Peugeot 206 1.4 XS 3p

Cuando hablamos de líderes de ventas en España, nos quedamos con que Citroën o Renault con sus modelos Xsara o Mégane, respectivamente, copan los primeros puestos. Pero, ¿quién ocupa un merecido tercer lugar? Pues, otra marca francesa, Peugeot y su modelo 206, que comparten podium con sus compatriotas.
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Peugeot 206 1.4 XS 3p
Peugeot 206 1.4 XS 3p

El 206 es el modelo más vendido de Peugeot en nuestro país. De hecho, en lo que va de año, ya se han matriculado 45.154 unidades. Si tenemos en cuenta a sus rivales más directos, Citroën C3, Ford Fiesta, Opel Corsa, Renault Clio, Skoda Fabia, Volkswagen Polo o Seat Ibiza, es líder en matriculaciones y tan sólo el modelo de origen español le hace sombra, en cuanto a ventas se refiere, eso sí.

El motor de gasolina que equipa nuestro protagonista dispone de 1,4 litros de cilindrada y una potencia de 75 CV, que resulta más que suficiente para recorridos urbanos. Si lo que deseamos es hacer viajes largos, encontraremos su pleno rendimiento a altas vueltas, cuando roza e incluso supera los 4.000 giros. Alcanzar y mantener una velocidad de crucero que ronde los 120-130 kilómetros por hora no supone ningún problema y el propulsor aguantará con más o menos nota los empujes necesarios para afrontar desniveles del terreno. Para conseguir que siempre nos ofrezca lo mejor de sí, debemos llevar el coche por encima de las 4.000 vueltas y para llegar a esto, es necesario echar mano del cambio en numerosas ocasiones.

Las recuperaciones en tercera y cuarta marcha son satisfactorias, si tenemos en cuenta que se trata de un propulsor con 75 CV de potencia, que en nuestro banco de potencia ha llegado a los 78 CV. El motor, en general, funciona mucho mejor a altas vueltas. El propulsor estira hasta las 6.000 vueltas, es decir, dispone de un rango muy ancho de uso.

El comportamiento en carretera y en zonas con trazados curvos ha sido lo que más nos ha sorprendido del utilitario de Peugeot. Dispone, qué duda cabe, de un tren trasero algo nervioso. Esto se traduce en una sensación leve de inseguridad en frenadas tardías entrando en curva. En esta situación, se carga el tren delantero de forma que el trasero queda algo ligero y tiende a sobrevirar.

Por otra parte, en curvas pronunciadas el morro tiende a subvirar (sale hacia fuera). Hay que frenar para cargar el tren delantero y hacer que entre en la curva. Estos comportamientos, en la mayoría de los casos inapreciables, pueden resultar una pelea constante con la dirección y el control de ambos trenes, cuando circulamos en curvas a velocidad alta.

La dirección lee todas las imperfecciones del terreno, quizás esta característica también contribuye a la mencionada lucha entre conductor, dirección y trenes que comentábamos unas líneas más arriba. Si a esto unimos que el volante es bastante grande, la manejabilidad en zonas curvas resulta algo complicada. Hay que tener en cuenta, no obstante, que no estamos ante un coche destinado a la conducción deportiva, ni mucho menos, sino ante un vehículo, por motorización y equipamiento, para conducción más bien burguesa.

El confort es el criterio principal elegido por Peugeot, para realizar el tarado de las suspensiones. De hecho, resultan un tanto blandas en autovía o trazados similares, pero ideales para ciudad.

Las frenadas resultan contundentes y a altas velocidades basta con rozar el pedal del freno, para que se haga patente que el sistema funciona con eficacia. Es decir, dispone de una gran mordiente: con poca presión del pedal conseguimos máxima efectividad. Las cifras recogidas por nuestro Centro Técnico indican que cuando circula a una velocidad de 120 kilómetros por hora tarda 56 metros en parar, mientras que, si ya se venía frenando, se recorren 14 metros desde una velocidad de 60 kilómetros por hora.

Una de las bazas más importantes del modelo es el consumo. A pesar de tratarse de una mecánica de gasolina, el consumo está contenido, sobre todo teniendo en cuenta a sus rivales más directos (en especial a los de origen germano). Según los datos recogidos por nuestro Centro Técnico, en trazados urbanos tiene un consumo de 8,2 litros a los 100 kilómetros. Esta cifra desciende hasta los 5,7 litros y 7 litros a los 100 kilómetros en carretera (a 95 kilómetros por hora de velocidad media) y en autopista (a una velocidad de unos 120 kilómetros por hora, también de media), respectivamente. La autonomía, que se calcula a partir de una media ponderada entre los tres recorridos y la capacidad del depósito de combustible (50 litros), es de unos 700 kilómetros, según nuestros cálculos.

Hay que destacar la sonoridad dentro del habitáculo. Si el vehículo está al ralentí, tan sólo emite 46 decibelios, una cifra muy baja en comparación con otros modelos del segmento. En cuanto el 206 coge velocidad, la sonoridad que emite tiene unos valores dentro de lo normal. Sólo penaliza, si tenemos en cuenta que cuando mejor responde es a altas vueltas y, en ese momento, el sonido del motor resulta un tanto grave.

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