Toyota RAV-4 2.0 Sol 3p

El nuevo RAV-4 nos ofrece todo un manual sobre el “saber estar”: se desenvuelve bien en las pistas, lo hace aún mejor en carretera y sus virtudes también se aprecian en la ciudad. Unos mínimos retoques exteriores y un interior que apuesta por el lujo y la versatilidad hacen de este particular todo terreno un maestro en el arte de adaptarse a cualquier situación.
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Toyota RAV-4 2.0 Sol 3p
Toyota RAV-4 2.0 Sol 3p

Toyota empleó el nuevo RAV-4 en la cuarta edición de su Raid Femenino, que se celebró en julio. En aquella ocasión, las participantes (y la prensa invitada) contaban con la versión de cinco puertas. Su comportamiento en pistas ya nos gustó, por lo que esperábamos un rendimiento aún mejor de su “hermano pequeño”, que prometía ser más manejable y ágil gracias, sobre todo, a su aspecto más compacto.

La verdad es que este Toyota no defrauda cuando tiene que enfrentarse a los caminos de tierra. Se puede rodar razonablemente deprisa gracias a la tracción total permanente–asociada indisolublemente al motor 2.0-, aunque se echa en falta algún detalle.

Por ejemplo, sería deseable que el control de tracción fuera menos intrusivo. Cuando la pista tiene repetidos baches o forzamos ligeramente el vehículo al inscribirlo en una curva, este sistema entra inmediatamente en acción (acompañado, además, de un característico pitido intermitente). Si el terreno está algo “roto”, este dispositivo comenzará su actuación incluso antes de que el lector de CD’s interrumpa su trabajo como consecuencia de los vaivenes.

En este comportamiento influye la rigidez de las suspensiones, más firmes de lo habitual en un todo terreno. Gracias a esta característica, aumenta la estabilidad y el aplomo que ofrece el RAV-4, aunque donde realmente se agradecerá este tipo de amortiguación es en carretera.

Dotado de un motor con 2.000 cm3, 16 válvulas y 150 CV (el más potente en un utilitario deportivo compacto, anuncia Toyota), este SUV puede alcanzar un ritmo bastante aceptable en autopistas. Sin embargo –y aunque la marca asegura que ha optimizado la insonorización del habitáculo-, cuando la velocidad pasa de 120 km/h, la rumorosidad resulta bastante molesta. El propulsor y las ruedas originan ruido a partes iguales y provocan valores superiores a los 74 decibelios cuando rodamos a 140 km/h.

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p> Resulta más confortable –y más divertido- adentrarnos en carreteras de montaña. El ritmo se reduce (lo que redunda en una menor sonoridad) y podremos disfrutar de la conducción afrontando una curva tras otra.

Pese a la altura del RAV-4, la ya comentada firmeza de la amortiguación incrementa la sensación de aplomo y seguridad tras el volante, por lo que no tardaremos en coger confianza y trazar los giros con soltura. La dirección, bastante precisa, guiará el vehículo hacia donde deseemos y no protestará con excesivas vibraciones cuando nos salgamos del asfalto.

El trabajo del propulsor brilla en este tipo de trazados. La mecánica está dotada con el sistema de distribución variable VVT-i de Toyota, que consigue mejorar los valores de par (19,6 kgm/4.000 rpm, según los datos oficiales) y reduce el consumo. Éste supera el señalado por la firma (8,8 l/100 km), pero no mucho: el gasto medio de carburante se sitúa en 9,6 l/100 km y no es excesivo para este tipo de automóvil. Si, además, añadimos unas prestaciones que mejoran –eso sí, por la mínima- las anunciadas por la firma nipona, tendremos ante nosotros argumentos suficientes como para convencer a los más reacios. Necesita 10,3 segundos para pasar de 0 a 100 km/h, pero las cifras serán lo de menos cuando comencemos a rodar.

Resulta fácil hacer subir de vueltas al motor (aunque el tacto del acelerador electrónico es muy sensible en la primera parte del recorrido y revolucionará el propulsor rápidamente, lo que resultará especialmente engorroso cuando arranquemos desde parado). Esta virtud se hará patente en las zonas reviradas, donde podremos mantener un ritmo constante sin necesidad de emplear excesivamente el cambio. Eso sí, cuando lo hagamos, echaremos de menos una mayor suavidad, ya que el tacto de la palanca es algo tosco. Es el apartado en el que menos se notan las mejoras anunciadas por el fabricante, que ha optimizado las relaciones y las ha adaptado a los nuevos valores de potencia y par de la mecánica.

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p> Los frenos (con ABS y EBD en esta versión) proporcionan unas distancias de frenado bastante aceptables –73,1 metros desde 140 km/h-, aunque acusan cierta falta de mordiente.

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p> En cualquier caso, el conjunto es equilibrado y sigue fiel a los valores que anunció hace 10 años, cuando se presentó la primera generación del modelo. Rueda muy bien en carretera, sorprende en las vías que se les atragantan a los todo terreno convencionales y se defiende con soltura en las pistas. Toyota anuncia que se trata del vehículo perfecto para las personas solteras o las parejas jóvenes. Nosotros nos atrevemos a sugerir que también es igualmente apto para aquellos que piensen en su primera toma de contacto con los SUV y puedan permitirse un capricho que no está al alcance de todos los bolsillos: 27.200 euros es su precio base.

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