Volvo S80 2.4/170 Optima III

El lujo y la elegancia entendidos como algo práctico, natural y accesible. Eso es lo que propone Volvo en su S80, una berlina superior llena de exquisiteces que, en esta versión, disfruta de un motor de 170 CV que destaca por su buen rendimiento y lo agradable de su funcionamiento. Estrena también la sorprendente amortiguación activa Cuatro-C.
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Volvo S80 2.4/170 Optima III
Volvo S80 2.4/170 Optima III

La magia de la amortiguación
En carretera, el coche ofrece un comportamiento muy bueno, equiparable al de cualquier berlina alemana. Pero, además, incorpora un innovador sistema de gestión electrónica de la amortiguación que permite modificar sus reglajes, con lo que se puede adaptar a las condiciones de la conducción o de la carretera.

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p> El sistema de regulación electrónica es tan eficaz que los amortiguadores calculan continuamente el grado de dureza que necesitan y el conductor apenas nota estas gestiones. Sólo se da cuenta de que la suspensión se endurece y el coche va todavía mejor.

Volvo ha colaborado con la firma Öhlins Racing, especializada en suspensiones de competición, para desarrollar este complejo sistema de amortiguación. El núcleo del mismo es una centralita electrónica que, en función de qué modalidad (Confort o Sport) elija el conductor, calcula la dureza que debe imprimir a los amortiguadores. Cada uno de estos amortiguadores puede variar su grado de dureza cada 25 centésimas de segundo y, además, es controlado hasta 500 veces por segundo.
El mecanismo requiere que el coche disponga también del DTSC, el control de tracción y estabilidad, pues utiliza los mismos sensores que el control de estabilidad para definir la velocidad, la aceleración lateral, los movimientos de las ruedas, la posición del volante, etc.

En carreteras fáciles y autopistas el conjunto es una seda. El coche viaja con un nivel de confort muy alto y los giros se realizan con toda facilidad, como si hubiera raíles bajo las ruedas. En estas condiciones se recomienda dejar la amortiguación en Confort, que es la posición en la que va por defecto.

Se puede también utilizar el modo Sport, pero notaremos una merma en el confort. No excesiva, porque el coche no se convierte en un deportivo radical, pero sí nos encontraremos con una suspensión más firme y seca.

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p> Esta modalidad de trabajo, en cambio, es idónea para ir rápido por carreteras complicadas. En ellas, el bastidor da lo mejor de sí mismo: sin convertirse en una tabla dura, el coche se muestra eficaz y noble en los giros, sin un solo vicio, con un límite muy difícil de forzar y una capacidad para agarrarse al terreno que asusta. Una dirección precisa y rápida contribuye a mejorar este comportamiento. Como ya hemos dicho, aunque endurecemos la amortiguación, no se llega a los niveles de dureza de las versiones R, con lo que el confort no se lesiona demasiado. Incluso en estas condiciones el S80 sigue siendo un coche cómodo.

Hablar de Volvo es hablar de medidas de seguridad. La firma sueca lleva una vida entera desarrollando más y mejores elementos de protección. En el S80 no se han quedado cortos.
A los airbag delanteros hay que añadir los laterales y los de cortina. También dispone el coche de ABS con asistencia a la frenada de emergencia, cinturones de seguridad con pretensores en todas las plazas, cierre centralizado con mando a distancia dotado de función de alarma y de seguimiento… Además, se puede contar con el sensor de aparcamiento, los controles de tracción y estabilidad, el sensor de lluvia, reposacabezas activos y plegables… Todo lo imaginable para hacer más segura y fácil la conducción.

La magia de la amortiguación
En carretera, el coche ofrece un comportamiento muy bueno, equiparable al de cualquier berlina alemana. Pero, además, incorpora un innovador sistema de gestión electrónica de la amortiguación que permite modificar sus reglajes, con lo que se puede adaptar a las condiciones de la conducción o de la carretera.

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p> El sistema de regulación electrónica es tan eficaz que los amortiguadores calculan continuamente el grado de dureza que necesitan y el conductor apenas nota estas gestiones. Sólo se da cuenta de que la suspensión se endurece y el coche va todavía mejor.

Volvo ha colaborado con la firma Öhlins Racing, especializada en suspensiones de competición, para desarrollar este complejo sistema de amortiguación. El núcleo del mismo es una centralita electrónica que, en función de qué modalidad (Confort o Sport) elija el conductor, calcula la dureza que debe imprimir a los amortiguadores. Cada uno de estos amortiguadores puede variar su grado de dureza cada 25 centésimas de segundo y, además, es controlado hasta 500 veces por segundo.
El mecanismo requiere que el coche disponga también del DTSC, el control de tracción y estabilidad, pues utiliza los mismos sensores que el control de estabilidad para definir la velocidad, la aceleración lateral, los movimientos de las ruedas, la posición del volante, etc.

En carreteras fáciles y autopistas el conjunto es una seda. El coche viaja con un nivel de confort muy alto y los giros se realizan con toda facilidad, como si hubiera raíles bajo las ruedas. En estas condiciones se recomienda dejar la amortiguación en Confort, que es la posición en la que va por defecto.

Se puede también utilizar el modo Sport, pero notaremos una merma en el confort. No excesiva, porque el coche no se convierte en un deportivo radical, pero sí nos encontraremos con una suspensión más firme y seca.

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p> Esta modalidad de trabajo, en cambio, es idónea para ir rápido por carreteras complicadas. En ellas, el bastidor da lo mejor de sí mismo: sin convertirse en una tabla dura, el coche se muestra eficaz y noble en los giros, sin un solo vicio, con un límite muy difícil de forzar y una capacidad para agarrarse al terreno que asusta. Una dirección precisa y rápida contribuye a mejorar este comportamiento. Como ya hemos dicho, aunque endurecemos la amortiguación, no se llega a los niveles de dureza de las versiones R, con lo que el confort no se lesiona demasiado. Incluso en estas condiciones el S80 sigue siendo un coche cómodo.

Hablar de Volvo es hablar de medidas de seguridad. La firma sueca lleva una vida entera desarrollando más y mejores elementos de protección. En el S80 no se han quedado cortos.
A los airbag delanteros hay que añadir los laterales y los de cortina. También dispone el coche de ABS con asistencia a la frenada de emergencia, cinturones de seguridad con pretensores en todas las plazas, cierre centralizado con mando a distancia dotado de función de alarma y de seguimiento… Además, se puede contar con el sensor de aparcamiento, los controles de tracción y estabilidad, el sensor de lluvia, reposacabezas activos y plegables… Todo lo imaginable para hacer más segura y fácil la conducción.

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Volvo S80.

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