Hyundai Accent 1.3 GLS

Competir no es nada fácil y más en el segmento donde lo intenta el Accent. Para ello, la marca coreana Hyundai ha tenido que aprenderse muy bien cuál es el valor del euro: este modelo no tendrá la imagen de muchos de sus competidores, pero ofrece espacio y equipamiento a un precio que sorprende.
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Hyundai Accent 1.3 GLS
Hyundai Accent 1.3 GLS

¿Os acordáis del “Precio Justo”? Si Joaquín Prat hubiera presentado este coche, estamos seguros de que pocos habrían dado con su valor exacto. Hagamos la prueba.

Su imagen no levantará grandes pasiones, pero destaca por sus líneas sobrias y ciertos guiños estéticos de última hornada. Acaban de poner al día su look y estrena unos grandes grupos ópticos rasgados y una gran parrilla. Cierto que tiene llantas de chapa, pero han logrado que éstas al menos “luzcan” como unas de aleación. Su tamaño le hace apto para que viajen cuatro personas holgadamente y, con 380 litros –según nuestro Centro Técnico-, puede presumir de maletero entre muchos rivales del mismo tamaño (es decir, los modelos que se mueven por los 4,22 metros de longitud).

En su interior, también continúan las líneas sobrias. No encontraremos maderas o incrustaciones de aluminio, pero la terminación es buena. El tacto de los materiales no nos desagrada y –además- cuenta con elementos como radio CD con carátula extraíble, aire acondicionado, alarma antirrobo, mando a distancia y ordenador de viaje, entre otros.

¿Y la mecánica? Este modelo monta un motor de 1.3 litros, de tres válvulas por cilindro. Según nuestras mediciones, ofrece una potencia de casi 90 CV (89,35) a 5.600 rpm y un par máximo de 12,64 mkg a 3.060 rpm, unos datos mejores que los que presenta la marca de manera oficial.

Llega el momento de dar la vuelta al cartón del precio… ¡13.100 euros! Además, durante este mes, se ofrece un descuento de 2.000 euros, por lo que rondaría los 11.000 euros. ¿Habías acertado?

Sin embargo, nadie regala nada. Hay que analizar, poco a poco, qué nos dan por ese dinero.

El modelo que probamos –la versión de cinco puertas- cuenta con un generoso interior. Ha ampliado sus mediciones y, aunque no es el más grande de sus posibles rivales, sale muy bien parado en comparación con el resto. Eso sí, no tiene los 4,39 metros de longitud del Chrysler Neon (se conforma con 4,22), ni los 1,78 metros de anchura del Renault Mégane (mide 10 centímetros menos), ni los 1,53 metros de altura del Fiat Stilo (éste opta por un diseño más de monovolumen, mientras el Accent presenta una imagen más coupé con 13 centímetros menos).

En las plazas traseras podrán viajar holgadamente dos adultos (no hay problemas de altura, ni con las piernas). Tres pasajeros ya irían más justos. Los delanteros son de nuevo diseño y nos han gustado por su amplitud, aunque no sujetan demasiado el cuerpo.

Sin embargo, la postura de conducción no termina de ser del todo cómoda. Para empezar, el volante sólo se regula en altura y los asientos no bajan demasiado. Vamos sentados un poco alto: se nota sobre todo al cambiar marcha, ya que la palanca queda demasiado retrasada.

En este acabado GLS –el más amplio de gama- se incluye todo de serie. En realidad, sólo quedaría como opción la pintura metalizada (225 euros). Se trata de una política empresarial que permite a Hyundai ofrecer un precio muy competitivo. Le sería más caro y engorroso presentar un acabado más básico y barato y que los compradores lo pudieran equipar de distinta manera. Además, en el Accent encontraremos todos los elementos básicos y algunos aparatos de confort que realmente resultan útiles: olvídate de pantallas o de botones que luego terminamos por no utilizar.
En el apartado de seguridad, no se ha mostrado tan generoso. Presenta una importante carencia, el control de estabilidad (éste –además- no se puede montar ni como opción).

¿Os acordáis del “Precio Justo”? Si Joaquín Prat hubiera presentado este coche, estamos seguros de que pocos habrían dado con su valor exacto. Hagamos la prueba.

Su imagen no levantará grandes pasiones, pero destaca por sus líneas sobrias y ciertos guiños estéticos de última hornada. Acaban de poner al día su look y estrena unos grandes grupos ópticos rasgados y una gran parrilla. Cierto que tiene llantas de chapa, pero han logrado que éstas al menos “luzcan” como unas de aleación. Su tamaño le hace apto para que viajen cuatro personas holgadamente y, con 380 litros –según nuestro Centro Técnico-, puede presumir de maletero entre muchos rivales del mismo tamaño (es decir, los modelos que se mueven por los 4,22 metros de longitud).

En su interior, también continúan las líneas sobrias. No encontraremos maderas o incrustaciones de aluminio, pero la terminación es buena. El tacto de los materiales no nos desagrada y –además- cuenta con elementos como radio CD con carátula extraíble, aire acondicionado, alarma antirrobo, mando a distancia y ordenador de viaje, entre otros.

¿Y la mecánica? Este modelo monta un motor de 1.3 litros, de tres válvulas por cilindro. Según nuestras mediciones, ofrece una potencia de casi 90 CV (89,35) a 5.600 rpm y un par máximo de 12,64 mkg a 3.060 rpm, unos datos mejores que los que presenta la marca de manera oficial.

Llega el momento de dar la vuelta al cartón del precio… ¡13.100 euros! Además, durante este mes, se ofrece un descuento de 2.000 euros, por lo que rondaría los 11.000 euros. ¿Habías acertado?

Sin embargo, nadie regala nada. Hay que analizar, poco a poco, qué nos dan por ese dinero.

El modelo que probamos –la versión de cinco puertas- cuenta con un generoso interior. Ha ampliado sus mediciones y, aunque no es el más grande de sus posibles rivales, sale muy bien parado en comparación con el resto. Eso sí, no tiene los 4,39 metros de longitud del Chrysler Neon (se conforma con 4,22), ni los 1,78 metros de anchura del Renault Mégane (mide 10 centímetros menos), ni los 1,53 metros de altura del Fiat Stilo (éste opta por un diseño más de monovolumen, mientras el Accent presenta una imagen más coupé con 13 centímetros menos).

En las plazas traseras podrán viajar holgadamente dos adultos (no hay problemas de altura, ni con las piernas). Tres pasajeros ya irían más justos. Los delanteros son de nuevo diseño y nos han gustado por su amplitud, aunque no sujetan demasiado el cuerpo.

Sin embargo, la postura de conducción no termina de ser del todo cómoda. Para empezar, el volante sólo se regula en altura y los asientos no bajan demasiado. Vamos sentados un poco alto: se nota sobre todo al cambiar marcha, ya que la palanca queda demasiado retrasada.

En este acabado GLS –el más amplio de gama- se incluye todo de serie. En realidad, sólo quedaría como opción la pintura metalizada (225 euros). Se trata de una política empresarial que permite a Hyundai ofrecer un precio muy competitivo. Le sería más caro y engorroso presentar un acabado más básico y barato y que los compradores lo pudieran equipar de distinta manera. Además, en el Accent encontraremos todos los elementos básicos y algunos aparatos de confort que realmente resultan útiles: olvídate de pantallas o de botones que luego terminamos por no utilizar.
En el apartado de seguridad, no se ha mostrado tan generoso. Presenta una importante carencia, el control de estabilidad (éste –además- no se puede montar ni como opción).

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