Renault Vel Satis 3.5 V6 Privilege

El “teórico” sustituto del Safrane, el Vel Satis, ha basado sus expectativas de éxito en ofrecer algo diferente a lo que ofrecen las berlinas de representación convencionales. El resultado es muy bueno, destacando la suavidad y confort de los que hace gala. El problema es que entre su público potencial la imagen clásica cuenta… y el Vel Satis es todo menos tradicional.
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Renault Vel Satis 3.5 V6 Privilege
Renault Vel Satis 3.5 V6 Privilege

El propulsor que monta este Vel Satis es un V6 de 3,5 litros y 24 válvulas de 245 CV. Ofrece un par máximo de 33,7 mkg a 3.500 rpm, pero a partir de 1.200 vueltas ya da el 85 por ciento de esa cantidad. Esto se consigue a través de una admisión variable, en función de la carga y del régimen, que permite una optimización del llenado de los cilindros en todo el rango de utilización del propulsor, dotándole de elasticidad y capacidad de respuesta inmediata ante las demandas que le hacemos a través del acelerador. En eso también colabora un cambio automático de cinco relaciones al que no le hemos encontrado pegas. El paso a una marcha superior se hace sin que apenas nos demos cuenta, sino fuera por el cuentarrevoluciones, y a la hora de necesitar potencia inmediata, realiza el “kick down” con ausencia de brusquedad. Lo mejor que podemos decir de él es que es pasa desapercibido.

Volviendo al motor, las prestaciones no son ningún problema. No llega al nivel de refinamiento de otros V6, pero es bastante suave. Para el Vel Satis mantener cruceros por encima de los 180 km/h no es nada problemático, a pesar de su peso, superior a 1.700 kilogramos. Si a eso le añadimos un ruido casi inexistente, sólo perceptible en aceleraciones a fondo, y unos consumos aceptables, teniendo en cuenta el peso y la aerodinámica de la berlina gala. Incluso, los cálculos realizados por nuestro Centro Técnico, confieren al Vel Satis unos consumos algo más reducidos que los que señala la propia marca, quedando una media de cerca de 12 litros cada 100 kilómetros.

Una vez puestos en marcha, el confort y la suavidad siguen siendo las notas predominantes. El gran recorrido de las suspensiones y los acertados tarados de amortiguación, más firmes en función de las mayores inercias que han de soportar por el peso y la altura, permiten al modelo de Renault ser cómodo y estable a partes iguales.

Es evidente que en grandes vías es dónde mejor exterioriza estas cualidades, pero en zonas viradas no se achica tampoco. No os penséis que es el típico “balancín”, en las curvas de gran radio muestra un buen comportamiento y cuando apoya es difícil que varie su trayectoria. En las curvas más cerradas, uno no puede tomarse tantas alegrías, su peso, sus dimensiones y su dirección poco precisa lo coartan.

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p> Todo acompañado de…silencio. El trabajo de aislamiento del habitáculo por parte de Renault ha sido sobresaliente. Nada de ruido aerodinámico, incluso a velocidades elevadas, y escaso, como decía antes, proveniente de la mecánica.

Llegado este punto es inevitable hablar de uno de los elementos que suscitan más dudas sobre su funcionamiento en vehículos de este peso y dimensiones. Estos son los frenos. A pesar de contar con sistema de antibloqueo de frenos ABS y sistema de asistencia a la frenada de emergencia SAFE, los 1.853 kilogramos que pesaba nuestra unidad de pruebas, a la que hay que sumar al peso de los ocupantes, son mucho trabajo para el sistema de frenos (discos ventilados de 325 mm delante y discos macizos de 300 mm detrás). De esta manera, aunque las cifras obtenidas por nuestro Centro Técnico son bastante buenas (para en 77,2 metros desde 140 km/h), en sucesivas frenadas se le detecta algo de fatiga, aumentándose así las distancias.

Finalmente, hay que hablar del vil metal. El precio de esta versión Privilege es de 43.350 euros y la pregunta surge enseguida: ¿lo vale? Pagar 7,2 millones de pesetas siempre es doloroso, pero hay que tener en cuenta que nos encontramos con un coche de gran potencia y lujo que no echa de menos nada en su equipamiento. La lista parece interminable: tarjeta electrónica de arranque, encendido automático de luces, sensor de lluvia (activa los limpiaparabrisas y la velocidad de los mismos), sensor de párking, climatización regulable para cada plaza, control de velocidad de crucero con radar de aproximación y mantenimiento de la distancia de seguridad, ordenador de a bordo, radio CD con cargador y tapicería de cuero.

En el apartado de la seguridad activa y pasiva, el Vel Satis cuenta con control dinámico de estabilidad ESP, control de presión de los neumáticos, airbags frontales autoadaptativos con sus respectivos pretensores y limitadores de esfuerzo, airbags laterales de tórax y airbags de cabeza de cortinilla. Como opción solamente se puede adquirir el sistema de navegación Carminat (1.820 euros), el techo solar (900 euros) o los airbags laterales traseros (300 euros). Además, en comparación con la Clase E, Serie 5 o A6, es alrededor de 6.000 euros más barato.

Resumiendo, me ha parecido un buen coche con el que Renault ha tratado de abrir una nueva vía entre los modelos de representación. En mi opinión, lo tiene muy difícil, ya que el prestigio de marcas como Mercedes, BMW o Audi entre los compradores de este tipo de vehículos aún es superior.

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