Lancia Ypsilon

La marca italiana ha sacado a la pasarela sus 555 versiones del nuevo Ypsilon, que nace, según Lancia, como un complemento de moda, capaz de adaptarse al estilo de cualquier conductor. Habrá que tener cuidado, pues tiene argumentos suficientes para convertir a los menos interesados por este mundo en auténticas “fashion victims”.
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Lancia Ypsilon
Lancia Ypsilon

Los adictos a la moda cuentan con un nuevo artículo “de capricho”, que ya ha estado en las pasarelas. El desfile del diseñador Guillermo Montesinos en Cibeles se cerró con uno de los nuevos Ypsilon, que nace fuertemente ligado al mundo de las tendencias estéticas. Será difícil no encontrar la que mejor se adapte a nuestro estilo: el “fondo de armario” de este Lancia está formado por 5 clases de llantas, 6 tipos de tapicería –con ocho tonalidades diferentes- y 11 colores de carrocería (tres de ellos variarán cada año, siguiendo las corrientes emergentes). El resultado es una colección de 555 versiones y todas ellas cuentan con un alto grado de sofisticación.

No podía ser de otra manera para una automovilística en la que el sello “made in Italy” siempre ha tenido un significado especial. Ahora, la tradicional elegancia y sobriedad en las formas también han llegado a este “pequeño buque insignia” que, desde su nacimiento en 1985, ha conquistado a 1.800.000 fieles.

Entre sus rasgos distintivos se encuentra una gran calandra vertical –que será referente obligado en los futuros diseños de la compañía- y unos grupos ópticos alargados, que siguen la estética del Phedra y el Thesis. Los paragolpes, en el color de la carrocería, se han sobredimensionado, para aumentar la imagen de robustez del vehículo. Este peculiar “modelo” tiene unas medidas de 3,78 metros de largo, 1,70 de ancho y 1,53 de alto. El resultado es estilizado (al menos, según los cánones del sector) y ofrece una sensación visual de cierto aplomo.

Estas cotas también permiten que el espacio interior se aproveche racionalmente, ofreciendo una habitabilidad bastante aceptable. Los pasajeros de los asientos traseros serán tratados con un mimo poco usual en el segmento de los compactos, pues podrán reclinar el respaldo o desplazar las banquetas hacia delante. Este gesto también puede realizarse desde fuera del vehículo, con el fin de otorgar más capacidad al maletero (cuyo volumen de carga varía desde los 215 a los 290 litros y aún puede ampliarse abatiendo los asientos).

El automovilista disfrutará de un puesto de conducción ergonómico y, según anuncia la marca, casi “hecho a medida”, gracias a las regulaciones de la banqueta y el volante. Sin embargo, los asientos, con unos abultados laterales para sujetar mejor la espalda, pueden resultar estrechos para las personas de talla grande. Asimismo, los más bajitos tendrán problemas con la columna de la dirección, pues las rodillas la golpearán continuamente al acercarse a los pedales –un mal ya observado en el Fiat Punto, con el que el Ypsilon comparte plataforma-. En el otro lado de la balanza, tendrán una posición alta, desde la que se domina perfectamente la carretera. Con la ayuda de los amplios retrovisores exteriores, el control sobre lo que sucede a nuestro alrededor es completo.

Como corresponde a un vehículo llamado a marcar estilo, los detalles en el habitáculo han sido cuidados al máximo. El cuadro de mandos se encuentra en el centro del salpicadero y cuenta con unos relojes analógicos con fondo blanco y grandes caracteres, con el fin de que su lectura resulte sencilla y rápida. Además, posee una pantalla multifunción en la que aparecen los datos del ordenador de a bordo.

Según los acabados (básico, Argento y Platino), podremos encontrar tapicerías de terciopelo, piel y un revestimiento especial, denominado Glamour, inspirado en la ropa del mundo náutico. La tapicería de Alcantara también estará presente, incluso en el salpicadero, si estamos dispuestos a desembolsar 480 euros, ya que forma parte del equipamiento opcional.

