Lancia Y 1.3 Multijet / Nissan Micra 1.5 dCi 80

Pequeños en tamaño y grandes en equipamiento. Los utilitarios Diesel de última generación ofrecen mecánicas potentes y económicas, muestran un diseño vanguardista y aportan detalles de acabado y equipamiento propios de una categoría superior.
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Lancia Y 1.3 Multijet / Nissan Micra 1.5 dCi 80
Lancia Y 1.3 Multijet / Nissan Micra 1.5 dCi 80

No cabe duda de que los dos modelos enfrentados hoy tienen un aspecto diferente a lo que estamos acostumbrados en este segmento. Son modernos y vanguardistas, pero tienen un “toque retro” que les hace diferentes a los demás. Hasta ahora los modelos que encontrábamos en esta categoría eran clones de sus hermanos mayores, meros “electrodomésticos”, sin mucha gracia y con un equipamiento bastante limitado.

Las cosas han cambiado bastante en los últimos tiempos y las mecánicas Diesel ya no tienen que renunciar a unos equipamientos de lujo o prescindir de elementos que acentúan el confort a bordo. Incluso los utilitarios tampoco y, como veremos después, la conjunción de los dos apartados, utilitarios y Diesel, no están reñidos con la elegancia o la comodidad.

Prácticamente en los dos modelos encontramos unas dimensiones exteriores muy similares, algo más largo y ancho el Lancia, que toma la plataforma del F¡at Punto como base de partida, frente a un Micra sensiblemente más alto, en el que se ha partido de la plataforma del Renault Clio de última generación. En definitiva, 3,7 metros de longitud y apenas 1,7 de anchura.

Podrán gustar más o menos, pero los dos modelos son muy originales. El Lancia toma ciertos rasgos de elementos estéticos conocidos en los modelos más recientes de la marca italiana, como el Phedra o el Thesis (parrilla frontal, formas de los grupos ópticos, etc) sobre un conjunto elegante y bien terminado.

El Nissan, si cabe, es aún más original, con formas redondeadas en todos sus elementos, curvatura del capó, del techo y del maletero, los grupos ópticos delanteros y traseros, los pliegues de la chapa en el lateral... formas que dan como resultado un aspecto juvenil, desenfadado y simpático.

Dado el carácter de los dos modelos, en ambos casos se ha buscado el aspecto de la practicidad por encima de otros conceptos. Bien es cierto que en este sentido el Micra gana de largo, en primer lugar, porque deja abierta la posibilidad de elegir entre carrocerías de tres o cinco puertas, mientras que el Lancia sólo se ofrece en configuración de tres puertas. La mayor altura del Micra también permite más holgura a ocupantes de gran talla, aunque detrás hay un poco de espacio adicional en el modelo italiano. 

Ya que en ambos casos se puede desplazar la banqueta del asiento posterior, la capacidad del maletero varía entre 215 y 305 litros en el Lancia y entre 255 y 385 litros en el Micra. Además, la inclinación de los respaldos es variable en ambos, lo que permite mayor comodidad a la hora de afrontar desplazamientos interurbanos.

De serie el Lancia viene en configuración de cuatro plazas y si se quiere optar por una quinta hay que desembolsar 120 euros adicionales. También habrá que pagar por el asiento posterior partido otros 100 euros y, si se desean anclajes Isofix para asientos de niños, otros 60 “de vellón”. Sorprendentemente, un modelo en el que según afirma la marca se ha prestado especial atención hacia la mujer, apenas dispone de huecos o espacios para depositar objetos como el móvil, las llaves de casa, e incluso, los receptáculos para depositar latas de bebida, son más pequeñas que el tamaño convencional y con muy poca profundidad.

Por el contrario, el Micra está literalmente “plagado” de huecos, bandejas, cajones y guanteras para depositar objetos. Incluso bajo la banqueta del asiento delantero hay una gaveta de gran capacidad para dejar grandes objetos en el interior, amén de un cajón en el interior de la guantera, un cofre transformable en portabebidas frente a la palanca de cambios, un gancho para el bolso en la consola central...

