Ford Streetka / Peugeot 206 CC 1.6

No son grandes ni lujosos, tampoco son excesivamente caros, pero nuestros protagonistas proporcionan un placer de conducción y unas sensaciones muy similares a las de algunos modelos de mayor envergadura, casi inalcanzables. Con potencias cercanas a los 100 CV, estos pequeños descapotables aseguran una buena dosis de exclusividad y diversión al volante.
Autopista -
Ford Streetka / Peugeot 206 CC 1.6
Ford Streetka / Peugeot 206 CC 1.6

Para los aficionados al mundo del automóvil el Streetka les resultará un modelo bastante familiar, pues ya se avanzó un concepto muy similar en el Salón de Turín de 1995, desarrollado por Ghia y denominado Saetta, que estuvo exhibiéndose en diferentes eventos del sector durante mucho tiempo. Posteriormente, en el año 2000, llegó el prototipo más cercano, bajo la denominación Streetka. Han pasado bastantes años hasta que Ford se ha decidido a fabricar este pequeño cabrio sobre la base del veterano Ka, pero para ello ha sido necesario acudir a la ayuda de Pininfarina que, junto a Ford y Ghia, se ha ocupado del ensamblaje del modelo.

El proceso de producción del Streetka se realiza en diferentes fases, pues la fábrica española suministra algunos componentes a Pininfarina, en Turín, que se encarga de su montaje. Posteriormente un equipo de la empresa de ingeniería italiana se ocupa de dar forma artesanalmente a los componentes que requieren ajuste. La cadencia de producción del modelo asciende a 120 unidades diarias hasta que se alcancen las 20.000, que es la cifra prevista por Ford para este particular roadster.

Aunque el diseño final está muy cercano al modelo del cual deriva hay bastantes elementos diferentes entre ellos.

Para empezar, el Streetka es un poco más largo, más ancho y más bajo que el modelo convencional y cuenta con sus vías ensanchadas. También ha sido necesario modificar la estructura de la carrocería autoportante, pues la carencia de techo requiere mayores refuerzos en el piso, los laterales y el arco del parabrisas, que debe soportar una mayor resistencia para proteger a los ocupantes en caso de impacto.

El resultado es un producto bastante atractivo visualmente, pues las dimensiones de la carrocería permiten unas proporciones muy equilibradas entre el capó delantero, el techo y la zona trasera. También las formas de los faros, grupos ópticos posteriores y rejillas recuerdan bastante al estilo “New Edge” empleado por la marca en sus últimas creaciones.

A diferencia de su rival, el sistema de apertura de la capota se realiza de forma manual y presenta un inconveniente añadido, pues es obligatorio bajarse del coche para poder realizar la operación. No ofrece grandes complicaciones, pues sólo es necesario liberar los cierres y pulsar un botón que permite la apertura de una tapa donde queda escamoteada la capota de lona, dejando el diseño limpio y atractivo. La capacidad del maletero, lógicamente, no es uno de sus puntos fuertes. En materia de seguridad se ha incorporado un sistema de protección en caso de vuelco mediante dos pequeños arcos cromados, tras los reposacabezas, en la línea del Audi TT Roadster. Otra importante diferencia respecto al 206 es que la luneta trasera está realizada en material plástico sin dispositivo térmico que, cuando está en buen estado, no quita mucha visión, pero seguro que se verá seriamente afectada por el paso del tiempo.

El diseño del CC también deriva del modelo tradicional y de frente no es fácil diferenciarlo de las variantes “cerradas”, sin embargo, el lateral y la trasera son muy distintas de las versiones de tres puertas. La diferencia más notable viene constituida por el marco reforzado del parabrisas, que llega a una posición muy cercana a la frente del conductor (no hubiera estado de más bajar un poco la posición de los asientos para quedar más protegidos, no sólo de un posible vuelco sino también del aire cuando se viaja a cielo descubierto). La tapa del maletero, de forma plana y con raíles de carga para casos de apuro (más orientada al diseño que a la practicidad), se abre en dos sentidos opuestos en función del objetivo (en sentido convencional para la carga de objetos en el maletero y en sentido contrario para permitir ocultar las partes móviles del techo cuando se convierte en cabrio.

Una pequeña red separadora colocada horizontalmente limita el espacio de carga permitido con el coche descubierto y actúa como elemento de seguridad impidiendo la apertura del techo para preservar el equipaje que pudiera sobresalir del espacio delimitado. Su capacidad es muy buena variando de 150 a 320 litros si está abierto o cerrado. El curioso sistema de techo metálico convertible es un auténtico derroche de ingenio electromecánico en el que todos los componentes se encuentran sincronizados para efectuar los movimientos en su momento preciso. En realidad, gracias a este fantástico mecanismo, se convierte al modelo en dos diferentes, pues cuando se encuentra cerrado es un coupé de 2 + 2 plazas, aunque estas últimas sean utilizables sólo por niños o adultos de talla mini.

