VW Golf 1.8T GTI 180 CV 3p

Volkswagen estira el mito GTI con la inclusión de una nueva versión de 180 CV. Ésta mantiene las dosis de diversión y potencia de su hermano menor de 150 CV, aunque ofrece unas prestaciones más destacadas. La pena es que estéticamente, ni por fuera ni por dentro, se nota que estamos en un coche tan especial.
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VW Golf 1.8T GTI 180 CV 3p
VW Golf 1.8T GTI 180 CV 3p

Desde que encendemos el contacto, el engatusador sonido de este 1,8 litros turboalimentado nos hipnotiza. La deportividad que trasmite nos hace relamernos: “parece que vamos a disfrutar”, pensamos. Durante nuestro trayecto urbano, el propulsor nos deleita con una progresividad notable, no es el típico TDI que “tira” muy abajo y peca de brusco. Poseemos par, eso es indiscutible, pero no tenemos que andar pisando cada poco el freno para evitar nuestros deslices con el acelerador.

Salimos a carretera abierta y, casi sin darnos cuenta, ya vamos en cuarta y a…bueno, muy deprisa. Entre 2.250 y 6.000 vueltas, el propulsor se mantiene por encima de los respetables 20 mkg de par, pero entre las 2.500 y las 4.500 rpm es donde muestra su mayor poderío, no bajando de los 25 mkg. Todas las demandas que realicemos al pedal derecho en ese régimen serán contestadas con inmediatez por la mecánica alemana. Adelantamientos y repechos no se convierten en un problema para este Golf y si lo llegan a ser, pues nada, echamos mano al cambio (siempre una delicia en el compacto de Volkswagen), bajamos una relación y solucionado.

Al mismo tiempo, tiene unos desarrollos muy ajustados que nos dejan la sexta, a la que no tarda en llegarse, por si queremos no gastar más combustible del necesario y queremos bajar la rumorosidad, no excesiva, del motor. Incluso, circulando en esta relación, no perdemos capacidad prestacional. Los consumos, a pesar de lo que a priori se podría pensar, no son muy elevados. De media, nuestro Centro Técnico ha obtenido 9 litros en consumo mixto. Si le pisamos demasiado, el gasto se dispara, pero no hasta cifras desorbitadas (unos 12 litros).

Cuando la carretera comienza a retorcerse, el Golf responde a la perfección. En curvas abiertas, muestra un aplomo sobresaliente sin salirse un ápice del rumbo que le vamos marcando con el volante; en las más cerradas, nos demuestra un comportamiento muy noble. La trasera del coche se amolda perfectamente a lo que le indica el tren delantero. Es subvirador, pero eso, normal en un tracción delantera que ha de transmitir 180 CV, le confiere mayores dosis de dinamismo. Con todo, es un coche muy franco y cuyas reacciones son muy progresivas. Avisa cuando se va llegando al límite, y eso el conductor menos experto lo agradece. Si, a pesar de las advertencias, cometemos un error, sólo nos queda confiar en el control de estabilidad ESP (de serie en esta versión) o en la habilidad de nuestras manos al volante.

Las suspensiones son uno de los apartados que nos han gustado en este Golf, por lo equilibrado de su tarado. No comprometen la comodidad de los ocupantes, ni en los terrenos más rotos, ya que filtran muy bien las irregularidades del terreno, y permiten que la carrocería no balancee demasiado en curvas y en desniveles, aumentando, con ello, la sensación de control sobre el vehículo.

Para terminar de redondear un conjunto muy destacado, tenemos unos frenos con un tacto muy confiable, sin una excesiva mordiente en el primer tramo del recorrido del pedal. Los sobredimensionados discos delanteros y traseros (311 mm delante y 255 detrás) aguantan bien un uso excesivo y ofrecen unas distancias de parada desde 140 km/h muy buenas (72,3 metros).

Lo que sí nos defrauda en la gama Golf y más si cabe en una versión tan exclusiva y tan especial como es esta GTI son los interiores. No por su calidad y acabado, que, aunque pasan los años, siguen marcando diferencias con la amplia mayoría de sus rivales, sino por su estética. Los colores oscuros siguen predominando en el salpicadero y la falta de “gracia” del mismo es notable. Más sangrante aún es el hecho de que el comprador de este GTI de 180 CV cuente con el mismo salpicadero que el que adquiere una versión básica. No hay ni concesión al ornamento ni guiño a los amantes del “tuning” de marca.

Llega la hora de hablar del vil metal y la eterna duda de si un Golf es caro o es barato. Con un precio de tarifa de 24.500 euros, es más costoso que sus rivales, del orden de 1.500 euros más. Incluso, una de las alternativas principales, el Focus ST 170 es 6.000 euros más barato. Tampoco le disculpa al compacto de Volkswagen un completo equipamiento, ya que, aunque tiene de serie elementos como el control de estabilidad, el climatizador y los airbags de conductor, acompañante y laterales, se echa de menos algo más: radio CD (230 euros), pintura metalizada (290 euros) o control de velocidad de crucero (195 euros), por ejemplo. No olvidemos, no obstante, la buena salida que tiene como vehículo de segunda mano, lo que hace que su precio se devalúe muy poco.

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