Jaguar X-Type Wagon

Hace menos de un año, Jaguar puso los pies en el suelo y se decidió a reconquistar un mercado que le estaba volviendo la espalda. El primer hito fue el lanzamiento de un motor Diesel; ahora, el felino se pliega a una nueva demanda de sus clientes: espacio para disfrutar de un estilo de vida lujoso pero activo. Y la respuesta se llama Wagon.
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Jaguar X-Type Wagon
Jaguar X-Type Wagon

Las berlinas familiares en España no han experimentado el boom de ventas que caracteriza a este segmento en otros países europeos (Italia es en esto un caso paradigmático). ¿Por qué? Pues quizás porque se siguen asociando con los antiguos “rancheras” y con las necesidades de las familias numerosas de antaño. Sin embargo, los familiares –los “station wagon”- ya no responden en realidad a esa imagen de porteadores de madre, padre, abuela y chiquillería varia. Para nada. Son vehículos que solucionan la vida a los amantes de un estilo de vida activa, que necesitan un coche para su vida profesional que no desmerezca y que los fines de semana les sirva para viajar y practicar sus deportes favoritos (mountain bike, surf, esquí…). El cliente tipo es un profesional de treinta y tantos, hombre, soltero o casado pero sin hijos y con un poder adquisitivo medio o medio-alto.

Pero, poco a poco, también nuestro país se suma a una “moda” ya imparable y asume los nuevos rasgos de estos modelos, entre los que, claro, también hay clases. Y el X-Type Wagon de Jaguar es de la superior, de la premium, de la que combina todo lo que hemos dicho anteriormente con ese concepto refinado del lujo y ese espíritu deportivo que todos identificamos con la marca del felino. Sus rivales directos –y así lo reconocen los portavoces de Jaguar- son el Audi A4 Avant (el principal “enemigo” en el punto de mira), el Mercedes Clase C y el BMW 320d Touring. En nuestro país, habas contadas: un mercado de 10.000 vehículos/año. Para Jaguar, todo un reto para incentivar sus capacidades creativas, de producción y de captación de clientes.

El X-Type Wagon se basa, obviamente, en el X-Type berlina, pero con toda la trasera rehecha. No les bastaba con incoporar un “cuarto volumen” al modelo base, sino que se propusieron rehacer lo que hubiera que rehacer para conseguir un wagon con todas las de la ley. Así, se ha mantenido casi toda la rigidez torsional del chasis y se ha revisado toda la estructura desde el montante B (el que separa el espacio de las plazas delanteras del de las traseras): el techo, además de más largo, desciende con suavidad hacia la zaga, de manera que, a pesar de la forma en cuña, mejora la habitabilidad de las plazas traseras; puertas y ventanillas traseras también cambian y se incorpora un portón con apertura de luneta independiente, de manera que se puedan introducir en el maletero bultos pequeños sin tener que dejar a la vista todo el contenido del portaequipajes. Un pequeño spoiler en la parte superior remata esta trasera, de la que, por cierto, ha desaparecido la cabeza del felino que acompañaba a la palabra “Jaguar”. El techo está recorrido por barras (de serie). El peso medio del conjunto sólo se ha aumentado en 65 kilos respecto a la berlina.

Si pasamos al interior, descubriremos el verdadero lujo del espacio y un sentido máximo de la comodidad. El puesto de conducción es impecable, con una distribución ergonómicamente correcta de todos los mandos, un accionamiento agradable de la palanca de marchas y una distribución de la información desde el tablero de instrumentos muy fácilmente legible. En el centro de la consola central, una pantalla táctil dirige los destinos del audio y la navegación. A igual nivel se sitúa la habitabilidad de la plaza del copiloto y de los asientos traseros.

El otro punto fuerte es la versatilidad del maletero, que, aparte de contar con un “subsuelo” aprovechable, puede aumentar su capacidad abatiendo uno, dos o los tres asientos traseros, manteniendo a la vez su fondo plano, de forma que –gracias a esto y a la gran boca de carga- no parece que la colocación y traslado de objetos grandes represente ningún problema. Sus cifras: 445 litros de maletero hasta la base de la ventanilla; 685 litros hasta el techo; 1.415 litros con los asientos traseros abatidos. Son muy buenas, aunque es cierto que este Jaguar pierde capacidad respecto al Mondeo Wagon (modelo de cuya plataforma y motor Diesel se sirve el X-Type).

Su oferta de motores es la misma que la de la berlina; estamos ante un trío formado por dos gasolina V6, de 2,5 y 3,0 litros, con tracción a las cuatro ruedas y un Diesel de 2 litros y tracción delantera. De las emociones que nos han brindado estos propulsores en la prueba dinámica hablaremos a continuación, así como de los demás elementos que constituyen el primer contacto al volante de este Jaguar. En el marzo que ahora empieza estará a la venta en los concesionarios de toda España en tres acabados: Classic, Executive y Sport. Sus precios oscilan entre los 30.900 euros del 2.0 D Classic y los 44.700 euros del 3.0 V6 Executive (en las fichas de equipamiento, por problemas de espacio, sólo hemos incluido los acabados Executive, pero en nuestra sección Compra Coche Nuevo puedes consultar todos los acabados).

