales con repartidor electrónico de la frenada, sistema de protección contra impactos laterales, seis airbags, aire acondicionado, elevalunas eléctricos delanteros y traseros y cierre centralizado. Además, para la mecánica de gasolina más potente (2.5 V6) y para la Diesel se montan también de serie el control de tracción y el control de velocidad de crucero, que no está disponible, ni como opción, para los motores de gasolina de 1,8 litros (atmosférico y turboalimentado).

El acabado básico es el denominado Comfort, que incluye como novedades, respecto a la terminación que se comercializaba hasta el momento, elevalunas eléctricos traseros, alarma volumétrica con suministro de energía autónomo aunque se desconecte la batería y rueda de repuesto de emergencia-. El siguiente acabado, llamado Classic, suma a estos elementos los faros antiniebla delanteros y las llantas de aleación de 16 pulgadas de siete radios. Por último, el Club (terminación más lujosa) incluye, adicionalmente, asiento del conductor con dos memorias, llantas de aleación de 16 pulgadas “Forked Spoke” y radio con CD con MP3.

No está previsto que llegue a nuestro país ninguna transmisión automática (todas son manuales de 5 velocidades), al menos asociadas a las mecánicas actuales. Cuando se comercialice el motor tope de gama, del que ya te hemos hablado, se ofrecerá con caja de cambios automática.

Con el objetivo de que el cliente de Rover pueda personalizar al máximo su automóvil, la firma británica ofrece el programa Monogram; así el usuario combina a su gusto un amplio surtido de colores de carrocería, tejidos y tapicerías interiores. Hoy en día en nuestro país se comercializan hasta veinticuatro tonalidades diferentes para el exterior; la mitad de ellas son totalmente nuevas. Una de las que más nos llamó la atención es la denominada “Moonshine”, con reflejos iridiscentes, que cambia de color dependiendo del lugar desde donde se mire y la incidencia de la luz en cada momento.

Los precios no han variado respecto a la versión anterior, excepto en el caso de la terminación Club, que se ha incrementado en un 1,6 por ciento. Este aumento está justificado por la inclusión, como elemento de serie destacado, de los faros de xenón. La diferencia entre la carrocería berlina y familiar es de 1.252 euros. De esta manera, la versión de acceso a la gama, es decir, la 1.8 Comfort, cuesta 25.053 euros (berlina) y 26.305 (familiar) y la más alta, la 2.5 V6 Club, se sitúa en 34.440 euros (berlina) y 35.692 euros (familiar). Rover tiene previsto que el gran volumen de ventas sea para las mecánicas Diesel, cuyos precios son los siguientes: 26.513 (Comfort), 27.725 (Classic) y 31.300 euros (Club) en el caso de las berlinas y 1.252 euros más, como ya hemos comentado, en el caso de las carrocerías familiares.

El exterior del Rover 75 recibe un frontal de nueva factura en el que destaca la parrilla cromada en forma de trapecio invertido con el nuevo logotipo de Rover (el primer modelo que lo incorporó fue el Streetwise el pasado año). Ya no hay inserciones cromadas y los intermitentes han cambiado su ubicación (ahora se sitúan en los laterales). Los grupos ópticos delanteros están más integrados en la carrocería que en la anterior versión y nos recuerdan a los de la nueva Serie 5 de BMW. En el lateral del coche se ha incluido una banda lateral cromada que recorre el perfil por debajo las puertas. En la parte trasera se han eliminado también los cromados (como en la delantera), se ha quitado el cilindro de la cerradura del maletero y se ha recolocado la bandera británica.

En el interior, los cambios no son destacados: se conservan la elegancia, lujo y sobriedad que siempre han caracterizado a estos coches. Buenos acabados y materiales aparentes conforman un interior en el que, según versiones, podemos encontrar tapicería de piel y diversas terminaciones en el salpicadero que combinan elementos como la madera o las imitaciones metálicas.

