Mitsubishi Colt

El nuevo Colt de Mitsubishi viene pisando fuerte. Su amplia gama de motorizaciones, su atractivo precio y un comportamiento dinámico más que correcto le posicionan como un modelo muy competitivo para un tipo de cliente que quiere algo más que un utilitario.
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Sólo los grandes aficionados al motor recordarán la anterior generación del Colt, que en España pasó con más pena que gloria. Sin embargo, el nuevo utilitario nipón poco tiene que ver con su antecesor. Ni sus formas, ni sus motores, ni sus pretensiones son las mismas. Las esperanzas en este modelo son muy grandes por parte de los responsables de Mitsubishi y, por lo que hemos podido comprobar en nuestra toma de contacto, son razonables, pues estamos ante un producto muy completo, con buen comportamiento dinámico y a un precio no demasiado elevado. La incertidumbre y la gran preocupación de la compañía es el desconocimiento de marca que hay en nuestro país. El producto lo tienen, ahora tienen que saber venderlo.

En un primer vistazo, no sabemos muy bien dónde posicionar el nuevo Colt. Sus dimensiones lo colocan en el pujante nuevo segmento de los "utilitarios-monovolumen", del que son representantes modelos como el Honda Jazz o el Toyota Yaris Verso. Con 3,87 metros de largo, 1,55 de alto y 1,69 de ancho, se instala entre un abanico de modelos entre los que se encuentran automóviles como el Idea de Fiat, o el C3 de Citroën, que calcan medidas, centímetro arriba, centímetro abajo.

El interior apuesta por el aprovechamiento del espacio interior y la modularidad. Su batalla, de 2,5 metros, da para mucho. Así, nos encontramos con unas plazas delanteras y traseras bastante desahogadas, tanto en altura como en espacio para las piernas. Aunque homologado para cinco personas, es recomendable que sólo viajen dos pasajeros en la zona trasera. Éstos, aunque superen el 1,85, lo harán, como decíamos, bastante cómodos y es que la habitabilidad es notable, sobre todo teniendo en cuenta que nos encontramos ante un modelo pequeño.

Además, contamos con la posibilidad de desplazar longitudinalmente la banqueta trasera, por secciones, 15 centímetros, abatir los asientos e, incluso, retirarlos del vehículo para favorecer la capacidad de carga del maletero. Éste es, en principio, el gran perjudicado en favor de la habitabilidad de los pasajeros del Colt. Con los asientos posteriores en su posición original, contamos con 220 litros de volumen, lo que se traduce en que apenas podamos alojar dos maletas. Desplazando los asientos, ganamos 95 litros más hasta alcanzar los 645 cuando decidimos quitar las plazas traseras. A estos datos hay que restarles el espacio que roba la rueda de repuesto de tamaño normal o la de “galleta”, pues las mediciones se han realizado suponiendo que se lleva únicamente un kit-antipinchazos.

Pero no hay que confundirse, el Colt no es simplemente un coche que se dedique a “transportar” gente de un lado a otro. Cuenta con un diseño interior que nos ha gustado mucho y con el plus de un comportamiento dinámico ágil.

El acabado del salpicadero es notablemente bueno y goza de una estética moderna, combinándose botones en acabado metálico, plásticos de colores juveniles y granulados en la parte alta que dan calidez y sensación de calidad al conjunto. En este escenario tienen vital importancia el volante, de tres radios y aspecto deportivo, y la consola central, con una nota de color, unos mandos muy a mano y espacio bajo ella para el depósito de pequeños objetos. Todos los Colt que tuvimos la oportunidad de probar gozaban del acabado más alto, lo que potenció nuestra sensación de calidad; esperamos que las versiones más básicas no desmerezcan.

Los asientos son bastante cómodos. Sujetan muy bien a la altura de los hombros, aunque no hacen lo propio a la altura de los riñones.

Entre otros detalles interesantes que podemos encontrar en el utilitario japonés está una guantera de buenas dimensiones y dividida en secciones y en la que podemos alojar perfectamente colocados monedas, bolígrafos o una botella de agua de 1,5 litros. También nos parece una solución práctica la inclusión de unos ganchos tras los respaldos de las plazas delanteras, que, de seguro, facilitarán el transporte de bolsos o bolsas de la compra.

