Jaguar X-Type 2.0D Executive

Ni siquiera las marcas más exclusivas pueden obviar que las mecánicas Diesel son las que acaparan la mayor parte de las ventas, por lo que el X-Type se ha convertido en el primer modelo de Jaguar con un motor de gasóleo. Ahora bien, como no podía ser de otra manera, la automovilística ha aplicado su tradicional distinción a este propulsor y lo ha convertido en uno de los más refinados del mercado.
Autopista -
Jaguar X-Type 2.0D Executive
Jaguar X-Type 2.0D Executive

Lo primero que advertí al poner en marcha el Jaguar fue que, al menos, una de las promesas de la marca se había cumplido: el motor produce un suave ronroneo que apenas es percibido desde el habitáculo, forrado en piel y madera.

Lo segundo fue una respuesta que no esperaba. A la mínima insinuación sobre el acelerador, el motor Diesel del X-Type entrega su potencia sin remolonear. Y eso que todavía no he logrado salir de la ciudad y me rodea un denso tráfico. Ya hay algo que me indica que los 130 CV que anuncia Jaguar van a ser bastantes más y, efectivamente, llegan a los 144 tras ser medidos por nuestro Centro Técnico.

Todavía se me antojan pocos, dado el comportamiento del propulsor. La fuerza se distribuye uniformemente desde la zona baja del cuentarrevoluciones hasta las 3.500 rpm, lo que nos garantiza una respuesta inmediata y suave. Si necesitamos más, el turbocompresor de geometría variable puede ofrecernos un “extra” de par.

En condiciones normales, la mecánica se “limita” a desarrollar su trabajo de manera eficaz, permitiéndonos alcanzar un ritmo rápido y mantenerlo sin ningún esfuerzo. Éste será aún menor si conectamos el control de velocidad de crucero y sólo nos preocupamos de frenar cuando sea necesario.

En las autopistas, el X-Type Diesel desarrolla todo su potencial y es donde mejor se advierte el refinamiento del motor y el buen tono general del vehículo. No sólo nos permite rodar a un ritmo vivo, sino que lo hace ofreciendo una impresión de seguridad bastante elevada. La tracción delantera lo hace muy manejable y en este apartado ayuda una dirección rápida y precisa. En algunas ocasiones, nos veremos obligados a corregir la trazada de una curva, ya que, hasta que nos acostumbremos, daremos un giro mayor de lo necesario a la hora de inscribirnos en algún viraje.

Las suspensiones están comprometidas a partes iguales con la comodidad de los pasajeros y con la efectividad, conteniendo perfectamente la inclinación de la carrocería en las curvas (de hecho, su buen trabajo me hizo sentir curiosidad sobre la amortiguación de la versión Sport). Todos los factores se alían para lanzarnos a recorrer kilómetros y kilómetros, afrontando cualquier repecho o giro con decisión y buscando una marcha más alta... hasta que, llegados a la quinta, nos demos cuenta de que no podemos ir más allá. Y resulta, en cierto modo, frustrante: el rendimiento del motor justifica de sobra la inserción de una sexta velocidad en la caja de cambios, pero, de momento, la versión Diesel sólo estará asociada a una transmisión manual de cinco relaciones.

No sólo se nos antoja esta marcha más para “acortar” la quinta y lograr así una sexta más desahogada, sino también para contener el consumo del propulsor. Cierto es que se muestra comedido -teniendo en cuenta su buen hacer-, pero el gasto oficial ponderado de carburante (5,6 l/100 km) se aleja de los 7,7 que ha registrado nuestro Centro Técnico. En cualquier caso, Jaguar asegura que, con el X-Type Diesel, ha conseguido alcanzar un nuevo récord para la marca: recorrer 1.000 kilómetros sin repostar. Sin embargo, cuando se viaja a buen ritmo, nos tocará parar en las estaciones de servicio con mayor frecuencia de la anunciada por la firma británica.

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p> Las buenas maneras del felino inglés no se pierden en los trazados sinuosos. No podemos olvidar que estamos hablando de una berlina con 4,67 metros de largo y 1,78 de ancho, pero, aun así, no representa un esfuerzo inscribirla en las curvas cerradas –en las que, de nuevo, se hará patente la rapidez de la dirección asistida-.

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p> En este terreno se agradece el manejo preciso de la palanca de cambios, con recorridos cortos, que habrá que utilizar con cierta frecuencia. Pero no será sólo para mantener el ritmo de nuestra marcha, sino también para emplear el freno motor. El equipo de frenos, pese a estar dotado de ABS, EBD y control de tracción, es la nota discordante en el equilibrado conjunto de este Jaguar, pues su tacto podría mejorar y también su resistencia. En cualquier caso, sus cifras no son malas: para detenerse desde 140 km/h, emplea 74,5 metros.

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