Opel Agila 1.3 CDTi Enjoy

Dimensiones exteriores reducidas, pero con un amplio interior y un motor de impresión. El Agila es un “urbanita” ideal, aunque, eso sí, tiene un precio algo elevado.
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Opel Agila 1.3 CDTi Enjoy
Opel Agila 1.3 CDTi Enjoy

Hallarle rivales a este Agila no es tarea sencilla. Tiene un precio elevado, característica que hace que encontremos, por una cantidad similar, posibilidades de compra en el segmento inmediatamente superior. Si atendemos a la tarifa, tenemos opciones como un Citroën C3, un Ford Fiesta, un Fiat Punto, un Renault Clio, un Seat Ibiza o un Toyota Yaris. Estos modelos son entre 1.000 y 2.000 euros más caros, pero son más grandes, con mayor equipamiento en muchos de los casos y con motores de más potencia.

Los contrincantes "puros" de nuestro protagonista los detallamos en la sección de "Rivales": Citroën C2 y Suzuki Wagon R+, éste último es prácticamente el mismo vehículo con diferente nombre.

En el mercado español hay tres motorizaciones disponibles de este modelo: dos gasolina (1.0 de 60 CV y 1.2 de 75 CV) y una Diesel (la que ha protagonizado nuestro test). En total siete versiones disponibles, porque sólo hay un acabado -el más básico- asociado a la motorización más pequeña. Las otras dos mecánicas se comercializan con las terminaciones Essentia, Enjoy y Cosmo (en orden creciente de menor a mayor equipamiento de serie). La horquilla de precios va desde 9.400 euros (Agila 1.0 12v Essentia) a 13.625 euros (Agila 1.3 CDTi Cosmo).

La posición de conducción es elevada y muy vertical aun cuando el asiento está lo más bajo posible. El volante, con bastante diámetro y con “interminables” vueltas de volante (3,3) de tope a tope, no tiene regulación en altura ni en profundidad. Esto dificulta que, hasta que logremos regular el resto de elementos –banqueta y espejos-, encontremos la posición ideal de conducción.

Los asientos delanteros son bastantes cómodos, el mullido es blando –más de lo que nos gusta- y no sujetan todo lo que sería deseable, porque apenas recogen el cuerpo. Las plazas traseras son más incómodas, ya que el respaldo tiene una colocación demasiado vertical y el espacio para las piernas de los ocupantes es reducido. A poco que el conductor sea de talla grande y lleve la banqueta hacia atrás, los viajeros de las plazas traseras tendrán bastante comprometida su comodidad. El acceso a estas plazas, sin embargo, nos ha sorprendido gratamente. Como las puertas tienen un ángulo de apertura bastante amplio y son altas, la entrada resulta muy cómoda.

El maletero tiene una enorme boca de carga y, como el piso del mismo está situado a la altura conveniente, la carga de bultos nunca estará obstaculizada. Si no hay suficiente espacio, basta con retirar la bandeja y obtener así más. El volumen del maletero es reducido (240 litros), pero justo para realizar la compra semanal de una familia típica (padres y dos hijos, por ejemplo).

El plástico y la funcionalidad dominan este salpicadero. Multitud de huecos para casi todo están a mano del conductor. Debajo del volante, por ejemplo, hay una bandejita (ideal para dejar la tarjeta del peaje, algunas monedas o el móvil), la guantera de la puerta también tiene una buena capacidad y delante de la palanca de cambios encontramos un hueco en el que cabe una lata de refrescos y una botellita de agua.

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