Citroën C3 1.4 SX Plus / Seat Ibiza 1.4 75 CV Stella

Cualquiera de estos dos modelos son ideales como primer coche para los más jóvenes, o como utilitario para sobrevivir en las grandes urbes. Ambos se mueven dignamente por carretera y comparten un precio en torno a los 12.000 euros.
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Citroën C3 1.4 SX Plus / Seat Ibiza 1.4 75 CV Stella
Citroën C3 1.4 SX Plus / Seat Ibiza 1.4 75 CV Stella

Tanto el Seat Ibiza como el Citroën C3 son dos utilitarios representativos de la muestra total del segmento, bastante amplio y con diversos modelos para elegir. En concreto, las motorizaciones 1.4 de gasolina de los protagonistas son las mínimas recomendables para poder realizar trayectos por carretera y mantener unos consumos urbanos ajustados. En el caso del Ibiza existe también un 1.4 con 100 CV, mientras que en el C3, el escalón superior ya pasa a un 1.6 de 110 CV.

Uno de los apartados que más se tienen en cuenta en la elección de un vehículo de este tipo —además del precio, por supuesto—, suele ser la estética. Muchos son los clientes que necesitan un medio de transporte para desplazarse y satisfacer esta necesidad básica, que simplemente buscan un coche bonito y barato. Lo de barato hoy en día es más un deseo que una realidad, ya que en este segmento resulta difícil comprar un coche por menos de 11.000 euros, exceptuando ofertas promocionales. En cuanto a la estética, el C3 puede presumir de un diseño más original que el Ibiza, con unas formas redondeadas que no dejan indiferente.

El modelo “español” es más conservador, aunque no por ello menos atractivo, manteniendo el frontal con el aire de familia que la marca imprime a todos sus modelos. Además, el Ibiza está disponible tanto con carrocería de tres como de cinco puertas, mientras que el C3 sólo se fabrica con cinco. El futuro C2 con menos batalla y más pequeño sí tendrá tres, al igual que el convertible Pluriel.

Con el interior de estos utilitarios ocurre algo parecido. El C3 apuesta por el diseño y la originalidad, mientras que en el Ibiza prima la funcionalidad. El cuadro del modelo francés presenta un cuentarrevoluciones poco legible y un velocímetro digital. Los plásticos empleados en el salpicadero no destacan precisamente por la calidad, ni al tacto, ni visualmente. La posición de conducción es siempre poco elevada, pese a contar con reglaje en altura. La regulación del volante tanto en altura como en profundidad contribuye definitivamente a encontrar la posición adecuada.

El interior del Ibiza está mejor resuelto con materiales de calidad media, y con buen ajuste. El cuadro tiene una fácil lectura y la posición de conducción se acerca a la ideal en un turismo. El mullido de los asientos no es tan blando como en el C3, lo que se agradece cuando se está mucho tiempo sentado. En ambos casos el espacio interior es similar, si bien la distancia para las piernas en las plazas traseras es mayor en el Seat. Por el contrario, la altura en las plazas delanteras que se presume desde fuera favorece al Citroën.

Además de los desplazamientos urbanos también se realizarán presumiblemente trayectos por carretera y autopista. Pues con cualquiera de los dos, y siempre que respetemos los límites legales, las prestaciones serán suficientes. Ya que tienen potencia para afrontar repechos, adelantamientos o incorporarse a una vía rápida sin temores. Si lo que se desea es conducir de forma más alegre, nos veremos obligado a llevar el motor alto de vueltas, ya que estos propulsores no andan sobrados de par y su respuesta en baja parece escasa. En el caso del Ibiza, la configuración del motor es más moderna que en el C3, con culata de 16v en lugar de 8v. A ritmo elevado, y en carreteras con curvas, el comportamiento difiere notablemente. El C3 tiene una actitud más subviradora y una suspensión menos firme, lo que unido a una mayor altura de la carrocería determina su comportamiento. En tramos bacheados la sensación al volante es de falta de rigidez del conjunto, con rebotes constantes en el tren delantero. El bastidor del Ibiza es más neutro que el de su rival, con una amortiguación cómoda, aunque demasiado suave para una conducción exigente. La calidad transmitida de rodadura supera a la del C3, con una dirección más precisa y con mejor tacto que la servo eléctrica del Citroën.

