Smart Roadster 60

Muchos son los prejuicios que teníamos con este coche antes de la primera toma de contacto. Sin embargo, poco a poco y kilómetro a kilómetro, éstos se han ido disipando hasta obtener como resultado una opinión favorable del modelo. En una mecánica agradable y en una conducción divertidísima se apoya nuestra nueva concepción.
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Smart Roadster 60
Smart Roadster 60

Como ya hemos comentado, se trata de un vehículo de capricho, pero esta característica no se plasma en el interior, que resulta bastante sobrio y que ofrece unos acabados –en el caso de los botones, por ejemplo- que no se encuentran en el nivel esperado. No obstante, el pomo de la palanca y el volante vienen forrados en cuero –para la versión de 82 CV-, algo que aporta elegancia y lujo al conjunto.

La posición al volante nos ha parecido muy baja –es lo que la marca buscaba-, pero el acceso a ella nos ha resultado incómodo –por el escaso espacio- y ha sido causa de agujetas en los días posteriores a las pruebas. Desde el asiento del conductor, tenemos algunos problemas para accionar con comodidad el ventilador del aire acondicionado –elemento opcional que cuesta 800 euros- y nos quedan bastante alejados los botones de los elevalunas eléctricos y de apertura/cierre de capota, que se encuentran “escondidos” a la misma altura que la palanca de cambios en la consola central. Nuestra unidad de pruebas incluía además reposabrazos –también opcional, el conjunto de reposabrazos y los acabados interiores en color plateado por 270 euros-. El primero de estos elementos no hace más que entorpecer las funciones de conducción y, a nuestro juicio, sobra.

Los asientos recogen de manera correcta, lo que ocurre es los tapizados en cuero –la opción pack cuero sale por 800 euros adicionales- los hacen más resbaladizos que unos tapizados en tela normal. Desde la posición de conducción sí se controlan a la perfección cuatro grandes relojes con deportivo fondo blanco que nos ofrecen información acerca de la presión de soplado del turbo –manómetro-, sobre la temperatura del agua, el cuentavueltas y el velocímetro. Los dos primeros relojes son una opción –135 euros-.

Un elemento curioso, aunque también sea opcional (45 euros), es el portacd’s con posavasos incorporado. Si lo incluimos entre nuestro equipamiento, lo encontraremos en la consola central debajo de los “escondidos” botones de los elevalunas y capota eléctrica. Uno de los elementos que nos ha parecido muy completo y sencillo de utilizar es el ordenador de a bordo, que resulta muy intuitivo. Desde este dispositivo, podemos controlar la autonomía que tenemos, el consumo y tiempos medios de nuestro recorrido, así como la velocidad media a la que hemos circulado.

Para quienes, sumando y sumando, quieran más opciones, también está disponible un cargador de seis cd’s de acceso francamente mejorable. El aparato en cuestión (350 euros) se coloca detrás del asiento del conductor, lo que hace inviable su carga ni siquiera en un atasco; es necesario salir del coche para acceder al mismo.

Resumiendo, los elementos opcionales que montaba nuestra unidad de pruebas han encarecido el precio en 5.435 euros. Más abajo hemos añadido un recuadro con cada uno de los elementos que forman cada paquete de equipamiento adicional y su precio.

La posición en nuestro mercado del Roadster es un tanto “particular”. De hecho, no cuenta con ningún contricante que le pueda hacer frente directamente, porque no se trata de un modelo muy común. En la pestaña de rivales, te ofrecemos un análisis de algunos modelos que, de antemano, sabemos que no se adaptan 100 por cien al concepto exclusivista del Smart, bien por su potencia, bien por el precio, bien por el número de plazas, aunque todos sabemos que sí son divertidos de conducir.

La gama Roadster está compuesta por dos versiones en nuestro país. La que hemos analizado, que es la más alta (82 CV de potencia), y una más básica, de 61 CV, que también dispone de cambio secuencial de seis velocidades. Además, dentro de la familia Roadster encontramos el Coupé, que resulta más caro (20.725 euros como precio base sin opciones), cambia la configuración de la carrocería –porque no es descapotable- y monta el mismo propulsor que nuestro protagonista.

Nuestra unidad de prueba incluía todos los packs disponibles para este modelo, lo que implica un aumento de su precio desde 18.850 euros de la versión básica a 24.285 euros.
Pack cuero: asientos deportivos en cuero con calefacción (800 €)
Pack confort: ordenador de a bordo, dirección eléctrica EPS, control de limpiaparabrisas y Tempomat (800 €).
Pack deportivo: volante deportivo y forro del cambio en cuero y llantas spikeline (950 €).
Pack seguridad plus: luces antiniebla, espejos eléctricos calefactados y sidebags.

