Volkswagen Phaeton W12

Volkswagen entra de lleno en el selecto club de las berlinas de superlujo con un modelo tecnológicamente sofisticado, discreto, refinado y lujoso. Nada menos que 12 cilindros, 420 CV, tracción total, suspensión neumática, cambio Tiptronic, interior colmado de elementos de confort… Todo lo necesario para medirse en igualdad de condiciones con las grandes berlinas más prestigiosas del mercado.
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Volkswagen Phaeton W12
Volkswagen Phaeton W12

Todo este despliegue tecnológico se ha traducido en un funcionamiento dinámico extraordinario. Los 420 CV que proporciona el W12 pueden resultar dóciles o casi indomables. Es el conductor el que elige la forma de entrega de la potencia según ejerza más o menos presión sobre el pedal del acelerador. Pero siempre se produce con una suavidad y una progresividad encomiables. Pero más llamativo que la cifra de potencia resulta la de par máximo, superior a 56 mkg a 3.000 rpm. Esta extraordinaria dosis de fuerza permite que las prestaciones sean magníficas.

El motor no resulta perezoso en ningún momento y sube de vueltas con una alegría poco convencional en motores con tantos cilindros. De hecho, logra una aceleración de 0 a 100 km/h en poco más de siete segundos y recorre el primer kilómetro con salida parada en tan sólo 27 segundos. Una cifra récord si tenemos en cuenta que nuestro protagonista pesa nada más y nada menos que 2.319 kg en vacío.

El cambio de marchas Tiptronic S de cinco velocidades contribuye a que la entrega de la potencia se realice con la suavidad que corresponde al modelo, transmitiendo una sensación sedosa y contundente a la vez. Si el conductor desea sacar provecho al motor y disfrutar aún más de la conducción, puede manejar el cambio de forma manual con sólo deslizar la palanca hacia el selector de tipo secuencial. También se pueden realizar los cambios a través de las levas situadas tras el volante, subiendo o bajando marchas sin necesidad de apartar las manos del volante. Aunque parece que esta no es la filosofía principal del modelo, para los usuarios que dispongan de conductor y quieran sacarse la “espinita” los fines de semana, este modelo permite un comportamiento bastante deportivo.

No obstante, la posición y el tamaño de las levas interfiere de alguna manera con los mandos de intermitentes y luces del Phaeton, por lo que es necesario un periodo de adptación para sacar las ventajas de este dispositivo deportivo.

Lo que sorprende en todo momento es la facilidad con la que se conduce un modelo de 420 CV, más de 2,3 toneladas de peso y tales dimensiones exteriores. Siempre da la sensación de ser más ligero de lo que en realidad es y los extraordinarios neumáticos de medida 235/50 R 18 logran contener el empuje lateral que se produce en los virajes. Sólo ante excesos de velocidad a la hora de abordar los virajes más cerrados se produce un ligero subviraje –tendencia a irse de morro- que es controlado de forma automática por el sistema de control de estabilidad.

El equipo de frenos funciona muy bien, proporcionando un tacto firme en el pedal que contribuye a dosificar y modular la frenada con mucha facilidad. El problema relativo a este apartado puede venir por parte de la velocidad –más elevada de lo que parece-, ya que apenas se percibe la sensación real desde el interior del Phaeton. La ausencia de ruido y vibraciones (cuenta con cristales dobles y cierre hermético de las puertas) permite viajar en un silencio casi sepulcral hasta velocidades muy altas e interfiere en las percepciones sensoriales. De esta forma, los frenos reciben un trabajo extra que se acumula en forma de calor y fatiga cuando nos excedemos en los tramos virados (contener hasta 2.800 kg de peso máximo autorizado no es trabajo fácil) y menos si tenemos en cuenta que su velocidad máxima está autolimitada a 250 km/h.

En condiciones normales no hay problema para detener al mastodóntico modelo en muy pocos metros. De hecho, en los ejercicios realizados por nuestro Centro Técnico se han logrado distancias de frenado de 74 metros desde 140 km/h. No obstante, en las sucesivas maniobras se ha ido incrementando esta distancia en cifras poco preocupantes. Sólo ante un uso intensivo y posiblemente abusivo de los mismos, el sistema tiende a desfallecer ligeramente.

En condiciones normales no hay problema para detener al mastodóntico modelo en muy pocos metros. De hecho, en los ejercicios realizados por nuestro Centro Técnico se han logrado distancias de frenado de 74 metros desde 140 km/h. No obstante, en las sucesivas maniobras se ha ido incrementando esta distancia en cifras poco preocupantes. Sólo ante un uso intensivo y posiblemente abusivo de los mismos, el sistema tiende a desfallecer ligeramente.

En cuanto a la dirección, con 2,75 vueltas de volante entre topes, no tiene ninguna dificultad para marcar la trayectoria deseada. Por el sitio exacto donde indiquemos la trazada con el volante pasará el coche sin rechistar. Precisa a alta velocidad y suficientemente suave para circular por ciudad, sólo encuentra inconveniente en zonas estrechas o en maniobras complicadas, pues no puede girar por completo en menos de 12 metros. Eso sí, las ayudas de sonoras y luminosas nos permitirán aparcar con mucha facilidad, pues la visibilidad no se ve favorecida en un modelo de tales dimensiones.

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