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p> El básico es bastante completo y cuenta con 6 airbags –frontales, laterales y de cortina- , cierre centralizado, ABS, elevalunas eléctrico, ordenador de viaje y dirección asistida “Dualdrive”, más suave cuando se activa la función “City”. Los que quieran personalizar aún más su vehículo podrán elegir sensores de aparcamiento, faros antiniebla o un climatizador automático bizona. Y, para convertir este Lancia en un coche realmente exclusivo, podremos incluir un equipo de sonido firmado por Bose (el que ofrece la marca italiana puede contar con cargador de CD’s o lector de MP3’s, según las preferencias del automovilista), un gran techo practicable de cristal, denominado Skydome, el control de estabilidad, el navegador o el control de velocidad.

Los adictos a la moda cuentan con un nuevo artículo “de capricho”, que ya ha estado en las pasarelas. El desfile del diseñador Guillermo Montesinos en Cibeles se cerró con uno de los nuevos Ypsilon, que nace fuertemente ligado al mundo de las tendencias estéticas. Será difícil no encontrar la que mejor se adapte a nuestro estilo: el “fondo de armario” de este Lancia está formado por 5 clases de llantas, 6 tipos de tapicería –con ocho tonalidades diferentes- y 11 colores de carrocería (tres de ellos variarán cada año, siguiendo las corrientes emergentes). El resultado es una colección de 555 versiones y todas ellas cuentan con un alto grado de sofisticación.

No podía ser de otra manera para una automovilística en la que el sello “made in Italy” siempre ha tenido un significado especial. Ahora, la tradicional elegancia y sobriedad en las formas también han llegado a este “pequeño buque insignia” que, desde su nacimiento en 1985, ha conquistado a 1.800.000 fieles.

Entre sus rasgos distintivos se encuentra una gran calandra vertical –que será referente obligado en los futuros diseños de la compañía- y unos grupos ópticos alargados, que siguen la estética del Phedra y el Thesis. Los paragolpes, en el color de la carrocería, se han sobredimensionado, para aumentar la imagen de robustez del vehículo. Este peculiar “modelo” tiene unas medidas de 3,78 metros de largo, 1,70 de ancho y 1,53 de alto. El resultado es estilizado (al menos, según los cánones del sector) y ofrece una sensación visual de cierto aplomo.

Estas cotas también permiten que el espacio interior se aproveche racionalmente, ofreciendo una habitabilidad bastante aceptable. Los pasajeros de los asientos traseros serán tratados con un mimo poco usual en el segmento de los compactos, pues podrán reclinar el respaldo o desplazar las banquetas hacia delante. Este gesto también puede realizarse desde fuera del vehículo, con el fin de otorgar más capacidad al maletero (cuyo volumen de carga varía desde los 215 a los 290 litros y aún puede ampliarse abatiendo los asientos).

El automovilista disfrutará de un puesto de conducción ergonómico y, según anuncia la marca, casi “hecho a medida”, gracias a las regulaciones de la banqueta y el volante. Sin embargo, los asientos, con unos abultados laterales para sujetar mejor la espalda, pueden resultar estrechos para las personas de talla grande. Asimismo, los más bajitos tendrán problemas con la columna de la dirección, pues las rodillas la golpearán continuamente al acercarse a los pedales –un mal ya observado en el Fiat Punto, con el que el Ypsilon comparte plataforma-. En el otro lado de la balanza, tendrán una posición alta, desde la que se domina perfectamente la carretera. Con la ayuda de los amplios retrovisores exteriores, el control sobre lo que sucede a nuestro alrededor es completo.

Como corresponde a un vehículo llamado a marcar estilo, los detalles en el habitáculo han sido cuidados al máximo. El cuadro de mandos se encuentra en el centro del salpicadero y cuenta con unos relojes analógicos con fondo blanco y grandes caracteres, con el fin de que su lectura resulte sencilla y rápida. Además, posee una pantalla multifunción en la que aparecen los datos del ordenador de a bordo.