El puesto de conducción es bastante bueno en los dos modelos, si bien el Lancia ofrece una postura de conducción más alta, con unos asientos extraños en su forma pero bastante cómodos, con banqueta bastante larga y correcta sujeción lateral. Además, en este modelo, el volante es regulable en altura y profundidad, mientras que en el Micra éste sólo puede ajustarse en altura. También la dirección ofrece el sistema “Dualdrive” conocido del Punto que, a nuestro juicio, no aporta demasiada ayuda, pues ya de por sí, en el modo “normal” ofrece bastante asistencia. Aunque este dispositivo se desconecta de forma automática al superar los 35 km/h, por debajo de esta cifra el volante gira “loco”, como el del los “coches de choque” de las atracciones de feria. Quizá en modelos más grandes y de mayor peso como el Stilo, tenga mayor sentido, pero no lo vemos tan claro en el Ypsilon.

También nos ha sorprendido la distancia que existe entre los mandos de intermitentes y del limpiaparabrisas con el volante, excesivo. Sirva de ejemplo que con mis manos, que no son particularmente pequeñas –uso guantes de la talla 8 ½- apenas llegaba con las yemas de los dedos para accionar las palancas...

En cuanto a la instrumentación, seguimos sin tener muy claro que resulte más práctico el cuadro de instrumentos centrado en el salpicadero. Independientemente de la mayor distancia de nuestra vista y que en este caso no hay guanteras adicionales o espacios prácticos que lo justifiquen, no permite una mayor comodidad. Además, las esferas convexas de los relojes, que parecen de juguete, provocan reflejos que impiden una correcta lectura de las indicaciones.

Bien es cierto que el resto de mandos, y por supuesto, la palanca de cambios, se encuentran en una posición ideal para su accionamiento. Aunque opcional, el climatizador dispone de regulación independiente para conductor y acompañante, algo inusual en su categoría.

Por su parte, el Micra es más convencional en mandos e instrumentación y quizá disponga de un acabado peor en cuanto a materiales, aunque resulta muy sencillo y fácil de manejo. Los mandos de climatizador, sonido, ordenador, etc, están orientados hacia la vista del conductor y el cuadro está frente al puesto de conducción (se ha prescindido del indicador de temperatura del circuito de refrigeración y en su lugar se han instalado testigos azul y rojo para indicar si la temperatura es insuficiente o, por el contrario, excesiva). No nos ha gustado, o al menos no nos ha parecido imprescindible, el sistema de arranque sin llave (con mando a distancia) pues su manejo es un poco engorroso y, en definitiva, necesita del accionamiento de un dispositivo similar al de una llave de contacto.

No cabe duda de que los dos modelos enfrentados hoy tienen un aspecto diferente a lo que estamos acostumbrados en este segmento. Son modernos y vanguardistas, pero tienen un “toque retro” que les hace diferentes a los demás. Hasta ahora los modelos que encontrábamos en esta categoría eran clones de sus hermanos mayores, meros “electrodomésticos”, sin mucha gracia y con un equipamiento bastante limitado.

Las cosas han cambiado bastante en los últimos tiempos y las mecánicas Diesel ya no tienen que renunciar a unos equipamientos de lujo o prescindir de elementos que acentúan el confort a bordo. Incluso los utilitarios tampoco y, como veremos después, la conjunción de los dos apartados, utilitarios y Diesel, no están reñidos con la elegancia o la comodidad.

Prácticamente en los dos modelos encontramos unas dimensiones exteriores muy similares, algo más largo y ancho el Lancia, que toma la plataforma del F¡at Punto como base de partida, frente a un Micra sensiblemente más alto, en el que se ha partido de la plataforma del Renault Clio de última generación. En definitiva, 3,7 metros de longitud y apenas 1,7 de anchura.

Podrán gustar más o menos, pero los dos modelos son muy originales. El Lancia toma ciertos rasgos de elementos estéticos conocidos en los modelos más recientes de la marca italiana, como el Phedra o el Thesis (parrilla frontal, formas de los grupos ópticos, etc) sobre un conjunto elegante y bien terminado.

El Nissan, si cabe, es aún más original, con formas redondeadas en todos sus elementos, curvatura del capó, del techo y del maletero, los grupos ópticos delanteros y traseros, los pliegues de la chapa en el lateral... formas que dan como resultado un aspecto juvenil, desenfadado y simpático.

