Fiat Idea 1.3 JTD Multijet

Fiat ha sido siempre experta en maximizar el espacio en vehículos pequeños. Esto se ha llevado casi al límite en este Idea, un ejemplo de modularidad y economía de uso.
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Fiat Idea 1.3 JTD Multijet
Fiat Idea 1.3 JTD Multijet

El aspecto del salpicadero nos ha dejado un regusto amargo. Se han adoptado materiales de un aspecto y calidad mejorables. El gusto por el diseño de los italianos no se ha aplicado tampoco, puesto que incluso en esta versión Emotion, el acabado más alto de la gama, no hay un toque simpático que llevarse a los ojos. Vemos mucho “plástico” con un acabado que no nos termina de convencer.

No nos gusta tampoco el tacto de algunos mandos, por ejemplo los del volumen de la radio, o la posición de la instrumentación. Ésta, en el centro, nos obliga a desviar la vista de la carretera si queremos conocer los diferentes parámetros que ofrece, con el consiguiente peligro de despiste para el conductor. Lo que sí nos ha cautivado es la colocación de la palanca de cambios, también en la consola central. Está muy a mano y permite un uso muy cómodo, sobre todo en recorridos urbanos, cuando se hace más necesario manejar la palanca.

Por lo demás, se ha intentado maximizar el espacio interior con la colocación casi agobiante de lugares para el depósito de objetos. De esta manera, aunque carecemos de una guantera convencional, sí tenemos cajones bajos los asientos, sobre el salpicadero (dos), junto al volante, en las puertas, e, incluso, contamos con un falso techo corrido, en el que podemos dejar objetos pequeños, aunque no aseguramos que se estén quietos si nos adentramos en zonas de curvas.

Los asientos son grandes y confortables (¿pensados para el atasco diario?), aunque no ofrecen mucha sujeción, algo que no debe considerarse un defecto en un coche de estas características y que ha de huir de demasiadas alegrías dinámicas. Las plazas traseras pueden desplazarse longitudinalmente 12 centímetros, un aspecto que agradece sobremanera un maletero que cubica 350 litros y que con esa acción gana casi 100 litros más. Si necesitamos más espacio, también se puede optar por abatir los asientos posteriores, una maniobra que se debe realizar con las dos manos y que nos permite una capacidad de carga de más de 1.400 litros.

El comportamiento dinámico del Idea viene condicionado por la dirección de asistencia eléctrica, que no nos ha dejado un buen sabor de boca. Posee un tacto raro y que no da mucha confianza, sobre todo si tenemos que usarla en tramos virados, donde necesitamos más seguridad y control. Aunque las suspensiones son más blandas que firmes, con el fin claro de filtrar todas las imperfecciones del terreno, éstas no dan la impresión de que vamos demasiado “sueltos”. Aparte, la carrocería, aunque balancea, no lo hace en exceso, con lo que la sensación de dominio es bastante buena. Por lo demás, apoya de manera franca, con una tendencia clara a subvirar en el límite, aunque a este extremo se acerca de manera bastante progresiva.

La dirección se endurece en función de la velocidad, aunque en recorridos por carreteras de primer orden a velocidades elevadas se muestra más sensible de lo esperado. Incluso con este detalle, el Idea se muestra estable, aplomado y no oscila en exceso.

En ciudad, por el contrario, la dirección nos ha encantado. Esta “culpa” recae en el programa City, que incrementa la asistencia y favorece maniobras como el aparcamiento o los cambios de carril. El volante, al mismo tiempo, nos ha parecido algo grande y su diseño no es el más bonito, ni mucho menos, pero esto está abierto a interpretaciones.

Lo que sí nos ha parecido preocupante son sus distancias de frenado. Son bastante elevadas teniendo en cuenta que no estamos ante un vehículo demasiado pesado o voluminoso. Las cifras que hemos obtenido no son inferiores a 80 metros desde 140 km/h, con algunas frenadas en las que hemos invertido cerca de 90 metros. La resistencia y el equilibrio, por su parte, han sido buenos, aunque el tacto y la mordiente se sitúan en un nivel medio.

Entre sus rivales, el Idea se coloca como uno de los coches más caros. En su acabado Emotion y con esta motorización, el pequeño monovolumen italiano cuesta 16.850 euros y sólo lo supera el Opel Meriva. El resto de sus teóricos rivales son más baratos, aunque hay que tener en cuenta que la marca transalpina suele basar su política comercial en los descuentos, con lo que el coste final se sitúa en niveles similares. Lo que sí es cierto es que el Idea, en este acabado, viene bastante cargado de serie e incluye elementos como varios airbags (conductor, acompañante y de cortina delanteros), climatizador, ABS, sensor de párking, ordenador de viaje y radio CD. Entre las opciones se encuentra un interesante pack que incluye el control de tracción y el de estabilidad a un precio de 525 euros, navegador (2.195 euros), sensor de lluvia (170 euros), control de presión de los neumáticos (300 euros) o control de crucero (200), todos ellos elementos que, en principio, están destinados a coches de segmentos superiores.

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