Según los acabados (básico, Argento y Platino), podremos encontrar tapicerías de terciopelo, piel y un revestimiento especial, denominado Glamour, inspirado en la ropa del mundo náutico. La tapicería de Alcantara también estará presente, incluso en el salpicadero, si estamos dispuestos a desembolsar 480 euros, ya que forma parte del equipamiento opcional.

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p> El básico es bastante completo y cuenta con 6 airbags –frontales, laterales y de cortina- , cierre centralizado, ABS, elevalunas eléctrico, ordenador de viaje y dirección asistida “Dualdrive”, más suave cuando se activa la función “City”. Los que quieran personalizar aún más su vehículo podrán elegir sensores de aparcamiento, faros antiniebla o un climatizador automático bizona. Y, para convertir este Lancia en un coche realmente exclusivo, podremos incluir un equipo de sonido firmado por Bose (el que ofrece la marca italiana puede contar con cargador de CD’s o lector de MP3’s, según las preferencias del automovilista), un gran techo practicable de cristal, denominado Skydome, el control de estabilidad, el navegador o el control de velocidad.

Los adictos a la moda cuentan con un nuevo artículo “de capricho”, que ya ha estado en las pasarelas. El desfile del diseñador Guillermo Montesinos en Cibeles se cerró con uno de los nuevos Ypsilon, que nace fuertemente ligado al mundo de las tendencias estéticas. Será difícil no encontrar la que mejor se adapte a nuestro estilo: el “fondo de armario” de este Lancia está formado por 5 clases de llantas, 6 tipos de tapicería –con ocho tonalidades diferentes- y 11 colores de carrocería (tres de ellos variarán cada año, siguiendo las corrientes emergentes). El resultado es una colección de 555 versiones y todas ellas cuentan con un alto grado de sofisticación.

No podía ser de otra manera para una automovilística en la que el sello “made in Italy” siempre ha tenido un significado especial. Ahora, la tradicional elegancia y sobriedad en las formas también han llegado a este “pequeño buque insignia” que, desde su nacimiento en 1985, ha conquistado a 1.800.000 fieles.

Entre sus rasgos distintivos se encuentra una gran calandra vertical –que será referente obligado en los futuros diseños de la compañía- y unos grupos ópticos alargados, que siguen la estética del Phedra y el Thesis. Los paragolpes, en el color de la carrocería, se han sobredimensionado, para aumentar la imagen de robustez del vehículo. Este peculiar “modelo” tiene unas medidas de 3,78 metros de largo, 1,70 de ancho y 1,53 de alto. El resultado es estilizado (al menos, según los cánones del sector) y ofrece una sensación visual de cierto aplomo.

Estas cotas también permiten que el espacio interior se aproveche racionalmente, ofreciendo una habitabilidad bastante aceptable. Los pasajeros de los asientos traseros serán tratados con un mimo poco usual en el segmento de los compactos, pues podrán reclinar el respaldo o desplazar las banquetas hacia delante. Este gesto también puede realizarse desde fuera del vehículo, con el fin de otorgar más capacidad al maletero (cuyo volumen de carga varía desde los 215 a los 290 litros y aún puede ampliarse abatiendo los asientos).

El automovilista disfrutará de un puesto de conducción ergonómico y, según anuncia la marca, casi “hecho a medida”, gracias a las regulaciones de la banqueta y el volante. Sin embargo, los asientos, con unos abultados laterales para sujetar mejor la espalda, pueden resultar estrechos para las personas de talla grande. Asimismo, los más bajitos tendrán problemas con la columna de la dirección, pues las rodillas la golpearán continuamente al acercarse a los pedales –un mal ya observado en el Fiat Punto, con el que el Ypsilon comparte plataforma-. En el otro lado de la balanza, tendrán una posición alta, desde la que se domina perfectamente la carretera. Con la ayuda de los amplios retrovisores exteriores, el control sobre lo que sucede a nuestro alrededor es completo.