Las berlinas familiares en España no han experimentado el boom de ventas que caracteriza a este segmento en otros países europeos (Italia es en esto un caso paradigmático). ¿Por qué? Pues quizás porque se siguen asociando con los antiguos “rancheras” y con las necesidades de las familias numerosas de antaño. Sin embargo, los familiares –los “station wagon”- ya no responden en realidad a esa imagen de porteadores de madre, padre, abuela y chiquillería varia. Para nada. Son vehículos que solucionan la vida a los amantes de un estilo de vida activa, que necesitan un coche para su vida profesional que no desmerezca y que los fines de semana les sirva para viajar y practicar sus deportes favoritos (mountain bike, surf, esquí…). El cliente tipo es un profesional de treinta y tantos, hombre, soltero o casado pero sin hijos y con un poder adquisitivo medio o medio-alto.

Pero, poco a poco, también nuestro país se suma a una “moda” ya imparable y asume los nuevos rasgos de estos modelos, entre los que, claro, también hay clases. Y el X-Type Wagon de Jaguar es de la superior, de la premium, de la que combina todo lo que hemos dicho anteriormente con ese concepto refinado del lujo y ese espíritu deportivo que todos identificamos con la marca del felino. Sus rivales directos –y así lo reconocen los portavoces de Jaguar- son el Audi A4 Avant (el principal “enemigo” en el punto de mira), el Mercedes Clase C y el BMW 320d Touring. En nuestro país, habas contadas: un mercado de 10.000 vehículos/año. Para Jaguar, todo un reto para incentivar sus capacidades creativas, de producción y de captación de clientes.

El X-Type Wagon se basa, obviamente, en el X-Type berlina, pero con toda la trasera rehecha. No les bastaba con incoporar un “cuarto volumen” al modelo base, sino que se propusieron rehacer lo que hubiera que rehacer para conseguir un wagon con todas las de la ley. Así, se ha mantenido casi toda la rigidez torsional del chasis y se ha revisado toda la estructura desde el montante B (el que separa el espacio de las plazas delanteras del de las traseras): el techo, además de más largo, desciende con suavidad hacia la zaga, de manera que, a pesar de la forma en cuña, mejora la habitabilidad de las plazas traseras; puertas y ventanillas traseras también cambian y se incorpora un portón con apertura de luneta independiente, de manera que se puedan introducir en el maletero bultos pequeños sin tener que dejar a la vista todo el contenido del portaequipajes. Un pequeño spoiler en la parte superior remata esta trasera, de la que, por cierto, ha desaparecido la cabeza del felino que acompañaba a la palabra “Jaguar”. El techo está recorrido por barras (de serie). El peso medio del conjunto sólo se ha aumentado en 65 kilos respecto a la berlina.

Si pasamos al interior, descubriremos el verdadero lujo del espacio y un sentido máximo de la comodidad. El puesto de conducción es impecable, con una distribución ergonómicamente correcta de todos los mandos, un accionamiento agradable de la palanca de marchas y una distribución de la información desde el tablero de instrumentos muy fácilmente legible. En el centro de la consola central, una pantalla táctil dirige los destinos del audio y la navegación. A igual nivel se sitúa la habitabilidad de la plaza del copiloto y de los asientos traseros.

El otro punto fuerte es la versatilidad del maletero, que, aparte de contar con un “subsuelo” aprovechable, puede aumentar su capacidad abatiendo uno, dos o los tres asientos traseros, manteniendo a la vez su fondo plano, de forma que –gracias a esto y a la gran boca de carga- no parece que la colocación y traslado de objetos grandes represente ningún problema. Sus cifras: 445 litros de maletero hasta la base de la ventanilla; 685 litros hasta el techo; 1.415 litros con los asientos traseros abatidos. Son muy buenas, aunque es cierto que este Jaguar pierde capacidad respecto al Mondeo Wagon (modelo de cuya plataforma y motor Diesel se sirve el X-Type).

Su oferta de motores es la misma que la de la berlina; estamos ante un trío formado por dos gasolina V6, de 2,5 y 3,0 litros, con tracción a las cuatro ruedas y un Diesel de 2 litros y tracción delantera. De las emociones que nos han brindado estos propulsores en la prueba dinámica hablaremos a continuación, así como de los demás elementos que constituyen el primer contacto al volante de este Jaguar. En el marzo que ahora empieza estará a la venta en los concesionarios de toda España en tres acabados: Classic, Executive y Sport. Sus precios oscilan entre los 30.900 euros del 2.0 D Classic y los 44.700 euros del 3.0 V6 Executive (en las fichas de equipamiento, por problemas de espacio, sólo hemos incluido los acabados Executive, pero en nuestra sección Compra Coche Nuevo puedes consultar todos los acabados).

