Ford Fiesta Coupé TDCi

Con un nombre un poco presuntuoso, esta nueva versión del Ford Fiesta equipada con mecánica TDCI de 1,4 litros permite un nivel de prestaciones razonable con unos consumos contenidos.
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Ford Fiesta Coupé TDCi
Ford Fiesta Coupé TDCi

Como reza el título de la prueba, esta versión del Fiesta es el escalón de acceso a la gama Diesel del modelo. Debemos apuntar que este propulsor es fruto de un acuerdo de colaboración con PSA y que es el mismo que incorporan Citroën C3, Mazda2 y Peugeot 206. Se trata de una mecánica moderna, de baja cilindrada, dotada de elementos tecnológicos de última generación, como el sistema de alimentación mediante inyección directa common rail y turbocompresor o el acelerador electrónico. Si echamos la vista unos años atrás, no muchos, el salto cualitativo que apreciamos es espectacular, tanto en rendimiento como en consumo (no olvidemos que su cilindrada es de sólo 1.398 cm3. Existe una evolución de esta mecánica, de idéntica capacidad, que eleva su rendimiento hasta 90 CV y, aunque los responsables de Ford han anunciado únicamente su incorporación en el Fusion, es de esperar que también llegue dentro de unos meses al Fiesta, al igual que ha ocurrido ya en el C3.

El pequeño motor TDCI anuncia una potencia de 68 CV y más de 16 mkg a 2.000 rpm. No es que sean unos valores espectaculares, pero están en la línea de los mostrados por su competencia, máxime si tenemos en cuenta que sus principales competidores superan con holgura la capacidad del motor (el Clio es un 1,5 litros, el Corsa, 1,7 y el Ibiza o el Punto, son 1,9 litros de cilindrada.

Su funcionamiento es bastante suave. No se nota el efecto turbo en ningún momento, pero no muestra unas malas cifras de prestaciones. Eso sí, hay que jugar con astucia con el cambio para obtener el mayor rendimiento del motor, pues es en su zona de superior régimen donde se puede extraer el máximo potencial. De hecho, apenas hay respuesta en los primeros compases de giro, hasta que se han superado 1.700-1.800 rpm. A partir de esta cifra el motor sube con celeridad, llegando a rebasar las 4.400 rpm. Como en la mayoría de las mecánicas Diesel, superadas las 4.000 vueltas el rendimiento cae en picado.

Más llamativos resultan los consumos que, si nos lo proponemos, pueden llegar a ser casi insignificantes, con valores que apenas superan los tres litros a los 100 km.

El cambio, bastante bien escalonado, se convierte en principal aliado del motor para obtener un rendimiento óptimo. Su funcionamiento es suave y el tiempo de inserción de las marchas no es inferior, porque la longitud de la palanca es considerable y requiere un desplazamiento largo para abarcar todo el recorrido.

Este es uno de los puntos más destacables del pequeño modelo, ya que se desenvuelve con soltura en cualquier tipo de trazado. Las suspensiones no resultan incómodas para los ocupantes y logran contener bien las oscilaciones de la carrocería.

La unidad probada estaba equipada con neumáticos 205/45 sobre llanta de 16, resultando un calzado excesivamente ancho para una mecánica de discreta potencia. Aun así, el Fiesta se mueve con bastante soltura. Lo que los neumáticos puedan restar a las prestaciones se lo suman a la capacidad de frenada, buena de por sí y realzada por los centímetros cuadrados de goma adicionales de contacto con el suelo.

También la dirección juega un importante papel en este cometido, con una precisión que facilita la inscripción del coche en el viraje y una rapidez –2,75 vueltas- que mejora el manejo en zonas sinuosas.

En carretera se mueve con facilidad y permite mantener unos cruceros muy razonables, aunque habrá que estar atento a los posibles repechos del trazado para no bajar la guardia con el cambio de marchas.

En general, el funcionamiento del modelo es bastante satisfactorio, cómodo en ciudad y ágil en zonas viradas, si bien las recuperaciones no son su punto más fuerte. Aquí, la veteranía no es un grado, sino la cilindrada, que en este caso se queda un poco justa. Este sencillo planteamiento nos ha hecho recapacitar en la posibilidad de acceder a un segmento superior por poco dinero, pues, dentro de la propia marca se encuentra disponible el Focus TDCI de 75 CV, más potente, cómodo y versátil, que apenas requiere un incremento económico de 1.600 euros, pero esto vendrá determinado por las razones particulares de cada usuario. Afortunadamente, en este sector del mercado hay mucho donde elegir.

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