En el apartado de frenos las mediciones realizadas dieron la ventaja al Seat con una distancia de 79,8 m para detenerlo a 140 km/h frente a los 82,2 m del Citroën. La frenada en apoyo es también más estable en el Ibiza, con un tren trasero más nervioso en el C3 realizando la misma operación. En este modelo además, el sistema de ayuda a la frenada de emergencia es demasiado sensible, lo que puede provocar más de un sobresalto en conducción por ciudad. Si se pisa el pedal del freno con rapidez, aunque sin intensidad, la centralita interpreta que se trata de una situación de emergencia, potenciando la frenada al máximo sin ser necesario.

Una de las virtudes de estos dos utilitarios es el consumo. Sin llegar al nivel de los turbodiesel de última generación, con mecánicas de 1,4 litros de gasolina se puede hacer un uso diario por ciudad sin que el gasto en combustible pueda representar un problema para su propietario. Por carretera a ritmo comedido en ninguno de los dos casos se superan los 6 l/100 km. Lógicamente, viajando con el coche cargado los consumos aumentan, aunque es más apreciable la merma en prestaciones que esta utilización supone.

En lo que respecta al equipamiento de serie la ventaja es para el C3. El acabado de nuestra unidad, SX Plus, es muy amplio e incluye de serie cuatro airbags, ABS y aire acondicionado como elementos más destacados. En el Ibiza la dotación inicial no es tan abundante, aunque como opción se pueden ir montando prácticamente los mismos elementos que en el C3 a precios no exagerados. Eso sí, cuando se iguala de equipamiento, se sitúan a un nivel de precios muy similar, aunque el precio base del Seat sea inferior. Si aplicamos los descuentos promocionales a los que nos tiene habituados Citroën, puede que éste quede finalmente algunos euros por debajo del Ibiza.

Tanto el utilitario de Citroën como el de Seat representan dos opciones de compra interesantes, ya que se trata de modelos de última generación, con niveles de seguridad activa y pasiva de lo más alto de la categoría, ambos acreedores de cuatro estrellas en la valoración EuroNcap frente a colisión frontal. La compra más equilibrada sería el Ibiza que, en conjunto, resulta un modelo muy interesante. El C3, por su parte, responde más al interés por el diseño y la originalidad del hipotético comprador que a cuestiones dinámicas y de conducción.

Tanto el Seat Ibiza como el Citroën C3 son dos utilitarios representativos de la muestra total del segmento, bastante amplio y con diversos modelos para elegir. En concreto, las motorizaciones 1.4 de gasolina de los protagonistas son las mínimas recomendables para poder realizar trayectos por carretera y mantener unos consumos urbanos ajustados. En el caso del Ibiza existe también un 1.4 con 100 CV, mientras que en el C3, el escalón superior ya pasa a un 1.6 de 110 CV.

Uno de los apartados que más se tienen en cuenta en la elección de un vehículo de este tipo —además del precio, por supuesto—, suele ser la estética. Muchos son los clientes que necesitan un medio de transporte para desplazarse y satisfacer esta necesidad básica, que simplemente buscan un coche bonito y barato. Lo de barato hoy en día es más un deseo que una realidad, ya que en este segmento resulta difícil comprar un coche por menos de 11.000 euros, exceptuando ofertas promocionales. En cuanto a la estética, el C3 puede presumir de un diseño más original que el Ibiza, con unas formas redondeadas que no dejan indiferente.

El modelo “español” es más conservador, aunque no por ello menos atractivo, manteniendo el frontal con el aire de familia que la marca imprime a todos sus modelos. Además, el Ibiza está disponible tanto con carrocería de tres como de cinco puertas, mientras que el C3 sólo se fabrica con cinco. El futuro C2 con menos batalla y más pequeño sí tendrá tres, al igual que el convertible Pluriel.

Con el interior de estos utilitarios ocurre algo parecido. El C3 apuesta por el diseño y la originalidad, mientras que en el Ibiza prima la funcionalidad. El cuadro del modelo francés presenta un cuentarrevoluciones poco legible y un velocímetro digital. Los plásticos empleados en el salpicadero no destacan precisamente por la calidad, ni al tacto, ni visualmente. La posición de conducción es siempre poco elevada, pese a contar con reglaje en altura. La regulación del volante tanto en altura como en profundidad contribuye definitivamente a encontrar la posición adecuada.