Como corresponde a un vehículo llamado a marcar estilo, los detalles en el habitáculo han sido cuidados al máximo. El cuadro de mandos se encuentra en el centro del salpicadero y cuenta con unos relojes analógicos con fondo blanco y grandes caracteres, con el fin de que su lectura resulte sencilla y rápida. Además, posee una pantalla multifunción en la que aparecen los datos del ordenador de a bordo.

Según los acabados (básico, Argento y Platino), podremos encontrar tapicerías de terciopelo, piel y un revestimiento especial, denominado Glamour, inspirado en la ropa del mundo náutico. La tapicería de Alcantara también estará presente, incluso en el salpicadero, si estamos dispuestos a desembolsar 480 euros, ya que forma parte del equipamiento opcional.

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Los adictos a la moda cuentan con un nuevo artículo “de capricho”, que ya ha estado en las pasarelas. El desfile del diseñador Guillermo Montesinos en Cibeles se cerró con uno de los nuevos Ypsilon, que nace fuertemente ligado al mundo de las tendencias estéticas. Será difícil no encontrar la que mejor se adapte a nuestro estilo: el “fondo de armario” de este Lancia está formado por 5 clases de llantas, 6 tipos de tapicería –con ocho tonalidades diferentes- y 11 colores de carrocería (tres de ellos variarán cada año, siguiendo las corrientes emergentes). El resultado es una colección de 555 versiones y todas ellas cuentan con un alto grado de sofisticación.

No podía ser de otra manera para una automovilística en la que el sello “made in Italy” siempre ha tenido un significado especial. Ahora, la tradicional elegancia y sobriedad en las formas también han llegado a este “pequeño buque insignia” que, desde su nacimiento en 1985, ha conquistado a 1.800.000 fieles.

Entre sus rasgos distintivos se encuentra una gran calandra vertical –que será referente obligado en los futuros diseños de la compañía- y unos grupos ópticos alargados, que siguen la estética del Phedra y el Thesis. Los paragolpes, en el color de la carrocería, se han sobredimensionado, para aumentar la imagen de robustez del vehículo. Este peculiar “modelo” tiene unas medidas de 3,78 metros de largo, 1,70 de ancho y 1,53 de alto. El resultado es estilizado (al menos, según los cánones del sector) y ofrece una sensación visual de cierto aplomo.

Estas cotas también permiten que el espacio interior se aproveche racionalmente, ofreciendo una habitabilidad bastante aceptable. Los pasajeros de los asientos traseros serán tratados con un mimo poco usual en el segmento de los compactos, pues podrán reclinar el respaldo o desplazar las banquetas hacia delante. Este gesto también puede realizarse desde fuera del vehículo, con el fin de otorgar más capacidad al maletero (cuyo volumen de carga varía desde los 215 a los 290 litros y aún puede ampliarse abatiendo los asientos).

El automovilista disfrutará de un puesto de conducción ergonómico y, según anuncia la marca, casi “hecho a medida”, gracias a las regulaciones de la banqueta y el volante. Sin embargo, los asientos, con unos abultados laterales para sujetar mejor la espalda, pueden resultar estrechos para las personas de talla grande. Asimismo, los más bajitos tendrán problemas con la columna de la dirección, pues las rodillas la golpearán continuamente al acercarse a los pedales –un mal ya observado en el Fiat Punto, con el que el Ypsilon comparte plataforma-. En el otro lado de la balanza, tendrán una posición alta, desde la que se domina perfectamente la carretera. Con la ayuda de los amplios retrovisores exteriores, el control sobre lo que sucede a nuestro alrededor es completo.

