Volkswagen Lupo 1.4 TDI Trendline

El Volkswagen Lupo es el vehículo ideal para desplazamientos urbanos. Gracias a sus dimensiones, no hay problemas de aparcamiento que puedan con él y, gracias a su propulsor, el ahorro en combustible es considerable. Eso sí, si lo que queremos es ir de compras con él, tenemos que estar atentos al volumen de las mismas, ya que dispone de un maletero un tanto reducido.
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Volkswagen Lupo 1.4 TDI Trendline
Volkswagen Lupo 1.4 TDI Trendline

Una vez acomodados frente al volante, comenzamos nuestro recorrido por ciudad. A pesar de disponer de turbocompresor, el “empujón” no se produce hasta superar las 1.500 rpm, no parece en ningún momento brusco. Esta característica de los turbodiésel resulta, no pocas veces, desagradable en ciudad.

La sonoridad general del coche no es molesta, el habitáculo se encuentra correctamente aislado del exterior y las vibraciones del motor no se filtran al interior. Ésta es otra de las características loables de este vehículo. De hecho, al ralentí registra 48 decibelios, un ruido apenas apreciable.

Otro de los grandes pros de este Lupo – y a la vez su mayor contra, por el elevado precio que tiene- es el motor que equipa. Se trata de un propulsor con 3 cilindros en línea y 1,4 litros de cilindrada, que desarrolla una potencia oficial de 75 CV. Según los cálculos de nuestro Centro Técnico, la potencia se eleva hasta los 91,8 CV girando a 3.780 rpm. Combinado con este dato, se registró en nuestro banco de rodillos una destacable cifra de par máximo de 22,2mkg a 2.700 vueltas. Con estos argumentos mecánicos tan potentes, un peso de algo más de una tonelada (1.048 kg) y una caja de cambios manual de cinco velocidades, entre otros elementos, salimos a carretera.

Primero, en autovía, donde este Lupo se defiende a la perfección y pone de manifiesto otra de sus bazas: el consumo reducido. Según nuestros cálculos, tiene una autonomía de 650 kilómetros. Esta cifra no es destacable, si no tenemos en cuenta, además, que tan sólo dispone de un depósito de combustible de 34 litros de capacidad. El consumo combinado resultante de nuestros cálculos se sitúa en 5,1 litros a los 100 kilómetros. Si sólo atendemos a recorridos urbanos, gasta 6,2 litros y, en autopista, con una velocidad media de 120 km/h, se sitúa en 4,7 litros.

Después, nos adentramos en zona de curvas. A simple vista, con la longitud de que dispone, podríamos llegar a pensar que su estabilidad va a estar comprometida en más de una ocasión. Sin embargo, esto no es así, ya que la batalla (2,3 metros) aporta buena estabilidad. Esto, junto a unas suspensiones taradas más bien con dureza, aporta un comportamiento dinámico y ágil. Para disfrutar de este coche, basta con hacer un uso más bien intensivo del cambio, ya que el chasis, las suspensiones y la potencia del motor las ofrece ya el Lupo “de serie”.

En cuanto a prestaciones, este Lupo no defrauda en absoluto. Destaca en la aceleración de 0 a 100 km/h y se sitúa en 11,7 segundos. Las recuperaciones son otra de las bazas importantes de este coche. Las cifras registradas vienen apoyadas en una extraordinaria cifra de par motor máximo de 22,2 mkg girando a 2.700 rpm. La zona más aprovechable de esta mecánica se encuentra entre 1.500 y 3.000 vueltas.

