Audi A2 1.4 TDi Style

El A2 TDi, con su carrocería y bastidor de aluminio, se desmarca de todos sus rivales de la categoría, gracias a este avance tecnológico. Su elevado precio, sin embargo, incita a meditar si todos estos son fruto de la razón o alguno es el resultado de una nada comedida pasión.
Autopista -
Audi A2 1.4 TDi Style
Audi A2 1.4 TDi Style

Cuando llega la acción, debemos partir de una premisa básica. Sólo son 75 los teóricos caballos que tenemos bajo nuestro pie. Con seguridad, el A2 TDi tiene una de las más bajas relaciones CV/peseta del mercado y pese a la excelente voluntad del motor, cuyo rendimiento en banco ha sido bien superior al homologado, al final acaba resultando justo. En llano se defiende bien, incluso superando los 150 km/h con facilidad, pero cuando llega un mínimo repecho -y eso con sólo el conductor a bordo- queda en entredicho, renunciando a mantener una velocidad alta por más que pisemos a fondo el acelerador de corto recorrido. Eso sí, consume como un mechero. Su gasto de gasóleo, a velocidades legales, es tan escaso como nuestras pruebas de consumo dejan claro. Pero es que, incluso a fondo…fondo, no llega a cifras de dos dígitos. Lástima que el depósito sea tan pequeño que la autonomía no esté a la misma altura de excelencia, obligando a repostar con más frecuencia de lo que el excepcional consumo nos inclinaría a pensar.

Donde sí está sobrado este A2 es en comportamiento rutero. El chasis demuestra unas buenas maneras en toda circunstancia, gracias a una precisión magnífica del tren delantero, un elevado nivel de agarre, particularmente en curvas rápidas, y un tren trasero que no genera reacciones severas en fase de cambio de carga en el motor. Incluso frenando en apoyo, no es prácticamente necesario corregir con el volante el mínimo cambio de trayectoria que se produce. Este panorama excelso se complementa con unos frenos de primera, muy potentes, dosificables y que resisten el mal trato con entereza. Y, también, con todos los complementos electrónicos que nos reconvierten si caemos en la tentación o en el error de sobrepasar sus límites. Un solo pero. Con la peculiar forma de la carrocería, el A2 es bastante sensible al viento lateral.

¿Y el aluminio? Bueno, pues sí, el A2 TDi es de aluminio. De cara a sus compradores, este metal tiene dos ventajas. Una, el ahorro de peso. No sabemos lo que pesaría un A2 TDi de acero, pero de aluminio pasa de los 1.100 kgs con el depósito lleno y esos kilos, de aluminio o no, ya son bastantes kilos. Y la otra, poder decir a las amistades que te has comprado un coche de aluminio y dejarles con la boca abierta. Esperemos que ésta no haya sido la principal razón de Audi para crear este coche.

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