Citroën C2 1.6 VTR SensoDrive

Este C2 es una bocanada de aire fresco en un segmento, el de los utilitarios, que está repleto de realizaciones más preocupadas por el espacio y el ahorro que por la diversión al volante. Esta versión deportiva de 110 CV y embrague pilotado SensoDrive cumple con creces lo esperado: ágil, divertido y excitante.
-
Citroën C2 1.6 VTR SensoDrive
Citroën C2 1.6 VTR SensoDrive

En lo primero que pensamos al tener ante nuestros ojos al pequeño de Citroën es en la fiereza de sus líneas. Aunque podríamos considerarlo el hermano menor del C3, casi nada en su aspecto exterior, excepto claro está el doble chevrón que corona su capó, nos revela su parentesco. El C2 1.6 es un vehículo que, sin negar su espíritu urbano, cuenta con un aroma descaradamente deportivo. Spoiler, faldones, estribos, neumáticos anchos de perfil bajo y su alerón trasero son prueba de ello. Esta fragancia se hace más intensa en esta versión deportiva VTR tope de gama, que cuenta con una potencia (110 CV) digna de modelos de superior tamaño y con un cambio robotizado SensoDrive, con levas al volante, herencia de la competición.

Seguramente muchos de vosotros estaréis pensando en que asociar un motor 1.6 de 110 CV a un modelo de estas dimensiones (3,67 metros de largo, 1,66 de ancho y 1,46 de alto) es casi sinónimo de locura. Algunos barajaréis la hipótesis de que, con tal cantidad de potencia, el coche será ingobernable y que, a la primera curva en la que entréis un poco "pasaditos", acompañaréis al C2 fuera de la carretera. Pues no, nada más lejos de la realidad.

En primer lugar, las cifras nos aportan un argumento en contra de esa creencia. Aunque contenido en sus dimensiones, el peso total del C2 supera los 1.100 kg, lo que coloca al pequeño de Citroën en una situación parecida a la de un Focus, un 307 ó un Mégane con similar nivel de potencia. La relación peso/potencia es de 9,9 kg/CV, un guarismo destacado para este tipo de vehículo, pero que superan vehículos como, por ejemplo, un Astra 1.8 de 125 CV, con 9,8 kg/CV.

Otro dato para la tranquilidad es la medida de los neumáticos. Este C2 calza unos 195/45 en llanta de 16 pulgadas y, con semejantes “zapatos”, no se nos ocurre cómo sacar al utilitario de la trayectoria deseada.

Finalmente, y como en casi todo, la experiencia es la madre de la ciencia. Y la nuestra a los mandos del C2 es irreprochable. Nos lo llevamos a las carreteras más retorcidas de la sierra y el “pequeño” respondió de maravilla. La firmeza de sus suspensiones, que en algunas otras ocasiones pecan de incómodas, un motor potente y un chasis de gran agilidad hacen que nos lo pasemos bomba encadenando una curva con la otra. Los citados neumáticos de 195/45 nos permiten una velocidad de paso por curva elevada e imperturbable. Se adivina cuando llegamos al límite, algo que se hace de forma progresiva, y, si pretendemos superar los límites, podemos lograr alguna que otra “cruzadita” del tren trasero, que, en aras de una mayor agilidad, va algo “suelto”.

Las buenas sensaciones se multiplican gracias a un embrague pilotado que nos permite cambiar mediante unas levas tras el volante. Agradecemos que no tenemos que realizar la inserción de marchas como en una caja de cambios manual, aunque la posición de estas levas sería perfecta si fueran colocadas en el volante y realizaran solidariamente el giro. De esa manera, sería mucho más fácil su uso cuando estamos afrontando una curva. De todas maneras, la posición que tienen en este C2, fijas a la altura de la columna de la dirección, tampoco es tan mala; es sólo cuestión de acostumbrarse.

Las grandes vías son otro cantar. Rodar en ellas con el C2 cuenta con el gran estorbo del ruido. Los cortos desarrollos del cambio, algo que en las carreteras de montaña agradecíamos por el dinamismo que otorga al vehículo, pasan factura y hacen que a velocidades por encima de los 150 km/h el rumor deportivo del motor se convierta en algo verdaderamente molesto. A eso hay que sumarle un habitáculo que no destaca por su insonorización ante el fragor aerodinámico. Las únicas soluciones que se nos ocurren, por tanto, para realizar un viaje con cierto desahogo para vuestros oídos son levantar el pie del acelerador o subir la música. Relajante, claro.

