Toyota Avensis D4-D Executive

Las buenas maneras llevadas al mundo de la automoción. En Toyota no sólo se preocupan de las prestaciones: limpio, silencioso, bien equipado..., este Avensis es un caballero andante.
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Toyota Avensis D4-D Executive

El Avensis cuenta con un sistema de suspensión muy elaborado: McPherson en el eje delantero y multibrazo, detrás. ¡Como la mayoría de estas berlinas!, diréis con mucha razón. Sin embargo, no todos los modelos consiguen combinar tan bien la eficacia con la comodidad.

Mientras que el conductor puede disfrutar de su calidad de rodadura, de su estabilidad, de cómo se sujeta en las curvas..., los pasajeros de las plazas traseras ni se enteran.

Igual que antes nos preguntábamos si el motor estaba encendido, en carreteras viradas nos llegamos a cuestionar si estamos en un coche de más de cuatro metros y medio de largo. La dirección ayuda a aumentar esta sensación; es rápida y precisa y obedece bien nuestros dictados.

Los frenos (de disco en los dos ejes) cumplen con lo que se pide a una berlina de este tamaño y peso, pero el Avensis no se muestra tan eficaz como sus rivales: la distancia de frenado a 140 km/h es de casi 76 metros (el Accord consigue pararse en seco en apenas 73; el Saab, en 72 y el Primera, en 76).

Por otra parte, el equipamiento de seguridad está cuidado al milímetro. Cuenta con control de estabilidad (que no es desconectable) y se ofrece de serie con un completo equipo de airbags (presenta hasta 9 bolsas: para el acompañante, para el conductor incluido el de rodillas, de cortina delanteros, de cortina traseros y laterales delanteros).

Os abrimos las puertas del Avensis. Encontrar una postura cómoda de conducción es fácil, gracias a las regulaciones del asiento (eléctricas en este caso) y del volante. Empiezas a notar el tacto del volante de cuero y de la palanca del cambio, también forrada. Regulas los espejos de forma eléctrica (por cierto, se pueden plegar con sólo girar la ruedecilla). Controlas la radio mediante los botones del volante o pones la temperatura que quieras gracias a su climatizador bizona... tienes todo a mano: también a la vista. Toda la instrumentación está retroiluminada. Los faros de xenón –de serie en este acabado Executive- te iluminan perfectamente el asfalto, mientras que el ordenador te indica cuántos kilómetros tienes por delante para disfrutar de la carretera. Si quieres, esta versión te lo permite, puedes poner el control de crucero.

El Avensis cuenta con un sistema de suspensión muy elaborado: McPherson en el eje delantero y multibrazo, detrás. ¡Como la mayoría de estas berlinas!, diréis con mucha razón. Sin embargo, no todos los modelos consiguen combinar tan bien la eficacia con la comodidad.

Mientras que el conductor puede disfrutar de su calidad de rodadura, de su estabilidad, de cómo se sujeta en las curvas..., los pasajeros de las plazas traseras ni se enteran.

Igual que antes nos preguntábamos si el motor estaba encendido, en carreteras viradas nos llegamos a cuestionar si estamos en un coche de más de cuatro metros y medio de largo. La dirección ayuda a aumentar esta sensación; es rápida y precisa y obedece bien nuestros dictados.

Los frenos (de disco en los dos ejes) cumplen con lo que se pide a una berlina de este tamaño y peso, pero el Avensis no se muestra tan eficaz como sus rivales: la distancia de frenado a 140 km/h es de casi 76 metros (el Accord consigue pararse en seco en apenas 73; el Saab, en 72 y el Primera, en 76).

Por otra parte, el equipamiento de seguridad está cuidado al milímetro. Cuenta con control de estabilidad (que no es desconectable) y se ofrece de serie con un completo equipo de airbags (presenta hasta 9 bolsas: para el acompañante, para el conductor incluido el de rodillas, de cortina delanteros, de cortina traseros y laterales delanteros).

Os abrimos las puertas del Avensis. Encontrar una postura cómoda de conducción es fácil, gracias a las regulaciones del asiento (eléctricas en este caso) y del volante. Empiezas a notar el tacto del volante de cuero y de la palanca del cambio, también forrada. Regulas los espejos de forma eléctrica (por cierto, se pueden plegar con sólo girar la ruedecilla). Controlas la radio mediante los botones del volante o pones la temperatura que quieras gracias a su climatizador bizona... tienes todo a mano: también a la vista. Toda la instrumentación está retroiluminada. Los faros de xenón –de serie en este acabado Executive- te iluminan perfectamente el asfalto, mientras que el ordenador te indica cuántos kilómetros tienes por delante para disfrutar de la carretera. Si quieres, esta versión te lo permite, puedes poner el control de crucero.

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