Chrysler PT Cruiser 2.2 CRD

Un buen motor Diesel era, quizás, el único detalle que le faltaba al PT Cruiser para cuajar en el Viejo Continente. Aunque su precio –algo elevado- no lo colocará entre los líderes de su segmento, los amantes de este modelo no encontrarán excusas para evitar hacerse con uno de los vehículos estadounidenses más emblemáticos.
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Chrysler PT Cruiser 2.2 CRD
Chrysler PT Cruiser 2.2 CRD

En principio, el PT Cruiser CRD sólo está disponible en la versión Limited, la más alta de la gama, que incluye un equipamiento en el que sólo se deja como opción la pintura metalizada y el techo solar. El resto (tapicería de cuero, control de tracción, asientos delanteros calefactados, aire acondicionado, ordenador de a bordo e, incluso, una brújula, entre muchos más dispositivos) viene de serie.

Sin embargo, tal profusión de elementos no ha sido resuelta con un emplazamiento idóneo para cada sistema. Este es el caso de los mandos que accionan los elevalunas eléctricos posteriores, situados en la parte inferior de la consola que separa los asientos delanteros: las ventanillas subirán o bajarán cuando alguno de los pasajeros (que viajarán algo justos en las plazas traseras) estire las piernas involuntariamente.

El conductor encontrará rápidamente la postura correcta al volante, gracias al reglaje eléctrico del asiento en altura. La ya comentada posición de conducción, bastante alta, resulta muy cómoda para las personas de talla pequeña, que verán sin problemas lo que pasa delante del vehículo. Por desgracia, no se puede decir lo mismo de la parte posterior -pues la forma del portón del maletero limita la visión trasera, aunque los grandes retrovisores exteriores suponen una ayuda muy estimable- o de la zona lateral, ya que los montantes de las puertas son demasiado anchos y crean ángulos muertos.

Aunque el habitáculo no es tan versátil como el de un monovolumen convencional, también cuenta con soluciones ingeniosas, como varias guanteras, portabotes o una bandeja trasera que puede convertirse en una improvisada mesa, desplazándola de su ubicación original y sacándola hacia fuera. Estos detalles no están reñidos con el aire "retro" que se respira en el interior del PT Cruiser -presente en las formas del salpicadero o en el pomo de la palanca de cambios-, que puede presumir de una buena calidad de realización.

El precio de este Chrysler (27.000 euros, 4.492.000 pesetas) puede parecer algo elevado si lo comparamos con el de otros monovolúmenes, pero hay que tener en cuenta que el potencial comprador de este vehículo no lo considera un coche familiar. En su elección primará la estética, la originalidad y el factor "capricho". En 2002, Chrysler prevé vender sólo 750 unidades del PT Cruiser CRD, lo que contribuirá a reforzar su exclusividad. Un elemento por el que también hay que pagar, aunque muchos considerarán que merece la pena.

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