Audi Cabrio 1.8 T

La combinación de la elegante carrocería cabrio con el suave y enérgico propulsor 1.8 Turbo de 163 CV, asociado a una caja de cambios Multitronic, permite una utilización muy eficaz y placentera. El buen acabado interior y el completo equipamiento de serie se encargan de rematar el brillante conjunto.
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Audi Cabrio 1.8 T
Audi Cabrio 1.8 T

Podrá gustar más o menos, pero no cabe duda de que los responsables estilísticos de la marca alemana han realizado un trabajo excelente con el diseño del Cabrio, realizado sobre la plataforma modificada del Audi A4 de última generación. Resulta elegante y atractivo sin ser ostentoso, con un cierto toque de deportividad, pero sin estridencias ni extravagancias.

Es de esos coches que enamoran sólo con verlos pasar por una carretera de montaña o de costa. Su pureza de líneas y sus rasgos dejan muy claro que se trata de un Audi, pero de un Audi un tanto especial, pues además de ser muy exclusivo tiene claras connotaciones lúdicas.

No obstante, eso no quiere decir que este modelo no sea apropiado para una utilización cotidiana. De hecho, sus dimensiones, con 4,6 metros de longitud y 1,7 de anchura permiten un habitáculo bastante amplio, apto para cuatro pasajeros y su equipaje: 308 litros si viajan con la capota desplegada y 240 litros en caso de hacerlo a cielo abierto.

La estética difiere poco de la versión sobre la que ha sido desarrollado, con un frontal bastante bajo, un perfil muy constante y afilado y una trasera redondeada y limpia, sin salientes o elementos que perturben la armonía de los trazos. Son sus proporciones las que marcan un estilo elegante con fuerte personalidad. El marco del parabrisas, rematado exteriormente en aluminio brillante, le confiere un toque de elegancia y tecnología, lo mismo que las molduras que rematan la cintura de la carrocería.

Con o sin capota, el Cabrio llama la atención por donde pasa. Las dimensiones del modelo son las responsables de que la capota que monta sea de lona, aunque de una lona muy particular, pues está realizada en tres capas de material textil resistente, se encuentra aislada e insonorizada, sobre la que han colocado una luna posterior de vidrio, lo que redunda en la visibilidad. Además, la operación de apertura o cierre se realiza mediante un mecanismo electrohidráulico con sólo apretar un botón situado en la consola central. Para facilitar la operación de apertura o cierre de las cuatro ventanillas se ha dispuesto un único mando que opera sobre las cuatro, de forma que un solo toque sobre el pulsador permite abrir o cerrar todas de forma simultánea.

La capota plegada se sitúa en un compartimento específico, en el interior del maletero, que determina la capacidad de carga. La altura del espacio donde queda alojada la capota plegada puede ser modificada desde el interior del maletero en caso de que se vaya a viajar con el techo cerrado, de forma que se disponga de la máxima capacidad del maletero.

Si se desea disfrutar aún más de la conducción se puede instalar un deflector de aire retráctil que reduce de forma significativa las turbulencias, aunque este dispositivo, además de ser opcional, inutiliza las plazas traseras. El espacio en estas puede considerarse correcto, con capacidad para dos ocupantes, buena cota de anchura (para dos) y algo escasa la distancia para las piernas (inferior a la que ofrece un A4 convencional). Lo que no resulta demasiado fácil es el acceso a las plazas posteriores cuando la capota se encuentra plegada, pues las grandes dimensiones de las puertas y la posición de la banqueta delantera limitan bastante el acceso. Además, la entrada se produce en una posición algo incómoda, pues hay que entrar bastante agachado.

El acabado y ajuste de los materiales es muy bueno. La calidad de plásticos destaca en todo el habitáculo, que Audi ha querido separar un poco del modelo convencional con la incorporación de algunos elementos específicos, como los aireadores centrales circulares, pero el resto no difiere en gran medida de lo conocido en otros modelos de la marca. Buen puesto de conducción con gran reposapiés izquierdo, mandos funcionales e intuitivos o una instrumentación clara y precisa son algunos de los rasgos que caracterizan el puesto de conducción del Cabrio.

El tema de la seguridad es uno de los apartados más difíciles de resolver en los modelos descapotables. Audi afirma haber incrementado la rigidez torsional de la carrocería al doble respecto al Cabrio de la anterior generación, para lo que ha sido necesario emplear chapas de acero de mayor resistencia y espesor, soldaduras más consistentes y conjuntos específicos para soportar las suspensiones. Además, el marco que rodea el parabrisas ha sido reforzado especialmente para aumentar la resistencia de la carrocería y proteger a los ocupantes en accidente.

En caso de vuelco, unos sensores detectan la situación de peligro y actúan sobre los arcos de seguridad, situados tras los reposacabezas posteriores, permitiendo que salgan completamente en milésimas de segundo. Como no podía ser de otra manera, loa elementos de seguridad activa y pasiva incorporados de serie velan por la seguridad de los ocupantes: ABS con control de estabilidad ESP y asistencia a la frenada de emergencia, múltiples airbag, etc.

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