No hay variaciones en las mécanicas. Hay cuatro motores disponibles, de momento, en nuestro país. Y decimos “de momento” porque está previsto que llegue el potentísimo motor V8 de 260 CV de potencia, capaz de hacer que el Rover 75 acelere de 0 a 100 km/h en 7 segundos y que alcance una velocidad máxima de 240 km/h. Este propulsor se podrá asociar a la versión limousine del modelo, que tiene 20 cm más de longitud, diferente frontal y que tampoco se comercializa aún en el mercado nacional. La ganancia de estos centímetros se nota, sobre todo en las plazas traseras. La carrocería limousine sólo se podrá adquirir con el acabado Club –el más alto- y aún se desconoce el precio y la fecha exacta de comercialización, aunque se baraja la posibilidad de traerla a España en otoño.

Los motores son los mismos que se comercializan actualmente en la gama: tres de gasolina y un Diesel. Las motorizaciones de gasolina tienen 1,8 (atmosférica y turboalimentada) y 2,5 litros de cilindrada con 120, 150 y 177 CV de potencia respectivamente. Según las previsiones de Rover, el modelo que mayor éxito va a tener es precisamente el Diesel, que tiene 2 litros de cilindrada y que anuncia una potencia de 131 CV. Una importante cifra de par motor a lo largo de todo el recorrido del cuentavueltas es la principal carta de presentación de este propulsor, que fue, precisamente, el que tuvimos la ocasión de conducir durante la presentación de esta nueva gama.

Ya se venden en España dos carrocerías de este modelo: berlina y tourer (familiar). La que fue objeto de nuestro breve contacto fue la berlina. Lo cierto es que el comportamiento del vehículo es bueno, las suspensiones son suficientemente firmes para recorridos rápidos y bastante confortables en lentos trazados urbanos. Aunque no tenemos cifras concretas, notamos que, en ciclos urbanos –lento, con paradas y arrancadas continuas-, el consumo parece algo elevado.

La posición de conducción no ha variado respecto a la anterior generación. Es confortable y agradable; además, en la versión Club, se puede regular el asiento del conductor eléctricamente y dispone de dos memorias. Los asientos sujetan muy bien y el mullido es firme. Todos los dispositivos que necesitamos se encuentran a mano y su uso resulta de lo más intuitivo (elevalunas, cierre centralizado, luces, etc). Nos ha parecido algo complicado el uso del navegador GPS (de serie sólo con la terminación más alta de la gama). Requiere más atención por parte del conductor de la que es deseable para este tipo de elementos.

El maletero conserva unas buenas dimensiones y una aceptable capacidad (432 litros, 32 menos en la carrocería familiar). La boca de carga tiene unas formas adecuadas que permitirán, sin duda, la carga de bultos más o menos voluminosos.

Comfort, Classic y Club son los niveles de equipamiento disponibles para este Rover 75. Toda la gama, de serie, incluye ABS de cuatro canales con repartidor electrónico de la frenada, sistema de protección contra impactos laterales, seis airbags, aire acondicionado, elevalunas eléctricos delanteros y traseros y cierre centralizado. Además, para la mecánica de gasolina más potente (2.5 V6) y para la Diesel se montan también de serie el control de tracción y el control de velocidad de crucero, que no está disponible, ni como opción, para los motores de gasolina de 1,8 litros (atmosférico y turboalimentado).

El acabado básico es el denominado Comfort, que incluye como novedades, respecto a la terminación que se comercializaba hasta el momento, elevalunas eléctricos traseros, alarma volumétrica con suministro de energía autónomo aunque se desconecte la batería y rueda de repuesto de emergencia-. El siguiente acabado, llamado Classic, suma a estos elementos los faros antiniebla delanteros y las llantas de aleación de 16 pulgadas de siete radios. Por último, el Club (terminación más lujosa) incluye, adicionalmente, asiento del conductor con dos memorias, llantas de aleación de 16 pulgadas “Forked Spoke” y radio con CD con MP3.

No está previsto que llegue a nuestro país ninguna transmisión automática (todas son manuales de 5 velocidades), al menos asociadas a las mecánicas actuales. Cuando se comercialice el motor tope de gama, del que ya te hemos hablado, se ofrecerá con caja de cambios automática.

