Alfa 156 Sportwagon 1.9 JTD

Si te enamoró el Alfa 156, te avisamos de que el Sportwagon ha intentado cubrir sus carencias. Es un modelo que te entrará por los ojos y es difícil que ya salga de tu cabeza. Más bello que la berlina, igual de dinámico y más versátil...
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Alfa 156 Sportwagon 1.9 JTD

Este Alfa va unido al motor 1.9 JTD. En teoría, da 115 CV, pero en nuestro banco de potencia ha subido hasta casi los 122 CV. En carretera, comprobamos que el coche se encuentra “cómodo” desde 2.250 vueltas (ya ofrece 90 CV) hasta más allá de las 4.000. El margen de utilización –por tanto- es muy amplio, además la potencia se entrega de una forma suave y lineal.

El Sportwagon nos permite una conducción muy dinámica. De hecho, poco tiene que envidiar al 156 berlina con la misma mecánica: éste sólo le aventaja en medio segundo en el 0 a 100 km/h y en una insignificante décima de segundo en el 0 a 1.000 metros y los dos alcanzan la misma velocidad punta (191 km/h).

El consumo también es bueno (apenas precisa 6 litros de combustible cada 100 kilómetros), pero el de sus rivales es aún mejor. Además, esta mecánica nos ha resultado algo ruidosa: a 120 km/h hemos registrado 69,3 decibelios. La diferencia con otros rivales no es tanta (el motor TDi del Skoda Octavia Combi emitía 68,3 decibelios a la misma velocidad y 66,5 el dCi del Renault Mégane); sin embargo, se trata más de la calidad del ruido que de éste en sí mismo.

El cambio sabe exprimir todo este jugo. Una vez más, Alfa Romeo ha cuidado los detalles: el tacto del cuero, los recorridos cortos de la palanca, el pomo en forma de pelota de béisbol que se adapta a la mano... Las marchas se insertan con rapidez y precisión. Además, los desarrollos premian una conducción deportiva. Una sexta velocidad no le vendría mal para rebajar un poco el ruido en autopista.

A este Alfa no le pesa para nada la tan citada “trasera”. Su comportamiento es similar al de la berlina. Para ello, no han tenido que realizar ninguna modificación. El chasis es el mismo, aunque se han endurecido un poco los tarados de la suspensión(multibrazo delante y McPherson detrás). Sujeta muy bien la carrocería, pero no resulta duro para los ocupantes.

Es muy aplomado y su dirección, muy rápida (tiene apenas 2,25 vueltas de volante entre topes). Estas características le permiten moverse con agilidad en carreteras viradas. En este terreno, muestra una soltura destacable: vira prácticamente plano y la carrocería no sufre ningún bamboleo.

Además, Alfa Romeo ha cuidado el equipamiento de seguridad de este modelo. Incluye de serie control de estabilidad (desconectable), airbags de acompañante, conductor, de cortina y laterales y control de velocidad de crucero (muy cómodo cuando circulamos en autopista).

La frenada también aporta seguridad: los frenos (de discos ventilados delante y macizos detrás) obtienen buenas marcas (a 140 km/h precisa 3,78 segundos para detenerse y recorrerá 72,7 metros, según nuestras mediciones) y –además de eficaces- no resultan bruscos.

En definitiva, el corazón tiene razones que la razón no comprende. Sin embargo, en el caso de este Alfa 156 Sportwagon, nuestro cerebro lo entiende a la perfección. Eso sí, nuestro bolsillo no tanto, porque “este amor” pasa factura: la marca asegura que no tiene rivales directos, pero –mirando un poco en el mercado- encontramos otros modelos con las mismas características y mucho más baratos. ¿Exclusividad? ¿Diseño? ¿Sensaciones...? Sí, pero ¿cuánto hay que pagar por un flechazo...?

Este Alfa va unido al motor 1.9 JTD. En teoría, da 115 CV, pero en nuestro banco de potencia ha subido hasta casi los 122 CV. En carretera, comprobamos que el coche se encuentra “cómodo” desde 2.250 vueltas (ya ofrece 90 CV) hasta más allá de las 4.000. El margen de utilización –por tanto- es muy amplio, además la potencia se entrega de una forma suave y lineal.

El Sportwagon nos permite una conducción muy dinámica. De hecho, poco tiene que envidiar al 156 berlina con la misma mecánica: éste sólo le aventaja en medio segundo en el 0 a 100 km/h y en una insignificante décima de segundo en el 0 a 1.000 metros y los dos alcanzan la misma velocidad punta (191 km/h).

El consumo también es bueno (apenas precisa 6 litros de combustible cada 100 kilómetros), pero el de sus rivales es aún mejor. Además, esta mecánica nos ha resultado algo ruidosa: a 120 km/h hemos registrado 69,3 decibelios. La diferencia con otros rivales no es tanta (el motor TDi del Skoda Octavia Combi emitía 68,3 decibelios a la misma velocidad y 66,5 el dCi del Renault Mégane); sin embargo, se trata más de la calidad del ruido que de éste en sí mismo.

El cambio sabe exprimir todo este jugo. Una vez más, Alfa Romeo ha cuidado los detalles: el tacto del cuero, los recorridos cortos de la palanca, el pomo en forma de pelota de béisbol que se adapta a la mano... Las marchas se insertan con rapidez y precisión. Además, los desarrollos premian una conducción deportiva. Una sexta velocidad no le vendría mal para rebajar un poco el ruido en autopista.

A este Alfa no le pesa para nada la tan citada “trasera”. Su comportamiento es similar al de la berlina. Para ello, no han tenido que realizar ninguna modificación. El chasis es el mismo, aunque se han endurecido un poco los tarados de la suspensión(multibrazo delante y McPherson detrás). Sujeta muy bien la carrocería, pero no resulta duro para los ocupantes.

Es muy aplomado y su dirección, muy rápida (tiene apenas 2,25 vueltas de volante entre topes). Estas características le permiten moverse con agilidad en carreteras viradas. En este terreno, muestra una soltura destacable: vira prácticamente plano y la carrocería no sufre ningún bamboleo.

Además, Alfa Romeo ha cuidado el equipamiento de seguridad de este modelo. Incluye de serie control de estabilidad (desconectable), airbags de acompañante, conductor, de cortina y laterales y control de velocidad de crucero (muy cómodo cuando circulamos en autopista).

La frenada también aporta seguridad: los frenos (de discos ventilados delante y macizos detrás) obtienen buenas marcas (a 140 km/h precisa 3,78 segundos para detenerse y recorrerá 72,7 metros, según nuestras mediciones) y –además de eficaces- no resultan bruscos.

En definitiva, el corazón tiene razones que la razón no comprende. Sin embargo, en el caso de este Alfa 156 Sportwagon, nuestro cerebro lo entiende a la perfección. Eso sí, nuestro bolsillo no tanto, porque “este amor” pasa factura: la marca asegura que no tiene rivales directos, pero –mirando un poco en el mercado- encontramos otros modelos con las mismas características y mucho más baratos. ¿Exclusividad? ¿Diseño? ¿Sensaciones...? Sí, pero ¿cuánto hay que pagar por un flechazo...?

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