Fiat Panda 1.2 Dynamic

Nostálgicos, abstenerse. Poco queda de aquel modelo que ayudó recientemente a que nuestro país se motorizara. Pequeño en espacio, pero muy capaz; económico, aunque bien equipado; ideal para la ciudad y ágil por autopistas e, incluso, por caminos… El nuevo Panda te sorprenderá.
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Fiat Panda 1.2 Dynamic

Ni siquiera iba a llamarse Panda, pero una vuelta del destino le ha concedido más que un nombre todo un reclamo comercial. Fiat había pensado en bautizarlo “Gingo”, pero la similitud fonética con el “Twingo” de Renault (modelo con el que compite) y una protesta por parte del fabricante francés les obligó a buscar otra denominación.

Sin embargo, poco queda de su tocayo: en realidad, se acerca más al estilo del Atos, del Matiz o del Agila (con este último el parecido es más que razonable).

A pesar de esta maniobra de márketing, el nuevo Panda no necesita vivir de réditos pasados. Como veremos, tiene las suficientes cualidades para ser recordado por sí mismo. Además, quién sabe, puede que sea el próximo “Car of the Year”: ya ha conseguido meterse entre los siete finalistas al “mejor coche del año en Europa”.

El jugador de baloncesto Pau Gasol podría tocar las ruedas delanteras y traseras a la vez con sus manos.

El nuevo Panda tiene 230 centímetros de batalla (la distancia que separa los ejes), la misma medida que la envergadura de este deportista y la cifra más pequeña de todo el segmento. Un Matiz, un Atos, un Agila e incluso el nuevo C2 (este último por un centímetro escaso) le ganan en este apartado, a pesar de que algunos de ellos tienen menor longitud.

Pero este Fiat, engaña… Da sensación de mayor amplitud gracias a su diseño casi cúbico, a su estilo monovolumen o a sus grandes ventanas. Sin embargo, según nuestras mediciones, no es un prodigio de espacio interior.

Tiene apenas 121 centímetros de anchura en las plazas traseras, la peor entre sus rivales.

Eso sí, a falta de espacio, han derrochado ingenio.

Obviamente, no pueden ir tres pasajeros, por lo que se diseña para dos (sólo incorpora dos cinturones y dos reposacabezas) y se homologa para cuatro personas. Pero, una vez más, el dinero hace milagros: si pagamos un extra, lo convertiremos en legal para cinco, que no muy apto. Es, por tanto, cuestión de euros, ya que el espacio interior no va a cambiar. Sin embargo, no han sabido aprovechar la ausencia del quinto ocupante (podrían haber colocado alguna especie de mesa entre las plazas traseras, un reposabrazos…).

El espacio queda reservado claramente para niños, pero éstos no tendrán ningún sitio para dejar sus juguetes, libros o latas. Es muy parco en pequeños huecos.

El portón trasero es muy útil para las tareas de carga y descarga, aunque –al abrirlo- apenas tendremos hueco para dejar una mochila. Si llevamos equipaje, obligatoriamente tendremos que plegar los asientos. La tarea es sencilla: con los respaldos de estas plazas (están formados por una superficie rígida), se amplía de 206 a 775 litros la capacidad de este compartimento. Debajo, se esconde una rueda de repuesto de tipo “galleta” (ni siquiera hay sitio para ocultar los triángulos; estos van en el interior del maletero).

Tiene uno de los habitáculos mejor resueltos del segmento. Para empezar, todos los mandos se agrupan en el salpicadero, quedando muy a mano del conductor. Justo a la misma altura que el volante, se encuentra un cambio de marchas que nos ha resultado muy fácil de manejar, de cortos recorridos y de tacto muy agradable.
Aunque Fiat ha lanzado una campaña publicitaria enfocada principalmente a mujeres jóvenes, yo debía estar fuera de los cánones de la marca. Ciertamente, mi altura (1,80 metros) no es la habitual entre el perfil de posibles compradores que baraja la marca, pero –por si me quedaba alguna duda- lo comprobé a la hora de ponerme al volante. Tuve que bajar al máximo la banqueta y, mientras que lo hacía, iba comprobando que no la seguía el respaldo. Además, el volante se regula sólo en altura, no en profundidad. Eso sí, tallas más estándar no tendrán problemas.
Desde esa postura, se controla fácilmente el resto de los coches. Vemos y estamos convencidos de que nos ven. También se tiene referencia del perímetro del vehículo, algo muy práctico para movernos por ciudad. Sin embargo, como iba sentado muy arriba, tenía que agacharnos para mirar por el espejo derecho en las incorporaciones.
Los asientos resultan cómodos y contamos con un reposapié que facilita la sujeción del conductor al tomar una curva.

