Citroën C8 2.0 HDi SX

Un trabajado diseño interior, con toques y soluciones rompedoras, un habitáculo espacioso y una gran modularidad interior le convierten en un modelo muy versátil. Además, su peso y dimensiones no se notan en el asfalto. Eso sí, aunque se comporta igual que un turismo, el motor 2.0 HDi -el mismo que monta el Citroën Xsara o el Peugeot 807- le queda bastante corto.
Autopista -
Citroën C8 2.0 HDi SX

Las puertas correderas del C8 permiten que saquemos el máximo provecho al coche. Su apertura es muy fácil, pero -si aún queremos facilitar más las cosas- existe como opción la apertura eléctrica. Además, su interior está diseñado para adaptarse a muy diferentes usos.

Así, la ausencia de túnel central permite que los pasajeros de las plazas traseras ganen más espacio y el asiento del acompañante se pueden girar 180 grados, poniéndose de cara a los pasajeros de atrás.

Las plazas traseras también se pueden abatir, transformándose en diversas mesas, ya que la parte posterior del respaldo es lisa y tiene compartimentos específicos para los vasos.

Además, el C8 presenta el denominado "sistema Quickfix", guías en el piso del maletero en lugar de anclajes fijos, que permiten correr, quitar y poner más asientos (de serie viene con cinco plazas, pero se pueden instalar dos más: cada asiento adicional cuesta 285 euros y pesa 20 kilogramos). Desde el puesto del conductor, se puede "controlar" las plazas traseras mediante un retrovisor adicional.

Con esta versatilidad, el C8 no sólo se presenta como un coche apto para el uso familiar. Además resulta muy interesante como vehículo de empresa.

Tampoco hay que preocuparse por la carga: con 480 litros, es uno de los vehículos del segmento con mayor maletero (sólo superado por los 525 del Hyundai Trajet). Su gran portón facilita el traslado de objetos voluminosos e incorpora una red para sujetar mejor la carga.

Las puertas correderas del C8 permiten que saquemos el máximo provecho al coche. Su apertura es muy fácil, pero -si aún queremos facilitar más las cosas- existe como opción la apertura eléctrica. Además, su interior está diseñado para adaptarse a muy diferentes usos.

Así, la ausencia de túnel central permite que los pasajeros de las plazas traseras ganen más espacio y el asiento del acompañante se pueden girar 180 grados, poniéndose de cara a los pasajeros de atrás.

Las plazas traseras también se pueden abatir, transformándose en diversas mesas, ya que la parte posterior del respaldo es lisa y tiene compartimentos específicos para los vasos.

Además, el C8 presenta el denominado "sistema Quickfix", guías en el piso del maletero en lugar de anclajes fijos, que permiten correr, quitar y poner más asientos (de serie viene con cinco plazas, pero se pueden instalar dos más: cada asiento adicional cuesta 285 euros y pesa 20 kilogramos). Desde el puesto del conductor, se puede "controlar" las plazas traseras mediante un retrovisor adicional.

Con esta versatilidad, el C8 no sólo se presenta como un coche apto para el uso familiar. Además resulta muy interesante como vehículo de empresa.

Tampoco hay que preocuparse por la carga: con 480 litros, es uno de los vehículos del segmento con mayor maletero (sólo superado por los 525 del Hyundai Trajet). Su gran portón facilita el traslado de objetos voluminosos e incorpora una red para sujetar mejor la carga.

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