Daewoo Evanda 2.0 CDX

"Nadie da duros a pesetas", dice el refrán. Sin embargo, las marcas coreanas no hacen caso de viejos dichos castellanos. Así, Daewoo ha posicionado el Evanda como un coche de gama alta al precio de los vehículos más populares. Al menos, esa es la teoría, porque -aunque se pueda desafiar a la sabiduría popular- las leyes del márketing no son tan flexibles.
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Daewoo Evanda 2.0 CDX
Daewoo Evanda 2.0 CDX

Daewoo ofrece en este Evanda equipamiento a tope a un precio que la mayoría de las marcas -y en el mejor de los casos- sólo dedican a las versiones básicas. Al principio creí que me había equivocado (confieso que todavía ando de cabeza con el tema de los euros): marcaba 21.500 euros, es decir, un poco más de los tres millones y medio de pesetas.

Además de las llantas de aleación, también incluía asientos delanteros eléctricos calefactables, un cargador para seis cd's en el salpicadero y mandos al volante para poder controlarlo, tapicería de cuero de un bonito gris perla, incrustaciones de madera (o al menos eso creí)…

Cuando nos sentamos, ya descubrimos que no todo es tan maravilloso como pensábamos. Con las regulaciones eléctricas, puedo colocarme a mi gusto. Sin embargo, el volante sólo tiene regulación en altura (y ésta es de tres posiciones mediante rótula articulada). ¿Después de tanto derroche en equipamiento, se han puesto a racanear con la regulación en profundidad? Para esto también hay otro viejo refrán: "No es oro todo lo que reluce". En coches, esta vez sí, esta máxima es irrefutable. Porque la cosa continúa; el volumen del espléndido equipo de radio se controla con una ruedecilla que parece tener vida propia (menos mal que llevamos mandos al volante), los elevalunas producen un sonido algo extraño al subir las ventanillas…

En fin, la verdad es que tampoco hay que ponerse muy tiquismiquis: la postura al volante es muy cómoda (o al menos con mi talla; si hubiera sido un poco más bajita, tendría que haber pegado excesivamente el asiento, ya que -como hemos dicho- no había regulación en profundidad del volante), la visibilidad es correcta y todos los mandos, además de quedar muy a mano, tienen muy buen tacto.

Los relojes de fondo negro resultan muy legibles, aunque su diseño peca de sobriedad, pero no todas las soluciones prácticas precisan un gran esfuerzo económico o diseños barroquistas. A veces, los detalles más simples ayudan muchísimo. Así, se agradece que el parasol delantero se pueda extender evitando que nos deslumbremos.

Daewoo ha incluido multitud de elementos que facilitan mucho la conducción: aviso acústico cuando nos dejamos las luces encendidas, espejos retrovisores calefactables, climatizador… Por los ya mencionados 21.500 euros, no nos podemos quejar.

El Evanda no sólo ofrece lujo a buen precio, también derrocha centímetros. Es un poco más largo que el Mondeo (4,77 metros frente a 4,73).

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Con 1,43 metros de ancho, 73 centímetros para las piernas (el citado Mondeo -el líder en este apartado- ofrece 84) y 89 de altura, tres pasajeros viajarán cómodamente detrás. Además, el asiento central se puede transformar en una especie de mesa.

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p> El maletero, con 505 litros -según nuestras mediciones-, está a la altura de lo que se espera para un coche familiar. Si precismanos más espacio, podemos abatir los asientos. Sin embargo, queda demasiado bajo y casi tenemos que tirarnos adentro para colocar las maletas.

Daewoo ofrece en este Evanda equipamiento a tope a un precio que la mayoría de las marcas -y en el mejor de los casos- sólo dedican a las versiones básicas. Al principio creí que me había equivocado (confieso que todavía ando de cabeza con el tema de los euros): marcaba 21.500 euros, es decir, un poco más de los tres millones y medio de pesetas.

Además de las llantas de aleación, también incluía asientos delanteros eléctricos calefactables, un cargador para seis cd's en el salpicadero y mandos al volante para poder controlarlo, tapicería de cuero de un bonito gris perla, incrustaciones de madera (o al menos eso creí)…

Cuando nos sentamos, ya descubrimos que no todo es tan maravilloso como pensábamos. Con las regulaciones eléctricas, puedo colocarme a mi gusto. Sin embargo, el volante sólo tiene regulación en altura (y ésta es de tres posiciones mediante rótula articulada). ¿Después de tanto derroche en equipamiento, se han puesto a racanear con la regulación en profundidad? Para esto también hay otro viejo refrán: "No es oro todo lo que reluce". En coches, esta vez sí, esta máxima es irrefutable. Porque la cosa continúa; el volumen del espléndido equipo de radio se controla con una ruedecilla que parece tener vida propia (menos mal que llevamos mandos al volante), los elevalunas producen un sonido algo extraño al subir las ventanillas…

En fin, la verdad es que tampoco hay que ponerse muy tiquismiquis: la postura al volante es muy cómoda (o al menos con mi talla; si hubiera sido un poco más bajita, tendría que haber pegado excesivamente el asiento, ya que -como hemos dicho- no había regulación en profundidad del volante), la visibilidad es correcta y todos los mandos, además de quedar muy a mano, tienen muy buen tacto.

Los relojes de fondo negro resultan muy legibles, aunque su diseño peca de sobriedad, pero no todas las soluciones prácticas precisan un gran esfuerzo económico o diseños barroquistas. A veces, los detalles más simples ayudan muchísimo. Así, se agradece que el parasol delantero se pueda extender evitando que nos deslumbremos.

Daewoo ha incluido multitud de elementos que facilitan mucho la conducción: aviso acústico cuando nos dejamos las luces encendidas, espejos retrovisores calefactables, climatizador… Por los ya mencionados 21.500 euros, no nos podemos quejar.

El Evanda no sólo ofrece lujo a buen precio, también derrocha centímetros. Es un poco más largo que el Mondeo (4,77 metros frente a 4,73).

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Con 1,43 metros de ancho, 73 centímetros para las piernas (el citado Mondeo -el líder en este apartado- ofrece 84) y 89 de altura, tres pasajeros viajarán cómodamente detrás. Además, el asiento central se puede transformar en una especie de mesa.

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p> El maletero, con 505 litros -según nuestras mediciones-, está a la altura de lo que se espera para un coche familiar. Si precismanos más espacio, podemos abatir los asientos. Sin embargo, queda demasiado bajo y casi tenemos que tirarnos adentro para colocar las maletas.

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