Ni siquiera iba a llamarse Panda, pero una vuelta del destino le ha concedido más que un nombre todo un reclamo comercial. Fiat había pensado en bautizarlo “Gingo”, pero la similitud fonética con el “Twingo” de Renault (modelo con el que compite) y una protesta por parte del fabricante francés les obligó a buscar otra denominación.

Sin embargo, poco queda de su tocayo: en realidad, se acerca más al estilo del Atos, del Matiz o del Agila (con este último el parecido es más que razonable).

A pesar de esta maniobra de márketing, el nuevo Panda no necesita vivir de réditos pasados. Como veremos, tiene las suficientes cualidades para ser recordado por sí mismo. Además, quién sabe, puede que sea el próximo “Car of the Year”: ya ha conseguido meterse entre los siete finalistas al “mejor coche del año en Europa”.

El jugador de baloncesto Pau Gasol podría tocar las ruedas delanteras y traseras a la vez con sus manos.

El nuevo Panda tiene 230 centímetros de batalla (la distancia que separa los ejes), la misma medida que la envergadura de este deportista y la cifra más pequeña de todo el segmento. Un Matiz, un Atos, un Agila e incluso el nuevo C2 (este último por un centímetro escaso) le ganan en este apartado, a pesar de que algunos de ellos tienen menor longitud.

Pero este Fiat, engaña… Da sensación de mayor amplitud gracias a su diseño casi cúbico, a su estilo monovolumen o a sus grandes ventanas. Sin embargo, según nuestras mediciones, no es un prodigio de espacio interior.

Tiene apenas 121 centímetros de anchura en las plazas traseras, la peor entre sus rivales.

Eso sí, a falta de espacio, han derrochado ingenio.

Obviamente, no pueden ir tres pasajeros, por lo que se diseña para dos (sólo incorpora dos cinturones y dos reposacabezas) y se homologa para cuatro personas. Pero, una vez más, el dinero hace milagros: si pagamos un extra, lo convertiremos en legal para cinco, que no muy apto. Es, por tanto, cuestión de euros, ya que el espacio interior no va a cambiar. Sin embargo, no han sabido aprovechar la ausencia del quinto ocupante (podrían haber colocado alguna especie de mesa entre las plazas traseras, un reposabrazos…).

El espacio queda reservado claramente para niños, pero éstos no tendrán ningún sitio para dejar sus juguetes, libros o latas. Es muy parco en pequeños huecos.

El portón trasero es muy útil para las tareas de carga y descarga, aunque –al abrirlo- apenas tendremos hueco para dejar una mochila. Si llevamos equipaje, obligatoriamente tendremos que plegar los asientos. La tarea es sencilla: con los respaldos de estas plazas (están formados por una superficie rígida), se amplía de 206 a 775 litros la capacidad de este compartimento. Debajo, se esconde una rueda de repuesto de tipo “galleta” (ni siquiera hay sitio para ocultar los triángulos; estos van en el interior del maletero).

Tiene uno de los habitáculos mejor resueltos del segmento. Para empezar, todos los mandos se agrupan en el salpicadero, quedando muy a mano del conductor. Justo a la misma altura que el volante, se encuentra un cambio de marchas que nos ha resultado muy fácil de manejar, de cortos recorridos y de tacto muy agradable.
Aunque Fiat ha lanzado una campaña publicitaria enfocada principalmente a mujeres jóvenes, yo debía estar fuera de los cánones de la marca. Ciertamente, mi altura (1,80 metros) no es la habitual entre el perfil de posibles compradores que baraja la marca, pero –por si me quedaba alguna duda- lo comprobé a la hora de ponerme al volante. Tuve que bajar al máximo la banqueta y, mientras que lo hacía, iba comprobando que no la seguía el respaldo. Además, el volante se regula sólo en altura, no en profundidad. Eso sí, tallas más estándar no tendrán problemas.
Desde esa postura, se controla fácilmente el resto de los coches. Vemos y estamos convencidos de que nos ven. También se tiene referencia del perímetro del vehículo, algo muy práctico para movernos por ciudad. Sin embargo, como iba sentado muy arriba, tenía que agacharnos para mirar por el espejo derecho en las incorporaciones.
Los asientos resultan cómodos y contamos con un reposapié que facilita la sujeción del conductor al tomar una curva.

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