Volvo V50

La marca sueca está comenzando a mostrar su cara más joven en sus últimas creaciones: el S40 y el recién llegado V50 son buena muestra de ello. Compactos, musculosos y, sobre todo, muy deportivos, quieren atraer a un público cuya edad esté comprendida entre los 30 y los 40 años. ¿Puede un vehículo familiar interesar a este grupo de conductores? Uno como éste, sí.
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Volvo V50
Volvo V50

Los nuevos V50 son la respuesta. La zaga alargada y los altos faros -que delatan la herencia de los Station Wagon de la marca- combinan sin estridencias con formas musculosas, una altura al suelo muy contenida y unos neumáticos 205/55. Éstos se han montado sobre una llanta de 16 pulgadas que, opcionalmente, pude llegar hasta las 18 pulgadas. Si el usuario desea una estética aún más dinámica, puede escoger un paquete en el que se añadirán spoilers delanteros y traseros, faldones laterales y un kit que reduce la altura de la carrocería en 20 milímetros.

El aspecto deportivo también lo confieren las contenidas dimensiones del modelo, con 4,15 metros de largo -4,6 centímetros más que el nuevo S40- y 1,77 de ancho. Sin embargo, las medidas que realmente influyen en la agilidad y estabilidad del V50 son las de la batalla (2.640 milímetros, 78 más que el veterano V40) y las de las vías (1.532 milímetros, casi 60 más que en su predecesor). Además, hay que tener en cuenta que las ruedas se han colocado muy cercanas a las esquinas del vehículo, lo que contribuye a aumentar el aplomo y la calidad de la conducción del automóvil sueco.

Precisamente, es este apartado (el referido al aplomo) el que más nos ha impresionado en la primera toma de contacto con las unidades pre-serie del V50. La configuración del chasis -el mismo que ya llevan los Mazda6, Focus C-Max y que también equipará al nuevo Focus-, con suspensión independiente y sistema multibrazo en el eje posterior, permite que este Volvo se muestre estable en cualquier situación.

Da igual que las curvas sean amplias o cerradas, que la carretera esté en mal estado o que haya cambios de asfalto… El bastidor del V50 lo digiere todo con rapidez y sin esfuerzos. Basta con apuntar la trayectoria que vamos a seguir en un giro para que el coche obedezca sin aspavientos, “tragándose” las ondulaciones (naturales o no) del terreno sin que los rebotes lleguen al habitáculo. De hecho, éste apenas se inclina en los virajes, pues la amortiguación contiene firmemente el balanceo de la carrocería.

No acaban aquí las virtudes del chasis empleado en este Station Wagon tan peculiar: su comportamiento aplomado proporciona una dosis “extra” de seguridad al conductor, que aumentará cuando compruebe que los trazados de montaña son un terreno en el que este coche se encuentra casi tan cómodo como en las amplias autopistas. Será difícil vencer el aplomo del vehículo, pero, si esto ocurre, el control dinámico de estabilidad y tracción, incluido por primera vez en el equipamiento de serie de un Volvo compacto, comenzará a actuar.

Resulta difícil imaginar cómo puede mejorar esta plataforma, aunque la respuesta llega rápidamente: con la tracción integral AWD, que, hasta ahora, no había sido asociada a un modelo “pequeño” de la marca. Acompaña únicamente al motor más alto de la gama, el T5, y reparte la potencia del propulsor automáticamente entre las ruedas delanteras y las traseras gracias a un embrague hidráulico controlado eléctricamente. La estabilidad del V50 aumenta entonces –pese a que este dispositivo incrementa la altura al suelo del modelo- y nos transmitirá la agradable impresión de que, por muy deprisa que rodemos, no se nos acumulará el trabajo si llegamos algo forzados a una curva.

A este apartado contribuye el funcionamiento suave y preciso de la dirección (razonablemente rápida) y de la palanca de cambios. El vástago resulta algo corto, lo que resta naturalidad a la postura de conducción, si bien sólo son necesarios unos pocos kilómetros para acostumbrarse. También tendremos que habituarnos a marcar con precisión los movimientos cuando queramos pasar de tercera a segunda: en nuestra unidad de contacto, este ejercicio requería un cierto esfuerzo. Unos frenos en los que la presión sobre el pedal puede dosificarse correctamente completan el conjunto.