Pero lo que más nos ha sorprendido es el potencial de los motores de la gama y el excelente comportamiento dinámico del Colt. Se nota que Mercedes ha metido mano en este proyecto y los resultados han sido muy buenos.

Sólo los grandes aficionados al motor recordarán la anterior generación del Colt, que en España pasó con más pena que gloria. Sin embargo, el nuevo utilitario nipón poco tiene que ver con su antecesor. Ni sus formas, ni sus motores, ni sus pretensiones son las mismas. Las esperanzas en este modelo son muy grandes por parte de los responsables de Mitsubishi y, por lo que hemos podido comprobar en nuestra toma de contacto, son razonables, pues estamos ante un producto muy completo, con buen comportamiento dinámico y a un precio no demasiado elevado. La incertidumbre y la gran preocupación de la compañía es el desconocimiento de marca que hay en nuestro país. El producto lo tienen, ahora tienen que saber venderlo.

En un primer vistazo, no sabemos muy bien dónde posicionar el nuevo Colt. Sus dimensiones lo colocan en el pujante nuevo segmento de los "utilitarios-monovolumen", del que son representantes modelos como el Honda Jazz o el Toyota Yaris Verso. Con 3,87 metros de largo, 1,55 de alto y 1,69 de ancho, se instala entre un abanico de modelos entre los que se encuentran automóviles como el Idea de Fiat, o el C3 de Citroën, que calcan medidas, centímetro arriba, centímetro abajo.

El interior apuesta por el aprovechamiento del espacio interior y la modularidad. Su batalla, de 2,5 metros, da para mucho. Así, nos encontramos con unas plazas delanteras y traseras bastante desahogadas, tanto en altura como en espacio para las piernas. Aunque homologado para cinco personas, es recomendable que sólo viajen dos pasajeros en la zona trasera. Éstos, aunque superen el 1,85, lo harán, como decíamos, bastante cómodos y es que la habitabilidad es notable, sobre todo teniendo en cuenta que nos encontramos ante un modelo pequeño.

Además, contamos con la posibilidad de desplazar longitudinalmente la banqueta trasera, por secciones, 15 centímetros, abatir los asientos e, incluso, retirarlos del vehículo para favorecer la capacidad de carga del maletero. Éste es, en principio, el gran perjudicado en favor de la habitabilidad de los pasajeros del Colt. Con los asientos posteriores en su posición original, contamos con 220 litros de volumen, lo que se traduce en que apenas podamos alojar dos maletas. Desplazando los asientos, ganamos 95 litros más hasta alcanzar los 645 cuando decidimos quitar las plazas traseras. A estos datos hay que restarles el espacio que roba la rueda de repuesto de tamaño normal o la de “galleta”, pues las mediciones se han realizado suponiendo que se lleva únicamente un kit-antipinchazos.

Pero no hay que confundirse, el Colt no es simplemente un coche que se dedique a “transportar” gente de un lado a otro. Cuenta con un diseño interior que nos ha gustado mucho y con el plus de un comportamiento dinámico ágil.

El acabado del salpicadero es notablemente bueno y goza de una estética moderna, combinándose botones en acabado metálico, plásticos de colores juveniles y granulados en la parte alta que dan calidez y sensación de calidad al conjunto. En este escenario tienen vital importancia el volante, de tres radios y aspecto deportivo, y la consola central, con una nota de color, unos mandos muy a mano y espacio bajo ella para el depósito de pequeños objetos. Todos los Colt que tuvimos la oportunidad de probar gozaban del acabado más alto, lo que potenció nuestra sensación de calidad; esperamos que las versiones más básicas no desmerezcan.

Los asientos son bastante cómodos. Sujetan muy bien a la altura de los hombros, aunque no hacen lo propio a la altura de los riñones.

Entre otros detalles interesantes que podemos encontrar en el utilitario japonés está una guantera de buenas dimensiones y dividida en secciones y en la que podemos alojar perfectamente colocados monedas, bolígrafos o una botella de agua de 1,5 litros. También nos parece una solución práctica la inclusión de unos ganchos tras los respaldos de las plazas delanteras, que, de seguro, facilitarán el transporte de bolsos o bolsas de la compra.

