Volvo S80 MY04

La gama del buque insignia de Volvo, el S80, acaba de ser actualizada con sensibles mejoras en su imagen exterior, nuevos detalles de acabado y equipamiento y, lo más importante, la posibilidad de contar en opción con una suspensión de dureza variable, denominada Four-C.
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Volvo S80 MY04
Volvo S80 MY04

Una de las opciones más interesantes que se ofrecen en la nueva gama del S80 (1.500 euros + DSTC) es el sistema de suspensión denominado Four-C (Concepto de Chasis Continuamente Controlado) que ya fue utilizado en las variantes R del S60 y V70 en el año 2002 y que actúa conjuntamente con el sistema de control y estabilidad DSTC.

Cuando se toma una curva, la suspensión controla la presión que se ejerce sobre las cuatro ruedas. El sistema Four-C aumenta la firmeza de la suspensión cuando se toma una curva a elevada velocidad, y este efecto se prolonga aún más, si al mismo tiempo aumenta la aceleración lateral, de forma que se eleva el índice de velocidad de paso por curva. Cuando el coche está cargado también varía el índice de amortiguación para evitar que las suspensiones puedan “hacer tope”.

Para el S80 se ha adaptado en función del perfil del cliente con un tarado menos radical que en las variantes deportivas R, pero dispone de modos de utilización: Confort y Sport (no advanced). El primero de ellos está enfocado a una conducción más confortable, mientras que el modo Sport permite una conducción más decidida y enérgica, muy cercana a la que proporcionan modelos de corte deportivo.

El sistema ha sido desarrollado por Volvo junto al reconocido especialista en suspensiones de competición, Öhlins Racing. Cada amortiguador es controlado de forma individual de forma electrónica, con una cadencia de hasta 500 veces por segundo. El sistema permite variar continuamente la firmeza en menos de un cuarto de segundo, lo que evita oscilaciones de la carrocería y permite una mayor precisión en la conducción. El sistema, controlado por una centralita electrónica, tiene en cuenta la velocidad y aceleración del vehículo, la aceleración lateral, los movimientos de la suspensión de las ruedas, posición del volante y velocidad de giro, el par motor suministrado y el grado de frenada. Este sistema requiere que el vehículo esté equipado con sistema DTSC, pues utiliza los sensores del control de estabilidad para actuar sobre la suspensión.

Durante la toma de contacto con el nuevo modelo tuvimos la oportunidad de conducir la nueva mecánica 2.5 Turbo de baja presión, que recientemente ha sustituido al 2.4 T. Se trata de un cinco cilindros que mejora su potencia máxima (210 CV a 5.000 rpm) y ofrece una cifra de par superior a 32 mkg entre 1.500 y 4.500 rpm. Cuenta con sistema de distribución variable continua para las válvulas de admisión y escape y ofrece una rápida respuesta al acelerador.

Su funcionamiento es muy suave, silencioso y progresivo, ofreciendo un agrado de conducción excelente, ayudado por un adecuado escalonamiento de la caja de cambios de cinco marchas. Las prestaciones que anuncia el modelo, que promete superar las normas americanas ULEV y Euro 4, fijan la velocidad máxima en 235 km/h y la aceleración de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos, con un consumo homologado, en ciclo combinado, de 9,3 l/100 km.

La combinación de esta mecánica, junto al sistema de suspensiones activas Four-C, resulta de lo más convincente. No sólo aumenta la eficacia dinámica, sino que transmite una mayor confianza en conducción rápida. Sobre pavimentos con buen firme proporciona un elevado paso por curva sin que apenas se produzcan oscilaciones de la carrocería; si circulamos de forma relajada sobre firmes deteriorados, las suspensiones absorben las imperfecciones que podamos encontrar sin que se transmitan incómodos rebotes al habitáculo.

No es que haya cambiado mucho, pero unos pequeños retoques estéticos practicados en la carrocería e interior del Volvo S80, junto a una dirección asistida más precisa y nuevas opciones de equipamiento han permitido actualizar al modelo más emblemático de la marca sueca. Se mantienen las mecánicas Diesel, pero en gasolina se incluye una nueva 2.5 Turbo de baja presión con 210 CV que sustituye al anterior 2.4 T y, se incorporan dos interesantes opciones: la suspensión activa y la posibilidad de incluir el sistema de control de tracción y estabilidad dinámico, DTSC en toda la gama.

Es difícil apreciar las diferencias con la anterior versión, a no ser que veamos los dos modelos juntos, pero quizá lo más llamativo de la actualización del S80 sea la nueva parrilla delantera, rematada en acero pulido y con forma de rejilla reticular en lugar de los barrotes verticales tradicionales conocidos en todos los modelos de la marca. También se ha suavizado la transición hacia los grupos ópticos delanteros y a la parte inferior del paragolpes; la toma de aire y los faros antiniebla reciben un nuevo diseño.

En el lateral se instalan nuevas molduras cromadas que rematan la parte inferior del parabrisas y unos espejos retrovisores de nueva hornada que, según asegura la marca, reducen las turbulencias, disminuyen el nivel de ruido e impiden la acumulación de agua en caso de lluvia. También las molduras laterales de las puertas, pintadas en el mismo color de la carrocería, reciben una fina línea cromada en su parte superior, mientras que los tiradores de las puertas, recurren a esta terminación de efecto metálico en lugar de estar pintados en el color de la carrocería.

La trasera se ha retocado ligeramente con la adopción de molduras cromadas bajo los grupos ópticos y en la parte superior de la placa de matrícula y los paragolpes se han pintado en el mismo color de la carrocería. Los grupos ópticos posteriores, más cortos en su parte inferior, utilizan diodos LED para las luces de freno, en lugar de lámparas incandescentes convencionales.

