Fiat Panda 1.2 Dynamic

Nostálgicos, abstenerse. Poco queda de aquel modelo que ayudó recientemente a que nuestro país se motorizara. Pequeño en espacio, pero muy capaz; económico, aunque bien equipado; ideal para la ciudad y ágil por autopistas e, incluso, por caminos… El nuevo Panda te sorprenderá.
Autopista -
Fiat Panda 1.2 Dynamic
Fiat Panda 1.2 Dynamic

Con este Panda, se puede circular sin problemas por el zoo urbano. En ciudad, hace valer sus cortas medidas, su rapidez de volante (tiene apenas 3 vueltas y un diámetro de giro de 9,1 metros entre aceras) y, por si fuera poco, cuenta con una gran ayuda: la dirección CITY.

Con tan sólo apretar un botón, comprobaremos que la dirección se vuelve más asistida. Las engorrosas maniobras resultan hasta cómodas. Sin embargo, una vez que nos ponemos en movimiento, conviene desconectarla, ya que se vuelve demasiado sensible incluso a escasa velocidad (se desactiva automáticamente cuando superamos los 35 km/h). Con el modo normal, también se puede callejear sin problemas y, desde luego, no tendremos que desarrollar biceps para moverlo con soltura.

Sin embargo, nos sorprendió cuando abandonamos su hábitat natural. Sabíamos que llevábamos un motor de 1,2 litros. Pero, ¡cómo se estira! En torno a las 4.000 vueltas (y debido al escaso peso del vehículo, 950 kilos), está más que vivo. ¡Vaya resucitar el de este Panda! Eso sí, tenemos que mantenernos constantemente en esos márgenes y cambiar frecuentemente, ya que no deja de tener 60 CV de potencia.

El Panda no es un coche para “encerrar” en el carril derecho de la autopista. Los adelantamientos se realizan con total soltura, se pueden mantener ritmos elevados y tiene unas aceleraciones muy buenas (estaría entre los más rápidos de sus rivales). Sin embargo, el conductor tiene que sufrir el constante ruido del motor: además de alto (aunque se mantiene en parecidos niveles del Matiz o del Twingo), es muy molesto, ya que el ronroneo –algo agudo- nos acompaña todo el rato.

Las cifras de consumo del Panda son las más brillantes del segmento. Con una media de 6,55 litros cada 100 kilómetros según nuestras mediciones, puede presumir en este apartado. Sin embargo, el conductor no se llevará esta impresión: tendrá que repostar con asiduidad, ya que sólo tiene un depósito de 35 litros. Todo tiene su lado bueno: en la gasolinera nos llevaremos una pequeña alegría, ya que con menos de 30 euros (las antiguas cinco mil pesetas) estará lleno.

Si todavía no tenías claro que con el nuevo Panda hay que dejar a un lado los estereotipos, no te cabrá ninguna duda cuando lo veas en carretera. Por terrenos virados, se agarra a la perfección. Además, la carrocería no sufre las inercias que se esperan de un modelo que tiene una altura de 1,54 metros por tan sólo 1,58 de ancho. Las suspensiones (McPherson en la parte delantera y de ruedas tiradas en el eje posterior) trabajan bastante bien y, además, se combinan con unos amortiguadores no demasiado duros, por lo que el coche no resulta en ningún momento “seco”.

La frenada también es muy equilibrada. Hay que destacar que este modelo –en todas sus versiones- incorpora ABS de serie y, lo que es menos común en este segmento, se puede añadir opcionalmente el siempre recomendable control de estabilidad.

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