Citroën C3 Pluriel 1.4i

A través de una llamativa campaña de publicidad, Citroën ha dado a conocer el Pluriel, un vehículo que la marca propone como un cabrio de uso diario. La verdad es que poner y quitar el techo cada día puede resultar algo engorroso, aunque sí es cierto que su versatilidad lo hace adaptarse a –casi- cualquier situación.
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Citroën C3 Pluriel 1.4i

En Citroën aseguran que la transformación de berlina a cabrio es sencilla y que se realiza con un simple gesto. La verdad es que, sobre el papel (con buen criterio, en la guantera del Pluriel existe un folleto en el que, paso a paso, se explica la secuencia que hay que seguir para modificar el coche), no parece excesivamente complicado.

Primero hay que abrir el maletero –para lo que se levanta la luneta trasera y, después, se acciona el portón hacia abajo, presionando un botón situado en la parte interior del mismo- y se busca un pulsador en la cara interna del cristal trasero (con el techo replegado, claro).

Hay que oprimirlo y, a la vez, tirar del conjunto, con el fin de hacerlo bascular hacia el maletero. Ya podemos guardarlo en el cofre destinado a tal fin y protegerlo con una “tapa” de aspecto resistente sobre la que podremos colocar una carga de hasta 100 kilos, según la firma de los chevrones. En cualquier caso, el volumen del maletero se reduce desde los 267 hasta los 145 litros, por lo que será difícil llegar hasta el peso límite establecido por Citroën.

Aunque parece más laborioso de lo que es, se tarda pocos segundos en realizar esta operación… cuando se tiene una cierta práctica. Las primeras veces, lo más probable es que el conjunto techo + luneta trasera se quede enganchado en los anclajes, por lo que tendremos que pulsar el botón y repetir el movimiento hasta que obtengamos nuestro cabrio. Lo mismo ocurrirá cuando queramos recuperar la configuración berlina, pues hay que hacer que la capota enganche en los arcos, para lo que habrá que dar un golpe seco al realizar esta operación (nada que ver con los gráciles y elegantes pases mágicos del anuncio). Antes de subir el portón del maletero, habrá que elevar la luneta (mediante el botón exterior de la misma), colocar la puerta y bajar de nuevo el cristal.

Pero, antes de cerrar el habitáculo, queríamos dar una vuelta con la versión cabrio del Pluriel. Lo primero que se advierte es una postura de conducción bastante cómoda, pues permite adoptar una posición elevada respecto a la carretera, lo que propicia una gran visibilidad, sin temer que nuestra cabeza choque contra el montante del parabrisas. Un altura al “techo” de 88,5 centímetros resuelve la posible sensación de agobio que puede inquietar a los conductores de talla más pequeña cuando se acerquen al volante y suban el asiento. La única desventaja de esta elevación es que la palanca de cambios queda situada en un plano demasiado bajo y nos obligará a buscarla –hasta que nos acostumbremos- cuando queramos subir o bajar marchas.

Me dispongo a iniciar un tranquilo paseo por la ciudad con el Pluriel, que ahora es aún más llamativo. Más de un conductor me recuerda, al pasar a su lado, que llevo un “¡cabrio!”. Todos giran la cabeza o siguen el coche con la vista, pero casi podremos desaparecer ante sus ojos: la “descarada magia” que anuncia Citroën se materializa en la agilidad que permite la ya comentada suavidad de su dirección asistida.

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