También son sutiles los cambios producidos en el interior del modelo, que se centran en los nuevos paneles de puertas, con el asidero en posición casi vertical y nuevos materiales de mayor calidad, así como el cuadro de instrumentos que, en el caso de las variantes de seis cilindros, los relojes incorporan un ancho bisel cromado serigrafiado, mientras que en las mecánicas de cinco cilindros se incorpora el mismo cuadro utilizado en el XC90. Los materiales empleados para el acabado de la consola central y los mandos, están realizados en un tono gris, más oscuro que en de las versiones anteriores.

Para completar el trabajo, los ingenieros de Volvo han retocado ligeramente la dirección –de asistencia variable en función de la velocidad-, que ofrece ahora una respuesta más directa y mayor precisión en las trazadas. Está firmada por el especialista alemán ZF y mejora sensiblemente el tacto frente a la empleada en las anteriores versiones. Desaparece esa pequeña holgura que presentaban los modelos anteriores. Como novedad en toda la gama, se incorpora también una llave de contacto con mando a distancia que integra más funciones (la misma empleada en el XC90).

En cuanto a los niveles de terminación, denominados por Volvo, Optima I, II y III, incluyen desde el escalón inicial un conjunto de elementos como el climatizador automático, llantas de aleación, luces antiniebla, programador de velocidad, equipo de sonido con mandos en el volante, sistema de control de tracción y estabilidad o llantas de aleación de 16 pulgadas.

Las variantes Optima II –excepto en el T6, que lo incluye de serie- añaden equipo de sonido de mayor calidad, espejos exteriores abatibles, retrovisor interior con sistema antideslumbramiento, tapicería de cuero, sensor de lluvia y sistema de sujeción de equipaje en el maletero, por 1.820 euros adicionales.

En la terminación Optima III, se suma el asiento del conductor con memoria y ajuste eléctrico, espejos exteriores con memoria, equipo de sonido de alta fidelidad con amplificador de alta potencia de salida, llantas de aleación de 17 pulgadas, reposacabezas posteriores eléctricos, luces bi-xenón con lavafaros y tapicería de cuero sport. Este acabado tiene un sobreprecio de 4.490 euros, excepto en el T6 -que ya incluye parte de serie-, que cuesta 2.670 euros.

Una de las opciones más interesantes que se ofrecen en la nueva gama del S80 (1.500 euros + DSTC) es el sistema de suspensión denominado Four-C (Concepto de Chasis Continuamente Controlado) que ya fue utilizado en las variantes R del S60 y V70 en el año 2002 y que actúa conjuntamente con el sistema de control y estabilidad DSTC.

Cuando se toma una curva, la suspensión controla la presión que se ejerce sobre las cuatro ruedas. El sistema Four-C aumenta la firmeza de la suspensión cuando se toma una curva a elevada velocidad, y este efecto se prolonga aún más, si al mismo tiempo aumenta la aceleración lateral, de forma que se eleva el índice de velocidad de paso por curva. Cuando el coche está cargado también varía el índice de amortiguación para evitar que las suspensiones puedan “hacer tope”.

Para el S80 se ha adaptado en función del perfil del cliente con un tarado menos radical que en las variantes deportivas R, pero dispone de modos de utilización: Confort y Sport (no advanced). El primero de ellos está enfocado a una conducción más confortable, mientras que el modo Sport permite una conducción más decidida y enérgica, muy cercana a la que proporcionan modelos de corte deportivo.

El sistema ha sido desarrollado por Volvo junto al reconocido especialista en suspensiones de competición, Öhlins Racing. Cada amortiguador es controlado de forma individual de forma electrónica, con una cadencia de hasta 500 veces por segundo. El sistema permite variar continuamente la firmeza en menos de un cuarto de segundo, lo que evita oscilaciones de la carrocería y permite una mayor precisión en la conducción. El sistema, controlado por una centralita electrónica, tiene en cuenta la velocidad y aceleración del vehículo, la aceleración lateral, los movimientos de la suspensión de las ruedas, posición del volante y velocidad de giro, el par motor suministrado y el grado de frenada. Este sistema requiere que el vehículo esté equipado con sistema DTSC, pues utiliza los sensores del control de estabilidad para actuar sobre la suspensión.

Durante la toma de contacto con el nuevo modelo tuvimos la oportunidad de conducir la nueva mecánica 2.5 Turbo de baja presión, que recientemente ha sustituido al 2.4 T. Se trata de un cinco cilindros que mejora su potencia máxima (210 CV a 5.000 rpm) y ofrece una cifra de par superior a 32 mkg entre 1.500 y 4.500 rpm. Cuenta con sistema de distribución variable continua para las válvulas de admisión y escape y ofrece una rápida respuesta al acelerador.

Su funcionamiento es muy suave, silencioso y progresivo, ofreciendo un agrado de conducción excelente, ayudado por un adecuado escalonamiento de la caja de cambios de cinco marchas. Las prestaciones que anuncia el modelo, que promete superar las normas americanas ULEV y Euro 4, fijan la velocidad máxima en 235 km/h y la aceleración de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos, con un consumo homologado, en ciclo combinado, de 9,3 l/100 km.

La combinación de esta mecánica, junto al sistema de suspensiones activas Four-C, resulta de lo más convincente. No sólo aumenta la eficacia dinámica, sino que transmite una mayor confianza en conducción rápida. Sobre pavimentos con buen firme proporciona un elevado paso por curva sin que apenas se produzcan oscilaciones de la carrocería; si circulamos de forma relajada sobre firmes deteriorados, las suspensiones absorben las imperfecciones que podamos encontrar sin que se transmitan incómodos rebotes al habitáculo.