En lo primero que pensamos al tener ante nuestros ojos al pequeño de Citroën es en la fiereza de sus líneas. Aunque podríamos considerarlo el hermano menor del C3, casi nada en su aspecto exterior, excepto claro está el doble chevrón que corona su capó, nos revela su parentesco. El C2 1.6 es un vehículo que, sin negar su espíritu urbano, cuenta con un aroma descaradamente deportivo. Spoiler, faldones, estribos, neumáticos anchos de perfil bajo y su alerón trasero son prueba de ello. Esta fragancia se hace más intensa en esta versión deportiva VTR tope de gama, que cuenta con una potencia (110 CV) digna de modelos de superior tamaño y con un cambio robotizado SensoDrive, con levas al volante, herencia de la competición.

Seguramente muchos de vosotros estaréis pensando en que asociar un motor 1.6 de 110 CV a un modelo de estas dimensiones (3,67 metros de largo, 1,66 de ancho y 1,46 de alto) es casi sinónimo de locura. Algunos barajaréis la hipótesis de que, con tal cantidad de potencia, el coche será ingobernable y que, a la primera curva en la que entréis un poco "pasaditos", acompañaréis al C2 fuera de la carretera. Pues no, nada más lejos de la realidad.

En primer lugar, las cifras nos aportan un argumento en contra de esa creencia. Aunque contenido en sus dimensiones, el peso total del C2 supera los 1.100 kg, lo que coloca al pequeño de Citroën en una situación parecida a la de un Focus, un 307 ó un Mégane con similar nivel de potencia. La relación peso/potencia es de 9,9 kg/CV, un guarismo destacado para este tipo de vehículo, pero que superan vehículos como, por ejemplo, un Astra 1.8 de 125 CV, con 9,8 kg/CV.

Otro dato para la tranquilidad es la medida de los neumáticos. Este C2 calza unos 195/45 en llanta de 16 pulgadas y, con semejantes “zapatos”, no se nos ocurre cómo sacar al utilitario de la trayectoria deseada.

Finalmente, y como en casi todo, la experiencia es la madre de la ciencia. Y la nuestra a los mandos del C2 es irreprochable. Nos lo llevamos a las carreteras más retorcidas de la sierra y el “pequeño” respondió de maravilla. La firmeza de sus suspensiones, que en algunas otras ocasiones pecan de incómodas, un motor potente y un chasis de gran agilidad hacen que nos lo pasemos bomba encadenando una curva con la otra. Los citados neumáticos de 195/45 nos permiten una velocidad de paso por curva elevada e imperturbable. Se adivina cuando llegamos al límite, algo que se hace de forma progresiva, y, si pretendemos superar los límites, podemos lograr alguna que otra “cruzadita” del tren trasero, que, en aras de una mayor agilidad, va algo “suelto”.

Las buenas sensaciones se multiplican gracias a un embrague pilotado que nos permite cambiar mediante unas levas tras el volante. Agradecemos que no tenemos que realizar la inserción de marchas como en una caja de cambios manual, aunque la posición de estas levas sería perfecta si fueran colocadas en el volante y realizaran solidariamente el giro. De esa manera, sería mucho más fácil su uso cuando estamos afrontando una curva. De todas maneras, la posición que tienen en este C2, fijas a la altura de la columna de la dirección, tampoco es tan mala; es sólo cuestión de acostumbrarse.

Las grandes vías son otro cantar. Rodar en ellas con el C2 cuenta con el gran estorbo del ruido. Los cortos desarrollos del cambio, algo que en las carreteras de montaña agradecíamos por el dinamismo que otorga al vehículo, pasan factura y hacen que a velocidades por encima de los 150 km/h el rumor deportivo del motor se convierta en algo verdaderamente molesto. A eso hay que sumarle un habitáculo que no destaca por su insonorización ante el fragor aerodinámico. Las únicas soluciones que se nos ocurren, por tanto, para realizar un viaje con cierto desahogo para vuestros oídos son levantar el pie del acelerador o subir la música. Relajante, claro.

Galería relacionada

Detalles C2

AUTOPISTA TV
Te recomendamos

No hay mejor manera de conocer un producto que poder probarlo a fondo. Bridgestone y ...

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...