Mazda2 1.4 CRTD Sportive

El Mazda2 es un utilitario que destaca por su espacio interior y su comportamiento dinámico, entre los mejores del segmento. Sin embargo, no consigue la perfección, ya que echa de menos un motor Diesel de mayor potencia y capacidad prestacional.
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Mazda2 1.4 CRTD Sportive
Mazda2 1.4 CRTD Sportive

Los frenos también nos han gustado, tanto por tacto (es fácil dosificar la frenada) como por mordiente. Sin embargo, su umbral de fatiga no es demasiado alto y las distancias de frenado desde 140 km/h no son lo cortas que cabría esperar de un modelo con ABS y con unos neúmaticos de 195/50; en las pruebas realizadas por nuestro Centro Técnico el Mazda2 ha parado en unos 76,1 metros. Para que os hagais una idea, un “coche malo” supera los 80 metros y otros de mejor nivel suelen rebasar ligeramente los 72 metros.

Otra de las cosas positivas del Mazda2 se lo confiere su carácter de "monovolumen pequeño". Su portón trasero y un plano de carga muy bajo facilita la introducción de objetos, aunque su maletero de 301 litros de capacidad (285 litros el Fiesta, 337 el Fusion) no es ninguna referencia en el segmento; caben un par de maletas y poco más. Sin embargo, se puede jugar con la configuración de los asientos traseros para que, abatiéndolos, la capacidad de carga sea aún mayor. Además, también se puede abatir el respaldo del asiento del copiloto para permitir el transporte de objetos largos. Al mismo tiempo, la banqueta de las plazas traseras y la del copiloto pueden “abrirse” para introducir objetos pequeños y planos. También se cuenta con huecos en las puertas, en el lado izquierdo del salpicadero y en la guantera, que está partida en dos, con el fin de poder meter objetos de tamaño reducido en una de las mitades sin que se muevan demasiado en su interior.

Las plazas traseras ofrecen un espacio bastante desahogado a sus ocupantes. Tiene las mejores cifras de habitabilidad del segmento en todas las dimensiones, tanto en altura como en espacio para las piernas, mientras que en anchura sólo es superado por el Ibiza de Seat. Aún con eso, es recomendable que sólo viajen tres personas atrás para un mayor confort. Por su parte, las plazas delanteras son igualmente cómodas, aunque el puesto de conducción no nos ha gustado demasiado. Uno no puede regular en profundidad el volante, ni en demasiada altura el asiento; e, igualmente, no queda sitio para que apoyemos el pie izquierdo, algo que en viajes largos se echa de menos.

¿Y el precio qué?, os preguntareis. La verdad es que el Mazda2 no es el más barato entre sus rivales; al contrario es uno de los más caros. Con un precio base de 14.850 euros, supera a Peugeot 206, Opel Corsa, Ford Fiesta o Citroën C3, algo que puede justificarse por el prestigio de la marca japonesa y por un equipamiento más completo en el que no faltan elementos como el airbag de conductor, acompañante y laterales, el aire acondicionado, el ABS, los elevalunas eléctricos traseros, los faros antiniebla, las llantas de aleación, los mandos de la radio en el volante (aunque hay que pagar aparte el reproductor de cassette o CD) y el pomo y el volante en cuero. Como opción, algo que no ofrecen todos sus rivales, también se puede adquirir el control de estabilidad ESP, que, junto a los airbags de cortina delanteros, se venden en un pack a 780 euros.

Pero no nos hemos vuelto a referir a ese espíritu deportivo que sí posee este Mazda 2. El modelo japonés hace gala de un comportamiento exquisito en todas las circunstacias. A grandes velocidades y en vías en buen estado muestra un notable aplomo, algo que hay que agradecer a unas suspensiones firmes, que evitan que el coche rebote demasiado y hacen desaparecer esa tan desagradable sensación de flotación que dejan otros modelos de la competencia. La dirección, de una gran precisión, ayuda también en ese cometido, ya que no peca del "nerviosismo" y tiene correcta asistencia.

Cuando los tramos se retuercen, el automóvil sigue otorgando esa sensación de seguridad. Bien es cierto que la carrocería oscila, pero es un movimiento no demasiado pronunciado y que no compromete el dinamismo del modelo. Subvirador por la propia naturaleza de ser un tracción delantera, la trasera se coloca con bastante dulzura a la hora de levantar el pie en curvas de radio medio. En los giros más cerrados es algo más torpón, algo que también hay que achacar a un motor algo perezoso en la zona baja del cuentavueltas y que impide salir con aceleración de las mismas. Con la misma plataforma que el Fiesta, el tratamiento específico que han recibido las suspensiones, con nuevos reglajes, y los amortiguadores, más firmes, hacen que la deportividad del utilitario japonés sea muy superior a la del modelo de Ford.

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