Las berlinas familiares en España no han experimentado el boom de ventas que caracteriza a este segmento en otros países europeos (Italia es en esto un caso paradigmático). ¿Por qué? Pues quizás porque se siguen asociando con los antiguos “rancheras” y con las necesidades de las familias numerosas de antaño. Sin embargo, los familiares –los “station wagon”- ya no responden en realidad a esa imagen de porteadores de madre, padre, abuela y chiquillería varia. Para nada. Son vehículos que solucionan la vida a los amantes de un estilo de vida activa, que necesitan un coche para su vida profesional que no desmerezca y que los fines de semana les sirva para viajar y practicar sus deportes favoritos (mountain bike, surf, esquí…). El cliente tipo es un profesional de treinta y tantos, hombre, soltero o casado pero sin hijos y con un poder adquisitivo medio o medio-alto.

Pero, poco a poco, también nuestro país se suma a una “moda” ya imparable y asume los nuevos rasgos de estos modelos, entre los que, claro, también hay clases. Y el X-Type Wagon de Jaguar es de la superior, de la premium, de la que combina todo lo que hemos dicho anteriormente con ese concepto refinado del lujo y ese espíritu deportivo que todos identificamos con la marca del felino. Sus rivales directos –y así lo reconocen los portavoces de Jaguar- son el Audi A4 Avant (el principal “enemigo” en el punto de mira), el Mercedes Clase C y el BMW 320d Touring. En nuestro país, habas contadas: un mercado de 10.000 vehículos/año. Para Jaguar, todo un reto para incentivar sus capacidades creativas, de producción y de captación de clientes.

El X-Type Wagon se basa, obviamente, en el X-Type berlina, pero con toda la trasera rehecha. No les bastaba con incoporar un “cuarto volumen” al modelo base, sino que se propusieron rehacer lo que hubiera que rehacer para conseguir un wagon con todas las de la ley. Así, se ha mantenido casi toda la rigidez torsional del chasis y se ha revisado toda la estructura desde el montante B (el que separa el espacio de las plazas delanteras del de las traseras): el techo, además de más largo, desciende con suavidad hacia la zaga, de manera que, a pesar de la forma en cuña, mejora la habitabilidad de las plazas traseras; puertas y ventanillas traseras también cambian y se incorpora un portón con apertura de luneta independiente, de manera que se puedan introducir en el maletero bultos pequeños sin tener que dejar a la vista todo el contenido del portaequipajes. Un pequeño spoiler en la parte superior remata esta trasera, de la que, por cierto, ha desaparecido la cabeza del felino que acompañaba a la palabra “Jaguar”. El techo está recorrido por barras (de serie). El peso medio del conjunto sólo se ha aumentado en 65 kilos respecto a la berlina.

Si pasamos al interior, descubriremos el verdadero lujo del espacio y un sentido máximo de la comodidad. El puesto de conducción es impecable, con una distribución ergonómicamente correcta de todos los mandos, un accionamiento agradable de la palanca de marchas y una distribución de la información desde el tablero de instrumentos muy fácilmente legible. En el centro de la consola central, una pantalla táctil dirige los destinos del audio y la navegación. A igual nivel se sitúa la habitabilidad de la plaza del copiloto y de los asientos traseros.

El otro punto fuerte es la versatilidad del maletero, que, aparte de contar con un “subsuelo” aprovechable, puede aumentar su capacidad abatiendo uno, dos o los tres asientos traseros, manteniendo a la vez su fondo plano, de forma que –gracias a esto y a la gran boca de carga- no parece que la colocación y traslado de objetos grandes represente ningún problema. Sus cifras: 445 litros de maletero hasta la base de la ventanilla; 685 litros hasta el techo; 1.415 litros con los asientos traseros abatidos. Son muy buenas, aunque es cierto que este Jaguar pierde capacidad respecto al Mondeo Wagon (modelo de cuya plataforma y motor Diesel se sirve el X-Type).

Su oferta de motores es la misma que la de la berlina; estamos ante un trío formado por dos gasolina V6, de 2,5 y 3,0 litros, con tracción a las cuatro ruedas y un Diesel de 2 litros y tracción delantera. De las emociones que nos han brindado estos propulsores en la prueba dinámica hablaremos a continuación, así como de los demás elementos que constituyen el primer contacto al volante de este Jaguar. En el marzo que ahora empieza estará a la venta en los concesionarios de toda España en tres acabados: Classic, Executive y Sport. Sus precios oscilan entre los 30.900 euros del 2.0 D Classic y los 44.700 euros del 3.0 V6 Executive (en las fichas de equipamiento, por problemas de espacio, sólo hemos incluido los acabados Executive, pero en nuestra sección Compra Coche Nuevo puedes consultar todos los acabados).

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