Las distancias de frenado sí nos han sorprendido negativamente. Pese a que la impresión era que frenaba correctamente –de hecho, el tacto del pedal del freno es agradable y obedece a cualquier insinuación nuestra y la trayectoria se mantiene estable en frenadas fuertes - los datos nos dicen que se alarga demasiado esta frenada. Según las mediciones de nuestro Centro Técnico, recorre 96 metros antes de parar cuando circula a una velocidad de 120 km/h. Si tenemos en cuenta que se trata de un coche con poco peso y que dispone de ABS –como opción en la unidad probada-, la distancia debería ser menor a nuestro juicio. Esta cifra se puede justificar, no obstante, teniendo en cuenta los frenos de que dispone. El Lupo monta discos de freno en las ruedas del eje delantero y frenos de tambor, en el trasero, y no dispone de sistema antibloqueo de frenos (ABS).

Encontrarle algún rival natural a este Lupo nos resulta algo complicado, sobre todo porque los vehículos que tienen similares medidas no disponen de mecánicas de gasóleo. Por nombrar alguno de estos rivales naturales, tenemos el Daewoo Matiz, el Fiat Cinquecento, el Suzuki Wagon R o el Opel Agila.

Por este motivo, hemos seleccionado como rivales vehículos de longitud superior, pero con mecánicas de gasóleo, prestaciones y equipamientos similares –encontrarás información detallada de todos ellos pulsando sobre la pestaña de rivales-.

Hay que hacer mención, no obstante, del Tata Indica, un vehículo de reducidas dimensiones y origen indio que equipa un motor de 1,4 litros de cilindrada, pero que no dispone de turbocompresor y que desarrolla una potencia máxima de 54 CV a 5.000 rpm. El precio del Tata (9.475 euros) es significativamente menor que el de nuestro protagonista, pero ni por cualidades dinámicas, ni por acabado, ni por consumos podemos ponerle a la altura del Lupo.

En el mercado español, Volkswagen ofrece ocho versiones diferentes del Lupo. En total hay disponibles siete mecánicas: cuatro de gasolina (con cilindradas entre 1,1 y 1,6 litros) y tres de gasóleo (este turboalimentado objeto de nuestra prueba, un atmosférico de 60 CV y el archiconocido 3L, también turbodiésel). En este modelo sólo son posibles dos acabados (Conceptline y Trendline) y cada uno de ellos viene asociado a una determinada mecánica. El cambio manual de cinco relaciones es común para toda la gama y viene de serie sólo con el ecológico 3L. La transmisión automática sólo existe como opción en el caso de la mecánica de gasolina de 1,4 litros de cilindrada y cuesta 1.040 euros. Los precios en nuestro país van desde 9.470 euros de la versión básica de gasolina de 50 CV a 17.500 euros de la versión GTi de gasolina, cuyo motor desarrolla 125 CV de potencia.

El Volkswagen Lupo se comenzó a ensamblar en la factoría de Wolfsburg en Alemania en 1998. Que esta factoría, la más importante del grupo automovilístico, fuera la elegida para su montaje no fue casualidad. Según explicaban los responsables de la firma alemana cuando se lanzó el modelo, Lupo significa lobo en latín y en alemán se traduce como Wolf. Precisamente Wolfsburg es la “ciudad de los lobos” o el “castillo de los lobos”, por eso parecía casi lógico que este coche se produjera en esta planta. Pese a que no ha sido un éxito de ventas a lo largo de su vida –pronto dejará de producirse-, sí tuvo su auge de ventas a finales de los 90, cuando se presentó la versión más ecológica: el 3 litros (3L). El Lupo fue la primera apuesta de VW dentro del segmento de los pequeños utilitarios –Audi hizo lo mismo con el A2-. Sin embargo, un problema ha estado presente a lo largo de la vida de este “Lobo”: su técnica sofisticada implicaba mayores costes de producción y, con ello, mayor precio, algo que, evidentemente, reducía su rentabilidad.
El sucesor del pequeño modelo llegará en un poco más de un año, se ensamblará sobre la misma plataforma que se usa para el Polo y dispondrá de motores con cilindradas entre 1 y 1,4 litros y ciclo Diesel. Según reconocía hace unos meses Pischetsrieder, responsable de VW, la novedad más interesante del sucesor será disponer de apertura de las puertas hacia arriba, es decir, la denominada “alas de gaviota”.

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