Como corresponde a un vehículo llamado a marcar estilo, los detalles en el habitáculo han sido cuidados al máximo. El cuadro de mandos se encuentra en el centro del salpicadero y cuenta con unos relojes analógicos con fondo blanco y grandes caracteres, con el fin de que su lectura resulte sencilla y rápida. Además, posee una pantalla multifunción en la que aparecen los datos del ordenador de a bordo.

Según los acabados (básico, Argento y Platino), podremos encontrar tapicerías de terciopelo, piel y un revestimiento especial, denominado Glamour, inspirado en la ropa del mundo náutico. La tapicería de Alcantara también estará presente, incluso en el salpicadero, si estamos dispuestos a desembolsar 480 euros, ya que forma parte del equipamiento opcional.

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Los adictos a la moda cuentan con un nuevo artículo “de capricho”, que ya ha estado en las pasarelas. El desfile del diseñador Guillermo Montesinos en Cibeles se cerró con uno de los nuevos Ypsilon, que nace fuertemente ligado al mundo de las tendencias estéticas. Será difícil no encontrar la que mejor se adapte a nuestro estilo: el “fondo de armario” de este Lancia está formado por 5 clases de llantas, 6 tipos de tapicería –con ocho tonalidades diferentes- y 11 colores de carrocería (tres de ellos variarán cada año, siguiendo las corrientes emergentes). El resultado es una colección de 555 versiones y todas ellas cuentan con un alto grado de sofisticación.

No podía ser de otra manera para una automovilística en la que el sello “made in Italy” siempre ha tenido un significado especial. Ahora, la tradicional elegancia y sobriedad en las formas también han llegado a este “pequeño buque insignia” que, desde su nacimiento en 1985, ha conquistado a 1.800.000 fieles.

Entre sus rasgos distintivos se encuentra una gran calandra vertical –que será referente obligado en los futuros diseños de la compañía- y unos grupos ópticos alargados, que siguen la estética del Phedra y el Thesis. Los paragolpes, en el color de la carrocería, se han sobredimensionado, para aumentar la imagen de robustez del vehículo. Este peculiar “modelo” tiene unas medidas de 3,78 metros de largo, 1,70 de ancho y 1,53 de alto. El resultado es estilizado (al menos, según los cánones del sector) y ofrece una sensación visual de cierto aplomo.

Estas cotas también permiten que el espacio interior se aproveche racionalmente, ofreciendo una habitabilidad bastante aceptable. Los pasajeros de los asientos traseros serán tratados con un mimo poco usual en el segmento de los compactos, pues podrán reclinar el respaldo o desplazar las banquetas hacia delante. Este gesto también puede realizarse desde fuera del vehículo, con el fin de otorgar más capacidad al maletero (cuyo volumen de carga varía desde los 215 a los 290 litros y aún puede ampliarse abatiendo los asientos).

El automovilista disfrutará de un puesto de conducción ergonómico y, según anuncia la marca, casi “hecho a medida”, gracias a las regulaciones de la banqueta y el volante. Sin embargo, los asientos, con unos abultados laterales para sujetar mejor la espalda, pueden resultar estrechos para las personas de talla grande. Asimismo, los más bajitos tendrán problemas con la columna de la dirección, pues las rodillas la golpearán continuamente al acercarse a los pedales –un mal ya observado en el Fiat Punto, con el que el Ypsilon comparte plataforma-. En el otro lado de la balanza, tendrán una posición alta, desde la que se domina perfectamente la carretera. Con la ayuda de los amplios retrovisores exteriores, el control sobre lo que sucede a nuestro alrededor es completo.

Como corresponde a un vehículo llamado a marcar estilo, los detalles en el habitáculo han sido cuidados al máximo. El cuadro de mandos se encuentra en el centro del salpicadero y cuenta con unos relojes analógicos con fondo blanco y grandes caracteres, con el fin de que su lectura resulte sencilla y rápida. Además, posee una pantalla multifunción en la que aparecen los datos del ordenador de a bordo.

