Audi A3 2.0 TDI 140 CV

Se ha hecho esperar y desear, pero al fin lo tenemos en nuestras manos. El A3, el compacto de Audi que ha sido un auténtico éxito de ventas, sale de las manos de los diseñadores con modificaciones discretas pero decisivas. Ahora pasea un aire más aguerrido, más sólido y más deportivo. Probamos los primeros el novísimo motor 2.0 TDI de 140 CV para que veas cómo ha cambiado este coche y cómo van a tener que cambiar sus rivales para no quedarse atrás.
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Audi A3 2.0 TDI 140 CV

Audi ha esperado siete años para renovar el A3, un modelo que en su día supuso una conmoción y que ha logrado vender casi 875.000 unidades. En los tiempos que corren, es muy difícil que un coche aguante tantas temporadas sin más que mínimos cambios estéticos. Pero el A3 resistía el paso del tiempo sin pasarse de moda y, lo que es mejor, sin perder el favor de los clientes.

Esta capacidad para aguantar el tirón y sobrevivir ha hecho que en Audi se piensen mucho las cosas antes de cambiar la fórmula triunfadora.

Y, la verdad, cualquiera podría pensar que de tanto pensárselo se han quedado muy cerca de la propuesta de partida, una especie de “si algo funciona, no lo cambies”.

Esta explicación es, desde luego, reduccionista, pero va trufada de verdades: a grandes rasgos, en Audi se han limitado a corregir los problemas que se percibían en el viejo A3 y han remozado con sumo cuidado la imagen exterior.

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p> Así, la esencia vuelve a ser la misma: un compacto rotundo, de aspiraciones deportivas, aspecto muy atractivo y caracterizado por mezclar con sabiduría lo elegante y lo juvenil. Un fórmula que a los de Audi les ha dado grandes beneficios.

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Desde su aparición en el mercado hace ya siete años, el A3 ha tratado de mantener un estatus de coche perteneciente al segmento premium, lo que entendemos por coche de lujo. Su estilo sobrio y refinado, la buena calidad de sus acabados y el eficaz conjunto mecánico apuntalaban esta vocación y permitían a Audi colocar al A3 como la puerta de entrada de ese segmento elevado.
El cliente tipo es un profesional bien cualificado y con cierto gusto por la distinción sin concesiones a lo estridente: joven y audaz, pero clásico en las formas.

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p> En esta nueva etapa, el A3 profundiza en esta faceta. Audi lo presenta como un coche para compradores que buscan vehículo en un entorno lleno de ofertas de gran prestigio. Es un territorio comercial en el que se mueven los Alfa Romeo, los BMW e incluso algunos Mercedes.
El nuevo A3 se sitúa así en el mercado para competir con coches que, en algunos casos, ofrecen mucho más que él. Su precio, bastante elevado, permite pensar que la competencia va a ser muy dura. Es verdad que el compacto de Audi tiene tirón entre el público, pero también es verdad que no ha cambiado tanto como para ser un impacto rompedor. Sus nuevos argumentos (motores y chasis) son interesantes, pero habrá que ver hasta qué punto la falta de innovación estética y el continuismo del habitáculo convencen a los compradores.

Sobre un bastidor 3 centímetros más ancho, 6,5 centímetros más largo de batalla y 1 centímetro más bajo que el del A3 anterior, los diseñadores de Audi han sometido al nuevo a un cambio de aspecto de lo más interesante. A nadie se le escapa que ese perfil tenso, facetado y lleno de aristas se ha italianizado.
En los últimos años, con coches como el Alfa 147 o el Stilo, las marcas italianas se han hecho con el liderazgo en cuestiones de diseño deportivo, así que son el referente claro. Por eso en el grupo Volkswagen se han llevado a Walter de Silva (el padre del 147 y el último Ibiza) para dirigir el diseño de la compañía y su llegada ya se nota.

En un esfuerzo por hacer del A3 un coche más deportivo (nueva filosofía de la marca), ha cambiado casi todo, aunque a simple vista uno tenga que fijarse para notarlo. Han rehecho los grupos ópticos delanteros y traseros, muy estilizados y rectilíneos. Han combado más el techo, le han bajado la cintura y ensanchado los hombros. Las ventanillas traseras son más estrechas y, en general, el “look” del coche en tres puertas es más deportivo y audaz, más agresivo, más descarado, más italiano. La guinda la pone la doble salida de escape.

Esto por fuera, porque, en el interior, siguen las formas eminentemente clásicas que siempre ha exhibido este modelo. Se adoptan los remates deportivos que lleva el TT en el salpicadero, esos asideros oblicuos que flanquean la palanca de cambios, y se incorpora un freno de mano en forma de codo.

El resto del salpicadero tiene pocas novedades: los mandos del aire acondicionado con apliques metalizados, los aireadores redondos del TT y varios remates cromados más. Por lo demás, pocos o ningún cambio y más continuismo estético que otra cosa. El tono general es muy bueno, con una imagen sobria pero actual, materiales de primera calidad y una factura excelente.

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p> En el cómputo final, el habitáculo recibe pocas novedades. Destaca la llegada de un nuevo pedal de acelerador, que, en lugar de ir suspendido, sale del suelo hacia arriba, a la vieja usanza, igual que los que utilizan marcas como BMW, Mercedes y Porsche. Es cómodo, pero queda muy bajo con respecto al freno (o viceversa).

También es nuevo el acceso desde las plazas traseras al maletero, que ahora se hace con una compuerta acolchada que se transforma en reposabrazos y esconde dos prácticos sujetabotes. Interesante por último la redecilla parasol escamoteable que cierra el parabrisas trasero.

Con estos cambios, Audi ha configurado un habitáculo realmente acogedor y de un marcado sabor deportivo, siempre dentro de su estilo refinado y lujoso. Los asientos delanteros sujetan con firmeza y resultan muy cómodos pese a su estructura deportiva. La postura al volante es óptima, con todos los mandos al alcance de la mano excepto los de los elevalunas, que van en el asidero de la puerta y quedan un poco retrasados.

Con el cambio de bastidor y la disminución de altura se ha perdido un poco de espacio libre hasta el techo, concretamente dos centímetros en el recorrido máximo posible.

Atrás esta merma no sólo no se nota, sino que se gana un centímetro. Además, estas plazas posteriores salen beneficiadas con el crecimiento de la batalla: cinco centímetros más para las piernas. A cambio, pierden algo en anchura. El maletero también gana: pasa de 350 a 360 litros de capacidad mínima, según nuestras mediciones.

Probamos el A3 con el acabado Ambition, que lleva llantas de aluminio de 17 pulgadas, neumáticos 225/45, suspensión deportiva, control de estabilidad ESP y airbags con sistema de protección de la cabeza Sideguard. En el interior destacan los asientos delanteros anatómicos con apertura easy entry, la redecilla parasol trasera y, como opciones, el climatizador, el volante deportivo y el sensor de aparcamiento.

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