Pero lo que más nos ha sorprendido es el potencial de los motores de la gama y el excelente comportamiento dinámico del Colt. Se nota que Mercedes ha metido mano en este proyecto y los resultados han sido muy buenos.

Sólo los grandes aficionados al motor recordarán la anterior generación del Colt, que en España pasó con más pena que gloria. Sin embargo, el nuevo utilitario nipón poco tiene que ver con su antecesor. Ni sus formas, ni sus motores, ni sus pretensiones son las mismas. Las esperanzas en este modelo son muy grandes por parte de los responsables de Mitsubishi y, por lo que hemos podido comprobar en nuestra toma de contacto, son razonables, pues estamos ante un producto muy completo, con buen comportamiento dinámico y a un precio no demasiado elevado. La incertidumbre y la gran preocupación de la compañía es el desconocimiento de marca que hay en nuestro país. El producto lo tienen, ahora tienen que saber venderlo.

En un primer vistazo, no sabemos muy bien dónde posicionar el nuevo Colt. Sus dimensiones lo colocan en el pujante nuevo segmento de los "utilitarios-monovolumen", del que son representantes modelos como el Honda Jazz o el Toyota Yaris Verso. Con 3,87 metros de largo, 1,55 de alto y 1,69 de ancho, se instala entre un abanico de modelos entre los que se encuentran automóviles como el Idea de Fiat, o el C3 de Citroën, que calcan medidas, centímetro arriba, centímetro abajo.

El interior apuesta por el aprovechamiento del espacio interior y la modularidad. Su batalla, de 2,5 metros, da para mucho. Así, nos encontramos con unas plazas delanteras y traseras bastante desahogadas, tanto en altura como en espacio para las piernas. Aunque homologado para cinco personas, es recomendable que sólo viajen dos pasajeros en la zona trasera. Éstos, aunque superen el 1,85, lo harán, como decíamos, bastante cómodos y es que la habitabilidad es notable, sobre todo teniendo en cuenta que nos encontramos ante un modelo pequeño.

Además, contamos con la posibilidad de desplazar longitudinalmente la banqueta trasera, por secciones, 15 centímetros, abatir los asientos e, incluso, retirarlos del vehículo para favorecer la capacidad de carga del maletero. Éste es, en principio, el gran perjudicado en favor de la habitabilidad de los pasajeros del Colt. Con los asientos posteriores en su posición original, contamos con 220 litros de volumen, lo que se traduce en que apenas podamos alojar dos maletas. Desplazando los asientos, ganamos 95 litros más hasta alcanzar los 645 cuando decidimos quitar las plazas traseras. A estos datos hay que restarles el espacio que roba la rueda de repuesto de tamaño normal o la de “galleta”, pues las mediciones se han realizado suponiendo que se lleva únicamente un kit-antipinchazos.

Pero no hay que confundirse, el Colt no es simplemente un coche que se dedique a “transportar” gente de un lado a otro. Cuenta con un diseño interior que nos ha gustado mucho y con el plus de un comportamiento dinámico ágil.

El acabado del salpicadero es notablemente bueno y goza de una estética moderna, combinándose botones en acabado metálico, plásticos de colores juveniles y granulados en la parte alta que dan calidez y sensación de calidad al conjunto. En este escenario tienen vital importancia el volante, de tres radios y aspecto deportivo, y la consola central, con una nota de color, unos mandos muy a mano y espacio bajo ella para el depósito de pequeños objetos. Todos los Colt que tuvimos la oportunidad de probar gozaban del acabado más alto, lo que potenció nuestra sensación de calidad; esperamos que las versiones más básicas no desmerezcan.

Los asientos son bastante cómodos. Sujetan muy bien a la altura de los hombros, aunque no hacen lo propio a la altura de los riñones.

Entre otros detalles interesantes que podemos encontrar en el utilitario japonés está una guantera de buenas dimensiones y dividida en secciones y en la que podemos alojar perfectamente colocados monedas, bolígrafos o una botella de agua de 1,5 litros. También nos parece una solución práctica la inclusión de unos ganchos tras los respaldos de las plazas delanteras, que, de seguro, facilitarán el transporte de bolsos o bolsas de la compra.