No es que haya cambiado mucho, pero unos pequeños retoques estéticos practicados en la carrocería e interior del Volvo S80, junto a una dirección asistida más precisa y nuevas opciones de equipamiento han permitido actualizar al modelo más emblemático de la marca sueca. Se mantienen las mecánicas Diesel, pero en gasolina se incluye una nueva 2.5 Turbo de baja presión con 210 CV que sustituye al anterior 2.4 T y, se incorporan dos interesantes opciones: la suspensión activa y la posibilidad de incluir el sistema de control de tracción y estabilidad dinámico, DTSC en toda la gama.

Es difícil apreciar las diferencias con la anterior versión, a no ser que veamos los dos modelos juntos, pero quizá lo más llamativo de la actualización del S80 sea la nueva parrilla delantera, rematada en acero pulido y con forma de rejilla reticular en lugar de los barrotes verticales tradicionales conocidos en todos los modelos de la marca. También se ha suavizado la transición hacia los grupos ópticos delanteros y a la parte inferior del paragolpes; la toma de aire y los faros antiniebla reciben un nuevo diseño.

En el lateral se instalan nuevas molduras cromadas que rematan la parte inferior del parabrisas y unos espejos retrovisores de nueva hornada que, según asegura la marca, reducen las turbulencias, disminuyen el nivel de ruido e impiden la acumulación de agua en caso de lluvia. También las molduras laterales de las puertas, pintadas en el mismo color de la carrocería, reciben una fina línea cromada en su parte superior, mientras que los tiradores de las puertas, recurren a esta terminación de efecto metálico en lugar de estar pintados en el color de la carrocería.

La trasera se ha retocado ligeramente con la adopción de molduras cromadas bajo los grupos ópticos y en la parte superior de la placa de matrícula y los paragolpes se han pintado en el mismo color de la carrocería. Los grupos ópticos posteriores, más cortos en su parte inferior, utilizan diodos LED para las luces de freno, en lugar de lámparas incandescentes convencionales.

También son sutiles los cambios producidos en el interior del modelo, que se centran en los nuevos paneles de puertas, con el asidero en posición casi vertical y nuevos materiales de mayor calidad, así como el cuadro de instrumentos que, en el caso de las variantes de seis cilindros, los relojes incorporan un ancho bisel cromado serigrafiado, mientras que en las mecánicas de cinco cilindros se incorpora el mismo cuadro utilizado en el XC90. Los materiales empleados para el acabado de la consola central y los mandos, están realizados en un tono gris, más oscuro que en de las versiones anteriores.

Para completar el trabajo, los ingenieros de Volvo han retocado ligeramente la dirección –de asistencia variable en función de la velocidad-, que ofrece ahora una respuesta más directa y mayor precisión en las trazadas. Está firmada por el especialista alemán ZF y mejora sensiblemente el tacto frente a la empleada en las anteriores versiones. Desaparece esa pequeña holgura que presentaban los modelos anteriores. Como novedad en toda la gama, se incorpora también una llave de contacto con mando a distancia que integra más funciones (la misma empleada en el XC90).

En cuanto a los niveles de terminación, denominados por Volvo, Optima I, II y III, incluyen desde el escalón inicial un conjunto de elementos como el climatizador automático, llantas de aleación, luces antiniebla, programador de velocidad, equipo de sonido con mandos en el volante, sistema de control de tracción y estabilidad o llantas de aleación de 16 pulgadas.

Las variantes Optima II –excepto en el T6, que lo incluye de serie- añaden equipo de sonido de mayor calidad, espejos exteriores abatibles, retrovisor interior con sistema antideslumbramiento, tapicería de cuero, sensor de lluvia y sistema de sujeción de equipaje en el maletero, por 1.820 euros adicionales.

En la terminación Optima III, se suma el asiento del conductor con memoria y ajuste eléctrico, espejos exteriores con memoria, equipo de sonido de alta fidelidad con amplificador de alta potencia de salida, llantas de aleación de 17 pulgadas, reposacabezas posteriores eléctricos, luces bi-xenón con lavafaros y tapicería de cuero sport. Este acabado tiene un sobreprecio de 4.490 euros, excepto en el T6 -que ya incluye parte de serie-, que cuesta 2.670 euros.

Una de las opciones más interesantes que se ofrecen en la nueva gama del S80 (1.500 euros + DSTC) es el sistema de suspensión denominado Four-C (Concepto de Chasis Continuamente Controlado) que ya fue utilizado en las variantes R del S60 y V70 en el año 2002 y que actúa conjuntamente con el sistema de control y estabilidad DSTC.

Cuando se toma una curva, la suspensión controla la presión que se ejerce sobre las cuatro ruedas. El sistema Four-C aumenta la firmeza de la suspensión cuando se toma una curva a elevada velocidad, y este efecto se prolonga aún más, si al mismo tiempo aumenta la aceleración lateral, de forma que se eleva el índice de velocidad de paso por curva. Cuando el coche está cargado también varía el índice de amortiguación para evitar que las suspensiones puedan “hacer tope”.

Para el S80 se ha adaptado en función del perfil del cliente con un tarado menos radical que en las variantes deportivas R, pero dispone de modos de utilización: Confort y Sport (no advanced). El primero de ellos está enfocado a una conducción más confortable, mientras que el modo Sport permite una conducción más decidida y enérgica, muy cercana a la que proporcionan modelos de corte deportivo.

El sistema ha sido desarrollado por Volvo junto al reconocido especialista en suspensiones de competición, Öhlins Racing. Cada amortiguador es controlado de forma individual de forma electrónica, con una cadencia de hasta 500 veces por segundo. El sistema permite variar continuamente la firmeza en menos de un cuarto de segundo, lo que evita oscilaciones de la carrocería y permite una mayor precisión en la conducción. El sistema, controlado por una centralita electrónica, tiene en cuenta la velocidad y aceleración del vehículo, la aceleración lateral, los movimientos de la suspensión de las ruedas, posición del volante y velocidad de giro, el par motor suministrado y el grado de frenada. Este sistema requiere que el vehículo esté equipado con sistema DTSC, pues utiliza los sensores del control de estabilidad para actuar sobre la suspensión.