El interior del Ibiza está mejor resuelto con materiales de calidad media, y con buen ajuste. El cuadro tiene una fácil lectura y la posición de conducción se acerca a la ideal en un turismo. El mullido de los asientos no es tan blando como en el C3, lo que se agradece cuando se está mucho tiempo sentado. En ambos casos el espacio interior es similar, si bien la distancia para las piernas en las plazas traseras es mayor en el Seat. Por el contrario, la altura en las plazas delanteras que se presume desde fuera favorece al Citroën.

Además de los desplazamientos urbanos también se realizarán presumiblemente trayectos por carretera y autopista. Pues con cualquiera de los dos, y siempre que respetemos los límites legales, las prestaciones serán suficientes. Ya que tienen potencia para afrontar repechos, adelantamientos o incorporarse a una vía rápida sin temores. Si lo que se desea es conducir de forma más alegre, nos veremos obligado a llevar el motor alto de vueltas, ya que estos propulsores no andan sobrados de par y su respuesta en baja parece escasa. En el caso del Ibiza, la configuración del motor es más moderna que en el C3, con culata de 16v en lugar de 8v. A ritmo elevado, y en carreteras con curvas, el comportamiento difiere notablemente. El C3 tiene una actitud más subviradora y una suspensión menos firme, lo que unido a una mayor altura de la carrocería determina su comportamiento. En tramos bacheados la sensación al volante es de falta de rigidez del conjunto, con rebotes constantes en el tren delantero. El bastidor del Ibiza es más neutro que el de su rival, con una amortiguación cómoda, aunque demasiado suave para una conducción exigente. La calidad transmitida de rodadura supera a la del C3, con una dirección más precisa y con mejor tacto que la servo eléctrica del Citroën.

En el apartado de frenos las mediciones realizadas dieron la ventaja al Seat con una distancia de 79,8 m para detenerlo a 140 km/h frente a los 82,2 m del Citroën. La frenada en apoyo es también más estable en el Ibiza, con un tren trasero más nervioso en el C3 realizando la misma operación. En este modelo además, el sistema de ayuda a la frenada de emergencia es demasiado sensible, lo que puede provocar más de un sobresalto en conducción por ciudad. Si se pisa el pedal del freno con rapidez, aunque sin intensidad, la centralita interpreta que se trata de una situación de emergencia, potenciando la frenada al máximo sin ser necesario.

Una de las virtudes de estos dos utilitarios es el consumo. Sin llegar al nivel de los turbodiesel de última generación, con mecánicas de 1,4 litros de gasolina se puede hacer un uso diario por ciudad sin que el gasto en combustible pueda representar un problema para su propietario. Por carretera a ritmo comedido en ninguno de los dos casos se superan los 6 l/100 km. Lógicamente, viajando con el coche cargado los consumos aumentan, aunque es más apreciable la merma en prestaciones que esta utilización supone.

En lo que respecta al equipamiento de serie la ventaja es para el C3. El acabado de nuestra unidad, SX Plus, es muy amplio e incluye de serie cuatro airbags, ABS y aire acondicionado como elementos más destacados. En el Ibiza la dotación inicial no es tan abundante, aunque como opción se pueden ir montando prácticamente los mismos elementos que en el C3 a precios no exagerados. Eso sí, cuando se iguala de equipamiento, se sitúan a un nivel de precios muy similar, aunque el precio base del Seat sea inferior. Si aplicamos los descuentos promocionales a los que nos tiene habituados Citroën, puede que éste quede finalmente algunos euros por debajo del Ibiza.

Tanto el utilitario de Citroën como el de Seat representan dos opciones de compra interesantes, ya que se trata de modelos de última generación, con niveles de seguridad activa y pasiva de lo más alto de la categoría, ambos acreedores de cuatro estrellas en la valoración EuroNcap frente a colisión frontal. La compra más equilibrada sería el Ibiza que, en conjunto, resulta un modelo muy interesante. El C3, por su parte, responde más al interés por el diseño y la originalidad del hipotético comprador que a cuestiones dinámicas y de conducción.

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