Pero lo que más nos ha sorprendido es el potencial de los motores de la gama y el excelente comportamiento dinámico del Colt. Se nota que Mercedes ha metido mano en este proyecto y los resultados han sido muy buenos.

Sólo los grandes aficionados al motor recordarán la anterior generación del Colt, que en España pasó con más pena que gloria. Sin embargo, el nuevo utilitario nipón poco tiene que ver con su antecesor. Ni sus formas, ni sus motores, ni sus pretensiones son las mismas. Las esperanzas en este modelo son muy grandes por parte de los responsables de Mitsubishi y, por lo que hemos podido comprobar en nuestra toma de contacto, son razonables, pues estamos ante un producto muy completo, con buen comportamiento dinámico y a un precio no demasiado elevado. La incertidumbre y la gran preocupación de la compañía es el desconocimiento de marca que hay en nuestro país. El producto lo tienen, ahora tienen que saber venderlo.

En un primer vistazo, no sabemos muy bien dónde posicionar el nuevo Colt. Sus dimensiones lo colocan en el pujante nuevo segmento de los "utilitarios-monovolumen", del que son representantes modelos como el Honda Jazz o el Toyota Yaris Verso. Con 3,87 metros de largo, 1,55 de alto y 1,69 de ancho, se instala entre un abanico de modelos entre los que se encuentran automóviles como el Idea de Fiat, o el C3 de Citroën, que calcan medidas, centímetro arriba, centímetro abajo.

El interior apuesta por el aprovechamiento del espacio interior y la modularidad. Su batalla, de 2,5 metros, da para mucho. Así, nos encontramos con unas plazas delanteras y traseras bastante desahogadas, tanto en altura como en espacio para las piernas. Aunque homologado para cinco personas, es recomendable que sólo viajen dos pasajeros en la zona trasera. Éstos, aunque superen el 1,85, lo harán, como decíamos, bastante cómodos y es que la habitabilidad es notable, sobre todo teniendo en cuenta que nos encontramos ante un modelo pequeño.

Además, contamos con la posibilidad de desplazar longitudinalmente la banqueta trasera, por secciones, 15 centímetros, abatir los asientos e, incluso, retirarlos del vehículo para favorecer la capacidad de carga del maletero. Éste es, en principio, el gran perjudicado en favor de la habitabilidad de los pasajeros del Colt. Con los asientos posteriores en su posición original, contamos con 220 litros de volumen, lo que se traduce en que apenas podamos alojar dos maletas. Desplazando los asientos, ganamos 95 litros más hasta alcanzar los 645 cuando decidimos quitar las plazas traseras. A estos datos hay que restarles el espacio que roba la rueda de repuesto de tamaño normal o la de “galleta”, pues las mediciones se han realizado suponiendo que se lleva únicamente un kit-antipinchazos.

Pero no hay que confundirse, el Colt no es simplemente un coche que se dedique a “transportar” gente de un lado a otro. Cuenta con un diseño interior que nos ha gustado mucho y con el plus de un comportamiento dinámico ágil.

El acabado del salpicadero es notablemente bueno y goza de una estética moderna, combinándose botones en acabado metálico, plásticos de colores juveniles y granulados en la parte alta que dan calidez y sensación de calidad al conjunto. En este escenario tienen vital importancia el volante, de tres radios y aspecto deportivo, y la consola central, con una nota de color, unos mandos muy a mano y espacio bajo ella para el depósito de pequeños objetos. Todos los Colt que tuvimos la oportunidad de probar gozaban del acabado más alto, lo que potenció nuestra sensación de calidad; esperamos que las versiones más básicas no desmerezcan.

Los asientos son bastante cómodos. Sujetan muy bien a la altura de los hombros, aunque no hacen lo propio a la altura de los riñones.

Entre otros detalles interesantes que podemos encontrar en el utilitario japonés está una guantera de buenas dimensiones y dividida en secciones y en la que podemos alojar perfectamente colocados monedas, bolígrafos o una botella de agua de 1,5 litros. También nos parece una solución práctica la inclusión de unos ganchos tras los respaldos de las plazas delanteras, que, de seguro, facilitarán el transporte de bolsos o bolsas de la compra.