Durante la toma de contacto con el nuevo modelo tuvimos la oportunidad de conducir la nueva mecánica 2.5 Turbo de baja presión, que recientemente ha sustituido al 2.4 T. Se trata de un cinco cilindros que mejora su potencia máxima (210 CV a 5.000 rpm) y ofrece una cifra de par superior a 32 mkg entre 1.500 y 4.500 rpm. Cuenta con sistema de distribución variable continua para las válvulas de admisión y escape y ofrece una rápida respuesta al acelerador.

Su funcionamiento es muy suave, silencioso y progresivo, ofreciendo un agrado de conducción excelente, ayudado por un adecuado escalonamiento de la caja de cambios de cinco marchas. Las prestaciones que anuncia el modelo, que promete superar las normas americanas ULEV y Euro 4, fijan la velocidad máxima en 235 km/h y la aceleración de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos, con un consumo homologado, en ciclo combinado, de 9,3 l/100 km.

La combinación de esta mecánica, junto al sistema de suspensiones activas Four-C, resulta de lo más convincente. No sólo aumenta la eficacia dinámica, sino que transmite una mayor confianza en conducción rápida. Sobre pavimentos con buen firme proporciona un elevado paso por curva sin que apenas se produzcan oscilaciones de la carrocería; si circulamos de forma relajada sobre firmes deteriorados, las suspensiones absorben las imperfecciones que podamos encontrar sin que se transmitan incómodos rebotes al habitáculo.

No es que haya cambiado mucho, pero unos pequeños retoques estéticos practicados en la carrocería e interior del Volvo S80, junto a una dirección asistida más precisa y nuevas opciones de equipamiento han permitido actualizar al modelo más emblemático de la marca sueca. Se mantienen las mecánicas Diesel, pero en gasolina se incluye una nueva 2.5 Turbo de baja presión con 210 CV que sustituye al anterior 2.4 T y, se incorporan dos interesantes opciones: la suspensión activa y la posibilidad de incluir el sistema de control de tracción y estabilidad dinámico, DTSC en toda la gama.

Es difícil apreciar las diferencias con la anterior versión, a no ser que veamos los dos modelos juntos, pero quizá lo más llamativo de la actualización del S80 sea la nueva parrilla delantera, rematada en acero pulido y con forma de rejilla reticular en lugar de los barrotes verticales tradicionales conocidos en todos los modelos de la marca. También se ha suavizado la transición hacia los grupos ópticos delanteros y a la parte inferior del paragolpes; la toma de aire y los faros antiniebla reciben un nuevo diseño.

En el lateral se instalan nuevas molduras cromadas que rematan la parte inferior del parabrisas y unos espejos retrovisores de nueva hornada que, según asegura la marca, reducen las turbulencias, disminuyen el nivel de ruido e impiden la acumulación de agua en caso de lluvia. También las molduras laterales de las puertas, pintadas en el mismo color de la carrocería, reciben una fina línea cromada en su parte superior, mientras que los tiradores de las puertas, recurren a esta terminación de efecto metálico en lugar de estar pintados en el color de la carrocería.

La trasera se ha retocado ligeramente con la adopción de molduras cromadas bajo los grupos ópticos y en la parte superior de la placa de matrícula y los paragolpes se han pintado en el mismo color de la carrocería. Los grupos ópticos posteriores, más cortos en su parte inferior, utilizan diodos LED para las luces de freno, en lugar de lámparas incandescentes convencionales.

También son sutiles los cambios producidos en el interior del modelo, que se centran en los nuevos paneles de puertas, con el asidero en posición casi vertical y nuevos materiales de mayor calidad, así como el cuadro de instrumentos que, en el caso de las variantes de seis cilindros, los relojes incorporan un ancho bisel cromado serigrafiado, mientras que en las mecánicas de cinco cilindros se incorpora el mismo cuadro utilizado en el XC90. Los materiales empleados para el acabado de la consola central y los mandos, están realizados en un tono gris, más oscuro que en de las versiones anteriores.

Para completar el trabajo, los ingenieros de Volvo han retocado ligeramente la dirección –de asistencia variable en función de la velocidad-, que ofrece ahora una respuesta más directa y mayor precisión en las trazadas. Está firmada por el especialista alemán ZF y mejora sensiblemente el tacto frente a la empleada en las anteriores versiones. Desaparece esa pequeña holgura que presentaban los modelos anteriores. Como novedad en toda la gama, se incorpora también una llave de contacto con mando a distancia que integra más funciones (la misma empleada en el XC90).

En cuanto a los niveles de terminación, denominados por Volvo, Optima I, II y III, incluyen desde el escalón inicial un conjunto de elementos como el climatizador automático, llantas de aleación, luces antiniebla, programador de velocidad, equipo de sonido con mandos en el volante, sistema de control de tracción y estabilidad o llantas de aleación de 16 pulgadas.

Las variantes Optima II –excepto en el T6, que lo incluye de serie- añaden equipo de sonido de mayor calidad, espejos exteriores abatibles, retrovisor interior con sistema antideslumbramiento, tapicería de cuero, sensor de lluvia y sistema de sujeción de equipaje en el maletero, por 1.820 euros adicionales.

En la terminación Optima III, se suma el asiento del conductor con memoria y ajuste eléctrico, espejos exteriores con memoria, equipo de sonido de alta fidelidad con amplificador de alta potencia de salida, llantas de aleación de 17 pulgadas, reposacabezas posteriores eléctricos, luces bi-xenón con lavafaros y tapicería de cuero sport. Este acabado tiene un sobreprecio de 4.490 euros, excepto en el T6 -que ya incluye parte de serie-, que cuesta 2.670 euros.