Con el objetivo de que el cliente de Rover pueda personalizar al máximo su automóvil, la firma británica ofrece el programa Monogram; así el usuario combina a su gusto un amplio surtido de colores de carrocería, tejidos y tapicerías interiores. Hoy en día en nuestro país se comercializan hasta veinticuatro tonalidades diferentes para el exterior; la mitad de ellas son totalmente nuevas. Una de las que más nos llamó la atención es la denominada “Moonshine”, con reflejos iridiscentes, que cambia de color dependiendo del lugar desde donde se mire y la incidencia de la luz en cada momento.

Los precios no han variado respecto a la versión anterior, excepto en el caso de la terminación Club, que se ha incrementado en un 1,6 por ciento. Este aumento está justificado por la inclusión, como elemento de serie destacado, de los faros de xenón. La diferencia entre la carrocería berlina y familiar es de 1.252 euros. De esta manera, la versión de acceso a la gama, es decir, la 1.8 Comfort, cuesta 25.053 euros (berlina) y 26.305 (familiar) y la más alta, la 2.5 V6 Club, se sitúa en 34.440 euros (berlina) y 35.692 euros (familiar). Rover tiene previsto que el gran volumen de ventas sea para las mecánicas Diesel, cuyos precios son los siguientes: 26.513 (Comfort), 27.725 (Classic) y 31.300 euros (Club) en el caso de las berlinas y 1.252 euros más, como ya hemos comentado, en el caso de las carrocerías familiares.

El exterior del Rover 75 recibe un frontal de nueva factura en el que destaca la parrilla cromada en forma de trapecio invertido con el nuevo logotipo de Rover (el primer modelo que lo incorporó fue el Streetwise el pasado año). Ya no hay inserciones cromadas y los intermitentes han cambiado su ubicación (ahora se sitúan en los laterales). Los grupos ópticos delanteros están más integrados en la carrocería que en la anterior versión y nos recuerdan a los de la nueva Serie 5 de BMW. En el lateral del coche se ha incluido una banda lateral cromada que recorre el perfil por debajo las puertas. En la parte trasera se han eliminado también los cromados (como en la delantera), se ha quitado el cilindro de la cerradura del maletero y se ha recolocado la bandera británica.

En el interior, los cambios no son destacados: se conservan la elegancia, lujo y sobriedad que siempre han caracterizado a estos coches. Buenos acabados y materiales aparentes conforman un interior en el que, según versiones, podemos encontrar tapicería de piel y diversas terminaciones en el salpicadero que combinan elementos como la madera o las imitaciones metálicas.

No hay variaciones en las mécanicas. Hay cuatro motores disponibles, de momento, en nuestro país. Y decimos “de momento” porque está previsto que llegue el potentísimo motor V8 de 260 CV de potencia, capaz de hacer que el Rover 75 acelere de 0 a 100 km/h en 7 segundos y que alcance una velocidad máxima de 240 km/h. Este propulsor se podrá asociar a la versión limousine del modelo, que tiene 20 cm más de longitud, diferente frontal y que tampoco se comercializa aún en el mercado nacional. La ganancia de estos centímetros se nota, sobre todo en las plazas traseras. La carrocería limousine sólo se podrá adquirir con el acabado Club –el más alto- y aún se desconoce el precio y la fecha exacta de comercialización, aunque se baraja la posibilidad de traerla a España en otoño.

Los motores son los mismos que se comercializan actualmente en la gama: tres de gasolina y un Diesel. Las motorizaciones de gasolina tienen 1,8 (atmosférica y turboalimentada) y 2,5 litros de cilindrada con 120, 150 y 177 CV de potencia respectivamente. Según las previsiones de Rover, el modelo que mayor éxito va a tener es precisamente el Diesel, que tiene 2 litros de cilindrada y que anuncia una potencia de 131 CV. Una importante cifra de par motor a lo largo de todo el recorrido del cuentavueltas es la principal carta de presentación de este propulsor, que fue, precisamente, el que tuvimos la ocasión de conducir durante la presentación de esta nueva gama.

Ya se venden en España dos carrocerías de este modelo: berlina y tourer (familiar). La que fue objeto de nuestro breve contacto fue la berlina. Lo cierto es que el comportamiento del vehículo es bueno, las suspensiones son suficientemente firmes para recorridos rápidos y bastante confortables en lentos trazados urbanos. Aunque no tenemos cifras concretas, notamos que, en ciclos urbanos –lento, con paradas y arrancadas continuas-, el consumo parece algo elevado.