Pero lo que más nos ha sorprendido es el potencial de los motores de la gama y el excelente comportamiento dinámico del Colt. Se nota que Mercedes ha metido mano en este proyecto y los resultados han sido muy buenos.

Sólo los grandes aficionados al motor recordarán la anterior generación del Colt, que en España pasó con más pena que gloria. Sin embargo, el nuevo utilitario nipón poco tiene que ver con su antecesor. Ni sus formas, ni sus motores, ni sus pretensiones son las mismas. Las esperanzas en este modelo son muy grandes por parte de los responsables de Mitsubishi y, por lo que hemos podido comprobar en nuestra toma de contacto, son razonables, pues estamos ante un producto muy completo, con buen comportamiento dinámico y a un precio no demasiado elevado. La incertidumbre y la gran preocupación de la compañía es el desconocimiento de marca que hay en nuestro país. El producto lo tienen, ahora tienen que saber venderlo.

En un primer vistazo, no sabemos muy bien dónde posicionar el nuevo Colt. Sus dimensiones lo colocan en el pujante nuevo segmento de los "utilitarios-monovolumen", del que son representantes modelos como el Honda Jazz o el Toyota Yaris Verso. Con 3,87 metros de largo, 1,55 de alto y 1,69 de ancho, se instala entre un abanico de modelos entre los que se encuentran automóviles como el Idea de Fiat, o el C3 de Citroën, que calcan medidas, centímetro arriba, centímetro abajo.

El interior apuesta por el aprovechamiento del espacio interior y la modularidad. Su batalla, de 2,5 metros, da para mucho. Así, nos encontramos con unas plazas delanteras y traseras bastante desahogadas, tanto en altura como en espacio para las piernas. Aunque homologado para cinco personas, es recomendable que sólo viajen dos pasajeros en la zona trasera. Éstos, aunque superen el 1,85, lo harán, como decíamos, bastante cómodos y es que la habitabilidad es notable, sobre todo teniendo en cuenta que nos encontramos ante un modelo pequeño.

Además, contamos con la posibilidad de desplazar longitudinalmente la banqueta trasera, por secciones, 15 centímetros, abatir los asientos e, incluso, retirarlos del vehículo para favorecer la capacidad de carga del maletero. Éste es, en principio, el gran perjudicado en favor de la habitabilidad de los pasajeros del Colt. Con los asientos posteriores en su posición original, contamos con 220 litros de volumen, lo que se traduce en que apenas podamos alojar dos maletas. Desplazando los asientos, ganamos 95 litros más hasta alcanzar los 645 cuando decidimos quitar las plazas traseras. A estos datos hay que restarles el espacio que roba la rueda de repuesto de tamaño normal o la de “galleta”, pues las mediciones se han realizado suponiendo que se lleva únicamente un kit-antipinchazos.

Pero no hay que confundirse, el Colt no es simplemente un coche que se dedique a “transportar” gente de un lado a otro. Cuenta con un diseño interior que nos ha gustado mucho y con el plus de un comportamiento dinámico ágil.

El acabado del salpicadero es notablemente bueno y goza de una estética moderna, combinándose botones en acabado metálico, plásticos de colores juveniles y granulados en la parte alta que dan calidez y sensación de calidad al conjunto. En este escenario tienen vital importancia el volante, de tres radios y aspecto deportivo, y la consola central, con una nota de color, unos mandos muy a mano y espacio bajo ella para el depósito de pequeños objetos. Todos los Colt que tuvimos la oportunidad de probar gozaban del acabado más alto, lo que potenció nuestra sensación de calidad; esperamos que las versiones más básicas no desmerezcan.

Los asientos son bastante cómodos. Sujetan muy bien a la altura de los hombros, aunque no hacen lo propio a la altura de los riñones.

Entre otros detalles interesantes que podemos encontrar en el utilitario japonés está una guantera de buenas dimensiones y dividida en secciones y en la que podemos alojar perfectamente colocados monedas, bolígrafos o una botella de agua de 1,5 litros. También nos parece una solución práctica la inclusión de unos ganchos tras los respaldos de las plazas delanteras, que, de seguro, facilitarán el transporte de bolsos o bolsas de la compra.