Una de las opciones más interesantes que se ofrecen en la nueva gama del S80 (1.500 euros + DSTC) es el sistema de suspensión denominado Four-C (Concepto de Chasis Continuamente Controlado) que ya fue utilizado en las variantes R del S60 y V70 en el año 2002 y que actúa conjuntamente con el sistema de control y estabilidad DSTC.

Cuando se toma una curva, la suspensión controla la presión que se ejerce sobre las cuatro ruedas. El sistema Four-C aumenta la firmeza de la suspensión cuando se toma una curva a elevada velocidad, y este efecto se prolonga aún más, si al mismo tiempo aumenta la aceleración lateral, de forma que se eleva el índice de velocidad de paso por curva. Cuando el coche está cargado también varía el índice de amortiguación para evitar que las suspensiones puedan “hacer tope”.

Para el S80 se ha adaptado en función del perfil del cliente con un tarado menos radical que en las variantes deportivas R, pero dispone de modos de utilización: Confort y Sport (no advanced). El primero de ellos está enfocado a una conducción más confortable, mientras que el modo Sport permite una conducción más decidida y enérgica, muy cercana a la que proporcionan modelos de corte deportivo.

El sistema ha sido desarrollado por Volvo junto al reconocido especialista en suspensiones de competición, Öhlins Racing. Cada amortiguador es controlado de forma individual de forma electrónica, con una cadencia de hasta 500 veces por segundo. El sistema permite variar continuamente la firmeza en menos de un cuarto de segundo, lo que evita oscilaciones de la carrocería y permite una mayor precisión en la conducción. El sistema, controlado por una centralita electrónica, tiene en cuenta la velocidad y aceleración del vehículo, la aceleración lateral, los movimientos de la suspensión de las ruedas, posición del volante y velocidad de giro, el par motor suministrado y el grado de frenada. Este sistema requiere que el vehículo esté equipado con sistema DTSC, pues utiliza los sensores del control de estabilidad para actuar sobre la suspensión.

Durante la toma de contacto con el nuevo modelo tuvimos la oportunidad de conducir la nueva mecánica 2.5 Turbo de baja presión, que recientemente ha sustituido al 2.4 T. Se trata de un cinco cilindros que mejora su potencia máxima (210 CV a 5.000 rpm) y ofrece una cifra de par superior a 32 mkg entre 1.500 y 4.500 rpm. Cuenta con sistema de distribución variable continua para las válvulas de admisión y escape y ofrece una rápida respuesta al acelerador.

Su funcionamiento es muy suave, silencioso y progresivo, ofreciendo un agrado de conducción excelente, ayudado por un adecuado escalonamiento de la caja de cambios de cinco marchas. Las prestaciones que anuncia el modelo, que promete superar las normas americanas ULEV y Euro 4, fijan la velocidad máxima en 235 km/h y la aceleración de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos, con un consumo homologado, en ciclo combinado, de 9,3 l/100 km.

La combinación de esta mecánica, junto al sistema de suspensiones activas Four-C, resulta de lo más convincente. No sólo aumenta la eficacia dinámica, sino que transmite una mayor confianza en conducción rápida. Sobre pavimentos con buen firme proporciona un elevado paso por curva sin que apenas se produzcan oscilaciones de la carrocería; si circulamos de forma relajada sobre firmes deteriorados, las suspensiones absorben las imperfecciones que podamos encontrar sin que se transmitan incómodos rebotes al habitáculo.

No es que haya cambiado mucho, pero unos pequeños retoques estéticos practicados en la carrocería e interior del Volvo S80, junto a una dirección asistida más precisa y nuevas opciones de equipamiento han permitido actualizar al modelo más emblemático de la marca sueca. Se mantienen las mecánicas Diesel, pero en gasolina se incluye una nueva 2.5 Turbo de baja presión con 210 CV que sustituye al anterior 2.4 T y, se incorporan dos interesantes opciones: la suspensión activa y la posibilidad de incluir el sistema de control de tracción y estabilidad dinámico, DTSC en toda la gama.

Es difícil apreciar las diferencias con la anterior versión, a no ser que veamos los dos modelos juntos, pero quizá lo más llamativo de la actualización del S80 sea la nueva parrilla delantera, rematada en acero pulido y con forma de rejilla reticular en lugar de los barrotes verticales tradicionales conocidos en todos los modelos de la marca. También se ha suavizado la transición hacia los grupos ópticos delanteros y a la parte inferior del paragolpes; la toma de aire y los faros antiniebla reciben un nuevo diseño.

En el lateral se instalan nuevas molduras cromadas que rematan la parte inferior del parabrisas y unos espejos retrovisores de nueva hornada que, según asegura la marca, reducen las turbulencias, disminuyen el nivel de ruido e impiden la acumulación de agua en caso de lluvia. También las molduras laterales de las puertas, pintadas en el mismo color de la carrocería, reciben una fina línea cromada en su parte superior, mientras que los tiradores de las puertas, recurren a esta terminación de efecto metálico en lugar de estar pintados en el color de la carrocería.

La trasera se ha retocado ligeramente con la adopción de molduras cromadas bajo los grupos ópticos y en la parte superior de la placa de matrícula y los paragolpes se han pintado en el mismo color de la carrocería. Los grupos ópticos posteriores, más cortos en su parte inferior, utilizan diodos LED para las luces de freno, en lugar de lámparas incandescentes convencionales.