Según los acabados (básico, Argento y Platino), podremos encontrar tapicerías de terciopelo, piel y un revestimiento especial, denominado Glamour, inspirado en la ropa del mundo náutico. La tapicería de Alcantara también estará presente, incluso en el salpicadero, si estamos dispuestos a desembolsar 480 euros, ya que forma parte del equipamiento opcional.

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Los adictos a la moda cuentan con un nuevo artículo “de capricho”, que ya ha estado en las pasarelas. El desfile del diseñador Guillermo Montesinos en Cibeles se cerró con uno de los nuevos Ypsilon, que nace fuertemente ligado al mundo de las tendencias estéticas. Será difícil no encontrar la que mejor se adapte a nuestro estilo: el “fondo de armario” de este Lancia está formado por 5 clases de llantas, 6 tipos de tapicería –con ocho tonalidades diferentes- y 11 colores de carrocería (tres de ellos variarán cada año, siguiendo las corrientes emergentes). El resultado es una colección de 555 versiones y todas ellas cuentan con un alto grado de sofisticación.

No podía ser de otra manera para una automovilística en la que el sello “made in Italy” siempre ha tenido un significado especial. Ahora, la tradicional elegancia y sobriedad en las formas también han llegado a este “pequeño buque insignia” que, desde su nacimiento en 1985, ha conquistado a 1.800.000 fieles.

Entre sus rasgos distintivos se encuentra una gran calandra vertical –que será referente obligado en los futuros diseños de la compañía- y unos grupos ópticos alargados, que siguen la estética del Phedra y el Thesis. Los paragolpes, en el color de la carrocería, se han sobredimensionado, para aumentar la imagen de robustez del vehículo. Este peculiar “modelo” tiene unas medidas de 3,78 metros de largo, 1,70 de ancho y 1,53 de alto. El resultado es estilizado (al menos, según los cánones del sector) y ofrece una sensación visual de cierto aplomo.

Estas cotas también permiten que el espacio interior se aproveche racionalmente, ofreciendo una habitabilidad bastante aceptable. Los pasajeros de los asientos traseros serán tratados con un mimo poco usual en el segmento de los compactos, pues podrán reclinar el respaldo o desplazar las banquetas hacia delante. Este gesto también puede realizarse desde fuera del vehículo, con el fin de otorgar más capacidad al maletero (cuyo volumen de carga varía desde los 215 a los 290 litros y aún puede ampliarse abatiendo los asientos).

El automovilista disfrutará de un puesto de conducción ergonómico y, según anuncia la marca, casi “hecho a medida”, gracias a las regulaciones de la banqueta y el volante. Sin embargo, los asientos, con unos abultados laterales para sujetar mejor la espalda, pueden resultar estrechos para las personas de talla grande. Asimismo, los más bajitos tendrán problemas con la columna de la dirección, pues las rodillas la golpearán continuamente al acercarse a los pedales –un mal ya observado en el Fiat Punto, con el que el Ypsilon comparte plataforma-. En el otro lado de la balanza, tendrán una posición alta, desde la que se domina perfectamente la carretera. Con la ayuda de los amplios retrovisores exteriores, el control sobre lo que sucede a nuestro alrededor es completo.

Como corresponde a un vehículo llamado a marcar estilo, los detalles en el habitáculo han sido cuidados al máximo. El cuadro de mandos se encuentra en el centro del salpicadero y cuenta con unos relojes analógicos con fondo blanco y grandes caracteres, con el fin de que su lectura resulte sencilla y rápida. Además, posee una pantalla multifunción en la que aparecen los datos del ordenador de a bordo.

Según los acabados (básico, Argento y Platino), podremos encontrar tapicerías de terciopelo, piel y un revestimiento especial, denominado Glamour, inspirado en la ropa del mundo náutico. La tapicería de Alcantara también estará presente, incluso en el salpicadero, si estamos dispuestos a desembolsar 480 euros, ya que forma parte del equipamiento opcional.