Pero lo que más nos ha sorprendido es el potencial de los motores de la gama y el excelente comportamiento dinámico del Colt. Se nota que Mercedes ha metido mano en este proyecto y los resultados han sido muy buenos.

Sólo los grandes aficionados al motor recordarán la anterior generación del Colt, que en España pasó con más pena que gloria. Sin embargo, el nuevo utilitario nipón poco tiene que ver con su antecesor. Ni sus formas, ni sus motores, ni sus pretensiones son las mismas. Las esperanzas en este modelo son muy grandes por parte de los responsables de Mitsubishi y, por lo que hemos podido comprobar en nuestra toma de contacto, son razonables, pues estamos ante un producto muy completo, con buen comportamiento dinámico y a un precio no demasiado elevado. La incertidumbre y la gran preocupación de la compañía es el desconocimiento de marca que hay en nuestro país. El producto lo tienen, ahora tienen que saber venderlo.

En un primer vistazo, no sabemos muy bien dónde posicionar el nuevo Colt. Sus dimensiones lo colocan en el pujante nuevo segmento de los "utilitarios-monovolumen", del que son representantes modelos como el Honda Jazz o el Toyota Yaris Verso. Con 3,87 metros de largo, 1,55 de alto y 1,69 de ancho, se instala entre un abanico de modelos entre los que se encuentran automóviles como el Idea de Fiat, o el C3 de Citroën, que calcan medidas, centímetro arriba, centímetro abajo.

El interior apuesta por el aprovechamiento del espacio interior y la modularidad. Su batalla, de 2,5 metros, da para mucho. Así, nos encontramos con unas plazas delanteras y traseras bastante desahogadas, tanto en altura como en espacio para las piernas. Aunque homologado para cinco personas, es recomendable que sólo viajen dos pasajeros en la zona trasera. Éstos, aunque superen el 1,85, lo harán, como decíamos, bastante cómodos y es que la habitabilidad es notable, sobre todo teniendo en cuenta que nos encontramos ante un modelo pequeño.

Además, contamos con la posibilidad de desplazar longitudinalmente la banqueta trasera, por secciones, 15 centímetros, abatir los asientos e, incluso, retirarlos del vehículo para favorecer la capacidad de carga del maletero. Éste es, en principio, el gran perjudicado en favor de la habitabilidad de los pasajeros del Colt. Con los asientos posteriores en su posición original, contamos con 220 litros de volumen, lo que se traduce en que apenas podamos alojar dos maletas. Desplazando los asientos, ganamos 95 litros más hasta alcanzar los 645 cuando decidimos quitar las plazas traseras. A estos datos hay que restarles el espacio que roba la rueda de repuesto de tamaño normal o la de “galleta”, pues las mediciones se han realizado suponiendo que se lleva únicamente un kit-antipinchazos.

Pero no hay que confundirse, el Colt no es simplemente un coche que se dedique a “transportar” gente de un lado a otro. Cuenta con un diseño interior que nos ha gustado mucho y con el plus de un comportamiento dinámico ágil.

El acabado del salpicadero es notablemente bueno y goza de una estética moderna, combinándose botones en acabado metálico, plásticos de colores juveniles y granulados en la parte alta que dan calidez y sensación de calidad al conjunto. En este escenario tienen vital importancia el volante, de tres radios y aspecto deportivo, y la consola central, con una nota de color, unos mandos muy a mano y espacio bajo ella para el depósito de pequeños objetos. Todos los Colt que tuvimos la oportunidad de probar gozaban del acabado más alto, lo que potenció nuestra sensación de calidad; esperamos que las versiones más básicas no desmerezcan.

Los asientos son bastante cómodos. Sujetan muy bien a la altura de los hombros, aunque no hacen lo propio a la altura de los riñones.

Entre otros detalles interesantes que podemos encontrar en el utilitario japonés está una guantera de buenas dimensiones y dividida en secciones y en la que podemos alojar perfectamente colocados monedas, bolígrafos o una botella de agua de 1,5 litros. También nos parece una solución práctica la inclusión de unos ganchos tras los respaldos de las plazas delanteras, que, de seguro, facilitarán el transporte de bolsos o bolsas de la compra.

Pero lo que más nos ha sorprendido es el potencial de los motores de la gama y el excelente comportamiento dinámico del Colt. Se nota que Mercedes ha metido mano en este proyecto y los resultados han sido muy buenos.