También son sutiles los cambios producidos en el interior del modelo, que se centran en los nuevos paneles de puertas, con el asidero en posición casi vertical y nuevos materiales de mayor calidad, así como el cuadro de instrumentos que, en el caso de las variantes de seis cilindros, los relojes incorporan un ancho bisel cromado serigrafiado, mientras que en las mecánicas de cinco cilindros se incorpora el mismo cuadro utilizado en el XC90. Los materiales empleados para el acabado de la consola central y los mandos, están realizados en un tono gris, más oscuro que en de las versiones anteriores.

Para completar el trabajo, los ingenieros de Volvo han retocado ligeramente la dirección –de asistencia variable en función de la velocidad-, que ofrece ahora una respuesta más directa y mayor precisión en las trazadas. Está firmada por el especialista alemán ZF y mejora sensiblemente el tacto frente a la empleada en las anteriores versiones. Desaparece esa pequeña holgura que presentaban los modelos anteriores. Como novedad en toda la gama, se incorpora también una llave de contacto con mando a distancia que integra más funciones (la misma empleada en el XC90).

En cuanto a los niveles de terminación, denominados por Volvo, Optima I, II y III, incluyen desde el escalón inicial un conjunto de elementos como el climatizador automático, llantas de aleación, luces antiniebla, programador de velocidad, equipo de sonido con mandos en el volante, sistema de control de tracción y estabilidad o llantas de aleación de 16 pulgadas.

Las variantes Optima II –excepto en el T6, que lo incluye de serie- añaden equipo de sonido de mayor calidad, espejos exteriores abatibles, retrovisor interior con sistema antideslumbramiento, tapicería de cuero, sensor de lluvia y sistema de sujeción de equipaje en el maletero, por 1.820 euros adicionales.

En la terminación Optima III, se suma el asiento del conductor con memoria y ajuste eléctrico, espejos exteriores con memoria, equipo de sonido de alta fidelidad con amplificador de alta potencia de salida, llantas de aleación de 17 pulgadas, reposacabezas posteriores eléctricos, luces bi-xenón con lavafaros y tapicería de cuero sport. Este acabado tiene un sobreprecio de 4.490 euros, excepto en el T6 -que ya incluye parte de serie-, que cuesta 2.670 euros.

Una de las opciones más interesantes que se ofrecen en la nueva gama del S80 (1.500 euros + DSTC) es el sistema de suspensión denominado Four-C (Concepto de Chasis Continuamente Controlado) que ya fue utilizado en las variantes R del S60 y V70 en el año 2002 y que actúa conjuntamente con el sistema de control y estabilidad DSTC.

Cuando se toma una curva, la suspensión controla la presión que se ejerce sobre las cuatro ruedas. El sistema Four-C aumenta la firmeza de la suspensión cuando se toma una curva a elevada velocidad, y este efecto se prolonga aún más, si al mismo tiempo aumenta la aceleración lateral, de forma que se eleva el índice de velocidad de paso por curva. Cuando el coche está cargado también varía el índice de amortiguación para evitar que las suspensiones puedan “hacer tope”.

Para el S80 se ha adaptado en función del perfil del cliente con un tarado menos radical que en las variantes deportivas R, pero dispone de modos de utilización: Confort y Sport (no advanced). El primero de ellos está enfocado a una conducción más confortable, mientras que el modo Sport permite una conducción más decidida y enérgica, muy cercana a la que proporcionan modelos de corte deportivo.

El sistema ha sido desarrollado por Volvo junto al reconocido especialista en suspensiones de competición, Öhlins Racing. Cada amortiguador es controlado de forma individual de forma electrónica, con una cadencia de hasta 500 veces por segundo. El sistema permite variar continuamente la firmeza en menos de un cuarto de segundo, lo que evita oscilaciones de la carrocería y permite una mayor precisión en la conducción. El sistema, controlado por una centralita electrónica, tiene en cuenta la velocidad y aceleración del vehículo, la aceleración lateral, los movimientos de la suspensión de las ruedas, posición del volante y velocidad de giro, el par motor suministrado y el grado de frenada. Este sistema requiere que el vehículo esté equipado con sistema DTSC, pues utiliza los sensores del control de estabilidad para actuar sobre la suspensión.

Durante la toma de contacto con el nuevo modelo tuvimos la oportunidad de conducir la nueva mecánica 2.5 Turbo de baja presión, que recientemente ha sustituido al 2.4 T. Se trata de un cinco cilindros que mejora su potencia máxima (210 CV a 5.000 rpm) y ofrece una cifra de par superior a 32 mkg entre 1.500 y 4.500 rpm. Cuenta con sistema de distribución variable continua para las válvulas de admisión y escape y ofrece una rápida respuesta al acelerador.

Su funcionamiento es muy suave, silencioso y progresivo, ofreciendo un agrado de conducción excelente, ayudado por un adecuado escalonamiento de la caja de cambios de cinco marchas. Las prestaciones que anuncia el modelo, que promete superar las normas americanas ULEV y Euro 4, fijan la velocidad máxima en 235 km/h y la aceleración de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos, con un consumo homologado, en ciclo combinado, de 9,3 l/100 km.

La combinación de esta mecánica, junto al sistema de suspensiones activas Four-C, resulta de lo más convincente. No sólo aumenta la eficacia dinámica, sino que transmite una mayor confianza en conducción rápida. Sobre pavimentos con buen firme proporciona un elevado paso por curva sin que apenas se produzcan oscilaciones de la carrocería; si circulamos de forma relajada sobre firmes deteriorados, las suspensiones absorben las imperfecciones que podamos encontrar sin que se transmitan incómodos rebotes al habitáculo.

No es que haya cambiado mucho, pero unos pequeños retoques estéticos practicados en la carrocería e interior del Volvo S80, junto a una dirección asistida más precisa y nuevas opciones de equipamiento han permitido actualizar al modelo más emblemático de la marca sueca. Se mantienen las mecánicas Diesel, pero en gasolina se incluye una nueva 2.5 Turbo de baja presión con 210 CV que sustituye al anterior 2.4 T y, se incorporan dos interesantes opciones: la suspensión activa y la posibilidad de incluir el sistema de control de tracción y estabilidad dinámico, DTSC en toda la gama.

