Ford Mondeo 1.8 SCi Ghia

El SCi es un motor de inyección directa de gasolina, una mecánica pensada para consumir y contaminar menos. ¿Cómo conseguirlo? ¿“Descafinando un 1.8 normal”? En teoría, sí, pero en la práctica han logrado un coche más suave y más agradable de usar, aunque no gasta precisamente menos. No es el único cambio que presenta el Mondeo del año 2004.
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Ford Mondeo 1.8 SCi Ghia

Ya hay un nuevo Mondeo a tener en cuenta: el SCi. Si tenías decidido comprarte uno, si ya habías echado tus cuentas y deducido que querías un gasolina, todavía tienes que seguir devanándote los sesos para saber qué versión comprar.

Ford ha lanzado un motor de inyección directa de gasolina, una tecnología muy similar a la que –hasta ahora- se destinaba, sobre todo, para los modelos de gasóleo.

De hecho, esta nueva versión va unida a una mecánica de 1,8 litros que rinde 130 CV. Existe otro propulsor de gasolina con la misma cilindrada y 125 CV, pero tiene los días contados, ya que será sustituido por el motor que analizamos.

La diferencia se resume en tres siglas: SCi. Es la primera mecánica de inyección directa de gasolina de la marca o, según lo denominan ellos, “smart charge injection system” (inyección de carga inteligente).

En Ford afirman que han creado este propulsor, porque “los motores convencionales de gasolina tienen más potencia que la que necesitan para ser operativos en las situaciones de conducción más habituales del mundo real”. El objetivo es poder controlar cuándo queremos ese extra de potencia. Así, el SCi emplea menos gasolina cuando el coche no va cargado o va a baja velocidad.

¿Cómo funciona? La respuesta ya es muy conocida para los usuarios del Diesel, pero es en cierta medida revolucionaria para las mecánicas de gasolina: inyectando el combustible directamente en la cámara de combustión. Además, tienen que controlar cuidadosamente el aire que entra a través del conducto de admisión. Para conseguirlo, la carga se realiza lo más cerca posible de la bujía y la combustión debe hacerse bajo lo que se denomina “mezcla pobre”, es decir, con más proporción de aire y menos de gasolina que lo habitual. Si quieres tenerlo más claro, no te pierdas el vídeo que hemos preparado y revisa las informaciones que ya hicimos de este coche y que encontrarás en los links de la izquierda.

Ésta es la teoría. En la práctica hemos descubierto algún claroscuro. Este Mondeo resulta muy suave, sin aceleraciones fuertes. Nos sorprendió que fuera tan silencioso, ya que –según nuestro centro técnico- su sonoridad es mejor que la de un 1.8 “normal” (a 100 km/h registramos 64,3 decibelios, mientras que su hermano de gama se disparaba hasta los 65,5).

Hasta aquí, el SCi cumplía sus promesas. Recordemos que Ford afirmaba que esta mecánica “permite un ahorro de entre un 6 y un 8 por ciento de combustible respecto a su equivalente de inyección indirecta, logra un mayor rendimiento mecánico, produce menores niveles de ruido y de emisiones contaminantes”. Pero, ¿qué ocurre con el resto de buenos objetivos?

Y comprobamos por qué estas mecánicas levantan tantas polémicas. Su consumo es –aunque parezca una paradoja- más alto que la misma mecánica de gasolina que pretende enmendar. Según nuestro centro técnico, el SCi tiene un consumo medio de 8,3 litros cada 100 kilómetros, mientras que el del 1.8 de 125 CV queda en 8,1 litros.

En el único apartado en el que esta mecánica gasta menos es en ciudad: 6,3 litros, frente a 6,4. Como podemos ver la diferencia es mínima. En carretera, sin embargo, el consumo se dispara: 10,5 litros para el SCi frente a 10,1 del otro motor. Ford argumenta que todo se debe al tipo de combustible que se vende en nuestro país, pero –hoy por hoy- es lo que encontramos en nuestras gasolineras.

De acuerdo, gasta más que un gasolina “normal”, pero te recomendamos que no descartes todavía su compra. Llega el apartado más interesante del motor: las emisiones contaminantes. Está preparado para superar la normativa EuroIV, que entrará en vigor el próximo 2005, mientras que la mecánica que sustituye –al igual que le ocurren a muchos propulsores de gasolina que se fabrican en la actualidad- no cumplirá sus requisitos. Por tanto, más nos vale irnos acostumbrando a ellas, aunque, llegados a este punto, deberíamos pararnos a pensar si no nos merecerá más la pena un Diesel: existe un Mondeo 2.0 TDCi de 130 CV con el mismo nivel de acabado por 1.230 euros más (unas doscientas mil pesetas). Eso sí, para decidirte, tendrás que seguirte leyendo esta prueba y comprobar cómo funciona este SCi.

