Mercedes CLK 270 CDI

Un coupé de gama alta y un motor Diesel es una combinación que abriría las carnes de cualquier purista hace no demasiados años. Ahora, la exquisita tecnología que anima estos motores CDI de Mercedes hace que la mezcla sea tan eficaz como su equivalente en gasolina. La prueba es este CLK, un coche rápido, bastante ágil y muy, muy exclusivo.
Autopista -
Mercedes CLK 270 CDI
Mercedes CLK 270 CDI

Es verdad que no todo el mundo está dispuesto a aceptar que un coupé tan deportivo como éste (al menos, en apariencia) se mueva gracias al gasóleo, ese combustible siempre bajo sospecha. Pero se mueve, y mucho. El CLK disfruta de un motor de cinco cilindros que ofrece un funcionamiento excelente. Es una máquina de 2.685 centímetros cúbicos y 170 CV que utiliza un common rail con inyectores de segunda generación. El empleo de esta tecnología permite aumentar la presión de inyección hasta los 1.600 bares y alcanzar cifras de consumo de 6,7 litros de media, una marca realmente buena para un coche de este tipo e intención. El sonido también se reduce, aunque no deja de ser más ruidoso que un gasolina, sobre todo en frío y al ralentí.

Pero, con todo, el resultado es un motor que disfruta de un magnífico comportamiento. El empuje de verdad aparece en torno a las 1.800 vueltas. Desde ahí y hasta las 4.500, el par se manifiesta con total contundencia. El mejor momento está en torno a las 2.750 vueltas, cuando aparece una punta de 44,49 mkg. Estas cifras quieren decir que el propulsor da la cara desde muy abajo del cuentavueltas y se estira con alegría hasta muy arriba, bien pasadas las 4.000 vueltas, que es, por cierto, el régimen al que da su potencia máxima: 188 CV, según nuestro banco de rodillos.

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p> Todo esto significa que sobran fuerza y capacidad de respuesta al acelerador en todo momento. También significa que el coche es muy rápido, especialmente en carreteras fáciles. Su capacidad de recuperación es brillante y las aceleraciones, de primera: 0-100 km/h en 8,2 segundos y el kilómetro desde parado en 29 segundos.

El motor, a pesar de su capacidad para estirarse, se acaba rápido, porque sube de vueltas con celeridad, sobre todo en marchas cortas. Para arreglar esta situación, va unido a un cambio de seis relaciones que nos facilita enormemente la gestión del motor gracias una cuidada selección de desarrollos y también a una palanca de manejo rápido y tacto casi deportivo.

De hecho, no podemos hablar de marchas muy largas pensadas sólo para ahorrar combustible, como pasa en otros coches con cajas de seis velocidades. Aquí nos encontramos, por ejemplo, con una incansable sexta que, en autopista, hace que nos olvidemos por completo de la palanca. Ella solita se sobra para mantener cruceros cómodos de más de 170 km/h, recuperar, adelantar y subir cualquier cuesta que nos encontremos. Tan útil es esta sexta que, a medio gas, se puede atravesar España de punta a punta a buena marcha y sin cambiar. Da la impresión de ser inagotable: siempre que se le reclama más fuerza, la tiene disponible.

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p> En carreteras más complicadas nos moveremos mejor sobre la cuarta, una velocidad con empuje en todas las zonas del cuentavueltas y capaz de tirar del coche con una energía terrible. La tercera es ideal para la conducción deportiva más atrevida, porque es una marcha corta que facilita las aceleraciones necesarias para saltar de un giro a otro.

Una vez metidos en la harina de probar un “deportivo” de este tipo, lo primero que nos sorprende es su absoluta docilidad. Su aspecto de pura sangre no deja adivinar este comportamiento de caballo de tiro. Es rápido, sí, y potente. Pero no tiene el nervio necesario para ser un deportivo de verdad.

El bastidor, de suspensiones firmes, hace muchas concesiones a la comodidad y al confort, con lo que no tiene la chispa de agilidad que nos gustaría. Es algo lento de reacciones y tiende a arrastrar un poco el morro cuando vamos con el control de estabilidad desconectado.

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p> Con ese sistema, el DSC, funcionando no tenemos que temer nada. Podemos forzar el ritmo lo que queramos: el agarre al suelo es inmejorable. Calzado de forma generosa con unas ruedas 205/55 R17, el CLK parece indisolublemente unido al pavimento.

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Como el equilibrio entre confort y dinamismo favorece un poco al primero, nos encontramos con pasos por curva a velocidades muy altas sin apenas notar nada. Lo mismo pasa cuando el firme se arruga: la suspensión filtra sin problemas las irregularidades sin por ello perder la solidez necesaria para el trabajo duro de las curvas y los cambios de apoyo.

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p> Una dirección rápida y precisa pone la guinda al conjunto del bastidor y hace que las sensaciones al volante sean un poco más “racing”.

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p> En cuanto a la seguridad, el equipo lleva de todo, pero hay que destacar los frenos, que realizan un trabajo sensacional y clavan el coche con una eficacia sin fisuras. Pero también están el control de tracción, el de estabilidad, un blindaje en airbag... Los sistemas de seguridad se suceden y superponen unos a otros en una hilera larguísima.

Un coupé de Mercedes y Diesel. La combinación es un resultado de los tiempos que corren. Hace unos años, BMW proclamaba que no vendería un coupé Diesel y, ahora, tiene a la venta el 330 cd y ya anuncia otra variante del 320 cd. ¿Rectificar es de sabios? Desde luego que lo es: algo más del 50 por ciento de los coches nuevos que se venden equipan motores de gasóleo. Los familiares y los monovolúmenes son Diesel casi de forma unánime, por no hablar de los todo terreno, y cada vez hay más motores de gasóleo que rivalizan en prestaciones con los gasolina.

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p> Esta transformación no es nueva. Viene de los últimos años y debe su ser a la revolución de los motores turbodiésel que han hecho olvidar lo que un día fue la pesada y oscura propulsión a fuerza de gasóleo mal quemado.
Hoy, un turbodiésel con common rail de segunda generación es una máquina sofisticada, poderosa, tan limpia o más que una de gasolina y, encima, mucho más ahorradora. Por si fuera poco, las diferencias en precio entre los Diesel y los gasolina se han reducido gracias a las ventas masivas, con lo que cada vez es más rentable comprarse un motor de este tipo.

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p> Que nadie se espante si en los años próximos vemos combinaciones todavía más llamativas.

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