Ford Focus C-Max 1.6 TDCI

Ford ha apostado por la deportividad y la diversión al volante con su nuevo C-Max. Con este modelo, que lleva la plataforma del futuro Focus, se rompen algunos mitos de la industria automovilística, como el de que los monovolúmenes son torpes y lentos.
Autopista -
Ford Focus C-Max 1.6 TDCI
Ford Focus C-Max 1.6 TDCI

Hasta la fecha, pocos vehículos con carácter de monovolumen habían sido creados con el objetivo de divertir al conductor. Se asumía como verdad incuestionable que un automóvil de este segmento debía dar gran importancia al espacio para los múltiples ocupantes, hasta siete en algunos casos, y para el maletero. Esto, normalmente, venía asociado a carrocerías de gran longitud y altura, lo que provocaba que muchos de ellos carecieran de un comportamiento verdaderamente dinámico.

Sin embargo, esta tendencia parece que está cambiando. Uno de los precursores de este tipo de vehículos fue el Honda Stream, que ya no se vende en nuestro país, y, con el tiempo, han ido surgiendo versiones potenciadas de Zafira (OPC de 200 CV), Sharan (2.8 V6 de 204 CV) o Espace (3.5 V6 de 245 CV).

En la última época, algunos fabricantes han prometido monovolúmenes que ya nacen con un ADN deportivo, como el Altea; sin embargo, el primero que se ha arriesgado a lanzarlo ha sido Ford con el Focus C-Max.

Los responsables de la marca han concebido el C-Max como un modelo que aglutine un comportamiento excitante sin perder la modularidad ni el espacio interior que otorga un vehículo familiar. Tras nuestra toma de contacto, podemos señalar que el objetivo está cumplido.

Una duda clara que estaba en el ambiente era el porqué había tardado tanto la marca en lanzar un monovolumen compacto que compitiera con auténticos superventas como el Scénic, el Zafira o el Xsara Picasso. Ford ha señalado que, para luchar en esas lides, estaba su Galaxy y que se ha retrasado el lanzamiento del C-Max para poder adoptar la nueva plataforma media del grupo, que han adoptado ya el Mazda3 y el Volvo S40 y que llevará la nueva generación del Focus.

Este nuevo bastidor se convertirá en una de las referencias del segmento gracias a su solidez y agilidad. Respecto a un Focus actual, aumenta su distancia entre ejes (25 mm) y su anchura (40 mm), pero lo más novedoso es la inclusión de elementos más rígidos, como por ejemplo un nuevo subchasis frontal preparado para soportar mayor peso en el eje delantero o un subchasis inferior trasero que presenta más capacidad para aguantar peso. Los ingenieros de Ford han tratado la suspensión trasera, denominada Control Blade por la marca, para que aúne confort, agilidad y comportamiento estable. Al mismo tiempo, se ha trabajado el balanceo de la carrocería, evitando que incline en exceso en el paso por curva.

En nuestra toma de contacto hemos podido dar fe de ello. El comportamiento dinámico del C-Max es de primera. Se muestra seguro y aplomado en vías de gran capacidad, con un compromiso perfecto entre capacidad de absorción de las irregularidades del terreno, otorgando un gran confort a los ocupantes, y percepción de control sobre lo que sucede bajo los neumáticos (205/55 en llanta de 16 pulgadas). El único pero en estos desplazamientos es una leve sensación de flotabilidad cuando circulamos muy rápido y nos encontramos con terreno algo bacheado.

Cuando la carretera se retuerce, el coche se comporta con una agilidad notable. Vira casi plano y se puede pasar por curva a una velocidad bastante alta. La citada suspensión trasera Control Blade hace que nos divirtamos al volante, ya que dota al tren trasero de la vivacidad suficiente y permite que, con progresividad, éste se coloque cuando soltamos el pie del acelerador en pleno apoyo o cuando hemos de “colocar” el coche al llegar muy rápido a curvas de escaso radio.

Hasta la fecha, pocos vehículos con carácter de monovolumen habían sido creados con el objetivo de divertir al conductor. Se asumía como verdad incuestionable que un automóvil de este segmento debía dar gran importancia al espacio para los múltiples ocupantes, hasta siete en algunos casos, y para el maletero. Esto, normalmente, venía asociado a carrocerías de gran longitud y altura, lo que provocaba que muchos de ellos carecieran de un comportamiento verdaderamente dinámico.

Sin embargo, esta tendencia parece que está cambiando. Uno de los precursores de este tipo de vehículos fue el Honda Stream, que ya no se vende en nuestro país, y, con el tiempo, han ido surgiendo versiones potenciadas de Zafira (OPC de 200 CV), Sharan (2.8 V6 de 204 CV) o Espace (3.5 V6 de 245 CV).

En la última época, algunos fabricantes han prometido monovolúmenes que ya nacen con un ADN deportivo, como el Altea; sin embargo, el primero que se ha arriesgado a lanzarlo ha sido Ford con el Focus C-Max.

Los responsables de la marca han concebido el C-Max como un modelo que aglutine un comportamiento excitante sin perder la modularidad ni el espacio interior que otorga un vehículo familiar. Tras nuestra toma de contacto, podemos señalar que el objetivo está cumplido.

Una duda clara que estaba en el ambiente era el porqué había tardado tanto la marca en lanzar un monovolumen compacto que compitiera con auténticos superventas como el Scénic, el Zafira o el Xsara Picasso. Ford ha señalado que, para luchar en esas lides, estaba su Galaxy y que se ha retrasado el lanzamiento del C-Max para poder adoptar la nueva plataforma media del grupo, que han adoptado ya el Mazda3 y el Volvo S40 y que llevará la nueva generación del Focus.

Este nuevo bastidor se convertirá en una de las referencias del segmento gracias a su solidez y agilidad. Respecto a un Focus actual, aumenta su distancia entre ejes (25 mm) y su anchura (40 mm), pero lo más novedoso es la inclusión de elementos más rígidos, como por ejemplo un nuevo subchasis frontal preparado para soportar mayor peso en el eje delantero o un subchasis inferior trasero que presenta más capacidad para aguantar peso. Los ingenieros de Ford han tratado la suspensión trasera, denominada Control Blade por la marca, para que aúne confort, agilidad y comportamiento estable. Al mismo tiempo, se ha trabajado el balanceo de la carrocería, evitando que incline en exceso en el paso por curva.

En nuestra toma de contacto hemos podido dar fe de ello. El comportamiento dinámico del C-Max es de primera. Se muestra seguro y aplomado en vías de gran capacidad, con un compromiso perfecto entre capacidad de absorción de las irregularidades del terreno, otorgando un gran confort a los ocupantes, y percepción de control sobre lo que sucede bajo los neumáticos (205/55 en llanta de 16 pulgadas). El único pero en estos desplazamientos es una leve sensación de flotabilidad cuando circulamos muy rápido y nos encontramos con terreno algo bacheado.

Cuando la carretera se retuerce, el coche se comporta con una agilidad notable. Vira casi plano y se puede pasar por curva a una velocidad bastante alta. La citada suspensión trasera Control Blade hace que nos divirtamos al volante, ya que dota al tren trasero de la vivacidad suficiente y permite que, con progresividad, éste se coloque cuando soltamos el pie del acelerador en pleno apoyo o cuando hemos de “colocar” el coche al llegar muy rápido a curvas de escaso radio.

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