Es difícil apreciar las diferencias con la anterior versión, a no ser que veamos los dos modelos juntos, pero quizá lo más llamativo de la actualización del S80 sea la nueva parrilla delantera, rematada en acero pulido y con forma de rejilla reticular en lugar de los barrotes verticales tradicionales conocidos en todos los modelos de la marca. También se ha suavizado la transición hacia los grupos ópticos delanteros y a la parte inferior del paragolpes; la toma de aire y los faros antiniebla reciben un nuevo diseño.

En el lateral se instalan nuevas molduras cromadas que rematan la parte inferior del parabrisas y unos espejos retrovisores de nueva hornada que, según asegura la marca, reducen las turbulencias, disminuyen el nivel de ruido e impiden la acumulación de agua en caso de lluvia. También las molduras laterales de las puertas, pintadas en el mismo color de la carrocería, reciben una fina línea cromada en su parte superior, mientras que los tiradores de las puertas, recurren a esta terminación de efecto metálico en lugar de estar pintados en el color de la carrocería.

La trasera se ha retocado ligeramente con la adopción de molduras cromadas bajo los grupos ópticos y en la parte superior de la placa de matrícula y los paragolpes se han pintado en el mismo color de la carrocería. Los grupos ópticos posteriores, más cortos en su parte inferior, utilizan diodos LED para las luces de freno, en lugar de lámparas incandescentes convencionales.

También son sutiles los cambios producidos en el interior del modelo, que se centran en los nuevos paneles de puertas, con el asidero en posición casi vertical y nuevos materiales de mayor calidad, así como el cuadro de instrumentos que, en el caso de las variantes de seis cilindros, los relojes incorporan un ancho bisel cromado serigrafiado, mientras que en las mecánicas de cinco cilindros se incorpora el mismo cuadro utilizado en el XC90. Los materiales empleados para el acabado de la consola central y los mandos, están realizados en un tono gris, más oscuro que en de las versiones anteriores.

Para completar el trabajo, los ingenieros de Volvo han retocado ligeramente la dirección –de asistencia variable en función de la velocidad-, que ofrece ahora una respuesta más directa y mayor precisión en las trazadas. Está firmada por el especialista alemán ZF y mejora sensiblemente el tacto frente a la empleada en las anteriores versiones. Desaparece esa pequeña holgura que presentaban los modelos anteriores. Como novedad en toda la gama, se incorpora también una llave de contacto con mando a distancia que integra más funciones (la misma empleada en el XC90).

En cuanto a los niveles de terminación, denominados por Volvo, Optima I, II y III, incluyen desde el escalón inicial un conjunto de elementos como el climatizador automático, llantas de aleación, luces antiniebla, programador de velocidad, equipo de sonido con mandos en el volante, sistema de control de tracción y estabilidad o llantas de aleación de 16 pulgadas.

Las variantes Optima II –excepto en el T6, que lo incluye de serie- añaden equipo de sonido de mayor calidad, espejos exteriores abatibles, retrovisor interior con sistema antideslumbramiento, tapicería de cuero, sensor de lluvia y sistema de sujeción de equipaje en el maletero, por 1.820 euros adicionales.

En la terminación Optima III, se suma el asiento del conductor con memoria y ajuste eléctrico, espejos exteriores con memoria, equipo de sonido de alta fidelidad con amplificador de alta potencia de salida, llantas de aleación de 17 pulgadas, reposacabezas posteriores eléctricos, luces bi-xenón con lavafaros y tapicería de cuero sport. Este acabado tiene un sobreprecio de 4.490 euros, excepto en el T6 -que ya incluye parte de serie-, que cuesta 2.670 euros.

Una de las opciones más interesantes que se ofrecen en la nueva gama del S80 (1.500 euros + DSTC) es el sistema de suspensión denominado Four-C (Concepto de Chasis Continuamente Controlado) que ya fue utilizado en las variantes R del S60 y V70 en el año 2002 y que actúa conjuntamente con el sistema de control y estabilidad DSTC.

Cuando se toma una curva, la suspensión controla la presión que se ejerce sobre las cuatro ruedas. El sistema Four-C aumenta la firmeza de la suspensión cuando se toma una curva a elevada velocidad, y este efecto se prolonga aún más, si al mismo tiempo aumenta la aceleración lateral, de forma que se eleva el índice de velocidad de paso por curva. Cuando el coche está cargado también varía el índice de amortiguación para evitar que las suspensiones puedan “hacer tope”.

Para el S80 se ha adaptado en función del perfil del cliente con un tarado menos radical que en las variantes deportivas R, pero dispone de modos de utilización: Confort y Sport (no advanced). El primero de ellos está enfocado a una conducción más confortable, mientras que el modo Sport permite una conducción más decidida y enérgica, muy cercana a la que proporcionan modelos de corte deportivo.

El sistema ha sido desarrollado por Volvo junto al reconocido especialista en suspensiones de competición, Öhlins Racing. Cada amortiguador es controlado de forma individual de forma electrónica, con una cadencia de hasta 500 veces por segundo. El sistema permite variar continuamente la firmeza en menos de un cuarto de segundo, lo que evita oscilaciones de la carrocería y permite una mayor precisión en la conducción. El sistema, controlado por una centralita electrónica, tiene en cuenta la velocidad y aceleración del vehículo, la aceleración lateral, los movimientos de la suspensión de las ruedas, posición del volante y velocidad de giro, el par motor suministrado y el grado de frenada. Este sistema requiere que el vehículo esté equipado con sistema DTSC, pues utiliza los sensores del control de estabilidad para actuar sobre la suspensión.

