Volkswagen Polo 1.4 FSI 5p

No nos atrevemos a decir que el Polo, nuestro “David” particular, deja fuera de combate al “Goliat” de la marca, el sempiterno Golf. Sin embargo, la versión 1.6 FSI de este último sale mal parada si la enfrentamos a su “hermano pequeño”, equipado con un propulsor 1.4 de inyección estratificada de gasolina. La historia del gigante vencido se repite.
Autopista -
Volkswagen Polo 1.4 FSI 5p
Volkswagen Polo 1.4 FSI 5p

Las líneas del Polo no han sido diseñadas sólo para ofrecer un exterior atractivo: esconden un espacio interior en el que la mayoría de los detalles están a disposición de la comodidad de los pasajeros.

En las plazas traseras, tres adultos sólo podrán viajar con cierta comodidad durante trayectos cortos. Sin embargo, si van dos personas, la amplitud escasa se convierte en razonable. El espacio para las piernas es digno de coches de nivel superior –aunque los ocupantes de talla más alta tendrán problemas para adaptarse a él- y los asientos son cómodos. Además, si llevan equipaje, no será necesario que parte de éste pase a las plazas posteriores: el maletero tiene una capacidad de 280 litros y puede albergar las maletas de cuatro pasajeros –eso sí, siempre que éstas no sean muy grandes-.

En el habitáculo, varios huecos nos ayudarán a colocar latas, botellas de refrescos u objetos pequeños. Además de las guanteras en las puertas y frente al asiento del acompañante, existe otra encima de la consola central, que debería abrirse fácilmente pulsando sobre su tapa. Sin embargo, este dispositivo se quedaba atascado frecuentemente en nuestra unidad de pruebas, restando calidad a la buena impresión del conjunto.

Es un “mal menor” en un vehículo que cuenta con la corrección de acabados habitual en Volkswagen: los mandos tienen un buen tacto, el puesto de conducción es cómodo y cuenta con múltiples regulaciones y el cansancio al volante no se acusa gracias a unas asientos que sujetan el cuerpo perfectamente. Sin embargo, pasar varias conduciendo puede hacerse pesado debido al ruido del motor. Según la marca germana, una menor fricción entre las piezas de la mecánica proporciona una mayor suavidad de funcionamiento y, por lo tanto, una rumorosidad contenida. Por desgracia, ésta es más elevada de lo que cabría esperar.

Este detalle no evita que el automovilista aprecie el despliegue de equipamiento puesto a su disposición. El Polo FSI sólo se comercializa en el acabado Highline (el más alto de la gama) y cuenta con airbags frontales y laterales, ABS, faros antiniebla, asientos delanteros deportivos, retrovisores eléctricos y calefactables, llantas de aleación, reposabrazos central trasero, climatizador… Y todo por 15.000 euros. Por supuesto, el coste subirá cuando sumemos “extras” como el cargador de CD’s, el control de velocidad o el navegador, lo que hará que el importe sea parecido al de otros vehículos de mayor empaque. Pero ya sabemos que el factor “capricho” lo es todo en estos casos y el Polo sigue contando con muy buenos argumentos para enamorar a primera vista. Si, además, cuidamos el medio ambiente, ya no habrá excusas.

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