Peugeot 807 2.2 HDI SV

La plataforma de monovolumen que comparten Citroën (C8), Lancia (Phedra), Fiat (Ulysse) y Peugeot (807) alcanza en esta versión su mejor exponente Diesel. El motor de 136 CV se sobra para mover con soltura un vehículo que, además, reúne una importante dotación tecnológica y propone un interior elegante, moderno y muy amplio.
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Peugeot 807 2.2 HDI SV
Peugeot 807 2.2 HDI SV

El 807 llega para ocupar el hueco dejado por el 806 en la parte del catálogo de Peugeot que ocupan los monovolúmenes. Pero esta nueva edición del gran familiar es 20 centímetros más larga que la anterior, con lo que se sitúa en un terreno donde ya hay muchos menos rivales y donde compite con más firmeza.

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Estéticamente se diferencia de su antecesor en que tiene una línea más redondeada y fluida, mejor moldeada. Los largos y estilizados faros delanteros contribuyen a esta impresión, lo mismo que el capó, muy plano y prolongado en un enorme parabrisas de perfil tendido. El pequeño alerón trasero pone un poco más de longitud en la imagen de este coche.

En el interior, los diseñadores han planteado un habitáculo muy diáfano, con asientos sobreelevados y grandes huecos entre ellos. La torreta del cambio va integrada en el salpicadero, con lo que no hay obstáculos en el suelo y toda la cabina comparte un mismo nivel. La presencia opcional de una tercera fila de asientos agranda la capacidad de transporte de pasajeros, pero, claro, reducen mucho el maletero, que es una de las grandes bazas del 807. Además, montar las dos plazas del fondo (20 kg cada banqueta) puede ser un tanto complicado, ya que el sistema de anclaje no es para nada fácil de comprender.

Estos asientos extra son bastante pequeños y no se va cómodo en ellos. De hecho, fuera de las plazas delanteras, sólo hay verdadera amplitud en la central de la segunda fila: las demás son más bien reducidas. Quizá la mejor solución pase por montar sólo un sexto asiento y dejar así más espacio para el equipaje.

Lo bueno es que se pueden combinar las butacas de muchas formas, con lo que el interior se vuelve muy versátil y agradable para viajar, a pesar de la citada merma de espacio para las piernas. También es innegable que la buena distribución del interior y, en especial, la presencia de la tercera fila, ayuda a incrementar la sensación de amplitud.
Lo mismo hacen los relojes azules hundidos en el fondo de la parte superior del salpicadero, una solución estética sugerente, pero poco útil, porque los indicadores quedan muy lejos de los ojos y cuesta leerlos, lo mismo que la pequeña pantalla del ordenador de a bordo.

Los asientos resultan cómodos y confortables, pero la posición al volante está condicionada por la configuración de éste, muy inclinado, al estilo “camión”. Es cómodo para las zonas fáciles, pero cuando la carretera se retuerce, resulta engorroso.

Quizá lo que más sorprende a los que se suben por primera vez a este coche es el contingente de elementos de alta tecnología que reúne, sobre todo en este acabado. Desde las puertas correderas laterales, que se abren y se cierran solas, hasta los asientos, calefactables y dotados de reglajes eléctricos, pasando por los tres techos eléctricos practicables, todo el habitáculo va cuajado de pequeños gadgets que hacen más cómoda y agradable la vida en él.
Llaman mucho la atención las puertas, que se manejan desde unos botones situados sobre el espejo retrovisor y cuentan con un sistema de seguridad que impide que atrapen algo al cerrarse.
Lo peor resuelto del habitáculo es el control electrónico con forma de rueda que va en la consola central y permite controlar varias funciones del equipamiento. Recuerda un poco al I-drive de BMW, pero no es ni la mitad de intuitivo y fácil de utilizar que aquél, porque la pantalla es demasiado pequeña. Ante estas complicaciones, su utilidad es muy discutible.
Con un acabado bastante bueno, Peugeot envuelve el equipo de sonido con cargador de CD, el ordenador de viaje, el sensor de lluvia, el sistema de ayuda al aparcamiento, sensor de presión de los neumáticos... Además, hay Tapicería de cuero, volante regulable en altura y profundidad, ocho airbag, anclajes Isofix y otro largo rosario de detalles completan uno de los habitáculos más acogedores y modernos de la categoría. Lástima que haya algún pequeño fleco, como los remates del acabado interior, o el espacio para las piernas atrás, que pueden ser muy mejorados.

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