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Los adictos a la moda cuentan con un nuevo artículo “de capricho”, que ya ha estado en las pasarelas. El desfile del diseñador Guillermo Montesinos en Cibeles se cerró con uno de los nuevos Ypsilon, que nace fuertemente ligado al mundo de las tendencias estéticas. Será difícil no encontrar la que mejor se adapte a nuestro estilo: el “fondo de armario” de este Lancia está formado por 5 clases de llantas, 6 tipos de tapicería –con ocho tonalidades diferentes- y 11 colores de carrocería (tres de ellos variarán cada año, siguiendo las corrientes emergentes). El resultado es una colección de 555 versiones y todas ellas cuentan con un alto grado de sofisticación.

No podía ser de otra manera para una automovilística en la que el sello “made in Italy” siempre ha tenido un significado especial. Ahora, la tradicional elegancia y sobriedad en las formas también han llegado a este “pequeño buque insignia” que, desde su nacimiento en 1985, ha conquistado a 1.800.000 fieles.

Entre sus rasgos distintivos se encuentra una gran calandra vertical –que será referente obligado en los futuros diseños de la compañía- y unos grupos ópticos alargados, que siguen la estética del Phedra y el Thesis. Los paragolpes, en el color de la carrocería, se han sobredimensionado, para aumentar la imagen de robustez del vehículo. Este peculiar “modelo” tiene unas medidas de 3,78 metros de largo, 1,70 de ancho y 1,53 de alto. El resultado es estilizado (al menos, según los cánones del sector) y ofrece una sensación visual de cierto aplomo.

Estas cotas también permiten que el espacio interior se aproveche racionalmente, ofreciendo una habitabilidad bastante aceptable. Los pasajeros de los asientos traseros serán tratados con un mimo poco usual en el segmento de los compactos, pues podrán reclinar el respaldo o desplazar las banquetas hacia delante. Este gesto también puede realizarse desde fuera del vehículo, con el fin de otorgar más capacidad al maletero (cuyo volumen de carga varía desde los 215 a los 290 litros y aún puede ampliarse abatiendo los asientos).

El automovilista disfrutará de un puesto de conducción ergonómico y, según anuncia la marca, casi “hecho a medida”, gracias a las regulaciones de la banqueta y el volante. Sin embargo, los asientos, con unos abultados laterales para sujetar mejor la espalda, pueden resultar estrechos para las personas de talla grande. Asimismo, los más bajitos tendrán problemas con la columna de la dirección, pues las rodillas la golpearán continuamente al acercarse a los pedales –un mal ya observado en el Fiat Punto, con el que el Ypsilon comparte plataforma-. En el otro lado de la balanza, tendrán una posición alta, desde la que se domina perfectamente la carretera. Con la ayuda de los amplios retrovisores exteriores, el control sobre lo que sucede a nuestro alrededor es completo.

Como corresponde a un vehículo llamado a marcar estilo, los detalles en el habitáculo han sido cuidados al máximo. El cuadro de mandos se encuentra en el centro del salpicadero y cuenta con unos relojes analógicos con fondo blanco y grandes caracteres, con el fin de que su lectura resulte sencilla y rápida. Además, posee una pantalla multifunción en la que aparecen los datos del ordenador de a bordo.

Según los acabados (básico, Argento y Platino), podremos encontrar tapicerías de terciopelo, piel y un revestimiento especial, denominado Glamour, inspirado en la ropa del mundo náutico. La tapicería de Alcantara también estará presente, incluso en el salpicadero, si estamos dispuestos a desembolsar 480 euros, ya que forma parte del equipamiento opcional.

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Los adictos a la moda cuentan con un nuevo artículo “de capricho”, que ya ha estado en las pasarelas. El desfile del diseñador Guillermo Montesinos en Cibeles se cerró con uno de los nuevos Ypsilon, que nace fuertemente ligado al mundo de las tendencias estéticas. Será difícil no encontrar la que mejor se adapte a nuestro estilo: el “fondo de armario” de este Lancia está formado por 5 clases de llantas, 6 tipos de tapicería –con ocho tonalidades diferentes- y 11 colores de carrocería (tres de ellos variarán cada año, siguiendo las corrientes emergentes). El resultado es una colección de 555 versiones y todas ellas cuentan con un alto grado de sofisticación.