Dado el carácter de los dos modelos, en ambos casos se ha buscado el aspecto de la practicidad por encima de otros conceptos. Bien es cierto que en este sentido el Micra gana de largo, en primer lugar, porque deja abierta la posibilidad de elegir entre carrocerías de tres o cinco puertas, mientras que el Lancia sólo se ofrece en configuración de tres puertas. La mayor altura del Micra también permite más holgura a ocupantes de gran talla, aunque detrás hay un poco de espacio adicional en el modelo italiano. 

Ya que en ambos casos se puede desplazar la banqueta del asiento posterior, la capacidad del maletero varía entre 215 y 305 litros en el Lancia y entre 255 y 385 litros en el Micra. Además, la inclinación de los respaldos es variable en ambos, lo que permite mayor comodidad a la hora de afrontar desplazamientos interurbanos.

De serie el Lancia viene en configuración de cuatro plazas y si se quiere optar por una quinta hay que desembolsar 120 euros adicionales. También habrá que pagar por el asiento posterior partido otros 100 euros y, si se desean anclajes Isofix para asientos de niños, otros 60 “de vellón”. Sorprendentemente, un modelo en el que según afirma la marca se ha prestado especial atención hacia la mujer, apenas dispone de huecos o espacios para depositar objetos como el móvil, las llaves de casa, e incluso, los receptáculos para depositar latas de bebida, son más pequeñas que el tamaño convencional y con muy poca profundidad.

Por el contrario, el Micra está literalmente “plagado” de huecos, bandejas, cajones y guanteras para depositar objetos. Incluso bajo la banqueta del asiento delantero hay una gaveta de gran capacidad para dejar grandes objetos en el interior, amén de un cajón en el interior de la guantera, un cofre transformable en portabebidas frente a la palanca de cambios, un gancho para el bolso en la consola central...

El puesto de conducción es bastante bueno en los dos modelos, si bien el Lancia ofrece una postura de conducción más alta, con unos asientos extraños en su forma pero bastante cómodos, con banqueta bastante larga y correcta sujeción lateral. Además, en este modelo, el volante es regulable en altura y profundidad, mientras que en el Micra éste sólo puede ajustarse en altura. También la dirección ofrece el sistema “Dualdrive” conocido del Punto que, a nuestro juicio, no aporta demasiada ayuda, pues ya de por sí, en el modo “normal” ofrece bastante asistencia. Aunque este dispositivo se desconecta de forma automática al superar los 35 km/h, por debajo de esta cifra el volante gira “loco”, como el del los “coches de choque” de las atracciones de feria. Quizá en modelos más grandes y de mayor peso como el Stilo, tenga mayor sentido, pero no lo vemos tan claro en el Ypsilon.

También nos ha sorprendido la distancia que existe entre los mandos de intermitentes y del limpiaparabrisas con el volante, excesivo. Sirva de ejemplo que con mis manos, que no son particularmente pequeñas –uso guantes de la talla 8 ½- apenas llegaba con las yemas de los dedos para accionar las palancas...

En cuanto a la instrumentación, seguimos sin tener muy claro que resulte más práctico el cuadro de instrumentos centrado en el salpicadero. Independientemente de la mayor distancia de nuestra vista y que en este caso no hay guanteras adicionales o espacios prácticos que lo justifiquen, no permite una mayor comodidad. Además, las esferas convexas de los relojes, que parecen de juguete, provocan reflejos que impiden una correcta lectura de las indicaciones.

Bien es cierto que el resto de mandos, y por supuesto, la palanca de cambios, se encuentran en una posición ideal para su accionamiento. Aunque opcional, el climatizador dispone de regulación independiente para conductor y acompañante, algo inusual en su categoría.

Por su parte, el Micra es más convencional en mandos e instrumentación y quizá disponga de un acabado peor en cuanto a materiales, aunque resulta muy sencillo y fácil de manejo. Los mandos de climatizador, sonido, ordenador, etc, están orientados hacia la vista del conductor y el cuadro está frente al puesto de conducción (se ha prescindido del indicador de temperatura del circuito de refrigeración y en su lugar se han instalado testigos azul y rojo para indicar si la temperatura es insuficiente o, por el contrario, excesiva). No nos ha gustado, o al menos no nos ha parecido imprescindible, el sistema de arranque sin llave (con mando a distancia) pues su manejo es un poco engorroso y, en definitiva, necesita del accionamiento de un dispositivo similar al de una llave de contacto.

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Lancia Ypsilon - Nissan Micra

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