Durante la toma de contacto con el nuevo modelo tuvimos la oportunidad de conducir la nueva mecánica 2.5 Turbo de baja presión, que recientemente ha sustituido al 2.4 T. Se trata de un cinco cilindros que mejora su potencia máxima (210 CV a 5.000 rpm) y ofrece una cifra de par superior a 32 mkg entre 1.500 y 4.500 rpm. Cuenta con sistema de distribución variable continua para las válvulas de admisión y escape y ofrece una rápida respuesta al acelerador.

Su funcionamiento es muy suave, silencioso y progresivo, ofreciendo un agrado de conducción excelente, ayudado por un adecuado escalonamiento de la caja de cambios de cinco marchas. Las prestaciones que anuncia el modelo, que promete superar las normas americanas ULEV y Euro 4, fijan la velocidad máxima en 235 km/h y la aceleración de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos, con un consumo homologado, en ciclo combinado, de 9,3 l/100 km.

La combinación de esta mecánica, junto al sistema de suspensiones activas Four-C, resulta de lo más convincente. No sólo aumenta la eficacia dinámica, sino que transmite una mayor confianza en conducción rápida. Sobre pavimentos con buen firme proporciona un elevado paso por curva sin que apenas se produzcan oscilaciones de la carrocería; si circulamos de forma relajada sobre firmes deteriorados, las suspensiones absorben las imperfecciones que podamos encontrar sin que se transmitan incómodos rebotes al habitáculo.

No es que haya cambiado mucho, pero unos pequeños retoques estéticos practicados en la carrocería e interior del Volvo S80, junto a una dirección asistida más precisa y nuevas opciones de equipamiento han permitido actualizar al modelo más emblemático de la marca sueca. Se mantienen las mecánicas Diesel, pero en gasolina se incluye una nueva 2.5 Turbo de baja presión con 210 CV que sustituye al anterior 2.4 T y, se incorporan dos interesantes opciones: la suspensión activa y la posibilidad de incluir el sistema de control de tracción y estabilidad dinámico, DTSC en toda la gama.

Es difícil apreciar las diferencias con la anterior versión, a no ser que veamos los dos modelos juntos, pero quizá lo más llamativo de la actualización del S80 sea la nueva parrilla delantera, rematada en acero pulido y con forma de rejilla reticular en lugar de los barrotes verticales tradicionales conocidos en todos los modelos de la marca. También se ha suavizado la transición hacia los grupos ópticos delanteros y a la parte inferior del paragolpes; la toma de aire y los faros antiniebla reciben un nuevo diseño.

En el lateral se instalan nuevas molduras cromadas que rematan la parte inferior del parabrisas y unos espejos retrovisores de nueva hornada que, según asegura la marca, reducen las turbulencias, disminuyen el nivel de ruido e impiden la acumulación de agua en caso de lluvia. También las molduras laterales de las puertas, pintadas en el mismo color de la carrocería, reciben una fina línea cromada en su parte superior, mientras que los tiradores de las puertas, recurren a esta terminación de efecto metálico en lugar de estar pintados en el color de la carrocería.

La trasera se ha retocado ligeramente con la adopción de molduras cromadas bajo los grupos ópticos y en la parte superior de la placa de matrícula y los paragolpes se han pintado en el mismo color de la carrocería. Los grupos ópticos posteriores, más cortos en su parte inferior, utilizan diodos LED para las luces de freno, en lugar de lámparas incandescentes convencionales.

También son sutiles los cambios producidos en el interior del modelo, que se centran en los nuevos paneles de puertas, con el asidero en posición casi vertical y nuevos materiales de mayor calidad, así como el cuadro de instrumentos que, en el caso de las variantes de seis cilindros, los relojes incorporan un ancho bisel cromado serigrafiado, mientras que en las mecánicas de cinco cilindros se incorpora el mismo cuadro utilizado en el XC90. Los materiales empleados para el acabado de la consola central y los mandos, están realizados en un tono gris, más oscuro que en de las versiones anteriores.

Para completar el trabajo, los ingenieros de Volvo han retocado ligeramente la dirección –de asistencia variable en función de la velocidad-, que ofrece ahora una respuesta más directa y mayor precisión en las trazadas. Está firmada por el especialista alemán ZF y mejora sensiblemente el tacto frente a la empleada en las anteriores versiones. Desaparece esa pequeña holgura que presentaban los modelos anteriores. Como novedad en toda la gama, se incorpora también una llave de contacto con mando a distancia que integra más funciones (la misma empleada en el XC90).

En cuanto a los niveles de terminación, denominados por Volvo, Optima I, II y III, incluyen desde el escalón inicial un conjunto de elementos como el climatizador automático, llantas de aleación, luces antiniebla, programador de velocidad, equipo de sonido con mandos en el volante, sistema de control de tracción y estabilidad o llantas de aleación de 16 pulgadas.

Las variantes Optima II –excepto en el T6, que lo incluye de serie- añaden equipo de sonido de mayor calidad, espejos exteriores abatibles, retrovisor interior con sistema antideslumbramiento, tapicería de cuero, sensor de lluvia y sistema de sujeción de equipaje en el maletero, por 1.820 euros adicionales.

En la terminación Optima III, se suma el asiento del conductor con memoria y ajuste eléctrico, espejos exteriores con memoria, equipo de sonido de alta fidelidad con amplificador de alta potencia de salida, llantas de aleación de 17 pulgadas, reposacabezas posteriores eléctricos, luces bi-xenón con lavafaros y tapicería de cuero sport. Este acabado tiene un sobreprecio de 4.490 euros, excepto en el T6 -que ya incluye parte de serie-, que cuesta 2.670 euros.

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