Como ya hemos comentado, se trata de un vehículo de capricho, pero esta característica no se plasma en el interior, que resulta bastante sobrio y que ofrece unos acabados –en el caso de los botones, por ejemplo- que no se encuentran en el nivel esperado. No obstante, el pomo de la palanca y el volante vienen forrados en cuero –para la versión de 82 CV-, algo que aporta elegancia y lujo al conjunto.

La posición al volante nos ha parecido muy baja –es lo que la marca buscaba-, pero el acceso a ella nos ha resultado incómodo –por el escaso espacio- y ha sido causa de agujetas en los días posteriores a las pruebas. Desde el asiento del conductor, tenemos algunos problemas para accionar con comodidad el ventilador del aire acondicionado –elemento opcional que cuesta 800 euros- y nos quedan bastante alejados los botones de los elevalunas eléctricos y de apertura/cierre de capota, que se encuentran “escondidos” a la misma altura que la palanca de cambios en la consola central. Nuestra unidad de pruebas incluía además reposabrazos –también opcional, el conjunto de reposabrazos y los acabados interiores en color plateado por 270 euros-. El primero de estos elementos no hace más que entorpecer las funciones de conducción y, a nuestro juicio, sobra.

Los asientos recogen de manera correcta, lo que ocurre es los tapizados en cuero –la opción pack cuero sale por 800 euros adicionales- los hacen más resbaladizos que unos tapizados en tela normal. Desde la posición de conducción sí se controlan a la perfección cuatro grandes relojes con deportivo fondo blanco que nos ofrecen información acerca de la presión de soplado del turbo –manómetro-, sobre la temperatura del agua, el cuentavueltas y el velocímetro. Los dos primeros relojes son una opción –135 euros-.

Un elemento curioso, aunque también sea opcional (45 euros), es el portacd’s con posavasos incorporado. Si lo incluimos entre nuestro equipamiento, lo encontraremos en la consola central debajo de los “escondidos” botones de los elevalunas y capota eléctrica. Uno de los elementos que nos ha parecido muy completo y sencillo de utilizar es el ordenador de a bordo, que resulta muy intuitivo. Desde este dispositivo, podemos controlar la autonomía que tenemos, el consumo y tiempos medios de nuestro recorrido, así como la velocidad media a la que hemos circulado.

Para quienes, sumando y sumando, quieran más opciones, también está disponible un cargador de seis cd’s de acceso francamente mejorable. El aparato en cuestión (350 euros) se coloca detrás del asiento del conductor, lo que hace inviable su carga ni siquiera en un atasco; es necesario salir del coche para acceder al mismo.

Resumiendo, los elementos opcionales que montaba nuestra unidad de pruebas han encarecido el precio en 5.435 euros. Más abajo hemos añadido un recuadro con cada uno de los elementos que forman cada paquete de equipamiento adicional y su precio.

La posición en nuestro mercado del Roadster es un tanto “particular”. De hecho, no cuenta con ningún contricante que le pueda hacer frente directamente, porque no se trata de un modelo muy común. En la pestaña de rivales, te ofrecemos un análisis de algunos modelos que, de antemano, sabemos que no se adaptan 100 por cien al concepto exclusivista del Smart, bien por su potencia, bien por el precio, bien por el número de plazas, aunque todos sabemos que sí son divertidos de conducir.

La gama Roadster está compuesta por dos versiones en nuestro país. La que hemos analizado, que es la más alta (82 CV de potencia), y una más básica, de 61 CV, que también dispone de cambio secuencial de seis velocidades. Además, dentro de la familia Roadster encontramos el Coupé, que resulta más caro (20.725 euros como precio base sin opciones), cambia la configuración de la carrocería –porque no es descapotable- y monta el mismo propulsor que nuestro protagonista.

Nuestra unidad de prueba incluía todos los packs disponibles para este modelo, lo que implica un aumento de su precio desde 18.850 euros de la versión básica a 24.285 euros.
Pack cuero: asientos deportivos en cuero con calefacción (800 €)
Pack confort: ordenador de a bordo, dirección eléctrica EPS, control de limpiaparabrisas y Tempomat (800 €).
Pack deportivo: volante deportivo y forro del cambio en cuero y llantas spikeline (950 €).
Pack seguridad plus: luces antiniebla, espejos eléctricos calefactados y sidebags.

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