Ya hay un nuevo Mondeo a tener en cuenta: el SCi. Si tenías decidido comprarte uno, si ya habías echado tus cuentas y deducido que querías un gasolina, todavía tienes que seguir devanándote los sesos para saber qué versión comprar.

Ford ha lanzado un motor de inyección directa de gasolina, una tecnología muy similar a la que –hasta ahora- se destinaba, sobre todo, para los modelos de gasóleo.

De hecho, esta nueva versión va unida a una mecánica de 1,8 litros que rinde 130 CV. Existe otro propulsor de gasolina con la misma cilindrada y 125 CV, pero tiene los días contados, ya que será sustituido por el motor que analizamos.

La diferencia se resume en tres siglas: SCi. Es la primera mecánica de inyección directa de gasolina de la marca o, según lo denominan ellos, “smart charge injection system” (inyección de carga inteligente).

En Ford afirman que han creado este propulsor, porque “los motores convencionales de gasolina tienen más potencia que la que necesitan para ser operativos en las situaciones de conducción más habituales del mundo real”. El objetivo es poder controlar cuándo queremos ese extra de potencia. Así, el SCi emplea menos gasolina cuando el coche no va cargado o va a baja velocidad.

¿Cómo funciona? La respuesta ya es muy conocida para los usuarios del Diesel, pero es en cierta medida revolucionaria para las mecánicas de gasolina: inyectando el combustible directamente en la cámara de combustión. Además, tienen que controlar cuidadosamente el aire que entra a través del conducto de admisión. Para conseguirlo, la carga se realiza lo más cerca posible de la bujía y la combustión debe hacerse bajo lo que se denomina “mezcla pobre”, es decir, con más proporción de aire y menos de gasolina que lo habitual. Si quieres tenerlo más claro, no te pierdas el vídeo que hemos preparado y revisa las informaciones que ya hicimos de este coche y que encontrarás en los links de la izquierda.

Ésta es la teoría. En la práctica hemos descubierto algún claroscuro. Este Mondeo resulta muy suave, sin aceleraciones fuertes. Nos sorprendió que fuera tan silencioso, ya que –según nuestro centro técnico- su sonoridad es mejor que la de un 1.8 “normal” (a 100 km/h registramos 64,3 decibelios, mientras que su hermano de gama se disparaba hasta los 65,5).

Hasta aquí, el SCi cumplía sus promesas. Recordemos que Ford afirmaba que esta mecánica “permite un ahorro de entre un 6 y un 8 por ciento de combustible respecto a su equivalente de inyección indirecta, logra un mayor rendimiento mecánico, produce menores niveles de ruido y de emisiones contaminantes”. Pero, ¿qué ocurre con el resto de buenos objetivos?

Y comprobamos por qué estas mecánicas levantan tantas polémicas. Su consumo es –aunque parezca una paradoja- más alto que la misma mecánica de gasolina que pretende enmendar. Según nuestro centro técnico, el SCi tiene un consumo medio de 8,3 litros cada 100 kilómetros, mientras que el del 1.8 de 125 CV queda en 8,1 litros.

En el único apartado en el que esta mecánica gasta menos es en ciudad: 6,3 litros, frente a 6,4. Como podemos ver la diferencia es mínima. En carretera, sin embargo, el consumo se dispara: 10,5 litros para el SCi frente a 10,1 del otro motor. Ford argumenta que todo se debe al tipo de combustible que se vende en nuestro país, pero –hoy por hoy- es lo que encontramos en nuestras gasolineras.

De acuerdo, gasta más que un gasolina “normal”, pero te recomendamos que no descartes todavía su compra. Llega el apartado más interesante del motor: las emisiones contaminantes. Está preparado para superar la normativa EuroIV, que entrará en vigor el próximo 2005, mientras que la mecánica que sustituye –al igual que le ocurren a muchos propulsores de gasolina que se fabrican en la actualidad- no cumplirá sus requisitos. Por tanto, más nos vale irnos acostumbrando a ellas, aunque, llegados a este punto, deberíamos pararnos a pensar si no nos merecerá más la pena un Diesel: existe un Mondeo 2.0 TDCi de 130 CV con el mismo nivel de acabado por 1.230 euros más (unas doscientas mil pesetas). Eso sí, para decidirte, tendrás que seguirte leyendo esta prueba y comprobar cómo funciona este SCi.

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