No podía ser de otra manera para una automovilística en la que el sello “made in Italy” siempre ha tenido un significado especial. Ahora, la tradicional elegancia y sobriedad en las formas también han llegado a este “pequeño buque insignia” que, desde su nacimiento en 1985, ha conquistado a 1.800.000 fieles.

Entre sus rasgos distintivos se encuentra una gran calandra vertical –que será referente obligado en los futuros diseños de la compañía- y unos grupos ópticos alargados, que siguen la estética del Phedra y el Thesis. Los paragolpes, en el color de la carrocería, se han sobredimensionado, para aumentar la imagen de robustez del vehículo. Este peculiar “modelo” tiene unas medidas de 3,78 metros de largo, 1,70 de ancho y 1,53 de alto. El resultado es estilizado (al menos, según los cánones del sector) y ofrece una sensación visual de cierto aplomo.

Estas cotas también permiten que el espacio interior se aproveche racionalmente, ofreciendo una habitabilidad bastante aceptable. Los pasajeros de los asientos traseros serán tratados con un mimo poco usual en el segmento de los compactos, pues podrán reclinar el respaldo o desplazar las banquetas hacia delante. Este gesto también puede realizarse desde fuera del vehículo, con el fin de otorgar más capacidad al maletero (cuyo volumen de carga varía desde los 215 a los 290 litros y aún puede ampliarse abatiendo los asientos).

El automovilista disfrutará de un puesto de conducción ergonómico y, según anuncia la marca, casi “hecho a medida”, gracias a las regulaciones de la banqueta y el volante. Sin embargo, los asientos, con unos abultados laterales para sujetar mejor la espalda, pueden resultar estrechos para las personas de talla grande. Asimismo, los más bajitos tendrán problemas con la columna de la dirección, pues las rodillas la golpearán continuamente al acercarse a los pedales –un mal ya observado en el Fiat Punto, con el que el Ypsilon comparte plataforma-. En el otro lado de la balanza, tendrán una posición alta, desde la que se domina perfectamente la carretera. Con la ayuda de los amplios retrovisores exteriores, el control sobre lo que sucede a nuestro alrededor es completo.

Como corresponde a un vehículo llamado a marcar estilo, los detalles en el habitáculo han sido cuidados al máximo. El cuadro de mandos se encuentra en el centro del salpicadero y cuenta con unos relojes analógicos con fondo blanco y grandes caracteres, con el fin de que su lectura resulte sencilla y rápida. Además, posee una pantalla multifunción en la que aparecen los datos del ordenador de a bordo.

Según los acabados (básico, Argento y Platino), podremos encontrar tapicerías de terciopelo, piel y un revestimiento especial, denominado Glamour, inspirado en la ropa del mundo náutico. La tapicería de Alcantara también estará presente, incluso en el salpicadero, si estamos dispuestos a desembolsar 480 euros, ya que forma parte del equipamiento opcional.

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p> El básico es bastante completo y cuenta con 6 airbags –frontales, laterales y de cortina- , cierre centralizado, ABS, elevalunas eléctrico, ordenador de viaje y dirección asistida “Dualdrive”, más suave cuando se activa la función “City”. Los que quieran personalizar aún más su vehículo podrán elegir sensores de aparcamiento, faros antiniebla o un climatizador automático bizona. Y, para convertir este Lancia en un coche realmente exclusivo, podremos incluir un equipo de sonido firmado por Bose (el que ofrece la marca italiana puede contar con cargador de CD’s o lector de MP3’s, según las preferencias del automovilista), un gran techo practicable de cristal, denominado Skydome, el control de estabilidad, el navegador o el control de velocidad.

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