Volvo ha decidido renovar sus modelos de acceso a la gama y lo ha hecho pensando en un público joven, al que quiere atraer con vehículos compactos y marcadamente deportivos. Con el S40, que fue presentado a finales del año pasado (encontrarás el enlace bajo estas líneas), conseguir estas cualidades fue relativamente fácil, pero, ¿cómo imprimir un carácter “sport” a un familiar de 5 puertas?

Los nuevos V50 son la respuesta. La zaga alargada y los altos faros -que delatan la herencia de los Station Wagon de la marca- combinan sin estridencias con formas musculosas, una altura al suelo muy contenida y unos neumáticos 205/55. Éstos se han montado sobre una llanta de 16 pulgadas que, opcionalmente, pude llegar hasta las 18 pulgadas. Si el usuario desea una estética aún más dinámica, puede escoger un paquete en el que se añadirán spoilers delanteros y traseros, faldones laterales y un kit que reduce la altura de la carrocería en 20 milímetros.

El aspecto deportivo también lo confieren las contenidas dimensiones del modelo, con 4,15 metros de largo -4,6 centímetros más que el nuevo S40- y 1,77 de ancho. Sin embargo, las medidas que realmente influyen en la agilidad y estabilidad del V50 son las de la batalla (2.640 milímetros, 78 más que el veterano V40) y las de las vías (1.532 milímetros, casi 60 más que en su predecesor). Además, hay que tener en cuenta que las ruedas se han colocado muy cercanas a las esquinas del vehículo, lo que contribuye a aumentar el aplomo y la calidad de la conducción del automóvil sueco.

Precisamente, es este apartado (el referido al aplomo) el que más nos ha impresionado en la primera toma de contacto con las unidades pre-serie del V50. La configuración del chasis -el mismo que ya llevan los Mazda6, Focus C-Max y que también equipará al nuevo Focus-, con suspensión independiente y sistema multibrazo en el eje posterior, permite que este Volvo se muestre estable en cualquier situación.

Da igual que las curvas sean amplias o cerradas, que la carretera esté en mal estado o que haya cambios de asfalto… El bastidor del V50 lo digiere todo con rapidez y sin esfuerzos. Basta con apuntar la trayectoria que vamos a seguir en un giro para que el coche obedezca sin aspavientos, “tragándose” las ondulaciones (naturales o no) del terreno sin que los rebotes lleguen al habitáculo. De hecho, éste apenas se inclina en los virajes, pues la amortiguación contiene firmemente el balanceo de la carrocería.

No acaban aquí las virtudes del chasis empleado en este Station Wagon tan peculiar: su comportamiento aplomado proporciona una dosis “extra” de seguridad al conductor, que aumentará cuando compruebe que los trazados de montaña son un terreno en el que este coche se encuentra casi tan cómodo como en las amplias autopistas. Será difícil vencer el aplomo del vehículo, pero, si esto ocurre, el control dinámico de estabilidad y tracción, incluido por primera vez en el equipamiento de serie de un Volvo compacto, comenzará a actuar.

Resulta difícil imaginar cómo puede mejorar esta plataforma, aunque la respuesta llega rápidamente: con la tracción integral AWD, que, hasta ahora, no había sido asociada a un modelo “pequeño” de la marca. Acompaña únicamente al motor más alto de la gama, el T5, y reparte la potencia del propulsor automáticamente entre las ruedas delanteras y las traseras gracias a un embrague hidráulico controlado eléctricamente. La estabilidad del V50 aumenta entonces –pese a que este dispositivo incrementa la altura al suelo del modelo- y nos transmitirá la agradable impresión de que, por muy deprisa que rodemos, no se nos acumulará el trabajo si llegamos algo forzados a una curva.

A este apartado contribuye el funcionamiento suave y preciso de la dirección (razonablemente rápida) y de la palanca de cambios. El vástago resulta algo corto, lo que resta naturalidad a la postura de conducción, si bien sólo son necesarios unos pocos kilómetros para acostumbrarse. También tendremos que habituarnos a marcar con precisión los movimientos cuando queramos pasar de tercera a segunda: en nuestra unidad de contacto, este ejercicio requería un cierto esfuerzo. Unos frenos en los que la presión sobre el pedal puede dosificarse correctamente completan el conjunto.

Volvo ha decidido renovar sus modelos de acceso a la gama y lo ha hecho pensando en un público joven, al que quiere atraer con vehículos compactos y marcadamente deportivos. Con el S40, que fue presentado a finales del año pasado (encontrarás el enlace bajo estas líneas), conseguir estas cualidades fue relativamente fácil, pero, ¿cómo imprimir un carácter “sport” a un familiar de 5 puertas?

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Volvo V50 historia

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