Sólo los grandes aficionados al motor recordarán la anterior generación del Colt, que en España pasó con más pena que gloria. Sin embargo, el nuevo utilitario nipón poco tiene que ver con su antecesor. Ni sus formas, ni sus motores, ni sus pretensiones son las mismas. Las esperanzas en este modelo son muy grandes por parte de los responsables de Mitsubishi y, por lo que hemos podido comprobar en nuestra toma de contacto, son razonables, pues estamos ante un producto muy completo, con buen comportamiento dinámico y a un precio no demasiado elevado. La incertidumbre y la gran preocupación de la compañía es el desconocimiento de marca que hay en nuestro país. El producto lo tienen, ahora tienen que saber venderlo.

En un primer vistazo, no sabemos muy bien dónde posicionar el nuevo Colt. Sus dimensiones lo colocan en el pujante nuevo segmento de los "utilitarios-monovolumen", del que son representantes modelos como el Honda Jazz o el Toyota Yaris Verso. Con 3,87 metros de largo, 1,55 de alto y 1,69 de ancho, se instala entre un abanico de modelos entre los que se encuentran automóviles como el Idea de Fiat, o el C3 de Citroën, que calcan medidas, centímetro arriba, centímetro abajo.

El interior apuesta por el aprovechamiento del espacio interior y la modularidad. Su batalla, de 2,5 metros, da para mucho. Así, nos encontramos con unas plazas delanteras y traseras bastante desahogadas, tanto en altura como en espacio para las piernas. Aunque homologado para cinco personas, es recomendable que sólo viajen dos pasajeros en la zona trasera. Éstos, aunque superen el 1,85, lo harán, como decíamos, bastante cómodos y es que la habitabilidad es notable, sobre todo teniendo en cuenta que nos encontramos ante un modelo pequeño.

Además, contamos con la posibilidad de desplazar longitudinalmente la banqueta trasera, por secciones, 15 centímetros, abatir los asientos e, incluso, retirarlos del vehículo para favorecer la capacidad de carga del maletero. Éste es, en principio, el gran perjudicado en favor de la habitabilidad de los pasajeros del Colt. Con los asientos posteriores en su posición original, contamos con 220 litros de volumen, lo que se traduce en que apenas podamos alojar dos maletas. Desplazando los asientos, ganamos 95 litros más hasta alcanzar los 645 cuando decidimos quitar las plazas traseras. A estos datos hay que restarles el espacio que roba la rueda de repuesto de tamaño normal o la de “galleta”, pues las mediciones se han realizado suponiendo que se lleva únicamente un kit-antipinchazos.

Pero no hay que confundirse, el Colt no es simplemente un coche que se dedique a “transportar” gente de un lado a otro. Cuenta con un diseño interior que nos ha gustado mucho y con el plus de un comportamiento dinámico ágil.

El acabado del salpicadero es notablemente bueno y goza de una estética moderna, combinándose botones en acabado metálico, plásticos de colores juveniles y granulados en la parte alta que dan calidez y sensación de calidad al conjunto. En este escenario tienen vital importancia el volante, de tres radios y aspecto deportivo, y la consola central, con una nota de color, unos mandos muy a mano y espacio bajo ella para el depósito de pequeños objetos. Todos los Colt que tuvimos la oportunidad de probar gozaban del acabado más alto, lo que potenció nuestra sensación de calidad; esperamos que las versiones más básicas no desmerezcan.

Los asientos son bastante cómodos. Sujetan muy bien a la altura de los hombros, aunque no hacen lo propio a la altura de los riñones.

Entre otros detalles interesantes que podemos encontrar en el utilitario japonés está una guantera de buenas dimensiones y dividida en secciones y en la que podemos alojar perfectamente colocados monedas, bolígrafos o una botella de agua de 1,5 litros. También nos parece una solución práctica la inclusión de unos ganchos tras los respaldos de las plazas delanteras, que, de seguro, facilitarán el transporte de bolsos o bolsas de la compra.

Pero lo que más nos ha sorprendido es el potencial de los motores de la gama y el excelente comportamiento dinámico del Colt. Se nota que Mercedes ha metido mano en este proyecto y los resultados han sido muy buenos.