Lógicamente, el nivel de ruido en el interior del habitáculo es claramente inferior al que se aprecia en el modelo de Ford. No sólo por la hermeticidad de la capota, perfecta en el caso del Peugeot, también se ha querido dar un toque deportivo al modelo de Ford, que se aprecia también en el sonido de su escape.

Para los aficionados al mundo del automóvil el Streetka les resultará un modelo bastante familiar, pues ya se avanzó un concepto muy similar en el Salón de Turín de 1995, desarrollado por Ghia y denominado Saetta, que estuvo exhibiéndose en diferentes eventos del sector durante mucho tiempo. Posteriormente, en el año 2000, llegó el prototipo más cercano, bajo la denominación Streetka. Han pasado bastantes años hasta que Ford se ha decidido a fabricar este pequeño cabrio sobre la base del veterano Ka, pero para ello ha sido necesario acudir a la ayuda de Pininfarina que, junto a Ford y Ghia, se ha ocupado del ensamblaje del modelo.

El proceso de producción del Streetka se realiza en diferentes fases, pues la fábrica española suministra algunos componentes a Pininfarina, en Turín, que se encarga de su montaje. Posteriormente un equipo de la empresa de ingeniería italiana se ocupa de dar forma artesanalmente a los componentes que requieren ajuste. La cadencia de producción del modelo asciende a 120 unidades diarias hasta que se alcancen las 20.000, que es la cifra prevista por Ford para este particular roadster.

Aunque el diseño final está muy cercano al modelo del cual deriva hay bastantes elementos diferentes entre ellos.

Para empezar, el Streetka es un poco más largo, más ancho y más bajo que el modelo convencional y cuenta con sus vías ensanchadas. También ha sido necesario modificar la estructura de la carrocería autoportante, pues la carencia de techo requiere mayores refuerzos en el piso, los laterales y el arco del parabrisas, que debe soportar una mayor resistencia para proteger a los ocupantes en caso de impacto.

El resultado es un producto bastante atractivo visualmente, pues las dimensiones de la carrocería permiten unas proporciones muy equilibradas entre el capó delantero, el techo y la zona trasera. También las formas de los faros, grupos ópticos posteriores y rejillas recuerdan bastante al estilo “New Edge” empleado por la marca en sus últimas creaciones.

A diferencia de su rival, el sistema de apertura de la capota se realiza de forma manual y presenta un inconveniente añadido, pues es obligatorio bajarse del coche para poder realizar la operación. No ofrece grandes complicaciones, pues sólo es necesario liberar los cierres y pulsar un botón que permite la apertura de una tapa donde queda escamoteada la capota de lona, dejando el diseño limpio y atractivo. La capacidad del maletero, lógicamente, no es uno de sus puntos fuertes. En materia de seguridad se ha incorporado un sistema de protección en caso de vuelco mediante dos pequeños arcos cromados, tras los reposacabezas, en la línea del Audi TT Roadster. Otra importante diferencia respecto al 206 es que la luneta trasera está realizada en material plástico sin dispositivo térmico que, cuando está en buen estado, no quita mucha visión, pero seguro que se verá seriamente afectada por el paso del tiempo.

El diseño del CC también deriva del modelo tradicional y de frente no es fácil diferenciarlo de las variantes “cerradas”, sin embargo, el lateral y la trasera son muy distintas de las versiones de tres puertas. La diferencia más notable viene constituida por el marco reforzado del parabrisas, que llega a una posición muy cercana a la frente del conductor (no hubiera estado de más bajar un poco la posición de los asientos para quedar más protegidos, no sólo de un posible vuelco sino también del aire cuando se viaja a cielo descubierto). La tapa del maletero, de forma plana y con raíles de carga para casos de apuro (más orientada al diseño que a la practicidad), se abre en dos sentidos opuestos en función del objetivo (en sentido convencional para la carga de objetos en el maletero y en sentido contrario para permitir ocultar las partes móviles del techo cuando se convierte en cabrio.

Una pequeña red separadora colocada horizontalmente limita el espacio de carga permitido con el coche descubierto y actúa como elemento de seguridad impidiendo la apertura del techo para preservar el equipaje que pudiera sobresalir del espacio delimitado. Su capacidad es muy buena variando de 150 a 320 litros si está abierto o cerrado. El curioso sistema de techo metálico convertible es un auténtico derroche de ingenio electromecánico en el que todos los componentes se encuentran sincronizados para efectuar los movimientos en su momento preciso. En realidad, gracias a este fantástico mecanismo, se convierte al modelo en dos diferentes, pues cuando se encuentra cerrado es un coupé de 2 + 2 plazas, aunque estas últimas sean utilizables sólo por niños o adultos de talla mini.

Lógicamente, el nivel de ruido en el interior del habitáculo es claramente inferior al que se aprecia en el modelo de Ford. No sólo por la hermeticidad de la capota, perfecta en el caso del Peugeot, también se ha querido dar un toque deportivo al modelo de Ford, que se aprecia también en el sonido de su escape.

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