BMW 735i

El motor "pequeño", con 272 CV, de la nueva Serie 7 se muestra capaz de mover con agilidad las dos toneladas que pesa este compendio de confort, seguridad y saber hacer en la industria del automóvil
Autopista -
BMW 735i
BMW 735i

Si conducir el BMW en desplazamientos largos a velocidades de crucero es un placer —la regulación eléctrica de asiento y volante con tres memorias permite encontrar la mejor posición de conducción posible—, también resulta agradablemente sorprendente exigir a su chasis en zonas más aptas para vehículos deportivos que para un monstruo de más de cinco metros. Este "monstruo" disimula más que bien su tamaño. La opción de neumáticos de 18 pulgadas montada en la unidad de pruebas, se sujeta como una lapa y la agilidad en la entrada a las curvas es notable teniendo en cuenta la masa que hay que mover.

Con una tendencia subviradora, ningún abuso es capaz de desestabilizar al eje posterior. El control de estabilidad electrónico entra en acción con frecuencia debido al deslizamiento del morro, disminuyendo la aceleración, aunque lo hace de manera muy suave. Sobre pavimento en buen estado lo quitamos y en la misma conducción de ataque y con la misma tendencia dinámica pudimos acelerar con mayor firmeza. El programa de control es tan discreto que, realmente, es innecesario quitarlo. El control de tracción, gracias a los generosos neumáticos y un poco al deslizamiento del convertidor de par es casi innecesario sobre pavimento seco en buen estado. El coche se inclina muy poco y los amortiguadores, que adaptan su dureza al ritmo de conducción, son fantásticos.

Muy difícil es conseguir que una rueda se despegue en un bache o ante súbitos cambios de rasante. Además, las barras estabilizadoras activas —opción recomendable— limitan mucho la inclinación y mejoran tanto la sensación de confort como de seguridad. Dicho esto, aclarar que la sensibilidad general para nada es la de un deportivo, ni pretende serlo.

La posibilidad de utilizar el sistema selector de marchas Steptronic con botones en el volante está ahí, pero no es cómoda para movimientos con grandes ángulos que requieran el desplazamiento de las manos y abandonar el contacto con los pulsadores. De todas maneras, el programa "Sport" y la capacidad adaptativa de la modélica caja automática ZF de seis marchas hace casi innecesario preocuparse por este aspecto. Las marchas se insertan con rapidez y suavidad cada vez que se necesitan, aunque no siempre de manera rápida podemos pasar de "Drive" a retromarcha manipulando la pequeña palanquilla de mando situada en el volante.

Son tantas las funciones y posibilidades de regulación electrónica que se querían ofrecer en los nuevos Serie 7, que BMW se arriesgó a desarrollar un centro de control constituido por una pantalla de LCD y una rueda giratoria y presionable, a modo de joystick, para controlar todos los sistemas; tiene alrededor de 700 funciones. No renunció, acertadamente, a las regulaciones básicas y habituales de climatización y búsqueda de emisoras de radio mediante mandos convencionales giratorios en el salpicadero y de botón en el volante. No resulta directo o sencillo el manejo de muchas funciones que, normalmente, deberán ajustarse con el coche detenido. Y, aunque uno puede olvidarse de él, su influencia en diversos parámetros es tan significativa que su presencia se impone. Estamos obligados a estudiarlo.

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