Sólo los grandes aficionados al motor recordarán la anterior generación del Colt, que en España pasó con más pena que gloria. Sin embargo, el nuevo utilitario nipón poco tiene que ver con su antecesor. Ni sus formas, ni sus motores, ni sus pretensiones son las mismas. Las esperanzas en este modelo son muy grandes por parte de los responsables de Mitsubishi y, por lo que hemos podido comprobar en nuestra toma de contacto, son razonables, pues estamos ante un producto muy completo, con buen comportamiento dinámico y a un precio no demasiado elevado. La incertidumbre y la gran preocupación de la compañía es el desconocimiento de marca que hay en nuestro país. El producto lo tienen, ahora tienen que saber venderlo.

En un primer vistazo, no sabemos muy bien dónde posicionar el nuevo Colt. Sus dimensiones lo colocan en el pujante nuevo segmento de los "utilitarios-monovolumen", del que son representantes modelos como el Honda Jazz o el Toyota Yaris Verso. Con 3,87 metros de largo, 1,55 de alto y 1,69 de ancho, se instala entre un abanico de modelos entre los que se encuentran automóviles como el Idea de Fiat, o el C3 de Citroën, que calcan medidas, centímetro arriba, centímetro abajo.

El interior apuesta por el aprovechamiento del espacio interior y la modularidad. Su batalla, de 2,5 metros, da para mucho. Así, nos encontramos con unas plazas delanteras y traseras bastante desahogadas, tanto en altura como en espacio para las piernas. Aunque homologado para cinco personas, es recomendable que sólo viajen dos pasajeros en la zona trasera. Éstos, aunque superen el 1,85, lo harán, como decíamos, bastante cómodos y es que la habitabilidad es notable, sobre todo teniendo en cuenta que nos encontramos ante un modelo pequeño.

Además, contamos con la posibilidad de desplazar longitudinalmente la banqueta trasera, por secciones, 15 centímetros, abatir los asientos e, incluso, retirarlos del vehículo para favorecer la capacidad de carga del maletero. Éste es, en principio, el gran perjudicado en favor de la habitabilidad de los pasajeros del Colt. Con los asientos posteriores en su posición original, contamos con 220 litros de volumen, lo que se traduce en que apenas podamos alojar dos maletas. Desplazando los asientos, ganamos 95 litros más hasta alcanzar los 645 cuando decidimos quitar las plazas traseras. A estos datos hay que restarles el espacio que roba la rueda de repuesto de tamaño normal o la de “galleta”, pues las mediciones se han realizado suponiendo que se lleva únicamente un kit-antipinchazos.

Pero no hay que confundirse, el Colt no es simplemente un coche que se dedique a “transportar” gente de un lado a otro. Cuenta con un diseño interior que nos ha gustado mucho y con el plus de un comportamiento dinámico ágil.

El acabado del salpicadero es notablemente bueno y goza de una estética moderna, combinándose botones en acabado metálico, plásticos de colores juveniles y granulados en la parte alta que dan calidez y sensación de calidad al conjunto. En este escenario tienen vital importancia el volante, de tres radios y aspecto deportivo, y la consola central, con una nota de color, unos mandos muy a mano y espacio bajo ella para el depósito de pequeños objetos. Todos los Colt que tuvimos la oportunidad de probar gozaban del acabado más alto, lo que potenció nuestra sensación de calidad; esperamos que las versiones más básicas no desmerezcan.

Los asientos son bastante cómodos. Sujetan muy bien a la altura de los hombros, aunque no hacen lo propio a la altura de los riñones.

Entre otros detalles interesantes que podemos encontrar en el utilitario japonés está una guantera de buenas dimensiones y dividida en secciones y en la que podemos alojar perfectamente colocados monedas, bolígrafos o una botella de agua de 1,5 litros. También nos parece una solución práctica la inclusión de unos ganchos tras los respaldos de las plazas delanteras, que, de seguro, facilitarán el transporte de bolsos o bolsas de la compra.

Pero lo que más nos ha sorprendido es el potencial de los motores de la gama y el excelente comportamiento dinámico del Colt. Se nota que Mercedes ha metido mano en este proyecto y los resultados han sido muy buenos.

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