La posición de conducción no ha variado respecto a la anterior generación. Es confortable y agradable; además, en la versión Club, se puede regular el asiento del conductor eléctricamente y dispone de dos memorias. Los asientos sujetan muy bien y el mullido es firme. Todos los dispositivos que necesitamos se encuentran a mano y su uso resulta de lo más intuitivo (elevalunas, cierre centralizado, luces, etc). Nos ha parecido algo complicado el uso del navegador GPS (de serie sólo con la terminación más alta de la gama). Requiere más atención por parte del conductor de la que es deseable para este tipo de elementos.

El maletero conserva unas buenas dimensiones y una aceptable capacidad (432 litros, 32 menos en la carrocería familiar). La boca de carga tiene unas formas adecuadas que permitirán, sin duda, la carga de bultos más o menos voluminosos.

Comfort, Classic y Club son los niveles de equipamiento disponibles para este Rover 75. Toda la gama, de serie, incluye ABS de cuatro canales con repartidor electrónico de la frenada, sistema de protección contra impactos laterales, seis airbags, aire acondicionado, elevalunas eléctricos delanteros y traseros y cierre centralizado. Además, para la mecánica de gasolina más potente (2.5 V6) y para la Diesel se montan también de serie el control de tracción y el control de velocidad de crucero, que no está disponible, ni como opción, para los motores de gasolina de 1,8 litros (atmosférico y turboalimentado).

El acabado básico es el denominado Comfort, que incluye como novedades, respecto a la terminación que se comercializaba hasta el momento, elevalunas eléctricos traseros, alarma volumétrica con suministro de energía autónomo aunque se desconecte la batería y rueda de repuesto de emergencia-. El siguiente acabado, llamado Classic, suma a estos elementos los faros antiniebla delanteros y las llantas de aleación de 16 pulgadas de siete radios. Por último, el Club (terminación más lujosa) incluye, adicionalmente, asiento del conductor con dos memorias, llantas de aleación de 16 pulgadas “Forked Spoke” y radio con CD con MP3.

No está previsto que llegue a nuestro país ninguna transmisión automática (todas son manuales de 5 velocidades), al menos asociadas a las mecánicas actuales. Cuando se comercialice el motor tope de gama, del que ya te hemos hablado, se ofrecerá con caja de cambios automática.

Con el objetivo de que el cliente de Rover pueda personalizar al máximo su automóvil, la firma británica ofrece el programa Monogram; así el usuario combina a su gusto un amplio surtido de colores de carrocería, tejidos y tapicerías interiores. Hoy en día en nuestro país se comercializan hasta veinticuatro tonalidades diferentes para el exterior; la mitad de ellas son totalmente nuevas. Una de las que más nos llamó la atención es la denominada “Moonshine”, con reflejos iridiscentes, que cambia de color dependiendo del lugar desde donde se mire y la incidencia de la luz en cada momento.

Los precios no han variado respecto a la versión anterior, excepto en el caso de la terminación Club, que se ha incrementado en un 1,6 por ciento. Este aumento está justificado por la inclusión, como elemento de serie destacado, de los faros de xenón. La diferencia entre la carrocería berlina y familiar es de 1.252 euros. De esta manera, la versión de acceso a la gama, es decir, la 1.8 Comfort, cuesta 25.053 euros (berlina) y 26.305 (familiar) y la más alta, la 2.5 V6 Club, se sitúa en 34.440 euros (berlina) y 35.692 euros (familiar). Rover tiene previsto que el gran volumen de ventas sea para las mecánicas Diesel, cuyos precios son los siguientes: 26.513 (Comfort), 27.725 (Classic) y 31.300 euros (Club) en el caso de las berlinas y 1.252 euros más, como ya hemos comentado, en el caso de las carrocerías familiares.

Galería relacionada

Rover 75 y MG ZT

AUTOPISTA TV
Te recomendamos

No hay mejor manera de conocer un producto que poder probarlo a fondo. Bridgestone y ...

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...